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África

Marruecos anuncia que tomó control de la Brecha del Guerguerat pero varias naciones se posicionan en apoyo de los saharauis en la guerra

La recientemente comenzada guerra entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática se continúa intensificando, mientras Argelia y Namibia brindan su apoyo militar a la causa saharaui, y Marruecos cosecha un importante apoyo internacional.

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Hace tan solo una semana ha comenzado una nueva guerra que azota a la región de África del Norte, entre Marruecos y los saharauis. El portavoz de la ONU ya ha confirmado los primeros intercambios de fuego y ya se puede hablar con total certeza de una guerra abierta y directa.

MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referendo en el Sáhara Occidental), continúa exigiendo paz y la solución diplomática como la única vía a la resolución del conflicto, mientras que ambas partes de la guerra parecen estar enfocadas en continuar sus combates. 

La falta de voluntad por una solución pacífica es algo notorio en las últimas declaraciones del rey de Marruecos, Mohammed VI, quién advirtió sin ningún reparo que su país reaccionará con “la mayor severidad” ante cualquier ataque del Frente Polisario, que domina una importante parte del Sáhara Occidental y es la fuerza de choque de la no-reconocida internacionalmente República Árabe Saharaui Democrática (RASD). 

Por su parte, Brahim Gali, Secretario General del Frente Polisario y presidente de la RASD desde 2016, ha afirmado que “la resistencia armada es el único idioma que entiende el colono marroquí. Estamos dispuestos al sacrificio y estaremos en guerra hasta la victoria. No queríamos derramar sangre pero el régimen marroquí nos obligó”. 

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Tras los dichos de Gali, los combates han resultado muy asimétricos. Este jueves 19 de noviembre, las autoridades militares marroquíes confirmaron que ya controlan totalmente la brecha del Guerguerat, y que nuevamente se ha habilitado el tráfico en la importante ruta que la atraviesa. 

Sobre esto, el Ministro de Asuntos Islámicos de Marruecos ha hecho una controversial declaración: construirán una mezquita islámica en el medio de la tan disputada brecha.

Sobre esta nueva mezquita, han confirmado desde el equipo del propio Ministro que la obra se terminará en menos de un año y que han destinado 8,8 millones de dírhams, el equivalente a la impactante suma de casi 1 millón de dólares estadounidenses.  

A pesar de tener una clara supremacía militar, el miedo de Marruecos es que nuevos actores entren al conflicto. Varias naciones han comenzado a tomar bando: del lado de los saharauis, Argelia ha vuelto a dar su apoyo militar a su causa, habiendo sido también su principal aliado en la previa guerra con Marrueco, entre 1975 a 1991.
A su vez, la república árabe también ha sido apoyada logísticamente por Namibia (uno de sus más importantes aliados) y Venezuela, con quien comparten intereses e ideología.

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Por su parte, Marruecos ha sido respaldado por un número mucho más alto de naciones, aunque ninguna con la voluntad de involucrarse directamente en el conflicto armado. 

Entre estas se encuentran Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, y la Autoridad Palestina, esta última envuelta en polémica, ya que múltiples movimientos palestinos apoyan abiertamente a los saharauis.

El nuevo apoyo palestino para con los marroquíes no se debe a una cuestión histórica ni económica, sino más bien a una compleja puja de poderes frente a Israel, ya que el Estado judío tiene una buena relación con Marruecos y cooperan militarmente, sin embargo, no han normalizado sus relaciones en este proceso de pacificación impulsado por Trump, como sí ha sucedido con Bahréin o los Emiratos Árabes Unidos, que es lo que busca evitar Palestina con su apoyo.

Por último, la ONU ha peticionado que se llegue a un acuerdo de paz, con las firmas de España (histórico árbitro en esta región), Rusia y la Unión Africana, aparte de Sudáfrica, que ha enviado una carta a la Presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que ha pedido que se celebre un referéndum en apoyo a los saharauis.

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Kenia

El candidato a presidente de Kenia que propuso “deportar a todos los chinos” ganó las elecciones

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El derechista William Ruto, venció el pasado 9 de agosto con un ajustado 50,5% a su rival. Su eje de campaña fue expulsar a China, tanto su influencia en la economía y en la política, como a su gente, del país.

William Ruto, candidato de derecha conservadora y líder de la Alianza Democrática Unida (la cuál forma parte de la coalición centrista Kenia Primero), ganó las elecciones con un 50,5% de los votos, frente al 48,8% de su oponente, Raila Odinga, de centro-izquierda progresista y perteneciente a la coalición Una Kenia.

El vicepresidente será el actual diputado Rigathi Gachagua, un lobista político acusado en el pasado de apropiación de fondos públicos y malversación, durante su paso como secretario del actual presidente Uhuru Kenyatta.

En las elecciones senatoriales, la coalición del nuevo presidente se impuso obteniendo 33 escaños, frente a los 32 de la oposición y los 2 no-afiliados.

