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Hong Kong

Hong Kong invadido: China censura internet y quema libros en sus primeros pasos controlando la ciudad

China tomó el control de facto de Hong Kong el pasado 1ro de julio, y tan solo una semana después ya se apagó el internet libre y se han quitado libros de las escuelas y bibliotecas criminalizando las críticas al Partido Comunista. Así ocurre el fin de Hong Kong.

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El pasado miércoles 1ro de julio China impuso la polémica “Ley de Seguridad Nacional” en la ciudad autónoma de Hong Kong, arrebatándole la soberanía y tomando de facto la ciudad. 

Con esta nueva legislación se abrió un enorme campo de acción para que el gobierno de Beijing pueda establecer su propia legislación en Hong Kong a libre disposición, sin tener en cuenta las facultades del Estado local. Este miércoles China abrió la primer oficina oficial para que sus agentes de inteligencia operen abiertamente en Hong Kong bajo la nueva Ley de Seguridad Nacional.

Como consecuencia de estas medidas, el gobierno chino ahora impone sus leyes comunistas sobre la sociedad hongkonesa, obligando a las redes sociales y a los servicios de mensajería a suprimir contenidos que puedan ‘poner en peligro la seguridad nacional’, congelando activos, vigilando en secreto las comunicaciones telefónicas y de correo electrónico, y allanando residencias, en su mayoría sin órdenes judiciales.

Twitter, Facebook y Google ya han suspendido su cooperación con los tribunales de Hong Kong y Tik Tok saldrá del mercado en la ciudad dentro de unos días. Estas compañías están bloqueadas en la China continental y utilizan a HK para ofrecer servicios a los anunciantes chinos, aunque ahora mudarán estas operaciones.

Se espera que en la brevedad China imponga sobre la sociedad hongkonesa las redes sociales estatales Weibo, WeChat y Youku Tudou, sus contrapartes aprobadas por el Partido Comunista.

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Además de esta censura total en internet, las autoridades de Hong Kong también ordenaron a las escuelas y bibliotecas quitar los libros y revisarlos, criminalizando opiniones favorables a la independencia o la autonomía. 

Según el Departamento de Servicios Culturales y de Ocio de HK, que ahora responde a la ley china, “las bibliotecas públicas revisarán si ciertos libros violan las estipulaciones de la Ley de Seguridad Nacional. Aunque se buscará asesoramiento legal en el proceso de revisión, los libros no estarán disponibles para el préstamo y la referencia en las bibliotecas”.
De esta manera, comenzó la “quema” de libros y la historia de Hong Kong empezará a ser borrada y reformada a gusto del Partido Comunista Chino.
El secretario de Estado de los EE.UU., Mike Pompeo, criticó fuertemente estas medidas arremetiendo contra los “orwellianos” pasos de China hacia la censura, “el Partido Comunista Chino (PCCh) prosigue la destrucción del Hong Kong libre, asaltando a los derechos y libertades del pueblo de Hong Kong”.

Canciller estadounidense, Mike Pompeo.

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Por ahora, no hubo mayores sanciones económicas ni políticas sobre China por esta invasión sobre Hong Kong, y se cree que el presidente Trump, presionado por la elección de este año contra Joe Biden, no quiere arriesgar un enfrentamiento mayor. De todos modos, es esperable que un triunfo de Trump active las presiones del país contra China por esta clarísima violación de la política internacional, mientras que Biden optaría por una postura mucho más complaciente con el gobierno de Xi Xinping.

De lo que no hay dudas es que las medidas tomadas sobre Hong Kong son un total abuso sobre las libertades individuales de la población, la cual se deberá someter ante el régimen chino o emigrar hacia otros países para seguir la lucha desde el exilio. China justifica todas sus acciones como ‘política interior china‘ y por lo tanto la comunidad internacional pierde mucho marco de acción. 

Por Nicolás Promanzio para La Derecha Diario.

