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Argentina

Argentina vuelve a caer en default

El gobierno decidió defaultear el pago de la deuda emitida bajo ley local. El monto asciende a 10.000 millones de dólares y se postergó al menos hasta 2021. Desde el ministerio de economía minimizaron este default, llamándolo solo una “moratoria unilateral”.

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El gobierno de Alberto Fernández publicó en el Boletín Oficial esta mañana el Decreto de Necesidad de Urgencia 346, sobre deuda pública, titulado “Diferimiento de los pagos de intereses y amortización de capital”, en el que ponen a la Argentina, una vez más, bajo default.

En el decreto se afirma que se postergará el pago de US$ 10.000 millones de dólares de la deuda emitida bajo ley local. Esto significa que, el gobierno decidió unilateralmente cambiar los términos del contrato sobre los vencimientos próximos, reperfilarlos para el 2021, y dejar al país en default hasta que este pago se acredite el año que viene.

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Este default no es tan impactante como los realizados luego de la crisis del 2001, ya que aquel implicó también suspender el pago de deuda contraída con ley extranjera.

Sin embargo, no hace tanto escuchamos al ministro de economía decir que
iba a dar el mismo trato a los papeles de deuda, sin importar si estos habían
sido concebidos bajo la ley local o bajo ley extranjera.
De alguna manera, para
dejar en calma tanto a los acreedores extranjeros como a los locales, Guzmán
planteó un escenario de tranquilidad que no permitía esperar tratos disímiles
en lo que respectaba al pago de la deuda.

Lo ocurrido en estas últimas horas nos permiten arribar a una
de dos conclusiones: o la deuda de ley extranjera se defaulteará eventualmente y esto es solo un primer paso, o el pez por
la boca muere y el ministro deberá dar explicaciones acerca de por qué decidió postergar
el pago de esta deuda y no la otra. 

Cabe destacar que, a diferencia de otras veces, este default técnico es total y no parcial, lo que permite al gobierno no sólo dejar de pagar los vencimientos, sino que disponer de la totalidad de
los fondos que se habían destinado al pago del capital de esta deuda.

La postal de este nuevo default, Alberto Fernández y Cristina Fernández, vuelven a gobernar a una Argentina sin capacidad de pago, como lo hicieron durante los 12 años del anterior kirchnerismo.

Tal vez no es una decisión que sorprenda mucho
económicamente, teniendo en cuenta que estamos en medio de una crisis sin precedentes a nivel mundial. Pero, sin lugar a dudas, el default iba a llegar eventualmente, las cuentas públicas otorgaban un déficit fiscal impagable y una deuda insostenible, y las primeras medidas de Alberto Fernández antes de la llegada del coronavirus eran las de un presidente que no tiene ni la menor idea de cómo va a hacer para pagar los vencimientos de una deuda de corto plazo.
Además, este gobierno contaba con el precedente del casi default del gobernador bonaerense Axel Kiciloff, quien finalmente decidió endeudarse para pagar deudas viejas, a tasas estrepitosas, pero con acreedores locales, por lo que logró evitar el default de su provincia.

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El problema inmenso de financiamiento que el Estado argentino atraviesa, no sólo se ve reflejado en un aumento de $600 mil millones en la
base monetaria en solo el mes de marzo
, sino que ahora se le suma este diferimiento de los pagos de los servicios de intereses y amortizaciones de
capital. Evidentemente, el gobierno se dio cuenta de que se quedó sin plata y, frente a esta situación, decidió aplicar las siguientes medidas:

  • Volver a niveles de emisión peligrosamente inflacionarios de antes del 2017.
  • Aumentar los impuestos, por ejemplo con la propuesta de Máximo Kirchner.
  • Defaultear una parte de la deuda, para habilitar dinero que se mantenía guardado para pagar estos vencimientos.
Es lógico pensar que, más allá del contexto, era una idea que
deambulaba por la cabeza del gobierno a la hora de idear planes para hacerse de
fondos. Sin embargo, el golpe de la pandemia hizo que las falencias del Estado
para hacer frente a estas crisis salgan a la luz mucho más rápido de lo que tal
vez esperaban y, es por esto que, finalmente, se decidieron a hacerlo y, de este
modo, el gobierno no sólo se ahorra de pagar esta gran suma de dólares, sino
que, a su vez, dispone de estos fondos para subsanar el inmenso agujero
tributario que estos meses de desplome en la producción vienen generando
. El gobierno se dio cuenta que “nadie” está pagando impuestos.

