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Luego de fracasar en sus negociaciones con Alberto Fernández, Larreta lanza un impuestazo en el Presupuesto 2021 para cubrir el agujero de la coparticipación

El PRO anunció que aplicará un importante aumento impositivo en el Presupuesto 2021, junto a un ajuste en la obra pública y en la Policía, para suplir el recorte de coparticipación que efectuó el presidente Alberto Fernández en septiembre.

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Luego del robo del 50% del Presupuesto en Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires por parte de Alberto Fernández, que significó reducir en casi un punto porcentual la coparticipación que recibe la Capital, Horacio Rodríguez Larreta busca suplir la falta de recursos con un fuerte aumento de la carga fiscal de los porteños.

Larreta asegura que serán gravámenes transitorios, hasta que se resuelva la disputa de recursos entre CABA y Nación, pero el Jefe de Gobierno fracasó en todas las instancias de negociación y el kirchnerismo ya cerró filas contra él. Aún queda en manos de la Justicia el desenlace del conflicto pero puede tardar años.

Es por esta situación que el PRO decidió incluir el aumento impositivo en el Presupuesto 2021, asegurando una abultada recaudación se resuelva el conflicto legalmente o no. 

En concreto, se propuso eliminar la exención al impuesto sobre Ingresos Brutos a las Leliqs (así como otras operaciones con pases del BCRA), y se propone la aplicación del impuesto a los sellos (1,2%) a los pagos con tarjetas de crédito.

Además, el Gobierno porteño aseguró que se vendrán nuevas actualizaciones del impuesto inmobiliario, algo que ya se venía haciendo desde hace años y que es poco común en el mundo. Este aumento estará estrictamente atado a la inflación.  

La nueva aplicación del impuesto a los sellos no pasó para nada inadvertida de las críticas, pues supone en la práctica una suerte de aumento a la tasa del IVA del 21%. Entre ambos, cualquier compra tendría un impuesto consolidado en torno al 22,2%, que pagarán todos los porteños cada vez que hagan una compra a crédito, tan común especialmente en tiempos de crisis económica como ahora.

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El proyecto, promovido por el PRO, entrará en discusión en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el próximo miércoles. La propuesta fue diseñada a nivel técnico por el Ministro de Economía y Finanzas de CABA, Martín Mura, quien había dicho en spetiembre que “con este cambio de la coparticipación perdemos los fondos para pagar 1000 sueldos por día

El PRO se defendió de las críticas, y planteó que son impuestos que actualmente se aplican en otras provincias, como Buenos Aires. Esto es cierto, el kirchnerismo implementó estos mismos impuestos hace varios años para todos los bonaerenses. Lo que preocupa es que el PRO haya empezado a medirse con la vara del movimiento político que más pobreza generó en Argentina y que supuestamente es su oposición. 

Con los dos gravámenes, la expectativa supone recaudar $12.000 millones para el caso de la generalización de Ingresos Brutos (Leliqs y pases) y unos $7.700 millones en concepto de impuesto a los sellos para tarjetas de crédito.

Otro punto preocupante es que el proyecto posee las mismas estimaciones macroeconómicas planteadas por Martín Guzmán, es decir, un crecimiento en torno al 5,5%, un tipo de cambio oficial en los $102,4 y una inflación promedio del 29% para el año que viene: todas predicciones poco probables que sin lugar a duda tendrán que ser ajustadas en el transcurso de 2021.

En base a estas estimaciones, se propuso un gasto total de $612.643 millones para CABA en 2021, mientras que los recursos totales ascenderían a $587.568 millones. Aun con los nuevos impuestos, el Gobierno de Larreta no prevé alcanzar el equilibrio fiscal para el año próximo. 

El resultado financiero, adicionando los intereses, cerrarían el 2021 en un rojo de $25.074 millones. A este ritmo, el gobierno del PRO plantea un gradualismo fiscal hasta llegar al equilibrio financiero para 2022, algo que habían prometido lograr para este año.

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Con el objetivo de un equilibrio cuasi-fiscal en 2 años, Mura adicionó una serie de recortes importantes en algunas partidas del gasto público porteño. 

Se decidió mantener estable la cantidad de personal en la administración pública, aún con el incremento notorio que experimentó entre 2005 y 2017.

El ajuste será notorio sobre la obra pública. Según informaron las autoridades, se procederá a la suspensión y postergación de una gran cantidad de obras, atendiendo a criterios de prioridades crecientes. 

A su vez, el recorte de gastos recaería fuertemente sobre las fuerzas de seguridad de CABA, especialmente en el gasto en equipo policial, como el mantenimiento de vehículos. También se suspenderán o retrasarán obras pendientes en el subte, y el traslado de la cárcel de Devoto.

En conjunto con otras reducciones en las erogaciones de la ciudad, el Gobierno de Larreta se propone alcanzar un ahorro de $32.300 millones. En conjunto con los ingresos esperados por los impuestos, el objetivo es reemplazar totalmente a los fondos de la coparticipación, y sin la necesidad de reformar la administración pública local.

