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Lanzan la agrupación MENEM en la Di Tella: Buscan recuperar los valores de la institución contra la corriente progresista

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Pudimos conversar con los dirigentes del movimiento estudiantil que aboga por un cambio profundo en la corriente política del Centro de Estudiantes de la histórico institución educativa.

La Universidad Torcuato Di Tella es una de las instituciones de educación superior más prestigiosas del país, o al menos así lo fue por muchos años, desde su creación en 1991 por el entonces canciller y asesor principal de Carlos Menem, Guido Di Tella.

Pero en los más de 30 años desde su fundación, la casa de estudios se ha alejado de sus raíces menemistas, que implicaban una fuerte impronta en favor del liberalismo, del Consenso de Washington y de una agenda neoconservadora, virando a un progresismo socialdemócrata inspirado en muchas de las causas que hoy defiende la izquierda más recalcitrante.

La UTDT hoy se encuentra en manos de figuras estrechamente ligadas al larretismo, como Fernando Straface, Eduardo Levi Yeyati, Lucas Llach, Emanuel Ferraro, y Mariano Narodowski, además, varias autoridades responden al ex jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña y a la diputada y ex gobernadora, María Eugenia Vidal. Incluso, una cuota de poder la mantiene el ultra-kirchnerista Juan Manuel Abal Medina.

En este contexto, un grupo de estudiantes, que todavía se mantiene fiel a la corriente ideológica y práctica tradicional de la institución, lanzó oficialmente este miércoles la agrupación MENEM, en un evento que llevó el desafiante nombre “Pizza & Champagne”, una frase que tituló el famoso libro de Silvina Walger, pero que a diferencia de su intención original de criticar el menemismo, hoy la juventud que reivindica ciertos aspectos de su gobierno lo ha adoptado como un eslógan de campaña.

La movida apunta a competir con “ADN Di Tella”, la agrupación que conduce actualmente el Centro de Estudiantes (CEDIT) y que responde mayoritariamente a las figuras previamente mencionadas.

Pero también busca romper con la hegemonía anti-menemista que ha adoptado el profesorado en los últimos años. Parece que tanto larretistas como kirchneristas han encontrado un punto en común: el odio irracional a la década menemista.

Desde La Derecha Diario pudimos conversar con las tres figuras más importantes de este movimiento estudiantil: Santiago Ravera, candidato a presidente del CEDIT, Matías Pascual, vocero de la agrupación y Tomás Magrini, quien junto a los otros dos completa el tridente de apoderados de MENEM.

¿Cómo surgió el nombre MENEM?

“El nombre oficial, Movimiento Estudiantil del Nuevo Encuentro Mayoritario (M.E.N.E.M.), surgió para la elección del centro de estudiantes del año pasado, a la cual nos presentamos sin tiempo suficiente como para conseguir candidatos en todas las carreras.

Si bien sabíamos que no íbamos a ganar en ese entonces, lo hicimos a modo de queja irreverente ante un C.E.D.I.T. que no hace nada por los alumnos y sólo responde a agendas irrelevantes tanto académicamente como para el día a día de los estudiantes. A pesar de esto, obtuvimos muchos más votos de los esperados y el apoyo de varios estudiantes de distintas carreras que se habían encontrado con problemas similares y estaban interesados en construir una alternativa de cara al 2022″.

¿Dicen que reivindicar a Menem es un acto de irreverencia? ¿Por qué?

“Totalmente, durante casi dos décadas su nombre fue mala palabra, su disruptivo estilo de comunicación fue criticadísimo y sus logros de gestión, invisibilizados. Hoy en día, en un contexto donde las ideas de la libertad tienen un peso mayor, creemos que la figura de Menem no solo complementa esas ideas con un mensaje de unidad, también muestra con pruebas claras la capacidad de crecimiento que tiene el país cuando se las implementa.

El lanzamiento que hicimos el miércoles, Pizza con Champagne, fue en línea con eso, replicar ese estilo de comunicación irreverente y llamativo, pero invitando a los estudiantes a un espacio en el que puedan expresarse libremente y traer sus propuestas para mejorar el C.E.D.I.T”.

¿Cuáles son las principales críticas al centro de estudiantes actualmente? ¿Qué proyectos tienen ustedes?

“El principal problema es la falta de representación, la conducción actual del centro se dedica a organizar charlas y a mantener una agenda marketinera pero no se hace cargo de mediar y representar a los estudiantes cuando tienen algún problema. Como te comentamos antes, en varias oportunidades tuvimos que juntar firmas e incluso reunirnos con las autoridades directamente cuanto tuvimos algún problema porque el C.E.D.I.T. se mantuvo al margen.

