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Nueva Zelanda

El fracaso de las fronteras abiertas: ISIS ataca en Nueva Zelanda y el país sigue expuesto al extremismo islámico

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El laborismo en Nueva Zelanda aboga por las fronteras abiertas condenando al país entero a tener que lidiar con el terrorismo islámico.

Este viernes por la madrugada, los neozelandeses se despertaron con una noticia terrorífica: un miembro de ISIS había llevado a cabo un brutal ataque en el centro comercial LynnMall en el suburbio de Nueva Lynn, en Auckland.

El terrorista entró con un machete en mano, y nadie lo frenó hasta que se acercó a una persona que estaba de compras en el supermercado y la empezó a apuñalar reiteradas veces. En 60 segundos, el radical islámico atacó un total de seis personas, hasta que llegó la Policía y sin dudar lo abatieron a los tiros.

Una persona filmó todo el altercado, desde que lo vio entrar con un cuchillo, hasta que empezó a atacar a la gente y ningún guardia del supermercado reaccionaba. “Oh no… tiene un cuchillo… Mierda! Está atacando a la gente…”, dice el autor del video que se viralizó.

El terrorista era un ciudadano de Sri Lanka que llegó a Nueva Zelanda en octubre de 2011 y se convirtió en una persona de interés para la seguridad nacional a partir de 2016″, tuvo que admitir la primera ministra Jacinda Ardern, miembro del Partido Laborista, responsable de la peligrosa política de inmigración que adoptó Nueva Zelanda en los últimos años.

A pesar de esta persona estaba investigada por sus conexiones al terrorismo islámico, el hombre no tuvo ningún tipo de problema legal anteriormente por lo que nunca pudo ser detenido. Según la ministra, las agencias de seguridad de Nueva Zelanda lo tienen en el radar hace 5 años, debido a que el sujeto tenía un perfil público en redes sociales a favor del Estado Islámico.

Cuando se le preguntó por qué a alguien en una lista de vigilancia de terroristas se le permitió ingresar al país, Ardren se excusó con que legalmente no podían encarcelarlo, ya que no había cometido ningún crimen.

Esto marca la enorme peligrosidad de abrir las fronteras indiscriminadamente, y muestra la ineptitud de un gobierno, que aún sabiendo que una persona es seguidora de ISIS, el grupo terrorista más brutal del mundo, se le deja entrar libremente.

También hay un enorme enojo con el actual gobierno laborista, que desarmó a la población en 2019 tras el Ataque de Christchurch, cuando un hombre atacó una mezquita en marzo de ese año con un rifle de asalto y asesinó a 51 musulmanes. Ardern reaccionó penalizando a todos los neozelandeses, confiscando armas y prohibiendo completamente cualquier tipo de portación, ni siquiera con licencia.

Era muy común que en Nueva Zelanda las personas anduvieran armadas, incluso en shoppings o centros comerciales. Si este ataque hubiera pasado antes del 2019, es altamente probable que el terrorista de ISIS no hubiera llegado a acuchillar más de una persona, ya que la gente podría haberse defendido por su propia cuenta, en vez de esperar que llegue la Policía a salvarlos, quienes esta vez llegaron con rapidez, pero si tardaban algunos segundos más podría haber muerto mucha gente.

Nueva Zelanda

La izquierda se impuso con una aplastante victoria en las elecciones generales de Nueva Zelanda

La primer ministra Jacina Ardern obtuvo una victoria aplastante y reeligió este 17 de octubre, obteniendo mayoría absoluta en el Parlamento. La mandataria del Partido Laborista obtuvo el resultado en base a su gestión de la pandemia.

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Este sábado 17 de octubre en Nueva Zelanda se celebraron elecciones generales, donde la oficialista Jacinda Ardern obtuvo un aplastante resultado en base a su gestión frente a la pandemia y a las consecuencias de la masacre de Christchurch, que obtuvo reconocimiento internacional e incluso una nominación al Nobel de la Paz.

Obteniendo el histórico resultado del 49%, el Partido Laborista logró 64 bancas en el Parlamento, consiguiendo sobrepasar por sí solos la mayoría absoluta de 61. 

Con estos números, será la primera vez en 25 años de sistema de votación proporcional en Nueva Zelanda que un partido pueda gobernar en solitario.

A diferencia de las elecciones anteriores en 2017 donde el conservador Partido Nacional fue el más votado y consiguió 56 escaños, pero sin poder formar gobierno, esta vez solo consiguieron un 27% de los votos, el equivalente a 24 escaños. 

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Por su parte, en las elecciones de 2017 los laboristas habían logrado 46 bancas, menos que los conservadores, pero pudieron formar gobierno de coalición con los ecologistas y el partido Nueva Zelanda Primero.

En su búnker en el Auckland Town Hall, la re-electa primera ministra de 40 años anunciaba que “hoy Nueva Zelanda mostró al Partido Laborista el mayor apoyo en los últimos 50 años”.

El éxito de su campaña se basó totalmente en su popularidad disparada desde comienzos de año por el éxito en su gestión contra el coronavirus
En la actualidad Nueva Zelanda no tiene casos de transmisión local entre sus casi 5 millones de habitantes y ya no es obligatorio el uso del barbijo y el distanciamiento social.

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Por otro lado, el partido de derecha libertaria ACT ascendió como tercera fuerza con el 8% de los votos, superando a los verdes que obtuvieron 7,6%. El centroizquierdista Partido Mãori perdió el 60% de sus votos, obteniendo solo un escaño con un 2,7% en esta oportunidad.

A su vez, el recientemente fundado partido Nuevo Conservador, obtuvo un 1,5%, que en caso de no haberse presentado hubiera ido al ACT o al Partido Nacional y podría haberles permitido obtener más representación parlamentaria.

