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Nueva Zelanda

Buenas noticias: La socialista Jacinda Ardern, responsable de la brutal cuarentena, renuncia como Premier de Nueva Zelanda

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La mandataria más joven de la historia llegó al poder con una agenda liberal pero tras el tiroteo de Christchurch implementó un Estado policial, que profundizó durante la pandemia.

La socialista Jacinda Ardern anunció entre lagrimas su sorpresiva renuncia como primera ministra de Nueva Zelanda, diciendo que ya no le queda “suficiente agua en el tanque” para liderar a su país.

Su renuncia entrará en vigencia este mismo domingo si su partido, el izquierdista Partido Laborista, puede elegir un reemplazo con dos tercios de los votos ese mismo día. De lo contrario, habrá un período de transición y se le dará tiempo al partido hasta el 7 de febrero.

La líder del laborismo de 42 años, renuncia poco después de haber conseguido la reelección en 2020, y habiéndose convertido en la primera ministra más joven de Nueva Zelanda. “Soy humano. Los políticos somos humanos. Damos todo lo que podemos durante el tiempo que podemos, y luego es el momento. Y para mí, es el momento“, aseguró.

A pesar de ser considerada una reformista y de tener altísimos niveles de aprobación cuando llegó al poder, mezclando una agenda de izquierda en cuestiones sociales y liberal en términos económicos, el brutal tiroteo en la mezquita de Christchurch en 2019 cambiaría profundamente su manera de gobernar.

La mandataria instaló un Estado policial, parecido al que instaló George Bush en Estados Unidos tras el ataque a las Torres Gemelas, facultando a varias agencias del gobierno a espiar a la población. Además, lanzó una prohibición masiva contra la posesión de armas de fuego, y promovió un desarme compulsivo de toda la población.

Estas medidas dejaron a la joven funcionaria con una imagen política que no le encajaba. Pasó de mostrarse joven y reformista a sombría y autoritaria; una figura que solo se acentuó durante la pandemia de Covid en 2020.

Las fronteras de Nueva Zelanda se cerraron el 20 de marzo de 2020 y no se volvieron a abrir hasta mediados del 2022. Los ciudadanos que regresaron tuvieron que soportar varias semanas de cuarentena en un hotel, y los extranjeron que habían intentado ingresar quedaron varados allí por meses.

La primera cuarentena comenzó el 26 de marzo y duró hasta el 27 de mayo, pero resultó bastante más flexible que la de otros países y que las próximas que vendrían a las islas. En ese momento, Ardern anuncia “una nueva manera de enfrentar la pandemia” y liberó los bloqueos en todo el país.

Claro, sería una medida electoralista, ya que obtendría una victoria electoral aplastante el 17 de octubre de 2020, ganando 65 escaños en el parlamento de 120 miembros de Nueva Zelanda y haciendo campaña en contra de las cuarentenas.

Esta posición le duraría casi un año, hasta que en agosto del 2021, bajo la excusa de la aparición de la variante Delta, reintrodujo las cuarentenas a pesar de que gran parte de la población ya estaba vacunada. En ese momento, prohibió cualquier salida, incluso instruyendo a la policía arrestar a cualquier persona que apareciera caminando por la calle, algo que llevó a que los neozelandeses ni siquiera puedan comprar comida en supermercados o para llevar como podían hacerlo en Australia y otros países también estrictamente acuarentenados.

Los mandatos de vacunación y las duras cuarentenas provocaron meses de masivas protestas frente al Parlamento en Wellington y en otros lugares. La cuarentena duró en distintas partes del país hasta el 3 de diciembre del 2021, y la obligación de usar barbijo o presentar el pase sanitario duró hasta septiembre del 2022.

La Sra. Ardern impuso algunas de las restricciones de Covid más duras del mundo y solo permitió la entrada de visitantes hace menos de un año.

Los manifestantes se reúnen frente al parlamento en Wellington el 9 de noviembre de 2021, pidiendo el fin de las restricciones de Covid y los mandatos de vacunas en Nueva Zelanda.

Me voy porque un trabajo tan privilegiado conlleva una gran responsabilidad. La responsabilidad de saber cuándo eres la persona adecuada para liderar, y también cuándo no lo eres“, aseguró en la conferencia de prensa de este miércoles por la noche.

