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Japón aprovecha la guerra en Ucrania y denuncia a Rusia por “ocupar ilegalmente” las Islas Kuril

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El primer ministro Fumio Kishida condenó a Rusia por su ocupación de las Islas Kuriles, un territorio japonés que Rusia no devolvió después de la Segunda Guerra Mundial.

El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, lanzó este lunes una nueva crítica contra Rusia por la invasión de Ucrania, pero en esta ocasión aprovechó la oportunidad para denunciar la “ocupación ilegal” de las Islas Kuril.

En una declaración ante el Parlamento, Kishida dijo que “estas islas son japonesas y Rusia las viene ocupando ilegalmente desde 1945, y quiere hacer lo mismo con Ucrania“. Sus comentarios, lejos de ser diplomáticos, parecieron más un llamado a recuperarlas por la fuerza.

La Unión Soviética le declaró la guerra a Japón días antes de que el emperador Hirohito anunciara la rendición de su país el 15 de agosto de 1945, y a pesar de que fue anoticiada de que el Imperio estaba por claudicar, lanzó una rápida invasión de las islas frente a la costa nororiental de Hokkaido. Stalin no quería que solamente Estados Unidos tuviera posesión de territorios japoneses.

El Ejército rojo expulsó a los 17.000 residentes japoneses y ocupó el territorio desde entonces. Rusia logró retener las islas tras la caída de la Unión Soviética. Las islas se conocen como los Territorios del Norte en Japón y las Kuriles del Sur en Rusia. 

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Islas Kuril, al norte de Japón y la sur de Rusia.

La posición oficial de Japón es que las islas, hogar de ricos caladeros, son una parte inherente de su territorio y están bajo ocupación ilegal. Rusia insiste en que es propietaria de las islas, que han sido habitadas por sus propios ciudadanos durante generaciones, aunque en 1956 los soviéticos firmaron una declaración conjunta con Japón asegurando que transferirían dos de las cuatro islas a Japón si firmaban un tratado de paz, que nunca han hecho.

En 2018, el presidente Vladimir Putin y el entonces primer ministro Shinzo Abe, cuyo difunto padre, el excanciller Shintaro Abe, también intentó en repetidas ocasiones poner fin a la disputa, después de años de negociaciones, acordaron que se basarían en esa declaración conjunta.

Sin embargo, Rusia insistió en que Tokio primero debía reconocer la soberanía rusa sobre las islas, y que después Putin evaluaría si le entregaba las dos islas del acuerdo de 1956. Las negociaciones colapsaron cuando el Parlamento ruso en 2020 respaldó una postura más dura sobre cualquier concesión territorial, y los cambios en la constitución rusa también declararon ilegal la entrega de cualquier parte de Rusia.

Hay una enorme contradicción en el accionar ruso. Mientras dice que el territorio donde hoy existe la República de Ucrania siempre debió ser parte de Rusia, también niega que Japón tenga un reclamo de soberanía sobre las islas que por miles de años fueron japonesas.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Hideki Uyama, comparó la invasión rusa de Ucrania con la ocupación de las islas. “Entiendo que la ocupación rusa de los Territorios del Norte y la invasión del ejército ruso en Ucrania ahora están en contra del derecho internacional”, dijo Uyama a un comité parlamentario el 28 de febrero, según el periódico Asahi

La embajada de Rusia en Tokio respondió tuiteando que las islas fueron transferidas legalmente como “parte del castigo por la agresión de Japón y su alianza con la Alemania nazi”. Pocos días después, el 2 de marzo, la Flota del Pacífico de Rusia incursionó en el Mar de Japón y el Mar de Okhotsk, y el Kremlin aseguró que estos ejercicios militares tenían la intención de mostrar cómo el ejército de Rusia puede operar simultáneamente en Europa y Asia. 

Japón

El gobierno en Japón lanza una masiva expansión de sus capacidades militares y prepara la reforma constitucional

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Tras el triunfo en las urnas, el primer ministro Fumio Kishida anunció su intención de reformar la constitución para poder lanzar un rearme urgente ante la amenaza china, rusa y norcoreana en la región.

