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Boicot contra Edesur: los intendentes kirchneristas buscan el congelamiento de tarifas

Los intendentes bonaerenses del kirchnerismo se manifestaron en favor del congelamiento de las tarifas del servicio eléctrico si no se puede realizar la expropiación. Mientras tanto, las tarifas continúan perdiendo sistemáticamente su valor real desde 2019.

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Desde aquella presentación de reclamos por parte del Defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, la presión sobre Edesur aumenta. Un grupo de intendentes favorables al oficialismo y pertenecientes al ala dura del kirchnerismo, plantearon la necesidad de congelar las tarifas del servicio eléctrico para todos los usuarios

Con fuertes críticas a lo que fue el sinceramiento comenzado en el 2016, los intendentes calificaron de “injusto” el programa realizado en la administración anterior, y se mostraron partidarios de volver a regular fuertemente el sector eléctrico, de manera similar a lo que se hizo en el gobierno de Cristina Kirchner, cuando la tarifa de luz era equivalente al precio de un café con leche. 

Algunos de estos intendentes, más radicalizados en sus discursos, incluso sugirieron la opción por la expropiación directa de la empresa para así retornar a la forma de organización que había en el sistema eléctrico argentino antes de la privatización. 

Otros sectores favorables al oficialismo y alineados a la figura de la vicepresidente, también manifestaron ideas a favor de la estatización. Este es el caso del radical izquierdista Leopoldo Moreau, quién no vaciló en dejar clara su posición en contra de la administración privada

Con ánimo de apaciguar las aguas, al menos temporalmente, Lorenzino aclaró que el reclamo oficial no pretende la expropiación directa de la empresa, pero sí la revocación de la concesión. Sin embargo, en los hechos, la eventual intervención de la empresa implicaría una nacionalización.

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El Estado tendría que hacerse cargo de las operaciones del servicio, al menos, hasta volver a otorgar una eventual nueva concesión. De una manera o de otra, el núcleo del kirchnerismo plantea volver a la gestión estatal del servicio eléctrico, ya sea de forma temporal o permanente. 

El intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, encabezó la ola de reclamos contra Edesur; planteó que los aumentos fueron “desproporcionados”, y que de nada sirvieron para mejorar la calidad de los servicios. 

Lo cierto es que el valor real de la tarifa eléctrica para la región del AMBA, solamente permaneció por 8 meses en niveles cercanos a los que tenía antes del congelamiento tarifario masivo del 2002. 

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El servicio eléctrico cambió su organización y su esquema de inversión a partir de las medidas tomadas por el ex presidente Eduardo Duhalde, al impedir actualizaciones tarifarias y revivir la inflación en nuestro país. Tras una pequeña corrección en diciembre de 2002, la tarifa real comenzó a perder su valor progresivamente y por casi 13 años. 

La pérdida irrecuperable de eficiencia en el sector eléctrico solo pudo ser atenuada a partir de fuertes subsidios económicos provistos por el Estado, generando un rojo fiscal creciente que alcanzó un pico en el año 2014. 

Los intendentes del oficialismo negaron este efecto corrosivo, y aseguraron que las inversiones no se realizaron en tiempo y forma, tal y como estaba pactado en el contrato de concesión. En tan solo 8 meses pretendieron que la empresa cumpla con las inversiones de más de 13 años perdidos por el congelamiento kirchnerista. 

Desde junio del 2019, el gobierno del ex presidente Macri decidió paralizar el programa de actualización tarifaria y, tras su derrota en las elecciones, el esquema quedó inalterado hasta el día de hoy. El valor real de la tarifa retrocedió casi un 30% desde aquel entonces, y la sostenibilidad de los servicios se pone en tela de juicio hacia el futuro. 

Anteriormente, el propio jefe de gabinete, Santiago Cafiero, había sugerido tímidamente la posibilidad de una actualización en el esquema tarifario de los servicios públicos, pero esta posibilidad fue descartada por el presidente. 