En definitiva, para no confrontar con Alberto Fernández, Larreta recortará gastos en obras públicas y en la Policía. Una interesante visualización de su manera de hacer política, especialmente de cara a las elecciones de 2023, donde el mandatario buscará la presidencia.

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Argentina

El nuevo Gabinete: ¿Podrá ayudar al Gobierno a revertir la derrota en las PASO?

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Después de la peor derrota de la historia del peronismo, estos son los nuevos nombres que junto a Cristina Kirchner deberán revertir un gobierno que en la práctica está terminado.

Alberto Fernández salió profundamente debilitado de la crisis institucional después de las PASO, cuando Cristina Kirchner tiró de la cuerda pero con cuidado de no romper, por ahora, ni con el Presidente ni con el FMI.

De hecho, su estrategia política de acá a noviembre parece respaldarse en el ministro de Economía, Martín Guzmán, que habilitó gastar el dinero del FMI en la campaña, complicando la situación pos electoral pero haciendo todo por revertir el resultado en noviembre.

A partir del 18 de septiembre, cuando se anunció el nuevo gabinete, se terminó en la práctica el gobierno de Alberto Fernández, en su lugar comenzó uno de Cristina Kirchner como única jefa de Estado, quien gobernará hasta el final del mandato a través de los ministros que puso: Juan Manzur y Aníbal Fernández.

Marcos Novaro, sociólogo macrista e investigador del Conicet, consideró que CFK demostró que “tiene los recursos y está dispuesta a usarlos para destruir al Gobierno”, pero asegura que por ahora el binomio presidencial “encontró una solución”, y que esto es bueno para el país, porque “es mejor tener un gobierno malo, que no tener gobierno”.

Raúl Aragón, de la consultora Raúl Aragón & Asoc, consideró que “hubo una victoria de CFK, pero discreta. La sangre no llegó al río y habrá un relanzamiento de la gestión”. “Ahora hay que ver cómo se recompone la relación entre el Presidente y su vice, porque fueron 48 horas de mucha tensión, y la estocada final fue la carta de CFK, donde dijo ‘los votos los tengo yo’, advirtió Aragón.

Ambos analistas se olvidan de una pregunta fundamental: ¿Estos cambios, ayudan a revertir la derrota histórica en las PASO? La respuesta no es sencilla, pero en síntesis, Cristina cree que sí.

La designación de Manzur no es azarosa. Cristina Kirchner buscó al único peronista que obtuvo un triunfo contundente en un territorio competitivo en las elecciones primarias del domingo pasado.

De hecho Cristina estaba peleada con Manzur, así como lo estaba con Alberto, pero la jefa todo lo puede, e incluso obligándolo a perder su bastión en Tucumán, el histórico ex funcionario del kirchnerismo aceptó volver al escenario nacional para ocuparse de un muerto.

Tanto Manzur como Cristina y Aníbal creen que el muerto puede ser resucitado antes de noviembre, si no, no se hubieran involucrado. El cristinismo podría haber dejado que Alberto se hunda electoralmente, pedirle la renuncia después del 10 de diciembre y relanzar el gobierno sin la necesidad de “mancharse políticamente”.

Pero Cristina está cómoda en el Senado, y hacerse cargo después del 10 de diciembre implica que perderá su mayoría en la Cámara Alta en las elecciones de noviembre. Su visión es que si bien no podrá dejar al Frente de Todos arriba de Cambiemos, al menos tratará de acortar las distancias y evitar perder más senadores.

La elección de “los impresentables”, tiene un componente que no muchos medios analizan: el votante peronista de la Provincia de Buenos Aires que los votó en 2019 quería un gobierno diametralmente opuesto al de Macri, quería ver un quiebre explícito con el FMI, quería ver una serie de expropiaciones de la “oligarquía”, quería ver obras públicas faraónicas y otras de las medidas clásicas del kirchnerismo pre-2015.

Nada de eso se vio en los primeros dos años de Alberto Fernández. En su lugar hubo una renegociación de la deuda, más toma de deuda, se intentó expropiar Vicentín pero el gobierno salió totalmente derrotado, las obras públicas se frenaron por la pandemia y porque realmente ya no hay más plata, y leyes que solo atraen un voto minoritario radicalizado, como es el de la ley del aborto o la eutanasia.

El kirchnerismo pre-2015 es imposible que vuelva: ni la situación económica ni la política permiten que el país pueda volver a esas medidas de “bienestar”. No hay más plata.

Cristina o no se da cuenta de esto, o se da cuenta y quiere dar una sensación de que se puede volver al kirchnerismo duro de antes de la llegada de Macri al escenario político. Sea cual sea la razón, su objetivo es mejorar los resultados de las PASO, es falso que hizo los cambios en el Gabinete para perjudicar a Alberto Fernández.

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Tras la paliza electoral, Manzur llega y pone fin a las restricciones sanitarias

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No más uso obligatorio del barbijo en la vía pública, todos los eventos habilitados con aforo al 50% y apertura de fronteras.

En conferencia de prensa, la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti; y el flamante jefe de Gabinete Juan Manzur, dieron por concluida la cuarentena que empezó el 20 de marzo del 2020.

