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Japón

La actual gobernadora de Tokio consigue la reelección y consolida a la derecha en Japón

La gobernadora en funciones de Tokio, Yuriko Koike, logró la reelección con el 60% de los votos y consolida a la coalición de derecha conservadora en el país asiático. La izquierda, dividida, no pudo superar el 15% de los votos.

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Yuriko Koike, actual gobernadora de Tokio y candidata por una coalición conservadora pro-mercado y pro-cultura japonesa “moderna” ha logrado la reelección con más del triple de los votos que su principal rival en una jornada con el 55% de participación, justificado principalmente por la pandemia.

Koike contó con el apoyo de tres partidos: el Komeito, partido aislacionista de origen budista, culturalmente muy conservador y económicamente libertario; el Tomin First no Kai, “Tokio Primero”, partido fundado por Koike con una fuerte impronta de derecha populista, y por último el centro-derechista Partido Liberal Democrático, del primer ministro Shinzo Abe, que gobierna Japón casi de manera ininterrumpida desde 1955.

La gobernadora fue ministra de Defensa del gobierno nacional desde 2007 hasta 2016, cuando se separó del Partido Liberal Democrático y se presentó para las elecciones de Tokio, convirtiéndose en la primera mujer gobernadora de la capital japonesa tras un contundente triunfo. 

Con poco más de tres millones y medio de votos (59,7%), Koike se mostró complacida y anunció que como primera medida en su segundo mandato va a establecer una organización para luchar contra la pandemia del COVID-19 similar a la que aplicó el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos. 

Su anuncio viene en un contexto en el que los casos de coronavirus en la capital japonesa crecen a más de un centenar diario hace cuatro días, a pesar de que unas semanas antes el brote ya estaba totalmente controlado. Se cree que el repunte de casos fue debido a la rápida reapertura de los clubes nocturnos en Tokio. 

En segundo lugar se encuentra Kenji Utsunomiya, quien obtuvo un magro 13,8% de los votos a pesar de estar respaldado por una amplia coalición que involucra comunistas, socialdemócratas, socialistas democráticos, ecologistas e incluso algunos liberales.

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Esto es un clásico de la política en Japón. En casi todas las elecciones desde hace unos cuantos años, las coaliciones del centro para la derecha obtienen mucho más del 50% de los votos, aplastando a una izquierda que no logra representación.

En tercer lugar, con el 10,9% de los votos, se encuentra Taro Yamamoto, del partido Reiwa Shinsengumi, de ideología progresista, izquierdista y anti-sistema. Muchos lo acusaron de dividir los votos de la izquierda en esta elección

Por último, ya por el cuarto y quinto puesto tenemos a Taisuke Ono, de centro-derecha, y a Makoto Sakurai, quien sacó 180 mil votos y salió último a pesar de haber hecho una popular y peculiar campaña en Tokio, llegando a la fama por sus extravagantes artículos y opiniones que ha publicado en sus redes sociales.

Sakurai es del partido Primero Japón, de ideología nacionalista y monárquica, y ha expresado una fuerte posición contra China y contra Corea del Norte, inclusive asegurando que “no debería descartarse una guerra contra ellos en el futuro cercano”.

Sus principales propuestas pueden resumirse en:

  • Prohibir la ayuda social para inmigrantes.
  • Dividir a la mitad la cantidad de inmigrantes que se aceptan por año en el país.
  • Desregular la libertad de expresión al máximo, excepto para críticas a la nación japonesa.
  • Legalizar la marihuana.
  • Prohibir las maquinas Pachinko en los casinos, en concordancia con las leyes anti-apuestas del país.
  • Prohibir que se abran escuelas coreanas en Tokio.

Makoto Sakurai, el ultra-nacionalista activista y político japonés.

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Japón

Japón duplica su gasto militar y empieza una carrera armamentística con China con apoyo de Estados Unidos

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Tras años de presiones militares de China sobre el sur de Japón, el gobierno japonés duplicará el presupuesto para defensa y permitirá a Estados Unidos desplegar una nueva unidad móvil de los Marines en la militarizada isla de Okinawa.

