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Lo que la izquierda no quiere que sepas: La relación del Proceso con Fidel, la URSS y el Partido Comunista Argentino

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Todos los 24 de marzo, la Izquierda argentina sale a repudiar el golpe de Estado que se produjo en 1976. cruzando los dedos para que la gente siga olvidándose de las relaciones del Proceso de Reorganización Nacional con países y dirigentes de su ideología.

Mitos, mentiras o verdades a medias hay muchas sobre lo sucedido en los años 70. Como todos los 24 de marzo, los medios y los equipos de comunicación de distintos políticos se llenan de palabras hablando de "Memoria", pero ¿realmente se acuerdan lo que pasó?

Uno de los grandes mitos instalados en la sociedad (y que prácticamente se puede considerar de sentido común a esta altura) es que la última dictadura militar fue una de carácter anti-comunista y opuesta a las corrientes de izquierda, y, por lo tanto, una dictadura de derecha.

El gobierno de facto efectivamente combatió la considerada “subversión”, guerrillas urbanas y rurales que asolaban el país con atentados, copamientos a bases militares, asesinatos, entre otras cosas, que claramente se identificaban con postulados socialistas y comunistas, incluso habiéndose entrenado en países comunistas, principalmente en Cuba, desde donde recibieron apoyo logístico y estratégico para desatar la ola de ataques terroristas. (Montoneros, ERP, FAR, FAP, etc)

Pero el Proceso de Reorganización Nacional no persiguió a ningún dirigente de los partidos comunistas o de izquierda que no tuvieran vínculos con la guerrilla, tampoco rompió relaciones con países como la URSS o Cuba, por el contrario, las reforzó.

A las autoridades argentinas de facto no les interesaba per se, que los dirigentes políticos sean de izquierda, incluso se les permitió a muchos intendentes, legisladores y gobernadores tanto peronistas como radicales simpatizantes con estas ideas seguir en sus cargos.

El Partido Comunista Argentino

El Partido Comunista Argentino (PCA) no sólo no fue ilegalizado durante la dictadura, sino que también apoyó abiertamente el Golpe de Estado realizado el 24 de marzo de 1976. En un comunicado, un día después de la asunción al poder de Jorge Rafael Videla, dijo que “la situación había llegado a un límite extremo” en referencia al gobierno de María Estela Martínez de Perón.

Debido a su incapacidad para gobernar el país en el contexto de crisis que había, los dirigentes comunistas se preguntaba si la nueva dictadura instaurada iba a ser diferente a las otras, en la defensa, según ellos, de los "latifundios improductivos y en aumentar la dependencia del país".

"Es fundamental que las Fuerzas Armadas sepan ser factor de liberación, no instrumento de dependencia. […] El Partido Comunista considera una necesidad política e histórica la participación de las Fuerzas Armadas, en igualdad de condiciones con los civiles, en un gobierno cívico militar", publicó el día del golpe de Estado el Partido Comunista.

Durante el gobierno de Videla y, a partir de 1977, el PCA defendería al gobierno militar de las denuncias de Estados Unidos por las violaciones de los Derechos Humanos. El entonces presidente Jimmy Carter, apoyando las acciones de organizaciones de los DD.HH. estadounidenses, comenzó a denunciar a Argentina en el plano internacional.

Como respuesta a esto, el PCA sacó un comunicado donde defendía a la Argentina de una Estados Unidos que “erigida en un tribunal supremo se atribuye el derecho de juzgar a las demás naciones del mundo".

"Estados Unidos ha interferido en asuntos internos de nuestro país esgrimiendo hipócritamente el argumento de la violación de los derechos humanos (…) Negamos sinceridad y autoridad moral al imperialismo yanqui para defender los derechos humanos más allá de su frontera”, escribieron en un comunicado oficial en plena dictadura.

