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El festival del café que promocionó Martín Lousteau recibió millones de pesos del Gobierno porteño

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En su versión del 2019, se gastó $5 millones de pesos. Se espera que este año el monto sea mucho más elevado.

En medio de la peor crisis económica en 20 años, con uno de cada cuatro porteños bajo la línea de la pobreza, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció el lanzamiento de la iniciativa “FECA”, que busca promocionar la “diversidad de cafés” en la capital, y con una duración hasta el 12 de junio, con promociones, descuentos y un “gran evento de cierre”.

La Semana FECA llegó para que los vecinos y vecinas vuelvan a disfrutar del mundo del café. La propuesta inicia con FECA, Mapa de Café, que reúne a más de 300 cafeterías destacadas de la Ciudad con promociones y descuentos para acceder. El cierre de la semana tendrá lugar en Plaza Seeber con FECA, Festival de Café“, informó el gobierno porteño.

El evento fue promocionado principalmente por el senador porteño Martín Lousteau, y el Ministerio de Economía de la Ciudad, encabezado por el radical José Luis Giusti, del espacio de Lousteau.

Si bien FECA es patrocinado por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), y las empresas Pedidos Ya, Café Martinez, LG y Atma, recibió millones de pesos por parte de la Secretaría de Desarrollo Ciudadano.

Esta Secretaría es dependiente de la Vicejefatura de Gobierno, actualmente vacante desde la salida de Diego Santilli para asumir como diputado por la provincia de Buenos Aires. A pesar de estar vacante, la oficina está controlada por Lousteau y funcionarios que responden a Evolución.

Esta iniciativa es una de las tantas movidas con la que Lousteau está probando su influencia en la política porteña, preparándose para ser el candidato de Juntos por el Cambio para suceder a Larreta en 2023, aunque por ahora todo indica que deberá pelear una interna contra Fernán Quirós, el actual ministro de Salud.

La publicación de la licitación del evento todavía no fue publicado en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, pero en la última organización del evento el Gobierno porteño gastó $5 millones de pesos, para el “servicio de producción integral del evento FECA“.

Entre los diversos gastos registrados, se enumeran sillas “estilo París”, dispensers de agua, pizarrones, foodtrucks, gazebos, manteles, iluminación, sistema de sonido, y mucho más.

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Uno de los gastos más insólitos es lo que se destinó a publicidad digital. Por ejemplo, si uno busca en Google “feca”, aparece como publicidad paga la página de buenosaires.gob.ar con el link del evento. Estas publicidades online no son baratas, y habrá que ver cuando se publique en el Boletín Oficial cuánto se gastó y cómo se licitaron estos gastos.

También parecería que hubo notas pagas en los principales medios de comunicación, las cuales también aparecen como destacadas en Google. Este tipo de “publinotas” suelen tener un valor bastante elevado, y habrá que ver si el Gobierno porteño reconoce estos gastos en el Boletín Oficial.

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Crece la tensión en CABA: con decenas de bloqueos en todo el país, sigue el paro de transportistas

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Con el acto principal en el Obelisco, la Policía corta los accesos de los camiones en los ingresos a la Capital y empieza a escalar el clima. Cómo está la situación en el resto del país.

Una nueva jornada de protestas se vivirá en todo el país ante la falta de gasoil que se detectó en 23 jurisdiccionesdesde que comenzó la escasez. En ese marco, se realizará un paro en todo el país con cortes en diferentes puntos, con un acto principal en el Obelisco, que concentrará la mayor movilización.

En el centro de la Ciudad de Buenos Aires, los transportistas se concentrarán en 9 de julio y Diagonal Norte, que tendrá un acto durante el mediodía. La movilización la integrarán Transportistas Unidos de la Argentina (TUDA), Autoconvocados Unidos, Sindicato Único de Trabajadores de Administraciones Portuarias (Sutap) y la Unión Nacional de Transportistas y Afines de la República Argentina (Untra).

En las primeras horas de la marcha, la Policía de la Ciudad cortó el acceso para los camiones en el Puente Pueyrredón para evitar que los vehículos de gran porte ingresen a la 9 de julio, donde podrían causar aún más un caos de tráfico. Mientras tanto, los manifestantes están en el lugar y la tensión empieza a subir.

Las medidas de fuerza se concentrará en “la falta de respuestas de las autoridades competentes”, donde se espera que haya duras críticas al Gobierno y a la gestión de Alexis Guerrera, quien prometió que en 15 días se regularizará la situación.

No solo está dentro del reclamo la normalización del abastecimiento, sino que reclamarán el valor de los fletes. Piden que el Gobierno intervenga en un ajuste del valor de referencia por kilómetro, pero en el Ministerio de Transporte afirman que no hacerlo porque se trata de contratos entre privados.

Por su parte, la escasez de combustible hace que los precios oficiales no sean los que se ven reflejado en los surtidores y que la fijación de los precios sea según la situación de cada plaza. La dispersión en los precios queda a la vista gracias al relevamiento de precios que hizo FADEEAC por medio de las 44 Cámaras de transporte que nuclea.