Di Tella es una universidad heterogénea a la cual vienen muchísimos alumnos de todo el país apenas terminan el secundario, nosotros creemos que desde el centro de estudiantes hay que promover la integración y acompañarlos en un mundo que resulta nuevo para ellos.

Otro desafío importante que tienen los estudiantes un poco más avanzados es la inserción laboral, para lo cual nosotros estamos impulsando la creación del Club de Experiencia Profesional. La idea es asistirlos en el ingreso al mundo laboral, así como también generar mentorías y orientarlos en capacitaciones sobre habilidades que un mercado cada vez más competitivo les demanda”.

¿Algún político los intentó contactar o brindarles su apoyo?

“Sí, varios nos manifestaron su apoyo en redes y nos enviaron mensajes de aliento por privado. Al evento del miércoles (Pizza con Champagne) se acercaron varios medios de comunicación y algunas figuras políticas.

Tal cual dijimos después, agradecemos tanto la cobertura como el apoyo, pero decidimos saludarlos y responder a las preguntas afuera del evento para respetar la privacidad de los estudiantes que vinieron a compartir sus ideas y pueden sentirse incómodos con la escalada mediática de la última semana”.

De cara a las elecciones de octubre, ¿qué le dirían a un estudiante para que los vote?

“Que nos sigan porque no los vamos a defraudar, M.E.N.E.M. es una agrupación por y para los estudiantes que busca poner el Centro al servicio de ellos”.

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Nuevo ataque terrorista mapuche: Incendiaron una cabaña en Villa Mascardi que tenía custodia de Gendarmería

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Las cabañas Los Radales, que ya había sido atacada en agosto, fue incendiada nuevamente junto con la casilla de Gendarmería que estaba protegiéndola.

Los terroristas mapuches siguen promoviendo la violencia en el sur del país. Esta vez, atacaron la cabaña Los Radales en Villa Mascardi, incendiándola hasta sus cimientos. El complejo está ubicado en las inmediaciones del precio que ocupa ilegalmente la lof mapuche Lafken Winkul Mapu, quienes están buscando expandir el territorio que controlan.

El propietario contó a la prensa que es el tercer ataque que sufre en el año, luego de ser incendiada en agosto, pero esta es la primera vez que sufre destrucción total de su medio de vida. Las cabañas incluso tenían custodia de Gendarmería, debido al último ataque.

Pero los soldados no pudieron frenar el ataque, ya que antes de avanzar sobre el complejo de cabañas, los terroristas arrojaron objetos incendiarios a la casilla de Gendarmería, en la que había tres uniformados de guardia y un galpón con herramientas.

Esto es gravísimo, ya no es un ataque a un particular, es un ataque a las fuerzas nacionales, es una demostración que creen que no hay límites en su reclamo”, dijo Luis Dates, dueño de las cabañas atacados, al diario Río Negro. Además, agregó que el nuevo ataque fue perpetrado por un “grupo más numeroso que otras veces”, lo que indica que “la amenaza está creciendo“.

Según Dates, los agresores encapuchados “quemaron un puesto de Gendarmería que habían puesto para el resguardo de la propiedad y de los vecinos que viven en la zona”. La casilla con los uniformados fue colocada hace dos semanas, a unos 50 metros de distancia de la ruta nacional 40.

Por suerte, Dates no estaba en el predio en el momento del ataque y, como el complejo había sido atacado hace un mes y medio, tampoco había huéspedes.

El último ataque que sufrió Dates en su propiedad, en agosto, provocó la reacción del Gobierno local que, al frente de la ex kirchnerista Arabela Carreras, le pidió a la Casa Rosada, más precisamente al ministro de Seguridad Aníbal Fernández, que envíe a las Fuerzas Armadas a la zona para poner fin al conflicto.

Si bien Nación se negó en un primer momento, sucesivos ataques llevaron al gobierno kirchnerista a dar una respuesta, pero los pocos efectivos enviados a la zona poco pueden hacer para frenar la escalada de violencia del terrorismo mapuche.

Diego Frutos, presidente de la Junta Vecinal de Villa Mascardi y dueño de otra propiedad que fue vandalizada, le dijo a la prensa esta semana que el envío de Gendarmería es un show que no tiene el objetivo de ayudar a los vecinos.

