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Gana la pulseada Cristina: Alberto Fernández estatizó la Hidrovía Paraná Paraguay por decreto

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Después de 25 años en manos privadas y con una gestión de excelencia, el kirchnerismo pasó el control de la hidrovía a la Administración General de Puertos (AGP), quien pasará a cobrar los peajes y hacer el dragado.

Como anticipó La Derecha Diario, el gobierno kirchnerista avanzó en sus planes socialistas y estatizó la hidrovía Paraná-Paraguay, un corredor natural de transporte fluvial de más de 3.400 kms de largo, que se extiende a través de los ríos Paraná y Paraguay, y permite la navegación continua entre los puertos de Argentina, Brasil, Bolivia Paraguay y Uruguay.

Desde hace 25 años, el manejo de la Hidrovía estaba en manos de la empresa belga Jan de Nul y de su socia local, Emepa. Sin embargo, con la publicación del decreto DNU 427, no se prorrogó su concesión y el control operacional, logístico y administrativo del pasaje fluvial estará a cargo de la Administración General de Puertos (AGP).

El Decreto lleva la firma del presidente Alberto Fernández, el jefe de gabinete Santiago Cafiero, y el ministro de Transporte Alexis Guerrera

Guerrera, quien asumió recientemente la cartera de Transporte en reemplazo del fallecido Mario Meoniadoptó una agenda estatizadora en el primer mes de gestión, pasando a manos del Estado varios sistemas de transporte, entre ellos el fluvial y el de ferrocarril de carga.

Meoni había servido hasta el momento de “tapón” a los intereses estatizadores del sector de Cristina Kirchner. Antes de morir, había arreglado con los representantes de Jan de Nul una extensión de la concesión privada de la Hidrovía hasta 2023, y en sus reuniones con empresarios les baja tranquilidad: “Mientras esté yo acá, no se va a estatizar nada“.

Su desafortunada muerte generó la oportunidad perfecta. A Sergio Massa se le permitió poner a alguien de confianza como Alexis Guerrera, pero la baja de línea era clara: la Hidrovía debía ser estatizada antes de las elecciones.

Alexis Guerrera, titere del kirchnerismo para la estatización de los sistemas de transporte.

Hay que recordar que por las aguas de la Hidrovía circula el 90% de las exportaciones agroindustriales del país, por lo que es el canal principal de salida para el complejo agroexportador más importante de América del Sur. A partir de ahora, el Estado empezará a cobrar el canon de circulación, lo que implicará una enorme fuente de ingreso para el gobierno.

El presidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, Luis Zubizarreta, expresó su preocupación por la medida, y aseguró que los peajes del Estado van a ser más caros que los que cobraba la empresa belga.

Una parte mala de la medida es que ya se define que el peaje lo va a cobrar la AGP, con lo cual eso va a encarecer el sistema, porque cualquiera que se presente en una licitación que tiene que cobrarle al Estado le agregará una prima de riesgo y de esa manera toda la economía argentina va a estar soportando un peaje más alto sin sentido“, sostuvo.

Y comparó la situación con los 90s, antes de la privatización que impulsó el ex presidente Carlos Menem: “En los 90s el calado era de 25 a 26 pies y estaba a cargo del Estado a través del Ministerio de Obras Públicas con dragas viejas. Hoy tenemos 34 pies y estamos próximos a llegar a 40 pies en la próxima licitación“.

El dragado de la Hidrovía, fundamental para mantener su funcionamiento, ahora estará bajo tutelaje del Estado argentino, con todos los casos de corrupción, desinversión, desmanejos y problemas que ello conlleva.

Por los próximos dos años, como mínimo y aunque se asegure la continuidad de las obras como hasta ahora, no se van a realizar mejoras que son necesarias para optimizar la navegación en la vía y permitan que esté acorde a los estándares de la navegación moderna“, concluyó.

Infografía de la importancia y extensión de la Hidrovía Paraguay-Paraná.

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Indignación total en Villa La Angostura: El gobernador de Neuquén les regalará casas a los terroristas pseudo mapuches

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El mandatario finalmente selló un acuerdo con los auto-proclamados mapuches de la ‘Paicil Antriao’ y ratificó que el Gobierno entregará viviendas y terrenos de manera gratuita y con todos los servicios.