Contrario a su posición anterior, Cafiero planteó que es necesaria la inversión que no se hizo por parte de Edesur, pero no explicó como pretende llevar a cabo esa acción sin ofrecer ningún tipo de corrección en los precios. 

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La administración estatal podría ser la peor decisión posible. 

Más allá de las decisiones del gobierno frente a la cuestión, son cada vez más voces en el kirchnerismo las que abogan por iniciar una nueva nacionalización bajo el eslogan “la luz es un derecho”, volviendo al viejo sistema que se tenía en la década de 1980. 

Antes de la privatización de la empresa Segba (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires) y AyE (Agua y Electricidad del Estado), Argentina mantenía un sistema eléctrico fuertemente centralizado, deficiente en la proporción de servicios para sus usuarios, y a costa de enormes pérdidas para la sociedad en su conjunto. 

Incluso con estas características, las tarifas pagadas por los argentinos eran, en promedio, casi el doble de costosas a las que se pagan actualmente.

La privatización de las operaciones en 1992 y el comienzo de la concesión de los mismos, permitió no solamente mejorar sustancialmente la calidad de las prestaciones, sino también abaratar los precios

Entre 1992 y 2001, la tarifa eléctrica real fue, en promedio, un 14,5% más barata de lo que era entre 1970 y 1990.
La energía bajo la administración estatal no implica tarifas más baratas, no implica servicios de mayor calidad, y tampoco implica el acceso eléctrico para toda la población. 

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Larreta peor que el kirchnerismo: el uso del barbijo continuará siendo obligatorio en CABA

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El gobierno porteño no acatará la recomendación de la Casa Rosada. “Es una señal que vamos a dar cuando tengamos al 70% de la población vacunada con dos dosis”, informó.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió no acatar la modificación del protocolo de la Casa Rosada que libera el uso del barbijo a nivel nacional. El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, informó que el uso del tapabocas seguirá siendo obligatorio al aire libre: “Creemos que todavía no es el momento de quintarnos el barbijo”.

Ayer, el gobierno nacional anunció una batería de medidas destinadas a flexibilizar las restricciones vigentes por la pandemia. El flamante jefe de Gabinete Juan Manzur y la ministra Carla Vizzotti anunciaron que ya no será necesario utilizar barbijos al aire libre, pero por la tarde aclararon que era una recomendación y que la decisión final dependía de las jurisdicciones.

Los gobiernos de Salta y Jujuy, dos provincias gobernadas por la oposición, fueron los primeros en adelantar que no adherirán. Este miércoles por la mañana, se sumó la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y Horacio Rodríguez Larreta mantendrá una restricción que ya ni el kirchnerismo cree necesaria.

“Sabemos que en el espacio abierto la contagiosidad es mucho menor, pero en la Ciudad pretendemos llegar al 70% de la población con las dos dosis de la vacuna antes de tomar este tipo de medidas”, explicó Quirós en Radio Con Vos.

Las idas y vueltas en la comunicación oficial de la Ciudad generaron confusión entre los porteños. Ayer se vio a muchos jóvenes celebrando en los bosques de Palermo sin barbijos porque creían que ya no era obligatorio utilizarlos. Ahora Quirós explicó que no hay cambios y los porteños deberán seguir cubriéndose la boca y nariz.

En la misma línea, y en diálogo con el periodista Luis Novaresio, en radio La Red, Quirós ratificó que hoy, todavía no es momento para dejar de usar el barbijo al aire libre, estamos esperando alcanzar el hito que nos comprometimos, y seguramente en las próximas semanas lo alcancemos”.

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El nuevo Gabinete: ¿Podrá ayudar al Gobierno a revertir la derrota en las PASO?

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Después de la peor derrota de la historia del peronismo, estos son los nuevos nombres que junto a Cristina Kirchner deberán revertir un gobierno que en la práctica está terminado.

Alberto Fernández salió profundamente debilitado de la crisis institucional después de las PASO, cuando Cristina Kirchner tiró de la cuerda pero con cuidado de no romper, por ahora, ni con el Presidente ni con el FMI.