También hay que decir que dirigentes del comunismo argentino como Athos Fava, quien sería Secretario General del Partido Comunista a partir de 1980, y Fernando Nadra, vocero del PCA, obtuvieron visas para viajar, en 1978, a Estados Unidos, en donde se reunieron con otros dirigentes de izquierda y dieron conferencias defendiendo al Proceso de las acusaciones del gobierno de Carter.

Entre otras cosas, decían que el gabinete que había sido armado provenía de una "amplia coalición democrática y cívico-militar", y que las autoridades de facto solo estaban buscando una "transición democrática".

En discursos que quedaron grabados y bien documentados, los dirigentes del PCA argumentaban que el Proceso era muy diferente a la dictadura de Pinochet en Chile, que "era fundamentalmente un régimen anticomunista"; y la comparaban, en su lugar, con la Revolución de los Claveles de Portugal.

También destacaron que a diferencia de otras dictaduras militares en la región, en ningún momento se prohibió a los catedráticos comunistas dejar de enseñar ideas marxistas o revolucionarias, siempre y cuando éstas denunciaran los movimientos armados guerrilleros.

Esta defensa provenía directamente de las directrices que se ordenaban desde Moscú, donde años después quedó en evidencia que se les había ordenado no atacar a la dictadura del Proceso debido a que la consideraba “moderada y progresista” (mismas palabras que se leían en los comunicados del Partido Comunista), y que no querían que Argentina cayera en un régimen como el de Augusto Pinochet, que era claramente y abiertamente anticomunista y enemiga de la Unión Soviética, y una aliada fundamental de los Estados Unidos.

Es importante aclarar que el 24 de marzo de 1976, fueron ilegalizados otros partidos mas pequeños como el Partido Comunista Revolucionario (Ley 21.269), pero la agrupación fue legalizada nuevamente unos meses después, el 9 de junio, y la misma adoptó la misma línea discursiva que el PCA (Ley 21.324).

Por último, también hay que agregar que, pasados los años y aumentando el descontento de la población hacia la Junta Militar, el Partido Comunista se haría más crítico del gobierno militar, pero que lo hicieron recién después de que medios considerados de derecha como La Prensa empezaran a publicar las listas de nombres de personas desaparecidas.

Incluso el economista liberal Álvaro Alsogaray se expresó públicamente en contra del Proceso antes que el Partido Comunista, oponiendose a la instalación de un gobierno de facto desde antes que se produjera. Como mencionamos, por alguna razón que excede el análisis de este artículos, estos hechos son olvidados por la historia.

Unión Soviética y Argentina: relaciones carnales

La Unión Soviética y la República Argentina nunca rompieron relaciones diplomáticas durante el Proceso de Reorganización Nacional. En línea con lo mencionado acerca de la no-proscripción de dirigentes de izquierda, el embajador de Argentina en Moscú fue Leopoldo Bravo, un histórico dirigente político sanjuanino, uno de los más famosos "peronistas de izquierda", que ya había sido embajador de Argentina en la URSS durante la segunda presidencia de Perón, entre 1953 y 1955.

Una muestra de esta política fue la exposición que hicieron 65 funcionarios soviéticos de su industria en el Centro de Municipal de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires, que, aunque autorizada por el gobierno peronista anterior, fue ratificada y efectivamente se realizó en pleno Proceso, con la participación de dirigentes de izquierda opositores al régimen militar.

Económicamente, la Argentina encontró en la Unión Soviética uno de sus mayores aliados comerciales. El comercio bilateral pasó de US$ 486 millones de dólares en 1978 a US$ 3.000 millones de dólares en 1981, enviando a los rusos un tercio del total de los granos que Argentina exportaba en el mundo. El economista Mario Rapoport confirmaría luego que la URSS fue la principal compradora de carnes durante el período 1980-1982 y había sido segunda en el 79.

Esta relación tuvo un trasfondo muy importante: la invasión del Ejército Rojo a Afganistán le había dado la posibilidad histórica a Estados Unidos de imponer un embargo masivo contra la Unión Soviética, quien recurrió a la Argentina para seguir sustentándose.