En un contexto regional de alta complejidad y la preocupación por la escalada militar de China, los ensayos de misiles de Corea del Norte y la disputa por las Islas Kuriles con Rusia, Japón se afianza como aliado estadounidense en el Pacífico y comienza a tomar medidas serias por su seguridad nacional.

El pasado mes de diciembre, el Primer Ministro de Japón, Fumio Kishida, anunció su intención de duplicar los gastos de defensa del 1% al 2% del PIB, lo que significaría elevar los fondos destinados a las Fuerzas de Autodefensa a más de 300.000 millones de dólares. Para dar una referencia. esta inversión de Japón en Defensa equivale aproximadamente al 75% del PIB de Argentina.

Según expertos militares japoneses, en la actualidad la capacidad militar aérea y marítima de China es alrededor del 70% de la de Estados Unidos. Sin embargo, las fuerzas estadounidenses están desplegadas en todo el mundo, mientras que las de China están prácticamente todas en el Pacífico.

Esto hace que en el este de Asia la balanza se incline a favor de China en una proporción de 7 a 5, por lo que ahora Japón busca complementar a Estados Unidos con los 2 restantes, con una masiva expansión del gasto militar.

El alineamiento de los intereses de Japón en el Pacífico con los de Estados Unidos se revelan en la fuerte y vigente alianza de ambos países frente a sus enemigos comunes. En este escenario, la alta importancia geopolítica nipona entra en juego.

En el sur de Japón, la militarizada isla de Okinawa juega un papel clave en la contención china en la región. En esta isla, Estados Unidos anunció a comienzos de año el despliegue de una nueva unidad móvil de los Marines.

Estados Unidos desplegará una nueva unidad móvil de la Infantería de Marina en la isla de Okinawa, en el sur de Japón, en un intento por responder mejor a las crecientes amenazas lideradas por China“, dijo el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin.

Esto sucede mientras China mantiene una gran cantidad de agentes operando en Okinawa, fomentando ideas nacionalistas y buscando abrir una brecha entre los aliados japoneses y norteamericanos, utilizando las mismas tácticas que Rusia en el Donbás y Crimea.

La ubicación de la isla de Okinawa tiene una altísima importancia geopolítica.
Militarización de la isla de Okinawa.

En Japón existe el la preocupación de que una posible ofensiva y desembarco chino en Taiwán también involucre la ocupación de las fuerzas armadas chinas de las Islas Senkaku, situadas en el extremo suroccidental de Japón y disputadas con China y Taiwán.

En este caso, la posición norteamericana está clara y el secretario de Defensa de Estados Unidos reafirmó el jueves 12 de enero que el artículo 5 del tratado de seguridad mutua entre Estados Unidos y Japón se aplica a las Islas Senkaku.

Este artículo compromete a los Estados Unidos a defender a Japón si es atacado por un tercero, por lo que involucraría legal y políticamente a las fuerzas armadas norteamericanas a intervenir en el posible conflicto armado.

Las islas Senkaku están cerca de Taiwán, de Okinawa, China y Japón.

Esa misma semana se celebró una cumbre en Washington entre Joe Biden y Fumio Kishida, los mandatarios de Estados Unidos y Japón.

En el comunicado conjunto que lanzaron después de la reunión, se opusieron a cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo por la fuerza, como también acordaron fortalecer su potencial individual y colectivo.

Según el comunicado emitido el pasado viernes 13 de enero, las regiones de los océanos Índico y Pacífico ahora “enfrentan desafíos crecientes, desde las acciones de China incompatibles con los principios del orden internacional basado en reglas hasta las provocaciones de Corea del Norte”.

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Economía

“Bazuca Monetaria”: Japón tiene la inflación más alta en 30 años mientras el Banco Central profundiza la emisión

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El presidente de la autoridad monetaria, Haruhiko Kuroda, anunció para la sorpresa de los mercados que no habrá una suba de las tasas a pesar de la escalada de los precios, y ratificó una nueva expansión monetaria.

El Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones de Japón confirmó que el Índice de Precios al Consumidor registró una escalada mensual del 0,3% en diciembre de 2022, por lo que la inflación interanual alcanzó el 4%, un número bajo respecto al resto del mundo pero es el más alto en los últimos 33 años para el país asiático, históricamente deflacionario.

Las alarmas también sonaron porque los alimentos tuvieron una suba por encima del nivel general de precios, y escalaron un 7% interanual en diciembre. La última vez que se observó un episodio inflacionario semejante sobre los alimentos fue en el año 1991. 

Asimismo, los precios mayoristas lideraron la escalada de aumentos por encima del mercado minorista, y registraron una suba interanual de hasta el 10,2% en diciembre del año pasado, la cifra más elevada observada desde diciembre de 1980. Todos los segmentos del mercado sugieren que la inflación de Japón adquiere dimensiones históricamente elevadas. 

En Japón todos los ojos apuntan a una sola persona, el presidente del Banco Central de Japón (BOJ), Haruhiko Kuroda, quien tiene total independencia en sus políticas monetarias, y desde el inicio de la pandemia ha lanzado un programa bautizado informalmente como la “Bazuca Kuroda” o “Bazuca Monetaria”, por los masivos niveles de emisión.

Todos creían a fin del 2022 que Kuroda subiría la tasas de interés, para desincentivar el consumo y empezar a promover el ahorro nuevamente, una medida clásica para contener la escalada inflacionaria.

Sin embargo, sorprendió a los mercados con sus anuncios: La autoridad monetaria no modificará la tasa de interés fijada en el -0,1% nominal anual, y persistirá con el programa para seguir expandiendo los medios de pago en el país

La tasa de corto plazo fijada en el terreno negativo también afecta a las tasas pautadas para la totalidad del sistema financiero japonés, desalentando el ahorro en moneda local. Por ejemplo, la tasa promedio para depósitos fluctúa entre el -0,1 y -0,2%, y la tasa de préstamos interbancarios se acerca al 0%. Todo esto mientras los precios aumentan a razón de 4% por año, por lo que no existe ninguna razón financiera en Japón actualmente para que la ciudadanía no gaste todos sus ingresos. 

El BOJ seguirá expandiendo la oferta monetaria y abandonará la corrección sobre su hoja de balance. Los mercados muestran cierto nivel de preocupación por la falta de decisiones correctivas frente a la inflación más extrema de las últimas 3 décadas

De hecho, la inflación interanual ya duplica la meta del 2% que fija el BOJ acorde a sus preferencias entre actividad y estabilidad. Hasta 2022, la “Bazuca Monetaria” había aumentado la inflación pero siempre manteniéndose por debajo de las metas anuales, pero este año la superó por el 100%.

El escenario actual es muy diferente al que se observó en los últimos años. Las expectativas inflacionarias a 12 meses relevadas por el propio BOJ ascendieron al 2,7% en diciembre de 2022, nuevamente superando el target objetivo de la política monetaria. Las expectativas se desanclaron por encima de la respuesta que pretendía generar el Banco Central y ahora Japón corre el riesgo de caer en una brutal espiral inflacionaria.

Los mercados interpretaron la señal del BOJ como una respuesta demasiado permisiva e irresponsable, por lo que la bolsa japonesa, el Nikkei 225 cayó un 2,5%, y la tasa de los bonos a 10 años saltó casi 25 puntos básicos tras los anuncios de Kuroda que no se subirían las tasas. 

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Japón

Reino Unido y Japón firmaron un tratado militar que permitirá desplegar tropas británicas en territorio japonés

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Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón abrió las puertas de su territorio a tropas británicas para la la cooperación en materia de defensa. Una estrategia para socavar a China.

El pasado miércoles 11 de enero, se oficializó un acuerdo bilateral entre Gran Bretaña y Japón que permitirá a los países desplegar tropas en el territorio del otro durante ejercicios conjuntos, además de en respuesta a emergencias, que abarcan desde una catástrofe natural hasta un conflicto militar.