Las nuevas flexibilizaciones implican una enorme apertura de actividades, algo más relacionado a la paliza electoral que recibió el kirchnerismo que a la situación epidemiológica en Argentina.

Así Manzur se convierte en el principal promotor del fin de las restricciones sanitarias, algo en lo que el kirchnerismo duro nunca creyó, particularmente Cristina Kirchner, quien habría dado la orden de dejar la cuarentena en el pasado y tratar de liberar todo para noviembre en busca del votante frustrado por la pandemia.

Además, es una manera de dar vuelta la página de la escandalosa foto en la Quinta de Olivos donde el presidente Alberto Fernández no cumplía ni sus propias restricciones.

A partir de este momento:

 Se levanta la obligatoriedad de uso de tapaboca al aire libre. Continúa siendo obligatoria en lugares cerrados  (aula, cine, teatro, ámbitos de trabajo, transporte público, espectáculos y eventos masivos) y al aire libre cuando hay aglomerados de personas. 

Reuniones sociales sin límites de personas cumpliendo las medidas de prevención, tapabocas, distancia y ventilación.

– Aforo del 100% en actividades económicas, industriales, comerciales, de servicios, religiosas, culturales, deportivas, recreativas y sociales en lugares cerrados manteniendo las medidas de prevención, tapaboca, distancia y ventilación.

– Autorización de viajes de jubilados, egresados y de estudiantes siguiendo los protocolos recomendados.

– Autorización de discotecas con aforo del 50%, aunque se va a tratar de instalar un sistema para pedir el esquema completo de vacunación para permitir el ingreso, “como en Europa“.

– Salones de fiestas, bailes o actividades similares: habilitado para personas que acrediten esquema completo de vacuna o una dosis más test diagnostico (PCR o Antígeno) negativo dentro de las 48 horas previas al evento. Habrá un protocolo especial para las fiestas de 15 o para menores de 17 años mientras avance la vacunación en los adolescentes.

– Eventos masivos de más de MIL (1000) personas. A partir del 1° de octubre se habilita con aforo del 50%, y se trabajará con los actores involucrados el protocolo específico en relación a los requisitos.

– Apertura gradual y cuidada de fronteras. No hay una fecha clara pero antes de noviembre las fronteras volverán a estar completamente abiertas, según dijo Manzur.

– A partir del 24 de septiembre se eliminará el aislamiento obligatorio para argentinos, residentes y extranjeros que entren al país por trabajo y estén autorizados por la autoridad migratoria. 

– A partir del 1ro de Octubre se autorizará el ingreso de extranjeros de países limítrofes sin aislamiento, pero con cupo. La apertura total de fronteras terrestres fue un pedido de gobernadores, y algo que Manzur venía diciéndole a Alberto hace varias semanas ya.

 Entre el 1ro de octubre y el 1ro de noviembre se incrementará significativamente el cupo de ingreso hasta eliminarlo en todos los corredores seguros, aeropuertos puertos y terrestres. 

Se solicitará para el ingreso al país:

-Esquema de vacunación completo, con fecha de última aplicación por lo menos 14 días previos al arribo al país. 

Test de PCR negativo en las 72 horas previas al embarque, o antígeno en el punto de ingreso hasta que defina la autoridad sanitaria

Test de PCR al día 5 a 7 del arribo hasta que lo defina la autoridad sanitaria 

Aquellas personas que no presenten esquema de vacunación completo incluyendo los menores deberán realizar cuarentena, test de antígeno al ingreso, y test de PCR al día 7.

Al momento de alcanzar el 50% de la población completamente vacunada: se dejará de realizar test de antígeno al ingreso (salvo los no vacunados) y PCR al día 5-7 y se podrá levantar el cupo.

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Argentina

Nunca se van: tras ser echada del Gabinete, Cecilia Todesca pasará a trabajar con Cafiero en Cancillería

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La economista ocupará el lugar de Jorge Neme, secretario de Relaciones Económicas Internacionales, quien a su vez pasará a ser vicejefe de Gabinete de Juan Manzur.

A pesar de que Cristina Kirchner pidió su cabeza, Cecilia Todesca, hasta ayer vicejefa de Gabinete, se irá a trabajar con Santiago Cafiero al Ministerio de Relaciones Exteriores, en lo que se convertirá en un reducto de lo único que le quedó al albertismo en el actual gobierno.

La economista ocupará el lugar de Jorge Neme, hasta ahora Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, quien abandonó su cargo en Cancillería para sumarse como Vicejefe de Gabinete de Juan Manzur. Ambos son tucumanos y mantienen una estrecha relación con Cristina.

Resta conocer quién será el vicecanciller de Cafiero. La asesora presidencial Cecilia Nicolini quiere secundar a Cafiero en el Ministerio, aunque también suena el nombre de Guillermo Chaves, debido a su relación de confianza con Cafiero.

Antes de anunciar su equipo, Cafiero quiere hablar con quien era el vicecanciller de Solá, Pablo Tettamanti, que es diplomático de carrera. El martes tiene por delante su primer desafío internacional: el discurso virtual que dará Fernández ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Nunca se van: Todesca trabajará con Cafiero en Cancillería

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