Por Nicolás Promanzio, para La Derecha Diario

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Nueva Zelanda

El éxito neozelandés en el manejo de la pandemia de COVID sin violar las libertades de sus ciudadanos: ¿A qué se deben sus pocos contagios?

Nueva Zelanda empezó una cuarentena estricta el mismo día que lo hizo Argentina, pero a diferencia del país sudamericano, ésta duró sólo un mes, y jamás se violaron los derechos civiles de los ciudadanos. Hoy, tienen menos de 5 contagios por día.

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Según diversos estudios y reportes científicos, Nueva Zelanda se encuentra entre los pocos países del mundo que dieron una respuesta eficaz a la pandemia del coronavirus, junto a Taiwán, Finlandia y Dinamarca. Algunos expertos también suman a Suecia y Suiza a esta lista.
El gobierno con sede en Wellington, tuvo su primer contagio de COVID-19 el 28 de febrero del 2020, que fue respondido rápidamente por la primer ministra Jacinda Ardern, la cuál estableció una alerta nacional y empezó a dialogar con las autoridades de salud sobre una respuesta adecuada.
La alerta, criticada por algunos que afirmaban que era absurdo por la baja cantidad de casos, establecía que cada médico que identifique algún síntoma del virus chino en un paciente, está obligado a testearlo por COVID.
El 20 de marzo, a pesar de tener una cifra muy baja de casos, el gobierno neozelandés estableció una cuarentena muy estricta, ante la incertidumbre mundial que había entorno a la verdadera magnitud del virus de origen chino.
La fecha coincidió con la imposición de una cuarentena por parte del mandatario argentino, Alberto Fernández, quien hoy ostenta uno de los peores números tanto sanitarios como económicos del mundo. ¿Cuál fue la diferencia entre estos dos gobiernos?
Primeras semanas de cuarentena estricta en la ciudad de Auckland, con el transporte solo permitido para personal esencial.

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A pesar de la similitud entre las medidas de Nueva Zelanda y las de Argentina en una primera instancia, en el país isleño no se hizo una campaña de miedo contra el virus, si no de concientización, ni tampoco hubo una persecución policial a las personas que rompieran el confinamiento, lo que definitiva en Argentina generó descontento social y propulsó mayores desacatos.

En abril, mientras Alberto Fernández anunciaba nuevas extensiones de la cuarentena, en Nueva Zelanda ya se permitió nuevamente el transporte público, la salida libre a la calle y los centros de entrenamiento y ejercitación.

La premier Jacinda Ardern ganó muchísima popularidad por su postura liberal en cuanto a la restricción de la circulación, y en ningún momento buscó transmitir un mensaje de que se criminalizaría a aquellas personas que decidan salir a trabajar. Una postura similar a la del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou hasta fines de 2020, quien también obtuvo excelentes resultados respecto a la pandemia.

La cosa siguió marchando acorde a las expectativas en Nueva Zelanda, y para mayo ya se había reducido de fase 4 a fase 2. En ese mes se habilitaron casi todos los comercios y servicios, e incluso se permitieron la asistencia a estadios deportivos

Un claro ejemplo de esto fueron las imágenes virales del evento conocido como SuperRugby en el país oceánico, llevado a cabo en mayo, y que amontonó en un estadio neozelandés a 30 mil personas, muchas sin barbijo. Esto no tuvo efecto en los números de contagios, y el país mantuvo controlada al coronavirus sin tener que restringir sus libertades.

En octubre de 2020, los neozelandeses fueron a las urnas y Ardern fue reelegida con el apoyo de más del 50% del electorado.  

SuperRugby. Mayo del 2020. Dos meses después de la cuarentena.

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A su vez, al igual que los subsidios y planes sociales entregados por Alberto Fernández para ayudar a las poblaciones más afectadas por la cuarentena, Ardern ordenó la repartija de ayudas sociales, pero a diferencia del IFE argentino, el gobierno neozelandés se enfocó en las empresas, precisamente enviando 4.000 millones de dólares a 160.000 pequeñas empresas para que paguen sus sueldos y sus alquileres en esos casi 2 meses de cuarentena.

En cambio, en Argentina, el programa ATP estuvo enfocado en las grandes empresas y no en las PyMEs, lo que generó masivas quiebras de comercios, restaurantes, bares y locales de entretenimiento. La pobreza no paró de crecer y miles de personas pasaron de tener un trabajo estable a necesitar de ayudas del Estado para conseguir comida o provisiones básicas. 
Mientras que en octubre en el país sudamericano los casos rondaban de 10 mil a 20 mil contagios por día, Nueva Zelanda se convirtió en uno de los primeros países “Libres de COVID” del mundo, presentando no más de 20 casos positivos por día hasta enero de 2021.
Jacinda Ardern anunciando la cuarentena en marzo 2020.
Muchos se preguntarán si realmente la solución a la pandemia en Nueva Zelanda fueron las medidas liberales de Ardern o el acatamiento ciudadano a las medidas de seguridad recomendadas por el Gobierno.
Lo justo es decir que no es ninguna de las dos por si sola, sino una fusión entre las rápidas pero no abusivas restricciones del gobierno, y la eficacia de la transmisión de la información a los ciudadanos
También hay que reconocer que en Argentina la pobreza es mucho mayor a la que tiene Nueva Zelanda, con altísimos niveles de empleo informal, lo que generó que en Argentina mucha más gente necesitara salir de su casa para ir a trabajar de manera clandestina.
Al día de hoy, en Nueva Zelanda, con casi 5 millones de habitantes, los casos rondan los 5 nuevos por día y se acumulan en total sólo 2.295 desde el comienzo de la pandemia, con apenas 25 muertes, un número envidiable por el resto del mundo.

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