De hecho, su estrategia política de acá a noviembre parece respaldarse en el ministro de Economía, Martín Guzmán, que habilitó gastar el dinero del FMI en la campaña, complicando la situación pos electoral pero haciendo todo por revertir el resultado en noviembre.

A partir del 18 de septiembre, cuando se anunció el nuevo gabinete, se terminó en la práctica el gobierno de Alberto Fernández, en su lugar comenzó uno de Cristina Kirchner como única jefa de Estado, quien gobernará hasta el final del mandato a través de los ministros que puso: Juan Manzur y Aníbal Fernández.

Marcos Novaro, sociólogo macrista e investigador del Conicet, consideró que CFK demostró que “tiene los recursos y está dispuesta a usarlos para destruir al Gobierno”, pero asegura que por ahora el binomio presidencial “encontró una solución”, y que esto es bueno para el país, porque “es mejor tener un gobierno malo, que no tener gobierno”.

Raúl Aragón, de la consultora Raúl Aragón & Asoc, consideró que “hubo una victoria de CFK, pero discreta. La sangre no llegó al río y habrá un relanzamiento de la gestión”. “Ahora hay que ver cómo se recompone la relación entre el Presidente y su vice, porque fueron 48 horas de mucha tensión, y la estocada final fue la carta de CFK, donde dijo ‘los votos los tengo yo’, advirtió Aragón.

Ambos analistas se olvidan de una pregunta fundamental: ¿Estos cambios, ayudan a revertir la derrota histórica en las PASO? La respuesta no es sencilla, pero en síntesis, Cristina cree que sí.

La designación de Manzur no es azarosa. Cristina Kirchner buscó al único peronista que obtuvo un triunfo contundente en un territorio competitivo en las elecciones primarias del domingo pasado.

De hecho Cristina estaba peleada con Manzur, así como lo estaba con Alberto, pero la jefa todo lo puede, e incluso obligándolo a perder su bastión en Tucumán, el histórico ex funcionario del kirchnerismo aceptó volver al escenario nacional para ocuparse de un muerto.

Tanto Manzur como Cristina y Aníbal creen que el muerto puede ser resucitado antes de noviembre, si no, no se hubieran involucrado. El cristinismo podría haber dejado que Alberto se hunda electoralmente, pedirle la renuncia después del 10 de diciembre y relanzar el gobierno sin la necesidad de “mancharse políticamente”.

Pero Cristina está cómoda en el Senado, y hacerse cargo después del 10 de diciembre implica que perderá su mayoría en la Cámara Alta en las elecciones de noviembre. Su visión es que si bien no podrá dejar al Frente de Todos arriba de Cambiemos, al menos tratará de acortar las distancias y evitar perder más senadores.

La elección de “los impresentables”, tiene un componente que no muchos medios analizan: el votante peronista de la Provincia de Buenos Aires que los votó en 2019 quería un gobierno diametralmente opuesto al de Macri, quería ver un quiebre explícito con el FMI, quería ver una serie de expropiaciones de la “oligarquía”, quería ver obras públicas faraónicas y otras de las medidas clásicas del kirchnerismo pre-2015.

Nada de eso se vio en los primeros dos años de Alberto Fernández. En su lugar hubo una renegociación de la deuda, más toma de deuda, se intentó expropiar Vicentín pero el gobierno salió totalmente derrotado, las obras públicas se frenaron por la pandemia y porque realmente ya no hay más plata, y leyes que solo atraen un voto minoritario radicalizado, como es el de la ley del aborto o la eutanasia.

El kirchnerismo pre-2015 es imposible que vuelva: ni la situación económica ni la política permiten que el país pueda volver a esas medidas de “bienestar”. No hay más plata.

Cristina o no se da cuenta de esto, o se da cuenta y quiere dar una sensación de que se puede volver al kirchnerismo duro de antes de la llegada de Macri al escenario político. Sea cual sea la razón, su objetivo es mejorar los resultados de las PASO, es falso que hizo los cambios en el Gabinete para perjudicar a Alberto Fernández.