Este jueves, el gobernador de Neuquén, el peronista Omar Gutiérrez (MPN), consensuó con los autoproclamados mapuches y entregará viviendas “gratuitas” para toda la comunidad, dejando afuera a miles de familias que exigen una casa hace varios años en esos terrenos de Villa La Angostura, causando una gran indignación entre todos los vecinos.

Los terroristas pseudo mapuches habían tomado estas tierras con anterioridad, y hace años que estaban en una disputa con los demás neuquinos y el gobierno provincial por dicha propiedad. Tristemente, el mandatario cedió a las presiones y con tal de terminar el conflicto, llegó a un “acuerdo” con los falsos mapuches para ofrecerles un masivo plan de vivienda.

La zona será otorgada exclusivamente a la comunidad ‘Paicil Antriao’, que todavía no ha podido demostrar su relación con la histórica familia mapuche Antriao, garantizándoles vivienda con todos los servicios.

La complicidad entre Gutiérrez y los criminales que dicen ser mapuches, quedó ratificada mediante un documento que confirma la defensa del gobierno neuquino a los sectores más violentas e ilegales d ela sociedad. Resaltando un compromiso con grupos que violan la propiedad privada, y que cometen delitos en distintos puntos del territorio argentino, e incluso con manifestaciones violentas.

Cabe destacar que la administración de Omar Gutiérrez se comprometió a “finalizar el relevamiento territorial de la comunidad (“mapuche”)”, y a dar “soluciones habitacionales” para todo el conjunto. Ignorando a un gran sector social de la provincia de Neuquén que esperaba poder acceder a estos terrenos y poner una vivienda hace mucho tiempo, incluso, en algunos casos; hasta casi dos décadas.

Hay que hacer hincapié en las personas del macrolote 5 y 6 que está esperando hace años”, fustigó una vecina, indignada por la situación y la decisión política de la gobernación, y agregó: “Hay gente que se anotó en un plan de viviendas y nunca salió sorteada, porque los sorteos son increíblemente putrefactos. Además, muchos alquilan y el alquiler sube todos los meses”.

La complicidad de Gutiérrez y los “mapuches” enrolados dentro de la comunidad ‘Paicil Antriao’ quedó plasmado en el mismo documento donde también se confirmó que el Ejecutivo provincial comenzará con la labor y construcción del complejo habitacional en tan solo 20 días.

Y en ese sentido, los terroristas también deberán cumplir con su cuota de compromiso. Como por ejemplo “abandonar todas las acciones directas”, las cuales incluye que los pseudo mapuches levanten el acampe, desarmen construcciones y dejen la traza libre de ocupantes.

Es importante resaltar la asociación que nació entre el gobierno de Omar Gutiérrez y la comunidad de falsos mapuches. Relación que no solo le falta el respeto a todos los sectores sociales que conforman la provincia de Neuquén, sino al ciudadano que viene exigiendo el derecho a la vivienda digna, sin obtener ningún tipo de respuesta.

Aunque el “acuerdo” de los extorsionadores y Gutiérrez, incluirá “reuniones intermedias” con el fin de “analizar y avanzar en conjunto con las propuestas y soluciones”, estos mitines serán exclusivamente para los terroristas ya que en el pasado, los violentos han impedido el ingreso de vecinos.

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Lo que la izquierda no quiere que sepas: La relación del Proceso con Fidel, la URSS y el Partido Comunista Argentino

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Todos los 24 de marzo, la Izquierda argentina sale a repudiar el golpe de Estado que se produjo en 1976. cruzando los dedos para que la gente siga olvidándose de las relaciones del Proceso de Reorganización Nacional con países y dirigentes de su ideología.

Mitos, mentiras o verdades a medias hay muchas sobre lo sucedido en los años 70. Como todos los 24 de marzo, los medios y los equipos de comunicación de distintos políticos se llenan de palabras hablando de “Memoria”, pero ¿realmente se acuerdan lo que pasó?

Uno de los grandes mitos instalados en la sociedad (y que prácticamente se puede considerar de sentido común a esta altura) es que la última dictadura militar fue una de carácter anti-comunista y opuesta a las corrientes de izquierda, y, por lo tanto, una dictadura de derecha.

El gobierno de facto efectivamente combatió la considerada “subversión”, guerrillas urbanas y rurales que asolaban el país con atentados, copamientos a bases militares, asesinatos, entre otras cosas, que claramente se identificaban con postulados socialistas y comunistas, incluso habiéndose entrenado en países comunistas, principalmente en Cuba, desde donde recibieron apoyo logístico y estratégico para desatar la ola de ataques terroristas. (Montoneros, ERP, FAR, FAP, etc)

Pero el Proceso de Reorganización Nacional no persiguió a ningún dirigente de los partidos comunistas o de izquierda que no tuvieran vínculos con la guerrilla, tampoco rompió relaciones con países como la URSS o Cuba, por el contrario, las reforzó.

