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Asia

Australia y Japón llegan a un histórico acuerdo militar para frenar el expansionismo de China en el continente asiático

Tras seis años de incansable trabajo diplomático, ambas naciones oficializaron la cooperación militar en la región en un enorme esfuerzo para poner freno al expansionismo del régimen dictatorial chino en Asia.

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La semana pasada se anunció un acuerdo entre Australia y Japón para establecer un marco legal que permita a las tropas de ambos países visitar sus territorios y participar en entrenamientos y operaciones conjuntas. 
Las caras visibles del anuncio fueron las de los líderes políticos de ambas naciones, por un lado el recién asumido Primer Ministro japonés, Yoshihide Suga, y por el lado australiano el líder del Partido Liberal y Primer Ministro, Scott Morrison
El pacto tiene el nombre oficial de “Acuerdo de Acceso Recíproco” debido a la naturaleza del mismo: existirá una reciprocidad entre los Ejércitos para todas las actividades que se realicen.
La firma de este acuerdo no es casual, y se da en un contexto de supremacía militar de la China comunista, donde los demás países de Asia buscan formar bloques de contención al repentino avance del gigante continental. Este año solamente, China tomó posesión de Hong Kong, invadió partes de India, consolidó sus campos de concentración de uigurs y lanzó oficialmente su Belt & Road Intiative, con la que busca posicionarse como una fuerza dominante en la economía mundial.
Suga aseguró que “debemos fortalecer aún más la cooperación bilateral en áreas como la seguridad, la defensa y la economía frente a las nuevas amenazas“, mientras Morrison celebró las repercusiones del pacto: “Hoy hemos dado un gran y único paso. Hemos alcanzado un acuerdo básico que será un hito entre ambas naciones“.

No caben dudas que, dado el tiempo y el esfuerzo que gastaron ambas naciones para llegar a este acuerdo, ya que Japón y Australia llevan en negociaciones diplomáticas desde el año 2014, el Partido Comunista Chino estará muy preocupado. Esta iniciativa permitirá un amayor cooperación entre los países para intentar poner un freno a la expansión de China en el océano Indo-Pacífico.

El primer ministro australiano Scott Morrison junto a su homólogo japonés Yoshihide Suga al comienzo de la reunión bilateral del pasado martes en la residencia oficial de Suga en Tokio. Fuente: Japan Times.

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Anteriormente ambos países ya estaban en una condición de semi-alianza debido al acuerdo en materia de defensa en el año 2007, que decía en pocas palabras que si una de las dos naciones era atacada, la otra saldría en su activa defensa. En 2013 expandieron el acuerdo para compartir suministros militares y en 2017 para incluir municiones después de que Japón suavizara las restricciones a las transferencias de equipos de armas.

Con la firma de este acuerdo, Japón ha lanzado su visión del “Indo-Pacífico libre y abierto”, de plena cooperación económica y de seguridad internacional como un contrapeso a la influencia de China.

Esto es parte de una política exterior impulsada por Estados Unidos a través del Grupo Cuadrangular (“Quad”), que incluye también a Australia, India y Japón. Esta última fue sede de las últimas conversaciones ministeriales de Relaciones Exteriores, donde se decidió buscar atraer a más países del sudeste asiático, con el único objetivo de frenar la creciente asertividad de China en la región.

La vigencia del acuerdo sin embargo todavía se encuentra a disposición de la ratificación de los Parlamentos de ambos países, los cuales ya en su mayoría han señalado que aceptarán esta iniciativa.

Ante todos estos movimientos, el dictador chino Xi Xinping defiende sus acciones en los mares regionales como “pacíficas” y niega haber violado las reglas internacionales. Ha criticado al Quad como “una OTAN en Asia para contrarrestar a China“.

El dictador Xi Xinping, Secretario General del Partido Comunista Chino y líder de facto del régimen chino. Fuente: FT.