Si bien Argentina votó condenando la invasión soviética y accedió al boicot de los Juegos Olímpicos en Moscú de 1980, el Proceso rechazó sumarse al embargo estadounidense y profundizó las relaciones comerciales con Moscú.

Curiosamente, acorde al relato oficial, el gobierno de facto de la Junta Militar fue "neoliberal", un rótulo que se otorga a los gobiernos que apoyan el ingreso indiscriminado de capital extranjero, las privatizaciones y los bajos impuestos. Realmente otro mito argentino, ya que el Proceso denegó el ingreso de millonarias inversiones extranjeras por su pelea por los DD.HH. con Estados Unidos y Europa, a la vez que presentó un tímido programa de privatizaciones y no hizo más que aumentar impuestos.

No sería hasta 1989, con la asunción del peronista Carlos Menem, preso durante todo el Proceso de Reorganización Nacional, que el verdadero "neoliberalismo", como se define mediáticamente en estos días, llegara a instalarse en Argentina.

Cuba y Argentina: favores y silencio

Otras relaciones del Proceso que merecen un análisis más riguroso son con la dictadura castrista en Cuba. Las relaciones entre estos dos países siempre se mantuvieron cordiales y la diplomacia nunca se pinchó. Incluso la Cancillería cubana respaldó a la Argentina en los foros internacionales.

En realidad, todo el Movimiento de Países No Alineados fue cómplice de la dictadura militar argentina, tal como lo señala Gabriel Salvia, presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL): "Parece escapar a la memoria de varios funcionarios del gobierno nacional, legisladores, periodistas y activistas de derechos humanos de la Argentina el hecho de que el régimen cubano de Fidel Castro fue un actor decisivo para bloquear la condena a la dictadura militar argentina en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, para lo cual operó junto a los países del Movimiento de No Alineados y del extinto Bloque Socialista, evitando la condena internacional promovida por los Estados Unidos de América".

Castro jamás condenó las desapariciones en Argentina y cuando hablaba del país en los años que gobernó el Proceso, se refería a éste como "el gobierno" y no como "la dictadura", cosa que sí hacía (y siempre hacía el esfuerzo de remarcarlo) para los regímenes en Chile o en Brasil.

Esta complicidad de Cuba con el Proceso fue recordada recientemente por un sobrino del propio Che Guevara. Martín Guevara es hijo del menor de los hermanos del Che, Juan Martín, y a los 10 años de edad, se exilió con su familia a La Habana, donde pasó buena parte de su vida, hasta 1988, donde se mantuvo como un asesor directo de los Castro.

Su testimonio en este sentido es contundente. Durante su exilio en Cuba, fue testigo directo de la complicidad de Fidel con Videla como pago por los suministros de cereales argentinos a la Unión Soviética, un aporte alimentario que fue más apreciado aún cuando Moscú comenzó a padecer el embargo dictado por Washington tras la invasión de Afganistán.

A Martín Guevara le tomó mucho tiempo poder hacer esta denuncia, pero hoy sabemos la verdad. Recién en el año 2010 publicó un artículo sobre el tema: "Durante muchos años y por razones de lealtad familiar, y quizá cierto adoctrinamiento de izquierda, renuncié a mi derecho a contarlo".

Una verdad muy difícil de aceptar para quienes ven en La Habana, todavía al día de hoy, un faro que ilumina el comunismo en el continente. Cuba en los 70s demostró en esa conducta que no era más que un satélite soviético, sin el menor margen para diferenciarse. Y Fidel Castro no era más que un lacayo de Moscú, que se mantuvo callado mientras la Junta Militar en Argentina exterminaba a los guerrilleros que sus mismas Fuerzas Armadas habían entrenado y enviado al país sudamericano para propiciar un cambio de régimen.

La dictadura en Cuba ni siquiera movió un dedo cuando dos cubanos en Argentina, vinculados al terrorismo guerrillero, desaparecieron en septiembre del 76. Castro recién recordó la situación varios años después, cuando ya había vuelto la democracia a la Argentina, cuando en 1984 citó a Estela de Carlotto, la referente de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, a La Habana.