A las autoridades argentinas de facto no les interesaba per se, que los dirigentes políticos sean de izquierda, incluso se les permitió a muchos intendentes, legisladores y gobernadores tanto peronistas como radicales simpatizantes con estas ideas seguir en sus cargos.

El Partido Comunista Argentino

El Partido Comunista Argentino (PCA) no sólo no fue ilegalizado durante la dictadura, sino que también apoyó abiertamente el Golpe de Estado realizado el 24 de marzo de 1976. En un comunicado, un día después de la asunción al poder de Jorge Rafael Videla, dijo que “la situación había llegado a un límite extremo” en referencia al gobierno de María Estela Martínez de Perón.

Debido a su incapacidad para gobernar el país en el contexto de crisis que había, los dirigentes comunistas se preguntaba si la nueva dictadura instaurada iba a ser diferente a las otras, en la defensa, según ellos, de los “latifundios improductivos y en aumentar la dependencia del país“.

Es fundamental que las Fuerzas Armadas sepan ser factor de liberación, no instrumento de dependencia. […] El Partido Comunista considera una necesidad política e histórica la participación de las Fuerzas Armadas, en igualdad de condiciones con los civiles, en un gobierno cívico militar“, publicó el día del golpe de Estado el Partido Comunista.

Durante el gobierno de Videla y, a partir de 1977, el PCA defendería al gobierno militar de las denuncias de Estados Unidos por las violaciones de los Derechos Humanos. El entonces presidente Jimmy Carter, apoyando las acciones de organizaciones de los DD.HH. estadounidenses, comenzó a denunciar a Argentina en el plano internacional.

Como respuesta a esto, el PCA sacó un comunicado donde defendía a la Argentina de una Estados Unidos que “erigida en un tribunal supremo se atribuye el derecho de juzgar a las demás naciones del mundo”.

Estados Unidos ha interferido en asuntos internos de nuestro país esgrimiendo hipócritamente el argumento de la violación de los derechos humanos (…) Negamos sinceridad y autoridad moral al imperialismo yanqui para defender los derechos humanos más allá de su frontera”, escribieron en un comunicado oficial en plena dictadura.

También hay que decir que dirigentes del comunismo argentino como Athos Fava, quien sería Secretario General del Partido Comunista a partir de 1980, y Fernando Nadra, vocero del PCA, obtuvieron visas para viajar, en 1978, a Estados Unidos, en donde se reunieron con otros dirigentes de izquierda y dieron conferencias defendiendo al Proceso de las acusaciones del gobierno de Carter.

Entre otras cosas, decían que el gabinete que había sido armado provenía de una “amplia coalición democrática y cívico-militar”, y que las autoridades de facto solo estaban buscando una “transición democrática“.

En discursos que quedaron grabados y bien documentados, los dirigentes del PCA argumentaban que el Proceso era muy diferente a la dictadura de Pinochet en Chile, que “era fundamentalmente un régimen anticomunista”; y la comparaban, en su lugar, con la Revolución de los Claveles de Portugal.

También destacaron que a diferencia de otras dictaduras militares en la región, en ningún momento se prohibió a los catedráticos comunistas dejar de enseñar ideas marxistas o revolucionarias, siempre y cuando éstas denunciaran los movimientos armados guerrilleros.

Esta defensa provenía directamente de las directrices que se ordenaban desde Moscú, donde años después quedó en evidencia que se les había ordenado no atacar a la dictadura del Proceso debido a que la consideraba “moderada y progresista” (mismas palabras que se leían en los comunicados del Partido Comunista), y que no querían que Argentina cayera en un régimen como el de Augusto Pinochet, que era claramente y abiertamente anticomunista y enemiga de la Unión Soviética, y una aliada fundamental de los Estados Unidos.

Es importante aclarar que el 24 de marzo de 1976, fueron ilegalizados otros partidos mas pequeños como el Partido Comunista Revolucionario (Ley 21.269), pero la agrupación fue legalizada nuevamente unos meses después, el 9 de junio, y la misma adoptó la misma línea discursiva que el PCA (Ley 21.324).