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De este modo, el gobierno cree que el país arrancaría la recuperación productiva
fruto de la finalización de la cuarentena y con un
alivio en términos de pago de deuda,
pero con una proyección de déficit fiscal
que rondaría el 10% del PBI al finalizar el año y una inflación cuyas cifras lógicamente aún se
desconocen, pero todo hace creer que será más que muy alta. Este plan no verá su objetivo.

Para el mercado, hay poca evidencia que estas medidas serán salvadoras, no sólo porque la recuperación de una crisis no sale del
Estado, sino porque todo dependerá del destino que tenga esta nueva suma de dinero que se habilitó gracias a esta “moratoria unilateral”, como se la llamo desde el ministerio de economía. 
El país
entero se pregunta si este dinero se usará para incentivar a los sectores productivos
,
para dar lugar a que la gente saque los dólares a la calle y de este modo el
gobierno pueda secar un poco la plaza que últimamente viene inundando o si
simplemente continuará aumentando las partidas de refuerzos alimentarios y
ayudas sociales como ocurrió en las últimas semanas del mes de marzo,
buscando
mitigar los efectos de la crisis más social que económicamente.

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Si la experiencia argentina tiene algo para enseñarnos es que regalar plata en tiempos de crisis solo profundiza el problema; la gente no gasta ese dinero, ninguna demanda se reactiva, las industrias terminan quebrando porque las empresas se tornan insolventables, y la espiral inflacionaria condena al país a la destrucción total de su economía.

¿Qué sigue ahora?: esperar a ver cómo reaccionan los indicadores
ante esto. Es posible que los acreedores de deuda bajo ley extranjera entiendan
esto como una señal de que se prioriza su deuda antes que la local, pero existe una
chance de que, aferrados a las palabras del ministro Guzmán, estimen que darán
el mismo trato a su deuda, lo que desembocaría en una situación bastante más
grave para los números del país
. Un alza en el riesgo país que devendrá, tarde o
temprano, en un aumento en el valor del dólar y un fuerte impacto en la
inflación son algunos de los augurios que pueden estimarse para las próximas
semanas, especialmente una vez que la cuarentena finalice y la gente vuelva a
moverse.

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Argentina

Vuelve La Morsa: Aníbal Fernández es el nuevo Ministro de Seguridad a pesar de ser investigado por su vínculo al narco

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Reemplazará a Sabina Frederic y regresa para marcar una mayor presencia de Cristina Kirchner en el gobierno nacional.

Este viernes, después de una vertiginosa reestructuración del Gabinete ordenada por Cristina Kirchner, Aníbal Fernández volvió a formar parte del gabinete nacional, después de perder estrepitosamente la Provincia de Buenos Aires en su primera incursión electoral en 2015.

Como lo ha hecho tantas veces durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, ocupará el Ministerio de Seguridad, que deja vacante Sabina Frederic, tras ser renunciada por la Vicepresidente.

Aníbal estuvo en la Casa Rosada el miércoles por la tarde, cuando el kirchnerismo le hizo un vacío de poder a Alberto Fernández y los ministros que responden a Cristina Kirchner presentaron su renuncia como herramienta de presión. Entrevistado por los medios cuando salió del palacio de gobierno, dijo que solo fue a “hablar de política” con el presidente, y que no tenía intenciones de ingresar al gabinete. Algo que tan solo dos días después se probó falso.

Hasta el momento, Aníbal se desempeñaba como Interventor de Yacimiento Carbonífero Río Turbio (YCRT). Fue su regreso a un cargo del estado después de dejar la función pública en el 2015, cuando fue Jefe de Gabinete del último tramo del gobierno de Cristina Kirchner y fue elegido para competir en la provincia de Buenos Aires como candidato a gobernador. En esa oportunidad perdió con María Eugenia Vidal.

“La Morsa”, como se le dice a Aníbal por sus supuestos vínculos al narcotráfico, es uno de los funcionarios más de confianza de Cristina Kirchner, y su llegada a la cartera de Seguridad indica que la mandataria tiene la intención de volver al esquema de fusión del gobierno nacional con el crimen organizado que imperó hasta el 2015.