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China hace años que lanzado una campaña para adueñarse del Mar Meridional, delimitado por Taiwán, Filipinas, Malasia, Singapur y Vietnam. Este territorio pertenecía a las aguas internacionales pero China comenzó a construir islas artificiales en la zona, reclamando las 200 millas náuticas radiales de mar que surgen de reclamar esa isla como parte de China.

Esta práctica se extendió al Mar del Este Chino, al Mar Amarillo, al Mar de Japón, e incluso a la Bahía de Bengal. De esta manera, 18 países asiáticos empezaron a ver como sus aguas, o aguas internacionales que los rodeaban, pasaban a control chino. Entre los países más afectados podemos encontrar a India, Japón, Corea del Sur, Corea del Norte, Filipinas, Nepal, Bután, Indonesia, Vietnam, Malasia, Rusia, Laos, Tayikistán, Camboya, Mongolia y la Región Autónoma del Tíbet.

La gran mayoría de ellos comenzaron a contrarrestar esta práctica con su propia construcción de islas artificiales, generando un imposible mapa de todos territorios marítimos con nacionalidades disputadas.

Sin embargo, nadie ocupa bancos de arena y arrecifes, y construye bases militares como China. Las expediciones del “Ejército Popular de Liberación (EPL)” en el Mar Meridional han prendido todas las alarmas en los socios del Quad.


Este fue el principal contexto por el cual surgió el acuerdo entre Japón y Australia, gobiernos sufridos por el régimen de Beijing, que temen por su soberanía, sus territorios marítimos, sus economías y que incluso han lanzado una investigación independiente sobre el brote del coronavirus.

Alegrías y sonrisas ante el reclamado acuerdo militar entre ambos países dejaron una serie de históricas imágenes por parte de la Residencia del primer ministro japonés en la redes sociales.

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Asia

Australia y Japón firman un acuerdo militar frente al expansionismo de China en el Indo-Pacífico

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El mandatario japonés Fumio Kishida junto con su homólogo australiano Scott Morrison firmaron en una cumbre virtual el Acuerdo de Acceso Recíproco, en pos de estrechar la cooperación militar entre ambos países frente al expansionismo comunista chino.

El pasado jueves 6 de enero, se celebró una cumbre virtual entre el primer ministro australiano, Scott Morrison, y su homólogo japonés, Fumio Kishida, en la que firmaron el Acuerdo de Acceso Recíproco. Este sería el primero de su tipo entre Japón y un país distinto a Estados Unidos.

Tras más de un año de conversaciones entre ambos países, este acuerdo permite una cooperación más estrecha entre sus fuerzas armadas y constituye una respuesta a la creciente presencia militar de China en la región del Indo-Pacífico.

El acuerdo incluye, entre otras cosas, la eliminación de barreras legales para permitir que los soldados de un país entren al otro para entrenamientos, y otros propósitos.

Japón es nuestro socio más cercano en Asia, como lo demuestra nuestra asociación estratégica especial, la única de su tipo para Australia. {…} Una asociación entre pares, una confianza compartida entre dos grandes democracias comprometidas con el imperio de la ley, los derechos humanos, el libre comercio y un Indo-Pacífico abierto”, aseguraba el australiano Scott Morrison.

Kishida también elogió el acuerdo, calificandolo de “un instrumento trascendental que elevará la cooperación de seguridad entre las naciones a nuevas alturas”.

Morrison dijo que el acuerdo “formará una parte importante de la respuesta de Australia y Japón a la incertidumbre que enfrentamos ahora y formará la base de una cooperación mayor y más compleja en cuanto a la operabilidad entre la Fuerza de Defensa de Australia y las Fuerzas de Autodefensa de Japón”.

La cooperación en el marco del nuevo pacto entre Australia y Japón incluye también un programa de ampliación del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral con la India y Estados Unidos, y un enfoque tecnológico compartido para la reducción de las emisiones de carbono, indicó Morrison.