“He dado todo de mí para ser primer ministro, pero también me ha costado mucho. No puede ni debe hacer el trabajo a menos que tenga el tanque lleno, más un poco de reserva para esos desafíos no planificados e inesperados que inevitablemente se presentan” agregó y concluyó: “Habiendo reflexionado durante el verano, sé que ya no tengo ese poco más en el tanque para hacer justicia al trabajo. Es así de simple“.

Cuando se le preguntó qué haría a continuación, Ardern dijo que esperaba pasar tiempo con su pequeña hija y finalmente casarse con su prometido Clarke Gayford después de que cancelara su boda para no quedar de manera hipócrita en plena cuarentena del Covid.

La mandataria fue elegida por primera vez hace poco más de cinco años el 26 de octubre de 2017 y, a los 37 años, fue la primera ministra más joven de Nueva Zelanda. Antes de eso, fue la diputada más joven en funciones en 2008, elegida a los 28 años. Durante su conferencia de prensa, admitió: “No esperaba ser primera ministra, también me tomó por sorpresa“. 

Por último, insistió en que su decisión de renunciar no tuvo nada que ver con el hecho de que su partido está rezagado en las encuestas detrás del Partido Nacional, su principal rival en las venideras próximas elecciones.

Durante su discurso de renuncia, Ardern anunció que las próximas elecciones generales de Nueva Zelanda se llevarán a cabo el 14 de octubre, y confirmó que no será candidata. Dijo que seguirá siendo diputada por Mt. Albert hasta abril, por lo que no sería necesaria una elección anticipada.

El Partido Laborista, que ha estado en el poder desde 2017, supo tener una ventaja holgada frente al conservador Partido Nacional en las encuestas, pero esta diferencia se acortó durante la pandemia y en 2022, por primera vez en media década, los nacionales empezaron a aparecer por encima de los laboristas.

La derecha empezó a tomar la delantera en las encuestas al mismo tiempo que el gobierno de Ardern introdujo una nueva ronda de restricciones cuando el país se vio afectado por la variante Omicron Covid, especialmente cuando se descubrió que era una variante significativamente menos letal, y los neozelandeses se dieron cuenta que las cuarentenas no estaban basadas en la ciencia, como la primera ministra de 42 años repetía en todas sus conferencias de prensa.

Su gobierno nunca recuperó el liderazgo en las encuestas, manteniéndose siempre ligeramente por detrás de los nacionales durante el año pasado. Las últimas encuestas coinciden en que si las elecciones se llevaran a cabo hoy, el Partido Nacional, junto con el derechista Partido ACT y el aún más derechista partido Nueva Zelanda Primero conseguirían fácilmente la mayoría.

Fuente: Curia.

Nueva Zelanda

El gobierno de Nueva Zelanda crea ciudadanos de segunda clase por no vacunarse

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La primera ministra Jacinda Ardern asegura con orgullo que está creando en Nueva Zelanda dos clases de ciudadanos: los de primera, vacunados, y los de segunda, no vacunados.

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Nueva Zelanda

El fracaso de las fronteras abiertas: ISIS ataca en Nueva Zelanda y el país sigue expuesto al extremismo islámico

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El laborismo en Nueva Zelanda aboga por las fronteras abiertas condenando al país entero a tener que lidiar con el terrorismo islámico.

Este viernes por la madrugada, los neozelandeses se despertaron con una noticia terrorífica: un miembro de ISIS había llevado a cabo un brutal ataque en el centro comercial LynnMall en el suburbio de Nueva Lynn, en Auckland.

El terrorista entró con un machete en mano, y nadie lo frenó hasta que se acercó a una persona que estaba de compras en el supermercado y la empezó a apuñalar reiteradas veces. En 60 segundos, el radical islámico atacó un total de seis personas, hasta que llegó la Policía y sin dudar lo abatieron a los tiros.

Una persona filmó todo el altercado, desde que lo vio entrar con un cuchillo, hasta que empezó a atacar a la gente y ningún guardia del supermercado reaccionaba. “Oh no… tiene un cuchillo… Mierda! Está atacando a la gente…”, dice el autor del video que se viralizó.

El terrorista era un ciudadano de Sri Lanka que llegó a Nueva Zelanda en octubre de 2011 y se convirtió en una persona de interés para la seguridad nacional a partir de 2016″, tuvo que admitir la primera ministra Jacinda Ardern, miembro del Partido Laborista, responsable de la peligrosa política de inmigración que adoptó Nueva Zelanda en los últimos años.

