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Túnez

Golpe de Estado en Túnez: el Presidente cierra el Parlamento y el país está al borde de la guerra civil

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Este lunes Túnez estalló en protestas y hubo enfrentamientos entre los seguidores del Presidente del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial.

Todo empezó este domingo cuando el presidente tunecino Kais Said anunció la suspensión del Parlamento durante 30 días y removiera de su cargo al primer ministro Hichem Mechichi, algo que muchos definen como un auto-golpe de Estado para salvar la imagen del gobierno.

La decisión del máximo mandatario fue una respuesta a una serie de protestas contra el centroderechista Movimiento Ennahda, partido que gobierna al país, debido a la incipiente crisis económica y el aumento de los casos de COVID-19 en el país.

Said, que no tiene afiliación partidaria, asegura que el gobierno perdió el apoyo popular, a pesar de tener la mayoría en el Parlamento, y que por el mes de agosto gobernará él con el apoyo de las Fuerzas Armadas, hasta decidir qué hacer con la situación del país.

Pero no todos están en contra del gobierno, y este lunes Túnez amaneció prácticamente sumida en una guerra civil. Los seguidores de Said chocaron contra los simpatizantes del presidente del Congreso, Rached Ghannouchi, quien a su vez es el líder del Movimiento Ennahda, tuvieron lugar en las cercanías del Parlamento.

En respuesta, el presidente Said decretó el cese de los ministros interinos de Defensa y Justicia, Ibrahim Bartaji y Hasna Ben Slimane, respectivamente. Determinaciones que según sus palabras buscan “recuperar la paz social y salvar al Estado y la sociedad“.


Manifestantes intentan entrar al Parlamento

La mesa del Parlamento se reunió este lunes por primera vez tras la disolución de la Asamblea y calificó la iniciativa de Said de “odioso golpe de Estado“, por lo que instó al Ejército y a las fuerzas de seguridad a “respetar su juramento de proteger la Constitución y preservar el Estado y las instituciones“.

Ghannouchi desmintió haber sido consultado y haber dado su aprobación, tal y como sostiene Said, que asegura acogerse al artículo 80 de la Constitución que le otorga el poder de “tomar medidas excepcionales” ante un “peligro inminente” tras consultar con el jefe del Gobierno y el presidente del Parlamento.

Said anunció que gobernará con la ayuda de un nuevo primer ministro, que él mismo nombrará próximamente, y la retirada de la inmunidad parlamentaria de manera inmediata de todos los diputados.

Túnez inició su transición democrática en 2011 con la llamada “Revolución de los Jazmines”, que puso fin a dos décadas de la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, y durante la cual se han sucedido un total de diez gobiernos que han agravado todavía más la crisis económica y social.

Túnez

El presidente de Túnez se proclama dictador y anuncia que no restablecerá la democracia

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El presidente Kais Saied, tras recibir un fuerte apoyo popular por suspender el Parlamento, consolidó el golpe de Estado y ahora asegura que no tiene intenciones de reestablecer la democracia.

En plena crisis política, económica y sanitaria, el presidente de Túnez, Kais Saied, quien había llegado al poder como un tecnócrata sin afiliación partidaria y prometiendo unir a la dividida nación, declaró el pasado 25 de julio la suspensión del Parlamento y estableció por decreto el Estado de Emergencia Nacional, que le otorgaba poderes extraordinarios y suspendía temporalmente la división de poderes.

Si bien había prometido en cadenas nacionales que reestablecería el orden democrático una vez que la supuesta “crisis institucional interna” fuera aplacada, este miércoles declaró ante la población tunecina que no tiene intenciones de reestablecer la democracia y que se quedará indefinidamente en el poder como un dictador.

Así, Túnez, último bastión de la democracia y de la libertad en el norte de África, una región plagada de dictaduras tras 10 años de la primavera árabe, cayó también en el autoritarismo y en los gobiernos de facto.

La población tunecina, que históricamente defendió la democracia, sorprendentemente le dio un fuerte apoyo a Saied tras cerrar el Parlamento el mes pasado, lo que le permitió al ahora dictador tomar el poder como Líder Supremo del país sin necesidad de rendir cuentas ante nadie.

Saied llegó al poder tras ganar las elecciones presidenciales por sorpresa en 2019 con un margen de más de 40% de los votos frente a su rival en el balotaje. Políticamente populista, ha mezclado propuestas anti-corrupción, medidas de control de precios con un fuerte control del gasto público para bajar la deuda, y una estricta doctrina conservadora en lo social, Saied asegura estar tomando las decisiones para “salvar al país” de la crisis política y de la intervención extranjera.