Retomando una de las iniciativas políticas principales de Shinzo Abe, asesinado hace pocas semanas, el primer ministro Fumio Kishida anunció su deseo de impulsar una reforma constitucional y profundizar el debate sobre la necesidad drástica de reforzar la defensa del país frente a un panorama regional complejo.

Esta propuesta de reforma constitucional significaría el primer cambio que se haría a la Carta Magna japonesa desde su promulgación en 1947, redactada posterior a la Segunda Guerra Mundial con tutela de las autoridades de ocupación estadounidenses.

Hace unas semanas, el derechista Partido Liberal Democrático (PLD), dirigido acutalmente por Kishida, se quedó con 119 bancas en el Senado (subiendo de las 109 que tenía). Por su parte, su socio legislativo, el partido de derecha Komeito, se quedó con 27 bancas, y ambos forman un bloque de 146 senadores, superando considerablemente la mayoría simple (125 bancas) pero quedándose cortos de la mayoría absoluta, los 2/3 del Senado (167 bancas), necesarios para cualquier tipo de reforma constitucional.

Fumio Kishida, segundo de izquierda a derecha, primer ministro de Japón y presidente del Partido Liberal Democrático (PLD), coloca una rosa de papel sobre el nombre de un candidato del PLD para indicar un triunfo en los comicios de la cámara alta.

Esta iniciativa significaría la reforma del emblemático artículo 9, en cuyo texto se establece que “el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales“.

A pesar de la existencia de este artículo, el mismo fue reinterpretado y adaptado durante los últimos años por la constante amenaza china, rusa y norcoreana en la región. Primeramente, se creo el Ministerio de Defensa y, luego, durante el gobierno de Abe se estableció un Consejo de Seguridad Nacional dentro de la oficina del primer ministro para coordinar las políticas de seguridad.

En 2014, el Congreso aprobó una reinterpretación del artículo 9 que decía que las Fuerzas de Autodefensa japonesas, si era necesario para la seguridad y la supervivencia de Japón, podían usar la fuerza para ayudar a otras naciones, como Estados Unidos o Australia, por ejemplo.

Al año siguiente, se redactó una nueva ley basada en esa reinterpretación. Así, las Fuerzas de Autodefensa obtuvieron la posibilidad de usar la fuerza en apoyo de otros países si ello era necesario para la seguridad de Japón, algo que empezó a hacer inmediatamente en los territorios marítimos cercanos.

Coincidentemente, esta semana se oficializó el documento anual del Ministerio de Defensa de Japón. En las conclusiones del mismo se observa con preocupación la posibilidad de que la guerra en Ucrania anime a China a “romper el statu quo” y consolidar sus ambiciones territoriales en el Pacífico, comenzando por su reclamación histórica de Taiwán.

El desafío ruso al orden internacional no solo es problema de Europa. China sigue intentando cambiar de forma unilateral la situación en la región” expresó el ministro de Defensa japonés Nobuo Kishi.

Según el documento, “la estabilidad de Taiwán es importante no solo para la seguridad de Japón, sino también para la estabilidad de la comunidad internacional”.

“Si se permite la agresión rusa, aparecerá la impresión errónea de que las alteraciones unilaterales del ‘statu quo’ también podrán ocurrir en otras regiones sin permiso”, se lee en el informe.

El documento destaca además la posibilidad de que Japón pueda incrementar sus capacidades defensivas frente a la amenaza norcoreana e incluso contempla la adquisición de “recursos de contraataque” como una medida de contención más enérgica no solo hacia China, sino también contra Corea del Norte.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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Elecciones en Japón tras el asesinato del histórico líder de la derecha Shinzo Abe: Su partido arrasó y quedó al borde de los 2/3 en el Senado

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El objetivo del Partido Liberal Democrático y de su socio Komeito es conseguir la mayoría absoluta en la Cámara Alta para poder reformar la Constitución y legislar la creación de un Ejército Nacional.

La coalición de derecha que gobierna Japón hace varias décadas aumentó su mayoría en la Cámara de Consejeros (Senado) en las elecciones de este domingo, dos días después del asesinato del político más importante de las últimas décadas, el líder de la derecha, Shinzo Abe.