A pesar de esta persona estaba investigada por sus conexiones al terrorismo islámico, el hombre no tuvo ningún tipo de problema legal anteriormente por lo que nunca pudo ser detenido. Según la ministra, las agencias de seguridad de Nueva Zelanda lo tienen en el radar hace 5 años, debido a que el sujeto tenía un perfil público en redes sociales a favor del Estado Islámico.

Cuando se le preguntó por qué a alguien en una lista de vigilancia de terroristas se le permitió ingresar al país, Ardren se excusó con que legalmente no podían encarcelarlo, ya que no había cometido ningún crimen.

Esto marca la enorme peligrosidad de abrir las fronteras indiscriminadamente, y muestra la ineptitud de un gobierno, que aún sabiendo que una persona es seguidora de ISIS, el grupo terrorista más brutal del mundo, se le deja entrar libremente.

También hay un enorme enojo con el actual gobierno laborista, que desarmó a la población en 2019 tras el Ataque de Christchurch, cuando un hombre atacó una mezquita en marzo de ese año con un rifle de asalto y asesinó a 51 musulmanes. Ardern reaccionó penalizando a todos los neozelandeses, confiscando armas y prohibiendo completamente cualquier tipo de portación, ni siquiera con licencia.

Era muy común que en Nueva Zelanda las personas anduvieran armadas, incluso en shoppings o centros comerciales. Si este ataque hubiera pasado antes del 2019, es altamente probable que el terrorista de ISIS no hubiera llegado a acuchillar más de una persona, ya que la gente podría haberse defendido por su propia cuenta, en vez de esperar que llegue la Policía a salvarlos, quienes esta vez llegaron con rapidez, pero si tardaban algunos segundos más podría haber muerto mucha gente.

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Nueva Zelanda

La izquierda se impuso con una aplastante victoria en las elecciones generales de Nueva Zelanda

La primer ministra Jacina Ardern obtuvo una victoria aplastante y reeligió este 17 de octubre, obteniendo mayoría absoluta en el Parlamento. La mandataria del Partido Laborista obtuvo el resultado en base a su gestión de la pandemia.

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Este sábado 17 de octubre en Nueva Zelanda se celebraron elecciones generales, donde la oficialista Jacinda Ardern obtuvo un aplastante resultado en base a su gestión frente a la pandemia y a las consecuencias de la masacre de Christchurch, que obtuvo reconocimiento internacional e incluso una nominación al Nobel de la Paz.

Obteniendo el histórico resultado del 49%, el Partido Laborista logró 64 bancas en el Parlamento, consiguiendo sobrepasar por sí solos la mayoría absoluta de 61. 

Con estos números, será la primera vez en 25 años de sistema de votación proporcional en Nueva Zelanda que un partido pueda gobernar en solitario.

A diferencia de las elecciones anteriores en 2017 donde el conservador Partido Nacional fue el más votado y consiguió 56 escaños, pero sin poder formar gobierno, esta vez solo consiguieron un 27% de los votos, el equivalente a 24 escaños. 

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Por su parte, en las elecciones de 2017 los laboristas habían logrado 46 bancas, menos que los conservadores, pero pudieron formar gobierno de coalición con los ecologistas y el partido Nueva Zelanda Primero.

En su búnker en el Auckland Town Hall, la re-electa primera ministra de 40 años anunciaba que “hoy Nueva Zelanda mostró al Partido Laborista el mayor apoyo en los últimos 50 años”.

El éxito de su campaña se basó totalmente en su popularidad disparada desde comienzos de año por el éxito en su gestión contra el coronavirus
En la actualidad Nueva Zelanda no tiene casos de transmisión local entre sus casi 5 millones de habitantes y ya no es obligatorio el uso del barbijo y el distanciamiento social.

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Por otro lado, el partido de derecha libertaria ACT ascendió como tercera fuerza con el 8% de los votos, superando a los verdes que obtuvieron 7,6%. El centroizquierdista Partido Mãori perdió el 60% de sus votos, obteniendo solo un escaño con un 2,7% en esta oportunidad.

A su vez, el recientemente fundado partido Nuevo Conservador, obtuvo un 1,5%, que en caso de no haberse presentado hubiera ido al ACT o al Partido Nacional y podría haberles permitido obtener más representación parlamentaria.

Por Nicolás Promanzio, para La Derecha Diario

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