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Filipinas

El boxeador filipino Manny Pacquiao será candidato a presidente en 2022 con una agenda de derecha

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El famoso boxeador profesional se desempeña actualmente como senador del partido de Rodrigo Duterte, pero anunció que lanzará su candidatura contra el actual presidente por su “impunidad y corrupción”.

Desde las altas esferas de la política filipina hay preocupación porque el famoso boxeador multi-campeón, ahora senador e influyente político de apenas 42 años, Manny Pacquiao, será candidato a presidente en las elecciones del 2022.

Pacquiao lidera la facción interna rival al actual presidente Rodrigo Duterte, a quién acusa de corrupto y personalista. Dentro del Partido Democrático Filipino-Poder Popular, también conocido como PDP-Laban, la facción anti-Duterte ya nombró a su apuesta para 2022, quién no dudó en aceptar.

El PDP-Laban, a pesar de autodenominarse históricamente de izquierda, gobierna hace ya varios años con una agenda de derecha, algo que confunde muchas veces a los extranjeros interesados en la política filipina.

Tanto Duterte como Pacquiao son considerados de derecha populista en cuanto a su pensamiento, y ambos apoyan a la Coalición por el Cambio, la actual alianza de gobierno en la que hay partidos desde la izquierda socialista hasta la derecha nacionalista, este último liderando el Ejecutivo.

Pacquiao, que entró en la política en 2010 siendo electo diputado en la Cámara de Representantes, se enfrentará a una dura campaña en la que seguramente tendrá que enfrentarse a la abogada Sara Duterte, hija del actual presidente Duterte, y ferviente defensora de su gestión.

Duterte padre utilizará una de las estrategias que se pusieron de moda en los últimos años, y será candidato a vicepresidente, en una muy popular fórmula Duterte-Duterte. La ley electoral filipina, que fue aprobada en 2016, no permite al presidente postularse a una re-reelección.

En Filipinas, el presidente y el vicepresidente se eligen por separado, por lo que se podría dar el caso de que Pacquiao sea electo presidente y Rodrigo Duterte sea su vice, algo que las primeras encuestas indican que podría ser una realidad.

Rodrigo Duterte (izquierda al frente) y Manny Pacquiao (derecha al frente).

Si bien Pacquiao fue un ferviente defensor de Duterte e incluso es senador por su partido, hace un tiempo ya que rompió con su línea interna y ambos líderes de derecha están peleados.

Pacquiao fundó el Movimiento Campeón del Pueblo (MCP), un partido cuyo nombre es una auto-referencia, y que se considera demócrata cristiano, conservador y de derecha. El MCP está dentro de la coalición de gobierno y es actualmente presidido por su esposa, Jinkee Pacquiao, que tiene una larga trayectoria de militancia política en el liberalismo.

La campaña de Pacquiao se enfocará en un doble uso de su trayectoria en el boxeo utilizando frases como “golpeando a la corrupción”, la cuál usó en sus previas elecciones a senador, mientras que en lo ideológico, Pacquiao es un ferviente devoto del evangelismo cristiano, profundamente conservador en lo social y extremadamente liberal en lo económico.

Se opone al matrimonio igualitario, quiere mayor comercio con Estados Unidos y defiende la guerra contra las drogas que llevó a cabo el dutertismo. En pocas palabras, quiere ser una continuidad del gobierno de Duterte pero sin la corrupción y sin el acercamiento a China que ha llevado a cabo el actual mandatario en los últimos 2 años.

El 8 de octubre cierra el plazo para presentar candidaturas y la campaña empieza rumbo a las elecciones del 9 de mayo de 2022.

Filipinas

Duterte promulga una nueva ley anti-terrorista en Filipinas para terminar con la guerrilla

Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, firmó finalmente la ley antiterrorista para fortalecer a las fuerzas de seguridad en su lucha contra el terrorismo y narcotráfico del país asiático. Duterte sigue desmantelando y avanzando sobre los guerrilleros comunistas en el país.

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Durante la semana pasada, el mandatario de Filipinas, Rodrigo Duterte, firmó una ley antiterrorista que cual fortalece y le otorga mayores facultades a las fuerzas de seguridad en su lucha contra el narcotráfico y los guerrilleros comunistas que todavía actúan en el país.

Con esta ley, que recibió gran apoyo en ambas cámaras del Parlamento, la administración Duterte da otro gran paso en la lucha contra el crimen de mayor escala en Filipinas y reafirma su compromiso de defender al país de los guerrilleros comunistas que han causado un dolor y horrores inimaginables para muchos locales.

De esta manera, también se modifica la Ley de Seguridad Humana de 2007, que ahora penalizará a la incitación directa, la recaudación de fondos, el lavado de dinero y la participación en actividades terroristas con hasta 12 años de prisión como mínimo. 

Esta legislación también permitirá detener a sospechosos de actos terroristas sin orden judicial y mantenerlos detenidos sin cargos hasta un máximo de 24 días.

El portavoz del presidente, Harry Roque, reportó en una declaración de prensa “el terrorismo es un crimen contra el pueblo y la humanidad; por lo tanto, la lucha contra ese mal requiere un enfoque integral para contener las amenazas.”

Comunicado de Rodrigo Duterte, el 30 de junio

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Mientras la prensa internacional de izquierda analiza a Filipinas con los ojos cómodos de la clase media occidental, en el país que preside Duterte hay presentes células yihadistas afines al Estado Islámico, opera el renombrado grupo guerrillero comunista Nuevo Ejército del Pueblo (NEP) y varias de las organizaciones narco-traficantes más importantes del mundo, que usan a Filipinas como centro de operaciones para enviar drogas a China. 

Estos grupos criminales serían los principales objetivos de esta ley a pesar de que la oposición progresista denuncia que ellos serán las víctimas.

Rodrigo Duterte no es visto de manera positiva por los medios de comunicación progresistas y las organizaciones globalistas como la ONU y demás, pero sus políticas y aprobación dentro del país no han hecho nada más que aumentar desde que asumió democráticamente hace 4 años.

Su gobierno estuvo marcado principalmente por la lucha contra la corrupción y el comunismo revolucionario guerrillero. 

A pesar de que si no fuera por Duterte, Filipinas hoy no sería un Estado de derecho, probablemente no sería un Estado si no que se parecería a un Estado fallido como Yemen o Libia, la prensa internacional se ha dedicado a destruir su imagen, inventarle declaraciones, casos de corrupción, y hasta salidas anticipadas del poder. Muy parecido a lo que están haciendo también con Bolsonaro.

A pesar de su avanzada edad de 75 años, Duterte es hoy la última fila ante la anarquía absoluta o un narco-Estado.


Por Nicolás Promanzio para La Derecha Diario.

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