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China

El arresto del Cardenal Zen sacude Hong Kong, mientras Occidente mira para otro lado

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La persecución católica llegó a Hong Kong, centro de una de las mayores comunidades cristianas de todo Asia pacífico.

El Cardenal Joseph Zen, quien fuera el Obispo de Hong Kong, fue arrestado la semana pasada por la policía china, acusado de “conspirar con fuerzas extranjeras” en relación a su rol de administrador de la 612 Humanitarian Relief Fund, la cual apoya a protestantes pro democráticos con gastos legales y médicos.

Además del Cardenal, también fueron arrestados por la policía de seguridad nacional china la conocida abogada Margaret Ng, el académico Hui Po-keung y la cantante y compositora Denise Ho, todos relacionados con la fundación.

Si bien el régimen chino alega que las detenciones se dieron en el marco de una investigación por conspiración, lo cierto es que en realidad fueron acusados por subversión, secesión y terrorismo, lo cual puede tener sentencias de cadena perpetua en la justicia china, a la cual pueden ser extraditados tras la toma por la fuerza de la ciudad-estado.

La detención de Zen era esperable. Desde hace varios meses que distintos medios afines al Partido Comunista Chino venían acusándolo de incentivar revueltas en estudiantes. Asimismo, el Cardenal acusa al gobierno chino de persecución a la comunidad cristiana tanto en Hong Kong (una de las más grandes de Asia) como en China.

La detención del Obispo Emérito de Hong Kong, siendo un Cardenal católico de 90 años, representa la actitud firme de China de aplastar la democracia existente en la ciudad y de brindar un mensaje claro, tanto al mundo como a los ciudadanos y a la comunidad católica del país.

El principal crimen del Cardenal ha sido pedir, incansablemente, por la libertad de culto y por apoyar a las víctimas del partido comunista. Pero China aprendió la lección y ya no usa tanques de guerra para aplastar a los que se le oponen como en Beijing hace 33 años, ahora el mecanismo es silencioso y consiste en utilizar el aparato del estado para acusar y enjuiciar a todos aquellos que se resisten a Xi.

El miedo de los ciudadanos de Hong Kong es real. Más de 200.000 personas se han ido al exterior desde que China ingresó con la Policía y el Ejército a la ciudad-estado que, según el Pacto Sino-Británico, todavía le quedaban unos 30 años de independencia.

En junio de 2020, cuando todo el mundo estaba hablando de la pandemia, la Asamblea Popular china votó para aplicar la Ley de Seguridad China en Hong Kong, lo cual transformó a la ciudad autónoma en un distrito más del país comunista.

Aquellos principales opositores a Xi fueron arrestados en los primeros meses. La Confederación de Sindicatos, un organismo pro-democracia, fue cerrado el año pasado luego que se anunciara que sería acusado de infringir las leyes nacionales. Todas las organizaciones que no se alinean con el régimen comunista son castigadas duramente.

Los mecanismos de persecución son variados, desde acusaciones de fraude, congelamiento de cuentas, acusaciones de subversión, actividades ilegales o incluso terrorismo, periódicos, compañías nacionales o internacionales, organismos internacionales o simples ciudadanos son perseguidos y arrestados.

Es probable que el Cardenal Zen y todos los demás arrestados sean trasladados a alguna provincia de China, donde serán sometidos a trabajos forzosos mientras esperan que se resuelva su juicio. Lamentablemente, todo indica que estas personas desaparecerán y se sumarán a la larga lista de asesinados por la dictadura.

Un agravante a la situación de Zen es que es un representante de la Iglesia Católica, no alineada al régimen. Si bien el Partido Comunista promueve el ateísmo, a fines de la década del ’60 permitió la religión en el país, pero de una manera altamente regulada.

El Estado creó dos iglesias “patrióticas”, una budista y una católica. La “patriótica” católica, denominada oficialmente Asociación Patriótica Católica de China, no es reconocida por el Vaticano, y fue creada y está estrictamente controlada por el gobernante Partido Comunista.