En la campaña en el territorio bonaerense del 2015, cuando tuvo que competir primero contra Julián Domínguez en las PASO, hoy compañero de gobierno ya que el ex Presidente de la Cámara de Diputados será el próximo ministro de Agricultura, y luego contra María Eugenia Vidal, donde terminó perdiendo, fue acusado de ser el responsable intelectual del triple crimen de General Rodríguez.

El triple crimen de General Rodríguez fue el homicidio de los empresarios farmacéuticos Sebastián ForzaDamián Ferrón y Leopoldo Bina, que fueron hallados en aquella localidad de la provincia de Buenos Aires. El crimen tuvo lugar en agosto de 2008, y estaba vinculado al tráfico ilegal de efedrina, del cual se ha acusado a Aníbal de ser uno de los mayores promotores en Argentina.

En 2016, Aníbal fue señalado por Mario Segovia, “el rey de la efedrina”, como el líder de la banda criminal narcotraficante más grande de Argentina, luego de ser arrestado por las autoridades por ser el mayor proveedor de efedrina a los carteles mexicanos. En 2012, la Justicia lo condenó a 14 años de prisión.

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Cambios en el gabinete: Quién es Juan Manzur, el nuevo Primer Ministro que gobernará Argentina con Cristina

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Manzur reemplazará a Cafiero como Jefe de Gabinete, pero implementará en ese cargo un nuevo sistema donde sea Cristina Kirchner la que gobierno de facto el país.

Luego de varios días de crisis política por el pedido de Cristina para que Alberto Fernández cambiara su gabinete tras la derrota de las PASO, finalmente se conocieron los nombres de algunos de los nuevos funcionarios que integrarán el Poder Ejecutivo, entre ellos el del jefe de Gabinete, Juan Manzur.

El puesto que hasta ahora le pertenecía Santiago Cafiero, quien irá a Cancillería, será ocupado por el actual gobernador de Tucumán, que viene de ganar la interna electoral en su provincia, además de ser el único que obtuvo una contundente victoria para el Frente de Todos en un distrito competitivo.

Manzur, sin embargo, no será un simple Jefe de Gabinete más, si no que a partir de este 18 de septiembre, la dinámica presidencial cambiará radicalmente. Cristina pasará a hacerse cargo del Poder Ejecutivo argentino en la práctica, rompiendo con el sistema que había implementado hasta ahora, de dejar a Alberto gobernar en el día a día y solo participar de las decisiones más importantes.

Este poder Cristina lo ejercerá a través de sus nuevos ministros, empezando como Manzur que pasará a ser una suerte de Primer Ministro a-la-europea, donde el presidente está pintado y solo cumple un rol protocolar.

¿Quién es Juan Manzur?

Médico cirujano de profesión, Manzur fue ministro de Salud durante gran parte de la gestión de Cristina Kirchner, hasta que en febrero del 2015 se alejó del Gobierno en medio de fuertes diferencias con la entonces presidente.

En 2007 fue compañero de fórmula del entonces gobernador, José Alperovich, lo que lo convirtió en vicegobernador provincial. Pero, en 2009 se le otorgó licencia a ese cargo, por pedido de Cristinas Kirchner, para que pudiera asumir como ministro nacional.

Duró en el cargo hasta 2015, cuando fue reemplazado por el ahora gestor de la cuarentena bonaerense, Daniel Gollán. Ese año, Manzur se puso como objetivo tomar la Provincia de Tucumán, y logró desplazar al alperovichismo en las elecciones generales de ese año, que dominaba el territorio tucumano desde 2003.

En 2019 compitió cara a cara contra Alperovich y terminó de vencerlo en las urnas, para hacerse del total control de la provincia. Sin embargo, ese mismo año empezó con una nueva rivalidad con su propio vice, Osvaldo Jaldo.

La tensión comenzó cuando Jaldo le empezó bloqueando proyectos en la legislatura provincial con su bloque y todo explotó a principios de este año, cuando el vice se alió con la oposición para imponer su propio candidato a Defensor del Pueblo, lo que aceleró la fractura política. Esto culminó en una candidatura de Jaldo con lista propia en las internas del Frente de Todos del domingo pasado.