Esta red de acuerdos y alianzas formadas desde el eje democrático y liberal del pacífico busca confrontar y poner un límite al creciente expansionismo chino en la región, sobre todo luego de los sucesos de Hong Kong en 2020 y las amenazas constantes a Taiwán durante estos últimos meses.

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Kazajistán

El gobierno de Kazajistán logró controlar las revueltas con la ayuda de Rusia, pero queda un país devastado

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Las revueltas en Kazajistán parecen haberse pacificado tras fuertes intervenciones armadas tanto del Ejército nacional, como de Rusia, y aliados del CSTO, que dejaron decenas de heridos tanto entre los rebeldes como entre las fuerzas de ley y orden. Sin embargo, las críticas al gobierno no cesan y decenas de detenidos siguen tras las rejas.

Tras la declaración del Estado de Emergencia a nivel nacional el pasado 5 de enero, el gobierno lanzó una campaña militar para detener las protestas en Kazajistán, con apoyo de la CSTO (Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva), prinicpalmente compuesta por el Ejército ruso.

Una semana entera le tomó a las autoridades detener la revuelta, y las protestas parecerían haberse pacificado por el momento, no sin dejar un país destruido y dividido tras ellas.

Las manifestaciones tuvieron como catalizador un explosivo aumento a los combustibles, algo extraño en uno de los países que más hidrocarburos posee del mundo. Sin embargo, la razón de fondo de las protestas era expresar el rechazo al régimen pro-Rusia de Nursultán Nazarbáyev, que gobierna al país desde la caída de la Unión Soviética.

Los manifestantes violentos tomaron y luego quemaron edificios gubernamentales, incluido el Palacio de Gobierno. Destruyeron comercios y empresas “parte de la oligarquía” de la familia de Nazarbáyev. Incluso tomaron aeropuertos. Todo esto fue posible gracias a que Kazajistán tiene buena parte de su pblación armada.

De todas formas, lejos de una causa político-económica, el oficialismo y Rusia acusan a las protestas de ser actos de terrorismo extranjero e indirectamente apuntaron la culpa al Departamento de Estado norteamericano, que estaría buscando desestabilizar a los socios de Rusia del CSTO, en medio del conflicto con Ucrania, lo que parece una hipótesis ciertamente posible.

Según las autoridades de Kazajistán, muchos de los manifestantes violentos y que se levantaron en armas hablaban en idiomas extranjeros (aunque no especificaron cuáles ni proporcionaron evidenica) y mostraron tener entrenamiento militar en el extranjero.

Todos los países de la CSTO, Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kirguistán, y Tajikistán, anunciaron un rápido despliegue de tropas para el “mantenimiento de la paz” a pedido del presidente kazajo Kasim-Yomart Tokáev, títere de Nazarbáyev.

Desde ya los países de la CSTO enviaron contingentes armados muy reducidos y el principal aportante fue Rusia. Mientras Armenia envío apenas 100 soldados, Tajikistán envío 200 y Rusia a más de 3.000, según medios locales.

Internacionalmente, el gobierno de Kazajistán recibió el respaldo total de la China de Xi Jinping, y la alianza que China encabeza, la Organización de Cooperación de Shanghái, formada por India, Pakistán, la propia China y otros socios menores como Irán y Afganistán. Este grupo, si bien no envió tropas, ofreció ayuda económica.

A su vez, Kazajistán obtuvo el apoyo de sus aliados del Consejo Túrquico, liderado por Turquía y cuyos miembros son Azerbaiyán, la propia Kazajistán y Kirguistán.

Por su parte, el gobierno estadounidense se mostró neutral, pero criticó la intervención externa de los aliados de la CSTO y el envío de tropas armadas, y, ostendando mucha ironía, el gobierno de Biden pidió que “Kazajistán resuelva sus propios problemas sin intervención extranjera“.