Compitiendo contra ésta, los católicos en China fundaron de manera clandestina la Iglesia Católica de China, que responde a la Santa Sede. Por años, los papas Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI coordinaron la “resistencia” con los curas clandestinos, ayudándolos a llevar a cabo misas en secreto a lo largo de todo el país.

Si, embargo, en 2018, el Papa Francisco firmó un acuerdo para mejorar las relaciones con el Partido Comunista Chino, en el que el Vaticano dio demasiadas concesiones, entre ellas, dejar de dar ayuda a los curas clandestinos, que efectivamente cumplió.

Por otro lado, los sacerdotes católicos son repudiados por los fundamentalistas comunistas por depender de una autoridad extranjera, por lo que sufren todo tipo de persecuciones. Aun así, el cristianismo es la tercera religión más extendida en el país, luego del Budismo Popular Chino y el budismo taoísta.

La pandemia ha sido una útil excusa para arrestar personas y aislarlas, así cómo demorar juicios o incluso brindar respuestas sobre sus paraderos. El régimen chino sabe que la atención de los medios es breve y cuenta con eso para seguir aplastando Hong Kong sin problemas ni críticas internacionales.

El arresto de Zen movilizó a la Unión Europea e inmediatamente conocida la noticia, el canciller europeo Joseph Borrell manifestó su preocupación. Los Estados Unidos tomaron una postura más enérgica y la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, exhortó a las autoridades chinas a “dejar de atacar” a los defensores de la democracia en Hong Kong y a “liberar de inmediato (a aquellos) que han sido injustamente detenidos y acusados, como el cardenal Joseph Zen”. El Vaticano, por su parte, manifestó su preocupación con un tibio comunicado.

Sin embargo, estas declaraciones son un montaje, un show que esconde una realidad terrorífica. En vez de aplicarle sanciones a China por cometer actos realmente deleznables, como genocidio, persecución de opositores, manipulación de la moneda y estafa comercial internacional, pocos gobiernos en Occidente se animan realmente a oponerse en los actos al gigante asiático.

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China

El artífice de la represión y líder de la fuerza parapolicial china es el nuevo Jefe de Gobierno de Hong Kong

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Luego de la toma de facto de la ciudad-estado por el régimen chino, la jefa de gobierno Carrie Lam fue reemplazada por el jefe de la “gestapo hongkonesa”, John Lee. Era el único candidato habilitado por el Partido Comunista.

El ex jefe de seguridad que supervisó la represión contra los movimientos por la democracia en Hong Kong, John Lee, fue escogido como nuevo gobernante de Hong Kong tras ser el único candidato aprobado por el Partido Comunista chino.

A comienzos de mayo, el ex jefe de seguridad encargado de la represión en Hong Kong fue escogido como sucesor de Carrie Lam, la Jefa de Gobierno saliente que entregó a la ciudad-estado a la dictadura comunista china.

La elección se hizo en un pequeño comité de personas leales al Partido Comunista Chino, donde John Lee fue el único candidato, obteniendo obtuvo 1.416 votos del comité integrado por 1.461 personas, equivalente a 0,02% de la población de 7,4 millones de personas. Los restantes integrantes no emitieron votos.

Declaro que el candidato único John Lee Ka-chiu fue escogido en la elección antes mencionada. Felicitaciones“, expresó el juez Kieth Yeung Kar-hung al dar a conocer el resultado.

Esta designación marca la primera vez que un oficial de seguridad asume la jefatura del gobierno de Hong Kong y ocurre luego de dos años oscuros luego de la toma de poder de facto de China sobre la ciudad-estado, que tenía su autonomía garantizada por el Reino Unido por 40 años más.

Pero los británicos no movieron un dedo cuando el 1ro de julio de 2020 el régimen de Beijing impuso la polémica “Ley de Seguridad Nacional China” en la ciudad autónoma de Hong Kong, prohibiendo desde entonces las concentraciones de manifestantes, la libertad de expresión, la democracia y demás derechos civiles.