Abe, la persona con más años al frente del gobierno desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en Japón, fue asesinado a tiros el viernes durante un discurso de campaña en la ciudad occidental de Nara, por un sujeto que aparentemente lo culpaba por su expulsión de la Marina.

El derechista Partido Liberal Democrático (PLD) que actualmente dirige el primer ministro Fumio Kishida, pero que respondía en términos prácticos a Shinzo Abe, se quedó con 119 bancas en el Senado (subiendo de las 109 que tenía).

Por su parte, su socio legislativo, el partido de derecha Komeito, se quedó con 27 bancas, y ambos forman un bloque de 146 senadores, superando considerablemente la mayoría simple (125 bancas) pero quedándose cortos de la mayoría absoluta, los 2/3 del Senado (167 bancas).

Desde la llegada de Shinzo Abe al liderazgo del PLD, el partido se constituyó como un partido nacionalista, lo cual en Japón significa que quieren reformar la Constitución para cambiar una serie de pactos que se hicieron en 1945, luego de la rendición del emperador ante Estados Unidos.

Entre otras cosas, quieren eliminar el artículo 9 de la Constitución, que impide a Japón de tener su propio Ejército Nacional y renuncia a la potestad de declarar la guerra a otros países, pero para esto necesitan de los 2/3 del Senado.

“ARTÍCULO 9. (1) Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación ya la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución de controversias internacionales.(2) Para lograr el objetivo del párrafo anterior, las fuerzas terrestres, marítimas y aéreas, así como otros potenciales de guerra, nunca serán sostenidos. No se reconocerá el derecho de beligerancia del Estado”.

Por su parte, el socialdemócrata Partido Constitucionalista Democrático (PCD), que apoya mantener el artículo 9 y cosechar mejores relaciones con Estados Unidos, bajó de 44 a 39 bancas.

A pesar de esto, un socio inesperado podría cumplir post-mortem el sueño de Abe. Un partido libertario, Nippon Ishin, obtuvo un excelente resultado y pasó de 15 a 21 bancas, las cuales sumadas a la coalición oficialista podrían obtener exactamente los 167 votos para reformar la constitución.

Oficialmente el partido no ha tomado postura frente a la reforma de la Constitución, pero muchos de sus candidatos en esta vuelta electoral han expresado su apoyo a eliminar el artículo 9. El problema es que es probable que no todos los 21 senadores libertarios apoyen la reforma, y necesitan que absolutamente todos la voten para llegar a los 167.

Las elecciones para la Cámara Alta suelen ser un referéndum sobre el gobierno en funciones, y en ningún momento estuvo en juego el cambio de gobierno, ya que eso lo determina la Cámara Baja, pero sí está en juego la reforma constitucional.

Para completar los últimos puestos, el Partido Comunista de Japón (PCJ), que en el país nipón ha sido una de las fuerzas políticas más importantes de la oposición en el pasado, hizo la peor elección de su historia, y apenas pudo renovar 11 de los 13 senadores que tenía.

Irónicamente, los comunistas japoneses defienden el artículo 9 que le entrega su soberanía militar a Estados Unidos y avala la existencia de bases occidentales en Japón.

Debajo quedó el centrista liberal Partido Democrático del Pueblo (PDP), una escisión del PCD más conservador pero que también defiende el artículo 9, que obtuvo 10 bancas; el socialista Reiwa Shinsengumi, que creció de 2 a 5 bancas; el partido libertario NHK, cuya agenda se basa principalmente en reclamar por el fin de la televisión pública y del monopolio del canal estatal NHK, que logró 2 bancas; y el centroizquierdista Partido Social Demócrata (PSD), que obtuvo 1 banca.

Es significativo que pudimos llevar a cabo esta elección en un momento en que la violencia estaba sacudiendo los cimientos de la elección“, dijo Kishida, un protegido de Abe, después de la encuesta de salida.

En este momento, cuando enfrentamos problemas como el coronavirus, Ucrania y la inflación, la solidaridad dentro del gobierno y los partidos de la coalición es vital”, agregó. El partido guardó un momento de silencio por Abe en su sede de Tokio mientras los miembros esperaban los resultados.