Lo curioso es que ni Estela de Carlotto ni la combativa Hebe de Bonafini jamás le reprocharon a los líderes cubanos la complicidad con el Proceso ni en ese viaje ni en las decenas de viajes que hicieron en los años posteriores.

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Todo un pueblo está al borde desaparecer por culpa de un sindicato que tiene a la principal empresa de la zona paralizada

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Una huelga del sindicato Químico y Petroquímico paralizó la producción en la principal industria de Larroque y están evaluando su cierre. Previamente, se había producido un bloqueo en la planta y se ejerció coacción sobre quienes no se unían al paro.

El pueblo de Larroque, en el sur de Entre Ríos, cuenta con 6.500 habitantes, de los cuales alrededor de un centenar trabaja directamente en Fademi, una pyme familiar que produce baterías para el mercado interno.

La planta está paralizada desde hace 15 días debido a una "protesta sindical". La preocupación en Larroque es el posible cierre definitivo de la planta, lo que podría dejar a la ciudad sin su principal fuente de ingresos.

La delegación Zárate-Campana del Sindicato del Personal Químico y Petroquímico es la que está poniendo a la comunidad en una situación crítica. El sindicato inició una serie de protestas en mayo, cuando venció el acuerdo paritario firmado en abril del año anterior.

Emiliano Gietz, abogado y apoderado de Fademi, explicó que ese acuerdo había garantizado entre abril de 2023 y abril de 2024 un aumento salarial del 400%, más de cien puntos porcentuales por encima de la inflación acumulada (290%). El salario inicial neto en el sector es de $1,5 millones, y el sueldo promedio mensual de bolsillo que la empresa paga es de $2 millones, sumando las dos quincenas.

En mayo, Gietz viajó a Zárate para reunirse con los líderes sindicales, quienes le presentaron un pliego de condiciones que él consideró inviables. El nuevo incremento salarial no solo debía igualar la inflación, sino que también incluía una subida inicial que Fademi consideraba imposible de cumplir.

Somos una pyme entrerriana, y el sindicato siempre nos ha tratado como si fuéramos una multinacional que exporta todo lo que produce. Este trato es incompatible con nuestra supervivencia”, se quejó el letrado.

Primero realizaron asambleas, durante las cuales se retiraban del lugar de trabajo por periodos que iban de una a cinco horas. Luego pasaron al quite de colaboración y redujeron la producción al 10%. De las 1.200 unidades diarias programadas, solo producían alrededor de 100, a veces menos”, explicó Gietz. Como resultado, la empresa dejó de producir 30.000 baterías.

La comunicación entre la empresa y los trabajadores se interrumpió por completo. El apoderado indicó que los empleados bloquearon el grupo de WhatsApp que compartían con los empleadores, y responsabilizó al sindicato por esta situación.

Muchos trabajadores actúan de buena fe y no comprenden las implicaciones de las medidas que están tomando. Algunos están desinformados. Un empleado incluso dijo en la radio local que la empresa no quería firmar la paritaria, cuando la primera reunión formal está programada para el 7 de agosto”, añadió.

Lo sorprendente es que el sindicato no presentó el reclamo salarial como motivo del paro. En cambio, argumentaron razones de "higiene y seguridad" para justificar la huelga. Sin embargo, la Secretaría de Trabajo realizó cuatro inspecciones a la planta y verificó que está en perfectas condiciones para operar sin riesgos. “Somos una empresa de primera línea, con tres certificaciones ISO en seguridad y cuidado del medio ambiente”, destacó el abogado de la empresa.

Están ejerciendo presión sobre los trabajadores para que se unan a la huelga. Muchos están siendo coaccionados para participar en la protesta. De no hacerlo, enfrentan consecuencias. Les ponen pegamento en los candados de los vestidores y grasa en las botas”, explicó el abogado. “Están tratando de intimidar a todo el mundo. Esa es su política”, añadió.