Esta “Ley de Seguridad Nacional” fue aprobada en la Asamblea Popular Nacional de China, tomando como excusa un supuesto vacío legal en el Acuerdo Sino-Británico de hace casi cuatro décadas atrás. En ese entonces se le encomendó al gobierno autónomo de Hong Kong implementar sus propias leyes de Seguridad Nacional, las cuales luego serían aprobadas por el Reino Unido y China.

Pero China dijo en 2020 que nunca le dio el visto bueno a la ley hongkonesa y, por lo tanto, el dictador Xi Jinping propuso aplicar la Ley china en su lugar. Ese mismo día, China envió a las fuerzas policiales a ingresar a la ciudad, seguidas del Ejército.

Ahora, cualquier acción, comentario o publicación en internet de parte de los hongkoneses puede ser considerado un acto de traición, secesión, sedición o subversión hacia el Estado de China. Desde ese entonces y de facto, en contra de cualquier acuerdo y sin votación alguna, el derecho a la protesta y a la libertad de expresión en Hong Kong quedó criminalizado por el Partido Comunista Chino.

Esta avanzada expansionista del Partido Comunista se vio complementada con una reforma electoral que le quitó el poder legislativo a la voluntad democrática del pueblo hongkonés, y una reforma judicial que sustituyó la justicia local por una justicia nacional china.

La designación de John Lee, quien asumirá el cargo el 1 de julio, en el 25° aniversario de la entrega de la ciudad-estado a China por parte de Reino Unido, marca la total adhesión del poder ejecutivo a China, y señaliza el fin de Hong Kong como la conocíamos.

Lee comanda la Oficina de Seguridad, la principal agencia de seguridad de Hong Kong, la cual la transformó en los últimos dos años en una verdadera gestapo, siguiendo los lineamientos de la organización parapolicial Oficina 610 del Ministerio de Seguridad de China.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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Hong Kong

Del paraíso al infierno: Éxodo masivo de ciudadanos desde la invasión de China a Hong Kong

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Desde la estructura estatal hasta la sociedad civil, el comunismo chino se cargó todo tipo de vestigio democrático que Hong Kong logró en algún momento construir; ¿Como en menos de dos años el Partido Comunista Chino anexó uno de los bastiones de la libertad en Asia?

Hongkong : la liberté hors la loi - Le Point

Pocos medios lo mencionan, pero en plena pandemia, en julio del 2020, China avanzó sobre la soberanía de Hong Kong, y entró con la Policía Popular a la ciudad autónoma que tenía su independencia garantizada hasta 2047 gracias al acuerdo Sino-Británico firmado en 1997.

Pero esto no le importó a China —ni al mundo— y la situación en Hong Kong atraviesa un brutal retroceso sin precedentes de libertades civiles y políticas, como también la máxima expresión de la impunidad internacional que tiene la dictadura comunista china a la hora de actuar.

Desde el encarcelamiento de un centenar de activistas por la democracia hasta la censura de libros en las universidades y bibliotecas, pasando por la desarticulación de 61 organizaciones de la sociedad civil y la reforma estructural del aparato estatal local. ¿Que ha llevado a Hong Kong de ser un paraíso a un infierno?

El 1ro de julio de 2020, el régimen comunista con sede en Beijing impuso la polémica “Ley de Seguridad Nacional” en la ciudad autónoma de Hong Kong, prohibiendo desde entonces las concentraciones de manifestantes y arrestando a cientos de personas que son desde ese entonces juzgadas por leyes chinas y en juzgados chinos.

China asegura que nunca le dio el visto bueno a la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong cuando se firmó el acuerdo con el Reino Unido y, por lo tanto, el dictador Xi Jinping “propuso” aplicar la Ley china en su lugar.