Así lo anunciaron en un comunicado emitido por la oficina del primer ministro británico, Rishi Sunak, tras la visita de su homólogo japonés, Fumio Kishida, en Londres. “Los líderes discutieron el acuerdo de acceso mutuo que firmaron esta tarde y acordaron que era un paso importante hacia el fortalecimiento de la cooperación entre Gran Bretaña y Japón”, asegura el texto.

La cooperación en el campo de la defensa y la seguridad no solo beneficiará a Japón y el Reino Unido, sino que también ayudará a garantizar la estabilidad global”, completa el comunicado.

De esta forma, por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón está tomando medidas para mejorar la cooperación en materia de defensa con otras naciones además de Estados Unidos, y permitirá por primera vez en la historia que fuerzas británicas entren en su territorio para actividades militares.

El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, y el primer ministro de Gran Bretaña, Rishi Sunak, caminan por la Torre de Londres después de firmar un acuerdo de defensa el 11 de enero de 2023 en Londres, Inglaterra.

La decisión está hecha a medida para socavar la influencia de China en la región. Si bien no se espera una relevancia operativa significativa en cuanto a la presencia militar británica en el Mar de Japón, la importancia de este acuerdo radica en el plano diplomático.

Japón no tiene Ejército propio y desde hace ya dos décadas que depende de las Fuerzas de Autodefensa para frenar las incursiones de China en su territorio. Además, desde su derrota ante los Aliados en 1945, Japón ha dependido de las bases militares de Estados Unidos y su Armada para defender sus aguas.

No hay razón para pensar que el Reino Unido pasaría a cumplir también ese rol, si no que este acuerdo es un paso en la dirección de que Japón se convierta en un aliado militar de pleno derecho para el resto de Occidente también, y no solo con Estados Unidos.

Japón posee en su Constitución, escrita por los Estados Unidos tras la derrota en 1945, al emblemático artículo 9, en cuyo texto se establece que “el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales“.

A pesar de la existencia de este artículo, el mismo fue reinterpretado y adaptado durante los últimos años por la constante amenaza china, rusa y norcoreana en la región. Primeramente, se creo el Ministerio de Defensa y, luego, durante el gobierno del difunto Shinzo Abe se estableció un Consejo de Seguridad Nacional dentro de la oficina del primer ministro para coordinar las políticas de seguridad.

En 2014, el Congreso aprobó una reinterpretación del artículo 9 que decía que las Fuerzas de Autodefensa japonesas, si era necesario para la seguridad y la supervivencia de Japón, podían usar la fuerza para ayudar a otras naciones, como Estados Unidos o Australia, por ejemplo.

Al año siguiente, se redactó una nueva ley basada en esa reinterpretación. Así, las Fuerzas de Autodefensa obtuvieron la posibilidad de usar la fuerza en apoyo de otros países si ello era necesario para la seguridad de Japón, algo que empezó a hacer inmediatamente en los territorios marítimos cercanos.

En diciembre pasado, el gobierno de Kishida anunció una masiva inversión militar de $320 mil millones de dólares, convirtiéndolo así en el tercer país que más gasta en armas del mundo después de China y Estados Unidos, un dato sorpresivo si se considera que Japón, en papeles, no puede tener unas Fuerzas Armadas propias.

El lunes 9 de enero, previo a la reunión con Sunak, Japón realizó por primera vez ejercicios conjuntos de paracaídas GSDF con Gran Bretaña y Australia en la región, la primera vez en la historia que tropas niponas son parte de ejercicios militares sin la participación de los Estados Unidos.

Según la Jiji Press, los entrenamientos estuvieron enfocados en desarrollar acciones para la invasión de una “isla remota ocupada por tropas enemigas“, un escenario clásico del teatro de guerra en el Pacífico.

Esto es clave en el contexto geopolítico de la región, teniendo en cuenta la ambivalencia en la política exterior de Corea del Sur, otra nación de Asia-Pacífico que está desarrollando su estructura militar e incluso amenazó con fabricar su propia bomba nuclear; y la presión militar potenciada por el régimen comunista chino en Taiwán.

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