Por último, también hay que agregar que, pasados los años y aumentando el descontento de la población hacia la Junta Militar, el Partido Comunista se haría más crítico del gobierno militar, pero que lo hicieron recién después de que medios considerados de derecha como La Prensa empezaran a publicar las listas de nombres de personas desaparecidas.

Incluso el economista liberal Álvaro Alsogaray se expresó públicamente en contra del Proceso antes que el Partido Comunista, oponiendose a la instalación de un gobierno de facto desde antes que se produjera. Como mencionamos, por alguna razón que excede el análisis de este artículos, estos hechos son olvidados por la historia.

Unión Soviética y Argentina: relaciones carnales

La Unión Soviética y la República Argentina nunca rompieron relaciones diplomáticas durante el Proceso de Reorganización Nacional. En línea con lo mencionado acerca de la no-proscripción de dirigentes de izquierda, el embajador de Argentina en Moscú fue Leopoldo Bravo, un histórico dirigente político sanjuanino, uno de los más famosos “peronistas de izquierda“, que ya había sido embajador de Argentina en la URSS durante la segunda presidencia de Perón, entre 1953 y 1955.

Una muestra de esta política fue la exposición que hicieron 65 funcionarios soviéticos de su industria en el Centro de Municipal de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires, que, aunque autorizada por el gobierno peronista anterior, fue ratificada y efectivamente se realizó en pleno Proceso, con la participación de dirigentes de izquierda opositores al régimen militar.

Económicamente, la Argentina encontró en la Unión Soviética uno de sus mayores aliados comerciales. El comercio bilateral pasó de US$ 486 millones de dólares en 1978 a US$ 3.000 millones de dólares en 1981, enviando a los rusos un tercio del total de los granos que Argentina exportaba en el mundo. El economista Mario Rapoport confirmaría luego que la URSS fue la principal compradora de carnes durante el período 1980-1982 y había sido segunda en el 79.

Esta relación tuvo un trasfondo muy importante: la invasión del Ejército Rojo a Afganistán le había dado la posibilidad histórica a Estados Unidos de imponer un embargo masivo contra la Unión Soviética, quien recurrió a la Argentina para seguir sustentándose.

Si bien Argentina votó condenando la invasión soviética y accedió al boicot de los Juegos Olímpicos en Moscú de 1980, el Proceso rechazó sumarse al embargo estadounidense y profundizó las relaciones comerciales con Moscú.

Curiosamente, acorde al relato oficial, el gobierno de facto de la Junta Militar fue “neoliberal“, un rótulo que se otorga a los gobiernos que apoyan el ingreso indiscriminado de capital extranjero, las privatizaciones y los bajos impuestos. Realmente otro mito argentino, ya que el Proceso denegó el ingreso de millonarias inversiones extranjeras por su pelea por los DD.HH. con Estados Unidos y Europa, a la vez que presentó un tímido programa de privatizaciones y no hizo más que aumentar impuestos.

No sería hasta 1989, con la asunción del peronista Carlos Menem, preso durante todo el Proceso de Reorganización Nacional, que el verdadero “neoliberalismo”, como se define mediáticamente en estos días, llegara a instalarse en Argentina.

Cuba y Argentina: favores y silencio

Otras relaciones del Proceso que merecen un análisis más riguroso son con la dictadura castrista en Cuba. Las relaciones entre estos dos países siempre se mantuvieron cordiales y la diplomacia nunca se pinchó. Incluso la Cancillería cubana respaldó a la Argentina en los foros internacionales.

En realidad, todo el Movimiento de Países No Alineados fue cómplice de la dictadura militar argentina, tal como lo señala Gabriel Salvia, presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL): “Parece escapar a la memoria de varios funcionarios del gobierno nacional, legisladores, periodistas y activistas de derechos humanos de la Argentina el hecho de que el régimen cubano de Fidel Castro fue un actor decisivo para bloquear la condena a la dictadura militar argentina en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, para lo cual operó junto a los países del Movimiento de No Alineados y del extinto Bloque Socialista, evitando la condena internacional promovida por los Estados Unidos de América”.

Castro jamás condenó las desapariciones en Argentina y cuando hablaba del país en los años que gobernó el Proceso, se refería a éste como “el gobierno” y no como “la dictadura“, cosa que sí hacía (y siempre hacía el esfuerzo de remarcarlo) para los regímenes en Chile o en Brasil.