En total, hay seis provincias que venden el litro de gasoil por encima de los 250 pesos, marcando una diferencia con los precios que se venden en otras jurisdicciones como Buenos Aires o con la Patagonia, que alcanza a tener una difernecia de cien pesos.

Tierra del Fuego, la única provincia que tiene gasoil

La falta de gasoil empieza a afectar a todo el país y cada vez se agudiza aún más. En las últimas horas, la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) relevó la situación entre el miércoles 15 y el sábado 25 de este mes.

En ese marco, el único distrito de la Argentina en el que los transportistas no informaron problemas para acceder al combustible es en Tierra del Fuego.

El mapa muestra: 16 distritos “en rojo” (Buenos Aires, CABA, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Salta, Jujuy, Chaco, Formosa, San Juan, Mendoza, La Rioja y La Pampa); 4 provincias “en naranja”, que identifica los distritos en los que el promedio de suministro es de 20 litros por unidad, entre las que se encuentran San Luis, Catamarca, Santiago del Estero, y Santa Cruz.

Un poco menos complicados están los dos distritos coloreados “en amarillo” (Neuquén y Río Negro), color que refiere a los lugares en los que se cargan entre 51 y 100 litros. En tanto que en Chubut se verificaron cupos de carga de entre 51 y 100 litros por unidad, por lo cual el mapa se pintó allí de “verde claro”, con tono amarillento como símbolo de las dificultades.

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Argentina

Los horrores que el radicalismo elige no recordar: El Corralito de Alfonsín y la pesificación forzosa de Illia

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A 131 años de la fundación de la Unión Cívica Radical, los dirigentes evitan hablar de las peores facetas de las presidencias radicales.

Este domingo se cumplieron 131 años de la fundación de la Unión Cívica Radical (UCR) por Leandro N. Alem, originalmente conocida como la “Unión Cívica Anti Acuerdista”, en rechazo a un pacto de la Unión Cívica con el Partido Autonomista Nacional (PAN) para una fórmula presidencial “de unidad” para las elecciones de 1892.

Esa fuerza política, que se constituyó como el partido con la ideología más extremista del momento en contra del entonces gobierno conservador, se cambió el nombre a Unión Cívica Radical el 2 de julio, en contraposición de la Unión Cívica Nacional, de Mitre, una fuerza política mucho más moderada.

Desde entonces, el partido se ha mantenido a lo largo de la historia como la fuerza política más tradicional de Argentina, dejando muy lejano las ideas extremistas de Alem. Sin embargo, a lo largo de los diferentes gobiernos que conformaron en el último siglo, han provocado verdaderos horrores económicos y sociales en el país.

Los principales dirigentes radicales en todo país destacaron el rumbo histórico del partido, pero decidieron ignorar deliberadamente algunos de los episodios más dramáticos de la historia económica argentina llevados a cabo por presidencias radicales.

La expropiación de los depósitos en dólares en la presidencia de Illia

El programa integral del presidente Arturo Umberto Illia se caracterizaba por un feroz estatismo económico, junto con un diagnóstico muy poco convencional acerca de la situación heredada en 1963.

Hacia diciembre de 1963, el ministro de Economía radical, Eugenio Blanco, lanzaba la receta económica auspiciada por la plataforma oficial del radicalismo: control de precios y tarifas públicas, cepo cambiario con un límite de compra de hasta US$ 50 por mes, y la anulación de contratos petroleros con empresas privadas para que YPF recuperara el monopolio absoluto.

El programa dio indicios de agotamiento a mediados de 1964, cuando la inflación minorista se enquistaba en el 23% interanual y la mayorista subía hasta el 26%, 3 puntos por encima de diciembre de 1963.

Además, y como sucede en la actualidad, el país atravesaba una profunda crisis de vencimientos por el pago de deuda pública externa. Los violentos controles cambiarios impedían la acumulación de reservas, aún a pesar de que el Gobierno radical restringía severamente las importaciones.

La falta de acceso al mercado externo de divisas provocó que los bancos no pudieran estar en condiciones para afrontar los depósitos en dólares, que alcanzaban los US$ 200 millones en 1964. El Gobierno radical decidió, por decreto, pesificar compulsivamente los depósitos de los ahorristas al tipo de cambio vigente en el mercado libre (y no el oficial).

Del mismo modo en que lo hizo Eduardo Duhalde en 2002, las medidas de Illia destruyeron el poder adquisitivo de los ahorristas que habían depositado su confianza y sus ahorros en dólares al sistema bancario.

El fracaso del Plan Austral y el “Corralito” de Alfonsín

Después de una primera hiperinflación hacia fines de 1984, el entonces presidente radical Raúl Alfonsín anunciaba su Plan Austral para poner fin a la inflación. El programa incluía la reducción del déficit fiscal con un drástico aumento de impuestos y retenciones, mientras que al mismo tiempo reemplazaba al “peso argentino” por el austral, y se establecían controles de precios, salarios y tarifas públicas.

A pesar del aumento de las cargas sociales a la seguridad social, el impuesto a las Ganancias, las retenciones y los aranceles de importación, el déficit fiscal no se eliminó y para 1987 el programa se encontraba virtualmente agotado en una nueva crisis de estanflación.