Por otro lado, en la Asamblea Nacional, la diferencia sigue siendo mínima, pero esta vez es la oposición la principal bancada, con 162 escaños, frente a los 159 del oficialismo. A su vez, entre no-afiliados, no-declarados e independientes se contabilizan 28 bancas.

Tanto la coalición oficialista como la opositora son frentes extremadamente diversos ideológicamente y que agrupan múltiples tendencias políticas, lo llamados partidos “catch-all”. Kenia Primero, asociada al centrismo, agrupa tanto al Partido Comunista de Kenia como al Partido Democrático, de derecha conservadora, y al victorioso Alianza Democrática Unida, del conservador William Ruto.

Por su lado, Una Kenia, coalición opositora, agrupa desde Unión Nacional Africana de Kenia, de derecha nacionalista, y el Partido Nacional Liberal, de derecha liberal, hasta la Alianza Progresista Unida o la Coalición Nacional Multicolor, de centro-izquierda progresista, incluyendo además al Foro del Pueblo Ubuntu, partido de corte étnico y marxista.

Raila Odinga, derrotado por Ruto en los comicios. Tras las elecciones ha acusado de fraude y prácticas ilegales a Ruto.

Hace pocas semanas, en plena campaña, Ruto logró atraer la atención de medios internacionales y gran parte del electorado local con una fuerte promesa: “Dejen a los ciudadanos chinos rostizar maíz y vender teléfonos celulares. Vamos a deportarlos a todos devuelta a sus países cuando gane las elecciones“.

La propuesta no solo implica la expulsión de los inmigrantes, si no que Ruto habla de expulsar la influencia de China en la política y la economía keniana. Cabe recordar que Kenia es uno de los tantos países que cayó en la trampa de la deuda china y actualmente, el Partido Comunista Chino controla una serie de infraestructura de transporte en el país africano.

A pesar de tener de vice a Rigathi Gachagua, Ruto hizo una campaña con un fuerte discurso anti-establishment y populista de derecha. En múltiples ocasiones se ha referido a sí mismo como un defensor del “pueblo ordinario frente a las dinastías que gobiernan Kenia”.

Otra de las promesas que generaron un fuerte impacto se trató de cuando afirmó que daría por anulada la deuda de 70 millones de dólares que mantiene el país actualmente con el Banco Mundial y con la propia China, de fuerte influencia en la economía africana y dueña del proyecto de infraestructura más costoso de la historia local, un tren que conecta dos importantes ciudades, valuado en 4,7 billones de dólares.

Ruto, de 55 años, es padre de familia con 7 hijos y en su juventud abocó sus estudios a las ciencias naturales. Sin embargo, es por su incansable actividad religiosa en la Unión Cristiana y en diferentes iglesias keniatas que salta a la política, tras conocer al ex presidente Daniel Arap Moi, que lo recluta como tesorero de su partido para las elecciones de 1992 en las que Moi luchaba por su re-elección. Desde ahí, supo ejercer en distintos cargos, tanto de parlamentario como en múltiples ministerios.

En las últimas elecciones presidenciales, las de 2017, logró re-elegir por segundo mandato consecutivo Uhuru Kenyatta (del Jubilee Party, centro-derecha liberal) con un 98,26% de los votos, quién llevó al propio Ruto como vice-presidente, cargo que lo impulsó a dar el salto a la presidencia. Kenyatta se veía imposibilitado de postularse nuevamente por la limitación de mandatos y su salida de la política marcó una verdadera campaña electoral con votación libre por primera vez en una década.

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Nigeria

Tras los ataques a iglesias en Nigeria, gobernadores quitan la prohibición de armas y le piden a la población que se arme

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El gobernador de Zamfara ordena la emisión masiva de permisos de portación de armas para contrarrestar los ataques terroristas. Otros gobernadores analizan la medida.

Durante más de una década, los nigerianos que viven en los estados del noroeste del país han sufrido una ola interminable de saqueos, secuestros y asesinatos a manos de pandillas y milicias islamistas. Sin embargo, desde comienzo de año, la violencia se ha tornado más brutal y ya hubo varios atentados terroristas a iglesias católicas en plena misa, donde decenas de feligreses fueron masacrados.

A principios de enero, unas 200 personas fueron asesinadas en Zamfara, en una ola de violencia de dos días, hasta nueve ciudades fueron atacadas y los terroristas dispararon a los ciudadanos en la calle mientras saqueaban y quemaban sus casas.

El pasado 6 de junio, yihadistas abrieron fuego en la iglesia católica de St. Francis y asesinaron por lo menos 50 personas. La portavoz de la policía del estado de Ondo, Ibukun Odunlami, dijo que los hombres armados dispararon por varios minutos indiscriminadamente al público, y luego se inmolaron con explosivos, dejando cientos de heridos más.

La semana pasada, otra ola de terrorismo atacó dos iglesias en el estado vecino de Kaduna, mataron a 8 personas y secuestraron a 38. El comando terrorista, compuesto por varios hombres armados, se cree que pertenece a Boko Haram o al ISIS, dos grupos yihadistas que tienen a Nigeria contra las cuerdas en una interminable guerra religiosa y política.