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Tras la paliza electoral, Manzur llega y pone fin a las restricciones sanitarias

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No más uso obligatorio del barbijo en la vía pública, todos los eventos habilitados con aforo al 50% y apertura de fronteras.

En conferencia de prensa, la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti; y el flamante jefe de Gabinete Juan Manzur, dieron por concluida la cuarentena que empezó el 20 de marzo del 2020.

Las nuevas flexibilizaciones implican una enorme apertura de actividades, algo más relacionado a la paliza electoral que recibió el kirchnerismo que a la situación epidemiológica en Argentina.

Así Manzur se convierte en el principal promotor del fin de las restricciones sanitarias, algo en lo que el kirchnerismo duro nunca creyó, particularmente Cristina Kirchner, quien habría dado la orden de dejar la cuarentena en el pasado y tratar de liberar todo para noviembre en busca del votante frustrado por la pandemia.

Además, es una manera de dar vuelta la página de la escandalosa foto en la Quinta de Olivos donde el presidente Alberto Fernández no cumplía ni sus propias restricciones.

A partir de este momento:

 Se levanta la obligatoriedad de uso de tapaboca al aire libre. Continúa siendo obligatoria en lugares cerrados  (aula, cine, teatro, ámbitos de trabajo, transporte público, espectáculos y eventos masivos) y al aire libre cuando hay aglomerados de personas. 

Reuniones sociales sin límites de personas cumpliendo las medidas de prevención, tapabocas, distancia y ventilación.

– Aforo del 100% en actividades económicas, industriales, comerciales, de servicios, religiosas, culturales, deportivas, recreativas y sociales en lugares cerrados manteniendo las medidas de prevención, tapaboca, distancia y ventilación.

– Autorización de viajes de jubilados, egresados y de estudiantes siguiendo los protocolos recomendados.

– Autorización de discotecas con aforo del 50%, aunque se va a tratar de instalar un sistema para pedir el esquema completo de vacunación para permitir el ingreso, “como en Europa“.

– Salones de fiestas, bailes o actividades similares: habilitado para personas que acrediten esquema completo de vacuna o una dosis más test diagnostico (PCR o Antígeno) negativo dentro de las 48 horas previas al evento. Habrá un protocolo especial para las fiestas de 15 o para menores de 17 años mientras avance la vacunación en los adolescentes.

– Eventos masivos de más de MIL (1000) personas. A partir del 1° de octubre se habilita con aforo del 50%, y se trabajará con los actores involucrados el protocolo específico en relación a los requisitos.

– Apertura gradual y cuidada de fronteras. No hay una fecha clara pero antes de noviembre las fronteras volverán a estar completamente abiertas, según dijo Manzur.

– A partir del 24 de septiembre se eliminará el aislamiento obligatorio para argentinos, residentes y extranjeros que entren al país por trabajo y estén autorizados por la autoridad migratoria. 

– A partir del 1ro de Octubre se autorizará el ingreso de extranjeros de países limítrofes sin aislamiento, pero con cupo. La apertura total de fronteras terrestres fue un pedido de gobernadores, y algo que Manzur venía diciéndole a Alberto hace varias semanas ya.

 Entre el 1ro de octubre y el 1ro de noviembre se incrementará significativamente el cupo de ingreso hasta eliminarlo en todos los corredores seguros, aeropuertos puertos y terrestres. 

Se solicitará para el ingreso al país:

-Esquema de vacunación completo, con fecha de última aplicación por lo menos 14 días previos al arribo al país. 

Test de PCR negativo en las 72 horas previas al embarque, o antígeno en el punto de ingreso hasta que defina la autoridad sanitaria

Test de PCR al día 5 a 7 del arribo hasta que lo defina la autoridad sanitaria 

Aquellas personas que no presenten esquema de vacunación completo incluyendo los menores deberán realizar cuarentena, test de antígeno al ingreso, y test de PCR al día 7.

Al momento de alcanzar el 50% de la población completamente vacunada: se dejará de realizar test de antígeno al ingreso (salvo los no vacunados) y PCR al día 5-7 y se podrá levantar el cupo.

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