Las ganancias pueden permitirle a Kishida revisar la constitución pacifista de Japón, un sueño que Abe nunca logró. Los partidos abiertamente a favor de revisar la constitución obtuvieron por primera una mayoría de dos tercios en la Cámara Alta.

Cuando se le preguntó sobre la revisión constitucional el domingo por la noche, Kishida anticipó que se concentrará en elaborar en los próximos meses un proyecto de ley para poder ser enviado al Parlamento.

Entre la muerte de Abe y este resultado esperanzador, Kishida ahora puede tener el capital político para cambiar la Constitución. Si no ocurre ningún escándalo, el mandatario tiene tres años para impulsar la legislación antes de que sea necesario celebrar otra elección.

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Repudiable y desagradable reacción de China ante la muerte de Shinzo Abe: “Una figura controversial y divisiva que arruinó la región”

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Dos artículos del Global Times, el diario oficial del Partido Comunista Chino para hablar de temas internacionales, se refieren de manera asquerosa al asesinato político del ex primer ministro de Japón.

Los medios estatales chinos publicaron la noticia del asesinato del ex primer ministro y líder derechista japonés Shinzo Abe con un tono repudiable y desagradable, acusándolo erróneamente de ser una figura divisiva en la política japonesa.

Los principales medios de comunicación estatales (XinhuaPeople’s Daily y el China Daily en inglés) publicaron artículos neutrales que simplemente relataban los hechos del incidente. Sin embargo, el Global Times, de propiedad estatal, se mantuvo fiel a su imagen de pasquín nacionalista y publicó un comentario controvertido anticipando que “las fuerzas derechistas japonesas pueden usar este incidente para impulsar la tendencia de transformación conservadora en Asia”. 

El artículo lamenta que “los partidarios de Abe continuarán promoviendo un Indo-Pacífico libre y abierto y otras de sus políticas liberales, trayendo más riesgos de seguridad a la geopolítica de Noreste de Asia” e incluye una imagen gráfica de un Abe ensangrentado tirado en el pavimento inmediatamente después del ataque.

No contento con ello, publicaron más tarde otra nota titulada: “Abe es recordado en China como una figura controvertida que arruinó su propia contribución a las relaciones bilaterales“, tratándolo de traidor y de ser divisivo en la política de su país.

Esto es claramente falso. Abe fue un ferviente anti-comunista que peleó por años por reducir la influencia china en la región, una política que hábilmente mantuvo en simultáneo con una fuerte postura nacionalista en contra de las políticas pos-Segunda Guerra que prohíben a Japón de tener un Ejército propio y los obligan a tener bases militares de Estados Unidos en todo el país.

Abe era reivindicativo de la Japón Imperial, y se negó a reconocer los crímenes de guerra que cometió el Imperio contra los chinos en Manchuria previo y durante la Segunda Guerra. También mantuvo una postura inquebrantable frente a los pedidos del progresismo de eliminar la historia imperial de la currícula escolar, y derribar estatuas de los héroes de guerra.

El Global Times escribe: “Si bien para el público chino, Abe era una figura política controvertida: había mejorado las relaciones de Japón con China, lo que está marcado por dos viajes para romper el hielo durante su segundo mandato en 2013 y 2018. Pero sus comentarios y acciones, incluidas las frecuentes visitas al famoso Yasukuni, el santuario negacionista de la historia de la invasión de Japón, llevaron a su mala reputación entre el público chino y toda la región“. 

El periódico estatal chino también recordó que el ex primer ministro japonés apoyó la causa taiwanesa: “Abe afirmó falsamente que una emergencia de Taiwán es una emergencia japonesa, una grave violación y provocación contra el principio de una sola China“.

Por último, el repudiable artículo sugiere que Abe pudo haber sido asesinado por la “enorme disparidad económica que generaron sus políticas“. Hacia el final del artículo, se lee: “Aunque Abe ha sido el primer ministro con más años de servicio en Japón, no todos los japoneses lo quieren, y siempre han existido opiniones públicas en contra suya, incluida la insatisfacción con la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres causada por sus Abenomics, y disgusto con los ajustes económicos“.

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