A esto se sumó el bloqueo de la planta. A principios de junio, un camión que debía cargar productos no pudo ingresar al complejo debido a que el sindicato lo impidió. Además, el gremio forzó el retiro de los empleados de la línea de producción en medio del proceso, poniendo en riesgo la fabricación de 2.000 unidades que quedaron abandonadas sin terminar y con exposición a productos químicos de alto riesgo. Finalmente, el lote fue salvado.

Ahora, el bloqueo ya no es necesario. Desde el viernes 5 de julio, la planta está en cese total de actividades, con producción cero y sin stock. Esta medida de fuerza llevó a que una decena de clientes cancelaran definitivamente sus pedidos debido al incumplimiento de entregas. La empresa enfrenta una situación crítica: su flujo de fondos está cortado y no puede cumplir con sus obligaciones hacia los proveedores.

Las autoridades provinciales han intervenido en la situación. El ministro de Trabajo, Manuel Troncoso, declaró que el sindicato recurre a “sabotajes y bloqueos” como resultado de “la desidia, porque durante muchos años les dejaron hacer lo que quisieran. Venimos a ponerle fin a eso. No toleraremos esas actitudes”, comentó al medio R2820.

La dirección de la empresa está considerando el cierre definitivo de la planta o, al menos, su traslado a otro lugar donde no enfrente coacciones. Cualquiera de estas opciones dejaría a un centenar de personas desempleadas en la localidad y afectaría gravemente a la cadena comercial y de servicios de la zona.

En Larroque – señaló Gietz – no hay otro lugar donde se ganen los sueldos que paga Fademi. La situación es grave. Hay preocupación entre los comerciantes de la localidad. El almacenero, el herrero, todos dependen indirectamente de Fademi”, concluyó.


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Éxito de "Carajo": Desde su estreno, Luzu TV, Olga, Blender y Gelatina están preocupados por los bajos números de sus audiencias

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Desde el estreno del canal de streaming de derecha "Carajo", los canales conducidos por Nico Occhiato, Migue Granados, Pedro Rosemblat y Guillermo Aquino sufrieron una caída repentina en sus cifras diarias de Youtube.

Actualmente, la competencia por el rating no solo se destaca en la televisión tradicional, sino también entre los canales de streaming. Los nuevos medios online han desplazado a los formatos convencionales, y plataformas como YouTube han visto un nuevo aumento en su popularidad.

En Argentina, los programas de streaming fueron históricamente de izquierda, como por ejemplo los de Luzu TV, Olga, Gelatina y Blender. Sin embargo, en los últimos días se ha reportado una caída abrupta en sus cifras de audiencia, generando preocupación.

Con el estreno del streaming de derecha Carajo, se han producido bajas importantes en las cifras de visualización en los canales de izquierda. Según la cuenta de X "Ptc Recargado Rating", Luzu TV, que solía promediar 70 mil espectadores con el programa "Nadie dice Nada" conducido por Nico Occhiato, ha visto caer su audiencia a 45 mil visualizaciones en vivo.

Por su parte, en Olga, el programa "Soñé que volaba" con Migue Granados, que solía contar con 60 mil espectadores en vivo, ahora se mantiene en 30 mil visualizaciones.

Blender, con Guillermo Aquino y Tomás Rebord, que generalmente atrae entre 20 mil espectadores con "Escucho ofertas" o "Hay Algo Ahí", ha visto caer su audiencia a menos de 10 mil. Finalmente, en Gelatina, "Industria Nacional" con Pedro Rosemblat, que solía tener alrededor de 10 mil espectadores, ha bajado a menos de 5 mil visualizaciones. Estas caídas en las visualizaciones han generado una gran inquietud entre los creadores de contenido.

Por otro lado, el nuevo canal de streaming Carajo, ha tenido un éxito rotundo. “Vuelven los gordos que pusieron un presidente por Twitter”, anunciaron los miembros de La Misa de Dan en un tráiler para el lanzamiento del programa.