Hacia abril de 1989, y después del fracaso del segundo programa de estabilización en la primavera de 1988, la inflación superaba el 460% interanual y el sistema bancario se encontraba al borde del colapso.

El presidente Alfonsín y su ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille en 1985.

A causa de la pésima reputación del Gobierno y su programa, las expectativas inflacionarias se dispararon y la demanda de australes se derrumbó. Esto provocó un pánico de los ahorristas, que dejaron de confiar en el ajuste de las tasas de interés y buscaron retirar sus fondos bancarios para rápidamente transformarlos en dólares y así protegerse de la inflación.

El Gobierno de Alfonsín estableció un estricto límite al retiro de fondos de los bancos, lo que se conoce formalmente como “Corralito”, para evitar el colapso del sistema financiero, de la misma manera en que lo hizo Fernando De la Rúa en 2001.

“Hacia fines de abril de 1989, ante la perspectiva de un estallido hiperinflacionario, las autoridades monetarias argentinas introdujeron severas restricciones al retiro en efectivo de los depósitos bancarios. Esto provocó temporalmente el surgimiento de un sistema monetario bipapélico en el que circularon dos monedas: el austral billete y el austral cheque”, explicaba el CEMA en octubre de 1990.

En medio del caos, el Presidente radical huyó del Gobierno y transfirió el poder en julio de 1989 al entonces Presidente electo Carlos Menem, que debió hacerse cargo de la conducción del Poder Ejecutivo. 

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Argentina

Detuvieron a un iraní con documentación falsa en Entre Ríos tratando de escapar a Uruguay: ¿Otro operativo de las Fuerzas Quds?

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El hombre de 28 años quedó bajo investigación de la justicia federal de la provincia. Este lunes, será indagado, bajo sospecha de una conexión con el avión venezolano-iraní que está retenido en Ezeiza.

A 20 días de que el avión venezolano-iraní quedara varado en Ezeiza por determinación de la Justicia, un ciudadano iraní fue detenido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, mientras intentaba viajar con documentación falsa hacia Uruguay.

Según indicó TN, se trata de Asan Azad de 28 años que antes de ser retenido en Concepción del Uruguay por orden del Juez Federal Pablo Sero, quien lo indagará este lunes, el hombre había estado en Venezuela, Ecuardor, Perú y Bolivia. Mientras tanto, una comisión de Gendarmería Nacional intentará la identificación mediante un sistema de la Embajada de Estados Unidos.

“Fue detenido en Concepción del Uruguay intentando comprar pasajes a Concordia con documentación falsa para luego ir a Uruguay. Apenas habla inglés. Aparentenemente con un DNI de un correntino y registro de Buenos Aires”, informó este viernes a través de su cuenta de Twitter Gerardo Milman, diputado de Juntos por el Cambio.

En el el tuit, el cual tiene una imagen del joven, agregó: “Manifestó ser iraní”, y con ironía apuntó: “¿Será instructor de vuelo?”.

Qué dijo Asad Azan sobre sus orígenes

En una declaración migratoria, el sujeto dijo que su nombre es Asad Azan, que nació en Irán el 16 de mayo de 1994, y que es hijo de Azan Ramazan y Zara Rivan, pero aseguró no recordar su número de Cédula o Pasaporte, y no llevaba consigo ninguna documentación legal.

El joven de 28 años indicó que en 2016 viajó desde Teherán a Venezuela intentando conseguir la ciudadanía, pero no lo logró. Luego, se instaló en Ecuador con el objetivo de poder quedarse, pero terminó perdiendo su documentación en proceso. Desde allí, se trasladó a Perú, después a Bolivia, y finalmente, el 8 de septiembre de 2021, llegó a pie a la Argentina.

Su trayectoria es extremadamente sospechosa, ya todos los países visitados son o estaban en su momento en manos del Foro de Sao Paulo, organización política vinculada al régimen teocrático iraní, y a sus organizaciones terroristas.

Se especula que el avión venezolano-iraní traía operadores de las Fuerzas Quds, famosos por entrenar insurgentes en varios países del mundo. Estos operadores han estado trabajando con agentes del Sebin venezolano en por ejemplo entrenar a los principales agitadores del “estallido social” en Chile, Colombia y Ecuador.

Es altamente probable que este vuelo, que pasó por Córdoba, tenía como objetivo entrenar células de insurgentes que luego viajarían al sur para entrenar a los mapuches, tanto en Argentina como del otro lado de la cordillera.

Los vínculos entre Venezuela, Irán y los terroristas mapuches de la RAM y la CAM son extensos, y sospechosamente no son investigados por el Gobierno Nacional, que debería estar al frente tratando de evitar que se militarice un grupo de subversivos que quieren destruir la soberanía argentina.

Por el momento se desconoce si este sujeto tiene algo que ver con estas operaciones, pero sus viajes previos y su nulo registro de una vida, sumado a la llegada del vuelo con tripulación vinculada a las Fuerzas Quds, pinta una situación compleja que sin dudas debe ser investigada a fondo.

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