Los estados de Zamfara y Kaduna, foco de los ataques islamistas.

Esto llevó a un cambio rotundo en la política de seguridad del Estado nigeriano. El gobernador del estado de Zamfara, Bello Matawalle, ha decidido reconocer el derecho a portar armas de los ciudadanos para defenderse de estos ataques. Específicamente, el gobernador ordenó al comisionado de policía que emitiera 500 licencias en cada una de las 19 subdivisiones del estado.

“El gobierno está listo para ayudar a las personas, especialmente a nuestros agricultores, a obtener armas básicas para defenderse“, dijo Ibrahim Magaji Dosara, comisionado policial de Zamfara.

Se espera que en esta primera ronda de la medida, hasta 10.000 ciudadanos en el estado puedan portar libremente. Se pondrá foco en agricultores, transportistas y feligreses. “Si la medida es exitosa, habilitaremos otras 500 licencias en cada distrito, así hasta tener toda la población armada“, concluyó.

Bello Matawalle.

Otros gobernadores aseguran que están analizando implementar la misma medida, especialmente luego de que las Fuerzas Armadas y de Seguridad de Nigeria lanzarán una masiva movilización en el noreste del país, lo cual ha dejado sin apoyo nacional a los estados individuales para enfrentar estos ataques terroristas.

Grupos como Boko Haram, ISIS y los extremistas fulani operan desde bases en bosques remotos donde el terreno hace que las operaciones ofensivas de las fuerzas de seguridad nigerianas sean más difíciles y peligrosas. Las fuerzas de defensa y seguridad de Nigeria están sobrecargadas luchando contra la insurgencia islamista en el noreste del país, y la policía local no tienen el poder de fuego para enfrentar a los guerrilleros fuertemente armados.

Además del dinero que obtienen a través de los saqueos y los secuestros, los terorristas islamistas también controlan las minas de oro en el interior del país, lo que les proporciona recursos adicionales para financiar la compra de armas, y en estos años se han registrado rifles y explosivos de última generación en sus manos.

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Túnez

El dictador de Túnez elimina el Islam de la nueva Constitución y sella la separación de la religión del Estado

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Túnez se convertirá en el segundo país del mundo con mayoría musulmana en eliminar al Islam del Estado, después de Turquía, cuando se apruebe la nueva Constitución de Kais Saied el 25 de julio.

El presidente de facto de Túnez, Kais Saied, confirmó este martes que el texto de la nueva Constitución que se someterá a referéndum el 25 de julio no consagrará el Islam como la “religión del Estado”.

La próxima constitución de Túnez no mencionará un estado con el Islam como religión, solo se hará mención a que el pueblo tunecino pertenece a una umma (comunidad) que tiene el Islam como religión”, dijo el dictador a los periodistas en una conferencia de prensa. “La umma y el estado por primera vez van a ser dos cosas diferentes”, especificó.

Saied recibió el borrador del texto el lunes, un paso clave en su campaña para reformar el estado tunecino después de que cerró el Poder Legislativo y tomó el control de la suma del poder público en julio pasado en un golpe para frenar, lo que él dijo, era un golpe de la oposición.

Sadeq Belaid, el experto legal que encabezó la redacción del texto, dijo a principios de este mes que eliminaría toda referencia al Islam del nuevo documento en un desafío a los partidos islamistas, que son la principal oposición a Saied.

Sus comentarios, refiriéndose principalmente al partido opositor Ennahdha, un partido islamista que ha dominado la política tunecina entre 2011 y 2019, hasta que fue vencido por Saied, son en referencia a la eliminación del primer artículo de la constitución de Túnez que se escribió en 2014, y que su predecesora de 1959 también tenía, que define al país del norte de África como “un estado libre, independiente y soberano. El Islam es su religión y el árabe es su idioma”.

El documento de 2014 fue producto de un consenso entre Ennahdha y sus rivales seculares tres años después de la revuelta que derrocó al dictador Zine El Abidine Ben Ali. Sin embargo, la última frase nunca dejó contentos a los seculares, que ven este artículo como una puerta a la aplicación de la ley sharia en el país.

El nuevo texto, que excluye a las fuerzas de la oposición y es boicoteado por la poderosa confederación sindical UGTT, debe ser aprobado por Saied a fines de junio antes de ser presentado a los votantes el próximo mes.

Sus movimientos han sido bien recibidos por una gran parte de los tunecinos cansados ​​del corrupto y caótico sistema posrevolucionario, pero otros han advertido que está devolviendo al país a la autocracia.

Saied ha pedido durante mucho tiempo un sistema presidencial que evite el estancamiento frecuente que se observa en el sistema mixto parlamentario-presidencialista, y este cambio de la Constitución apunta también a eso.

Ya estableció fechas para unas elecciones legislativas, para este 17 de diciembre, y aseguró que el año que viene habría elecciones presidenciales. Saied parece determinado a convertir, por la fuerza, al país en una nación secular, siguiendo los pasos de Turquía que en 1924 eliminó de su Constitución la mención del Islam como religión del Estado.

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