Este canal, que se estrenó el jueves 11 de julio, entra en la arena virtual con una fuerte inclinación hacia la derecha liberal, con críticas al kirchnerismo, y buscando competir con otros medios similares como Luzu TV, Olga, Blender, Neura y Eva, entra otros.

La transmisión en vivo, que es de lunes a viernes, comienza a las 19:00 con Toda, conducido por Caniggia, acompañado por Tomás Díaz Cueto y Melina del Piano. Su primera invitada fue Julia Scaglione, conocida como “Furia” de Gran Hermano. El estreno arrancó con 7 mil usuarios en vivo. La apertura incluyó una coreografía del conductor tocándose los genitales, rodeado de cuatro enanos vestidos de negro y con gafas de sol, en una oficina decorada con una gigantografía de Donald Trump y una bandera de Estados Unidos.

Caniggia, convencido de que las plataformas digitales superan a los medios tradicionales, afirmó: “La tele no va más, la nueva tele es el streaming”, y agregó: “Que la tele de un paso al costado porque su tiempo ya ha pasado”.

Durante el programa, el artista celebró el triunfo de Javier Milei en las elecciones presidenciales del año pasado: “Estoy muy contento de que ganó nuestro amigo El Peluca”, afirmó.

A las 21:00 comienza La Misa de Dan, conducida por el tuitero libertario “Gordo Dan”. En el anticipo en redes sociales, se promovió el programa diciendo que “van a poder ver y escuchar a un tipo que echó a un funcionario con sólo un tuit”, en referencia al despido de Fernando Vilella, el exsecretario de Agricultura.

Durante el estreno, el “Gordo Dan” estuvo acompañado por Mariano Pérez de Breakpoint, "Juan Doe", el "Gordo Pablo", "Piro" y el "Ruso", personajes libertarios conocidos en redes sociales.

Hicieron bromas sobre la actualidad, se burlaron de quienes critican su ideología y enviaron un “abrazo acreditado” a la periodista Silvia Mercado, quien denunció, según ella, no haber sido acreditada para cubrir eventos en la Casa Rosada por orden de la secretaria de Presidencia, Karina Milei.


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Fuego amigo: El antisemita y neonazi, Santiago Cúneo, dijo que Máximo Kirchner y Guillermo Moreno son una tragedia para el peronismo

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“No pueden ser una alternativa aquellos que pavimentaron la llegada de Milei”, afirmó el simpatizante de Hamas. Además, se refirió a la nueva camada que considera como renovación, y agregó: “El resto es un geriátrico político”.

El acercamiento entre Máximo Kirchner y Guillermo Moreno no pasó desapercibido para quienes ven al peronismo como una posible alternativa de poder frente a La Libertad Avanza (LLA).

Santiago Cúneo, un kirchnerista antisemita, neonazi, defensor del terrorismo palestino, y vende patria, fue uno de los primeros en expresar su fuerte rechazo a la posibilidad de que ese encuentro, realizado hace un par de semanas, pueda derivar en una propuesta competitiva contra el presidente Javier Milei, quien día a día tiene un aumento en su imagen positiva.

Es una tragedia que la imagen de lo que debería ser el peronismo vuelva a ser la imagen del deterioro, la precarización, la derrota, la desilusión, la falta de autocrítica y percepción de lo que debe ser un nacionalismo peronista del Siglo XXI”, afirmó Cúneo en diálogo con Infobae.

El periodista criticó la expresión “vamos a volver”, calificándola como una “metáfora lamentable”. “Aquí no hay que volver a nada, hay que empezar de nuevo”. Según Cúneo, el peronismo debe adaptarse al siglo XXI debido a la cuestión generacional: “El 60% del padrón electoral es menor de 40 años”.

Cúneo también ofreció una visión crítica del papel de Guillermo Moreno, afirmando que “Guillermo, que es mi amigo, está equivocado. Está confundido sobre lo que es su rol”. En este sentido, consideró que darle protagonismo a Máximo Kirchner es un error, ya que “niega la oportunidad de una reconciliación”.