Nación dijo que envió muchos agentes y lo único que hicieron fue traer cerca de Mascardi un puesto de Gendarmería que estaba en los alrededores de Bariloche. Es todo una mentira”, aseveró.

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Régimen laboral insostenible: Se paraliza la producción de neumáticos en todo el país

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Argentina paralizó totalmente la producción de neumáticos, poniendo en jaque a la industria automotriz. El boicot a la producción responde a un conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático que ya acumula 4 meses. 

La legislación laboral argentina y la excesiva colectivización de las negociaciones laborales dan cada vez más indicios de agotamiento productivo. A raíz de un sabotaje del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna), los tres principales fabricantes de neumáticos del país se encuentran completamente inactivos, en perjuicio de la industria nacional y especialmente la automotriz. 

La empresa internacional Bridgestone anunció el cese de sus operaciones en Argentina hasta tiempo indeterminado, siendo este el primer precedente de la paralización industrial. Más tarde, dos competidoras más importantes, Pirelli y Fate, liquidaron todas sus operaciones en el país por el bloqueo sindical. 

Con el apoyo de algunos grupos de la izquierda extremista y violenta nucleados en el Polo Obrero, el sindicalismo exigió remuneraciones mensuales de hasta $400.000 brutos, algo que no solo supera a los salarios de convenio negociados anteriormente sino que además duplica los salarios vigentes, y supera holgadamente al promedio salarial nacional. 

La legislación laboral argentina desalienta las negociaciones por empresa y alienta negociaciones colectivas e ineficientes, dificultando así el proceso productivo. Por otra parte, las regulaciones sobre la contratación y el despido de trabajadores, así como los altos costos laborales sobre la remuneración salarial, son algunos factores que tornan completamente inviables a las exigencias sindicales planteadas. 

El resultado de la falta de flexibilidad laboral es la paralización de la producción. Además del efecto sobre la industria automotriz, la principal industria damnificada por el paro, también se genera una fuerte presión para los precios internos a los consumidores en términos reales.

A partir de las circunstancias, los precios de los neumáticos a nivel local subirán más que la inflación debido a un fuerte encarecimiento en relación a otros bienes y servicios. 

Yo no puedo pensar que en la situación general del país, con los problemas de ocupación que hay, esto sea un problema salarial exclusivo. Hay otras razones que tienen que ver con factores de poder, de ver cómo se instalan dentro del sistema sindical y dentro del sistema político. El precio de todo esto lo paga el trabajador y el consumidor”, advirtió Javier Madanes Quintanilla, CEO de Fate. 

Los efectos negativos también alcanzarán al Banco Central. Ante la falta de insumos nacionales, la demanda de insumos importados tenderá a crecer y, con ello, la necesidad de adquirir importaciones a través del cambio oficial a costa de perder reservas internacionales. 

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A 67 años de la Revolución Libertadora: La misma grieta y los mismos mitos que aplacan a la Argentina

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A pesar de que han pasado casi siete décadas de tal vez uno de los golpes de Estado que más influyeron en la historia política argentina, la misma grieta que llevó a la Revolución del 55 hoy envuelve a los argentinos.

Este 2022 se cumplen 67 años del golpe que derrocó a Juan Domingo Perón y puso fin a una hegemonía de 10 años en el poder del partido que se convertiría en el más importante de la historia política argentina: el justicialismo.

A pesar de haber sido un suceso importantísimo para la historia argentina, no solo por su relevancia en sí sino por sus consecuencias que se arrastraron casi 30 años después, la semana del 16 hasta el 23 de septiembre no es sino solo recordada como otro de los golpes de Estado que sucedieron durante la pos-guerra, y siendo únicamente recordados por los historiadores (y los fanáticos peronistas o antiperonistas), repudiando o reivindicando los sucesos.

Pero muy pocas personas, en general, saben realmente por qué se gestó el golpe o la razón de su improbable triunfo. Pero su análisis es imperativo: es la misma grieta que llevó al Golpe que hoy aplaca a millones de argentinos, a menos de un año de ir nuevamente a las urnas.

La mayoría de la historiografía (peronista o no) parece que deliberadamente ha ignorado las motivaciones de los militares (y civiles) que se levantaron contra Perón, y, a su vez, ha tergiversado y manipulado los sucesos.

En primer lugar, el golpe tuvo dos partes, y los sucesos del 16 de junio de 1955 y del 16 de septiembre fueron muy distintos, tanto en sus formas, como en su organización y sus integrantes. Aunque estaba compuesto en su mayoría por opositores al régimen de Perón, no todos eran antiperonistas y los objetivos eran distintos: los primeros querían matar a Perón, los segundos derribarlo.