Esta complicidad de Cuba con el Proceso fue recordada recientemente por un sobrino del propio Che Guevara. Martín Guevara es hijo del menor de los hermanos del Che, Juan Martín, y a los 10 años de edad, se exilió con su familia a La Habana, donde pasó buena parte de su vida, hasta 1988, donde se mantuvo como un asesor directo de los Castro.

Su testimonio en este sentido es contundente. Durante su exilio en Cuba, fue testigo directo de la complicidad de Fidel con Videla como pago por los suministros de cereales argentinos a la Unión Soviética, un aporte alimentario que fue más apreciado aún cuando Moscú comenzó a padecer el embargo dictado por Washington tras la invasión de Afganistán.

A Martín Guevara le tomó mucho tiempo poder hacer esta denuncia, pero hoy sabemos la verdad. Recién en el año 2010 publicó un artículo sobre el tema: “Durante muchos años y por razones de lealtad familiar, y quizá cierto adoctrinamiento de izquierda, renuncié a mi derecho a contarlo“.

Una verdad muy difícil de aceptar para quienes ven en La Habana, todavía al día de hoy, un faro que ilumina el comunismo en el continente. Cuba en los 70s demostró en esa conducta que no era más que un satélite soviético, sin el menor margen para diferenciarse. Y Fidel Castro no era más que un lacayo de Moscú, que se mantuvo callado mientras la Junta Militar en Argentina exterminaba a los guerrilleros que sus mismas Fuerzas Armadas habían entrenado y enviado al país sudamericano para propiciar un cambio de régimen.

La dictadura en Cuba ni siquiera movió un dedo cuando dos cubanos en Argentina, vinculados al terrorismo guerrillero, desaparecieron en septiembre del 76. Castro recién recordó la situación varios años después, cuando ya había vuelto la democracia a la Argentina, cuando en 1984 citó a Estela de Carlotto, la referente de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, a La Habana.

Lo curioso es que ni Estela de Carlotto ni la combativa Hebe de Bonafini jamás le reprocharon a los líderes cubanos la complicidad con el Proceso ni en ese viaje ni en las decenas de viajes que hicieron en los años posteriores.

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El PRO reclutó a dos kirchneristas para encabezar sus listas en Tierra del Fuego

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La idea de Horacio Rodríguez Larreta de “dialogar” con todos los sectores políticos está avanzando a pasos agigantados en varias provincias, y ahora le llegó el turno a Tierra del Fuego.

José Luis Álvarez y Rosana Bertone, ex-gobernadora del kirchnerismo en Tierra del Fuego

Las elecciones provinciales en Tierra del Fuego se realizarán el próximo 14 de mayo y todos los frentes ya están confirmando sus listas, con varias sorpresas de dirigentes pasándose de un partido a otro.

Tal es el caso de José Luis Álvarez, quien militó en el Partido Justicialista, y promovió la candidatura de la ex gobernadora kirchnerista de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, quien fue desplazada por el actual mandatario radical K, Gustavo Melella, en 2019.

Si bien Álvarez apostó por la gestión justicialista de Bertone, hoy el ex funcionario provincial prefirió cambiar de partido y sumarse a las filas de Cambiemos, espacio que defenderá en las próximas elecciones, identificándose especialmente con Larreta.

El ex peronista fue ministro de Gobierno provincial, y formó parte del entorno intimo de Bertone, entre la gestión de 2015 a 2019, destacando su gestión como parte del gabinete.

A su vez, cabe resaltar que no es la primera vez que sucede este tipo de “salto” de los dirigentes de un espacio a otro. Y en ese sentido, vale destacar otra de las situaciones donde un kirchnerista pegó el portazo en el espacio y se fue directamente al partido opositor, como Paulino Rossi.

Rossi fue el contador del municipio de Río Grande y trabajó con el intendente radical K, Jorge Martin, jefe político del gobernador Gustavo Melella, y uno de los primeros en trabajar desde el radicalismo codo a codo con el kirchnerismo.

Paulino Rossi, ex-funcionario peronista y actual candidato del PRO

Aunque cabe aclarar que si bien Paulino Rossi trabajó para el kirchnerismo, en las elecciones del 2015 ya había ido como candidato a intendente de la ciudad de Río Grande en la alianza Cambiemos.

Ahora, está entregado a Larreta, y se sumó a las filas del PRO, de la mano de Tito Stefani, con la idea de acompañarlo en la formula provincial y aventurarse a una nueva candidatura, ya dentro de Propuesta Republicana.

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