Sin resistencia internacional, la Asamblea Popular Nacional de China fácilmente aprobó una ley diciendo que aceptaba la propuesta de Xi Jinping y facultaba a la Policía Popular a ingresar a Hong Kong a imponer por la fuerza la ley china en lugar de la ley hongkonesa.

Desde entonces, China abrió oficinas legales para que sus agentes de inteligencia operen abiertamente en Hong Kong bajo la nueva Ley de Seguridad Nacional. Ahora, cualquier acción, comentario o publicación en internet de parte de los hongkoneses puede ser considerado un acto de traición, secesión, sedición o subversión hacia el Estado de China y las personas son juzgadas como si fueran chinos. Además, todos los medios de comunicación independientes de Hong Kong fueron cerrados.

Hong Kong National Security Law: Facebook, Google, and TikTok React
Represión en Hong Kong tras la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional, en julio 2020.

Debido a todo esto, se ha dado un éxodo de ciudadanos y referentes políticos pro democracia, especialmente luego de que en 2021, la Policía china proscribiera todos los partidos políticos.

Un ejemplo de esta censura se dio hace menos de un año, cuando el diario pro-democracia anticomunista más popular de Hong Kong, el Apple Daily, cerró sus puertas para siempre, luego de que las autoridades chinas arrestaran a sus principales editores y congelaran los activos de la compañía.

También, el Partido Comunista cerró miles de bibiliotecas y removió libros de toda la ciudad, ya que la lectura de libros prohibidos en China es considerado un delito, y desde hace casi dos años, también lo es en Hong Kong.

Imposición de un régimen dictatorial

En marzo de 2021, el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular de China aprobó unánimemente una radical reforma electoral que modificó unilateralmente la Constitución de la ex colonia británica.

De esta manera, el número de escaños en el Parlamento hongkonés que son elegidos por electores chinos se expandió de 70 a 90, y redujo las bancas que son elegidas por sufragio universal a tan solo 20 parlamentarios, a diferencia de los 35 que estaban habilitados hasta el momento.

Esto quiere decir que desde entonces, tan solo el 22% de los escaños representan la voluntad democrática popular, frente al 50% en el anterior sistema.

Además, cambió la manera de asignarse los escaños “no-democráticos”. Mientras que antes estas bancas estaban reservadas para los representantes de las principales industrias de Hong Kong (líderes sindicales y líderes empresariales), ahora quedarán en manos del Partido Comunista Chino.

El Comité Electoral designado por China tiene ahora la autoridad de nombrar a dedo a 40 parlamentarios además de elegir al jefe de Gobierno de la ciudad, posición que antes se elegía por votación de todo el órgano legislativo.

Otra medida en esta radical reforma electoral es la eliminación de 117 asientos reservados para los concejales de los distritos hongkoneses, cargos que se elegían por sufragio universal directo y donde los candidatos pro democráticos habían obtenido el 85% de los votos en noviembre 2019.

Beijing Turns Hong Kong's 'One Country, Two Systems' Into One-party  Dictatorship

Fue así como, en menos de dos años, Hong Kong pasó de tener un Poder Legislativo y Judicial predominantemente democrático a tener los tres poderes del Estado bajo control total y absoluto del Partido Comunista Chino.

Insólitamente, hubo nula repercusión internacional dado el contexto de pandemia que tanto preocupaba a los gobiernos occidentales en ese entonces. China se aprovechó de la situación que ellos mismos provocaron cuando permitieron que la epidemia COVID-19 se convierta en una pandemia.

Históricamente, Hong Kong está bajo la esfera de influencia del Reino Unido, no de Estados Unidos, por lo que Donald Trump no tenía mucha jurisdicción para hacer nada al respecto. Quien debía presionar a China para que no avanzara sobre los acuerdos firmados era Boris Johnson, primer ministro británico, pero no hizo nada.

Así, la Ciudad-Estado que por el Acuerdo Sino-británico firmado en la década del ’90 debía permanecer independiente por 30 años más, ha sido completamente invadida y anexada por el régimen comunista chino.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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