Segundo, los líderes de ambos acontecimientos no participaron del otro. Para ser más claro, ni Isaac Rojas, ni Pedro Aramburu, ni Eduardo Lonardi participaron del Bombardeo del 16 de junio, a su vez que Samuel Toranzo Calderón, Aníbal Olivieri y Benjamín Gargulia no participaron de la Revolución del 55 (los primeros dos fueron arrestados y el tercero se suicidó tras los sucesos).

Por último, la Revolución de Septiembre recién se comenzó a planificar después de los sucesos de junio, aunque acá hay algo particular; muchos militares que se adhirieron a la causa lo hicieron tras la quema de las iglesias en Capital Federal por parte de simpatizantes peronistas. Los miembros de las Fuerzas Armadas, muy católicos en muchos casos, se horrorizaron tras ver esas escenas de iglesias quemadas. El caso de Dalmiro Videla Balaguer es particularmente claro en este aspecto. Este Coronel, peronista pero devoto católico, se unió a las filas rebeldes tras enterarse de estos sucesos.

El conflicto del gobierno con la Iglesia Católica (que antes apoyaba) puede ser considerado el inicio del fin del Régimen Peronista. Antes, Perón ya se había metido con la oposición (persiguiendo diputados opositores, obligándolos a exiliarse o a ser arrestados), con la libertad de prensa (al haber comprado todos los diarios y silenciar a los opositores, la expropiación de La Prensa el caso más extremo), el adoctrinamiento educativo e ideológico también contribuyó al clima de tensión de esa época.

Por supuesto que también estos sectores “gorilas” tampoco ayudaban, en algunos casos, a contribuir a la paz social. Sus acciones ciertamente pueden considerarse como “desesperadas” para tratar de derribar el régimen que vivían, que muchos opositores contemporáneos de esa época, como Felix Luna o Alfredo Palacios, consideraban una “dictadura”.

La Revolución de Septiembre del año 1955 tiene dos detalles muy importantes “olvidados” (ocultados sería la palabra apropiada); primero, todos aquellos argentinos no peronistas, sin importar el partido, afiliación o pensamiento ideológico, festejó en las calles la caída de Perón.

Desde el Radicalismo, los conservadores, los liberales, hasta el Comunismo, pasando por el Socialismo, todos festejaron la caída de un gobierno constitucional. Es muy irónico que, hoy en día, los partidos y sus integrantes olviden o prefieran ignorar su pasado “antidemocrático”, y en esto último, no hay partido que se salve.

Y también es muy importante preguntarse: ¿Por qué los partidos “populares” u “obreros” apoyaron a una Revolución que se hacía supuestamente contra el “pueblo trabajador”? Y el otro detalle; los revolucionarios estuvieron a muy poco de ser derrotados… y Perón renunció.

Los únicos focos de rebelión que existían para el 19 de septiembre eran los barcos cerca de la famosa refinería (comandados por el Almirante Isaac Rojas) y en Córdoba (dirigidos por Lonardi), los demás focos rebeldes (Curuzú Cuatiá, Río Santiago y Bahía Blanca) ya habían sido derrotados; con el agravante de que la resistencia en Córdoba no iba a durar demasiado, a pesar de haber resistido a las fuerzas leales (de ahí lo de “Córdoba heróica”).

Con este panorama muy favorable para el gobierno, Perón decide renunciar, o más bien, publicar un renunciamiento. ¿Cuál fue la razón? No sé sabe con certeza y ESE es el gran misterio.

¿Por qué Perón decidió renunciar si tenía todo para ganar y sofocar el levantamiento, como ya se había hecho en el 51? Los opositores lo atribuyeron a su cobardía, mientras que el mismo Perón, con los años, daría versiones contradictorias sobre el suceso, como que no quería derramar sangre de argentinos, que le tenía cariño a la refinería que Rojas amenazaba con destruir, etc.

En un nuevo aniversario de la Revolución Libertadora, como siempre, la historia debe analizarse dejando de lado los fanatismos, e investigar los acontecimientos que llevaron a la Caída de un Régimen, cuyo líder estuvo 18 años en el exilio, que llevó al peronismo a la conscripción, que inició la resistencia peronista en los sindicatos, los militares interviniendo en política, y cuya juventud vivió los que posteriormente serían las guerrilas de los 70 y todos aquellos sucesos que nos siguen afectando, lamentablemente, hasta el día de hoy.


Por Franco Gómez, para La Derecha Diario.

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