El dirigente fue claro al asegurar que la estrategia política del Partido Justicialista en la última década, basada en la designación de candidatos por “dedo”, fue lo que llevó al partido al fracaso. “A lo largo del kirchnerismo, el dedo nos llevó al fracaso y trajo a Alberto Fernández y, en última instancia, a Javier Milei. Por eso, la apuesta de Moreno defrauda a todos aquellos que tuvieron expectativas, porque apuesta al dedo de Cristina”, concluyó.

Cúneo interpretó que la reciente reunión entre Máximo Kirchner, el hijo de Néstor y Cristina Kirchner, y Guillermo Moreno responde a un apoyo que La Cámpora brindó para el acto celebrado en el estadio de Ferrocarril Oeste, el cual estuvo caracterizado por la poca cantidad de gente. “Lo están usando”, sostuvo Cúneo.

En su llamado a la renovación, el periodista destacó a quienes considera como la "nueva camada de dirigentes peronistas" que podrían "conectar" con el electorado joven que votó masivamente a Javier Milei en 2023. “Tenemos que empoderar a los menores de 50 años. Por ejemplo, Leonardo Nardini en la provincia de Buenos Aires, el intendente de Mercedes en San Luis, Maximiliano Frontera, Facundo Moyano, Fernando Gray. Hay una camada de jóvenes que representa una renovación del peronismo del siglo XXI y que tiene el desafío de conectar con una generación menor de 40 años, que pertenece a la era de la inteligencia artificial”, afirmó erróneamente el periodista.

En contraste, Cúneo criticó a los ex funcionarios del kirchnerismo, como Sergio Berni, Roberto Feletti y José Ignacio De Mendiguren. “Son una foto en color sepia. Los ancianos ilustres, los que reciben una jubilación miserable, finalmente no pueden ser representados por esos viejos dirigentes políticos. Es un geriátrico político. Nadie puede aspirar a que esa foto vuelva a gobernar”, concluyó.

En medio de las críticas, Santiago Cúneo afirmó increíblemente que el único con "autoridad" para plantear su postura dentro del peronismo es Sergio Massa, el ex ministro de Economía kirchnerista, que dejó al país al borde de la peor crisis de la historia. “Es el único que puede hablar, porque impidió que un gobierno fracasado y patético, con fiestas en Olivos mientras Cristina Kirchner votaba por el aborto, continuara”, sostuvo Cúneo.

El enojo de Cúneo se intensificó tras la divulgación de la cena secreta que mantuvieron hace unas semanas Máximo Kirchner y Guillermo Moreno. El diputado nacional y presidente del PJ bonaerense tuvo un encuentro reservado con el ex candidato presidencial, en el cual discutieron política, el peronismo, y la situación económica y la gestión del presidente Javier Milei.

El encuentro tuvo lugar antes del cónclave de economistas de diversas extracciones del peronismo promovido por Moreno. Según Moreno, quien afirmó haber tenido una “muy buena impresión” de Máximo Kirchner, el diputado estaba “muy bien, centrado, con ideas claras”.

Las fuentes cercanas a Kirchner aclararon que la reunión "no estuvo relacionada con cuestiones electorales", sino que se centró en política y economía. Según su entorno, el objetivo de la cena fue dialogar sobre cómo "enfrentar" al gobierno de Javier Milei y unificar acciones con diferentes sectores.

“Ellos se conocían porque Guillermo (Moreno) fue secretario de Comercio con Néstor y Cristina (Kirchner), aunque no tenían una relación personal. La cena fue una oportunidad para intercambiar ideas y opiniones, y tratar de definir líneas de acción frente a la gestión de Javier Milei”, detallaron los allegados al presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires.

La información que trascendió sobre la cumbre fue que fue “positiva” y no se descartó la posibilidad de que haya algún "nuevo acto" o "encuentro más público".


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