Jaldo terminó perdiendo pero ganó un importante poder en la política tucumana. De hecho, Manzur dudó en asumir el cargo nacional para no dejar la provincia en manos de Jaldo, un peronista que ya ha demostrado capaz de unirse al radicalismo y al bussismo. Pero las ordenes de “la jefa” fueron imposibles de rechazar, y el gobernador tucumano será el nuevo Jefe de Gabinete del gobierno.

La impronta de Manzur es la opuesta a la de Cafiero o Alberto Fernández. Manzur es un peronista clásico, conservador en lo social y fascista en lo económico. Está a favor de la vida, rechazando fervorosamente la ley del aborto que pasó el gobierno a fines del año pasado, además de ser profundamente anti feminista, habiéndose reído públicamente del movimiento pañuelo verde en los debates del 2018 y 2020.

Juan Manzur se convierte en una de las personas más poderosas de Argentina del día a la mañana.

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Argentina

Alberto Fernández hará los anuncios del nuevo gabinete que pidió Cristina el lunes

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El lunes por la mañana el presidente hablará en una conferencia de prensa donde prometió revelar el acuerdo con Cristina para evitar la quiebra del gobierno.

Después de estar casi 24 horas recluido en la Quinta de Olivos y escondido de la prensa, Alberto Fernández volvió a la actividad ejecutiva hoy a la tarde y le informó a los medios que tomó una decisión respecto a su gabinete, pero que se tomará 48 horas más para analizar los cambios específicos y que los anunciará el lunes.

Según los reportes de los medios oficialistas, Fernández está dispuesto a ceder y a “entregar” a Santiago Cafiero, jefe de Gabinete y dirigente de su máxima confianza, además de soltarle la mano a Wado de Pedro, ministro de Interior, y a Juan Cabandié, ministro de Medio Ambiente.

Como reveló Cristina Kirchner en la lapidaria carta del jueves, ella intercedió para que Alberto ponga a Wado de ministro del Interior y no de Jefe de Gabinete en 2019 cuando asumió el Frente de Todos. Ahora, la Vice no lo quiere más y pidió su salida del gobierno.

Según ella misma admitió, el lunes después de las PASO se juntó en Olivos a solas con Alberto Fernández, y le pidió que lo saque a Cafiero en favor de Juan Manzur y a Wado en favor de Sergio Uñac.

Los gobernadores tucumano y sanjuanino fueron los únicos dos peronistas que ganaron en territorios competitivos el pasado domingo, y Cristina cree que ese capital político debe ser explotado a nivel nacional.

Además, Cristina habría pedido la cabeza de Julio Vitobello, el Secretario General de la Presidencia, cargo para el cual la Vice veía a Aníbal Fernández como un buen reemplazo.

La crisis que está atravesando el gobierno es una consecuencia directa de Alberto diciendo que no a estas órdenes de Cristina, pero todo indica que finalmente cederá y Manzur irá a la Jefatura, Uñac a Interior y Aníbal a la Secretaría General.

Los cambios que pidió Cristina para el Gabinete de Alberto: Manzur por Cafiero, Uñac por Wado y Aníbal por Vitobello.

Tanto Manzur como Uñac resistieron en un primer momento su nominación, ya que ambos están fuertes en sus provincias y no quieren quemar su capital político asumiendo en el gobierno que sufrió la peor derrota a nivel nacional de la historia del peronismo.

Manzur, particularmente, no quiere abandonar Tucumán porque actualmente está disputando una feroz interna con su vice, Osvaldo Jaldo, quien lo desafío en las PASO del domingo. A pesar de que Manzur salió triunfante de esas primarias, la relación quedó al rojo vivo y la salida de Manzur significaría la asunción de Jaldo como gobernador, algo que desde el entorno del cuyano aseguran que sería entregarle la Provincia en bandeja.

Sin embargo, parece que la persuasión de Cristina Kirchner sigue siendo el punto débil de los señores feudales peronistas, y Manzur por lo menos aceptaría el ingreso al gobierno nacional, mientras que Wado podría resistir la embestida y Aníbal caer en otro ministerio, como el de Seguridad o Defensa.

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