El presidente Saied siendo escoltado por su guardia presidencial compuesta por militares.

Saied había sido respaldado en las elecciones del 2019 por el Movimiento Ennahda, la principal fuerza política de centroderecha en el país y el partido pionero de la democracia islámica en Túnez.

De hecho el apoyo de esta fuerza política fue tan grande, que muchos ministros de su gobierno eran del Ennahda, partido que a su vez controlaba el ahora extinto Parlamento tunecino.

Pero Saied, en sus aspiraciones dictatoriales, se enfrentó ferozmente a la estructura de poder del Movimiento Ennahda, despidiendo en cuestión de días al Primer Ministro, al Ministro de Defensa, al Ministro de Interior y purgando de las Fuerzas Armadas a los generales fieles a este partido.

Hoy el Ejército lo apoya completamente y se ha convertido en la herramienta principal de control político, aunque por ahora no ha tenido que aplacar muchas manifestaciones en contra, ya que, según encuestas internacionales confiables, entre un 70 y un 80% de la población respalda su gobierno.

El plan del nuevo líder supremo tunecino para salir de la crisis económica es alejarse de una negociación multimillonaria que tenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y en su lugar buscará el apoyo financiero del mundo árabe, particularmente de Arabia Saudita, quien está preparando paquetes de estimulo para invertir en la débil economía tunecina.

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Túnez

Tras el golpe de Estado en Túnez, el ahora líder supremo recibe un contundente apoyo ciudadano

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El presidente y ahora líder supremo de Túnez, Kais Saied, mantiene según las encuestas independientes un índice de aprobación del golpe de Estado mayor al 85%. Países como Marruecos expresaron su apoyo.

La diplomacia mundial parece dar un nuevo giro, tras el golpe de Estado por parte del presidente tunecino Kais Saied que pone en peligro una de las únicas democracias árabes con índices de libertad similares a naciones europeas. Sin embargo, la ciudadanía tunecina no parece preocupada si no que al contrario, manifiesta su total respaldo.

No solo los ciudadanos lo han respaldado, si no que tras decretar el estado de Emergencia, la dimisión forzada del primer ministro Hichem Mechichi y la suspensión parlamentaria, también recibió un respaldo por parte de varios aliados islámicos como Argelia y Marruecos, quienes incluso enviaron a sus ministros de exteriores a visitar a Saied en su palacio de gobierno, otorgándole su apoyo.

El presidente que no tiene afiliación partidaria, y que ahora gobierna el país bajo la categoría de “Líder Supremo”, recibió el apoyo de múltiples partidos tras sus polémicas decisiones, provocando que el miércoles 28 de julio tome nuevas cartas en el asunto, reforme la estructura del Estado y despida al Fiscal General de la Justicia Militar, al Secretario-General del Gobierno, al Director del Gabinete del Primer Ministro, al Director de la Televisión Nacional y a los asesores del ahora ex-primer ministro.

Apenas unas horas después, Saied anunció otra controversial movida política, una serie de indultos a empresarios corruptos afines al ex-dictador Ben Ali, a condición de que financien proyectos de desarrollo nacional sin ánimos de lucro elegidos por una comisión ciudadana, para sacar al país de la crisis.

El difunto ex-mandatario tunecino Ben Ali. Antes de su muerte a los 83 años, había sido condenado a 10 años de cárcel por corrupción.

Emrhod, una importante encuestadora independiente y que goza de buena confianza en Túnez, reveló el pasado jueves 29 de julio que:

  • Un 84% de la ciudadanía apoya la decisión de Saied de destituir de su cargo al primer ministro Mechichi;
  • Un 88% de la ciudadanía apoya la decisión de Saied de remover temporalmente la inmunidad de los parlamentarios;
  • Un 86% de la ciudadanía apoya la decisión de Saied de cerrar y paralizar temporalmente el Parlamento;
  • Un 87% de la ciudadanía apoya que Saied haya decretado el estado de Emergencia y ahora tenga poderes plenos;
  • Apenas el 42% de los ciudadanos están preocupados por la nueva situación política;
  • Solo 17% de los ciudadanos dicen tener pesimismo sobre el futuro, frente a un 77% optimista y un 6% que está indeciso.

Con estos números sobre la mesa, un día después de la serie de encuestas, Saied designó a Ridha Gharsalloui como nuevo Ministro del Interior interino, tras haber revocado el cargo del anterior la semana pasada. Gharsalloui era hasta el momento el asesor de Seguridad Nacional del presidente y uno de los principales artífices de esta golpe de Estado.

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