En medio del conflicto, se notaron ciertas tensiones todavía vigentes en la CSTO. El Secretario del Consejo de Seguridad, el armenio Armen Valerii Grigoryan, aprovechó la oportunidad para criticar de forma indirecta a sus aliados por no ayudarlos en la reciente guerra contra Azerbaiyán: “Esperemos que si Armenia se encuentra en una situación semejante, esta vez sí reciba ayuda“.

Cumbre presencial de la CSTO. Noviembre 2019.

Este 11 de enero, la CSTO recibió la orden de comenzar la retirada de las tropas tras haberse dado fin a las protestas violentas y regresado a, como en el comienzo de las manifestaciones, marchas pacíficas, que todavía persisten pero en número reducido.

La decisión fue tomada y anunciada por parte de las autoridades kazajas en una cumbre de la organización. El jueves comienza la retirada y se espera que en 10 días no haya más tropas extranjeras en el territorio, algo que los políticos y medios locales opositores ven con mucho escepticismo.

Alexander Lukashenko, dictador de Bielorrusia, afirmó en la cumbre que lo que sucedió en el país fue un intento de la OTAN de repetir las invasiones a Iraq o Libia, entre otros ejemplos que dio.

Además, advirtió a Uzbekistán que debería estar alerta ante una posible situación similar en su país. Sin embargo, sacando algo de culpa a las naciones occidentales, dijo que hay que cuidar y resolver los problemas internos y no solo culpar a los “factores externos”.

“Kazajistán es un nuevo intento de atacar a los estados a lo largo del perímetro de Rusia. Necesitan ahogar a Rusia en sangre. Cueste lo que cueste, tenemos que preservar el centro de nuestra civilización“, dijo en referencia a Moscú.

En la misma cumbre, Emomali Rahmón, dictador de Tajikistán, pidió que se trate el tema de Afganistán y dio unas preocupantes declaraciones. Argumentó que se debe crear un cinturón de seguridad entorno al Califato, ya que “existen más de 40 campos de entrenamiento con 6.000 terroristas en la frontera sur de la CSTO”.

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Australia

Se profundiza la dictadura sanitaria en Australia: Los no-vacunados no podrán salir a la calle

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El gobierno laborista de los Territorios del Norte ordena un confinamiento total para los no-inoculados. No podrán salir a trabajar ni hacer ejercicio.

Australia ha sido el país democrático que más restricciones impuso a su población durante estos dos últimos años, y no parece aflojar. Este fin de semana, en medio de la polémica por el ingreso del tenista Novak Djokovic al país sin estar vacunado, el gobernador de los Territorios del Norte, Micheal Gunner, anunció nuevas restricciones para los no-vacunados.

“Los completamente vacunados pueden seguir como estaban. Para las personas que no están vacunadas, las reglas de encierro se aplicarán a todas las personas mayores de 16 años”, dijo Gunner, pero aclaró que esta vez la cuarentena será más estricta que nunca.

A diferencia de las reglas de encierro anteriores, las personas no vacunadas no podrán salir de casa para ir a trabajar o hacer ejercicio”, afirmó.

Con las nuevas disposiciones, los no-inoculados solo podrán salir de sus casas para compras esenciales de alimentos, pidiendo un pase sanitario que muestre un PCR negativo en las últimas 48 horas, o para recibir tratamiento médico, pero no podrán viajar más de 30 km desde su hogar para esto.

El gobierno está decidido a lograr una vacunación del 100% de la población para lograr el objetivo que estableció a fines del 2020: “Covid cero“. Si bien otros países del mundo ponen prioridad en minimizar la cantidad de muertes por covid, Australia está decidida a no tener más casos de covid, cueste lo que cueste.

Este horizonte parece irrealizable luego de que se demostrara que las vacunas contra el Covid, a diferencia de otras vacunas a lo largo de la historia, no previenen la infección, si no que otorgan una cantidad de anticuerpos para que, en caso de contagiarte, no correr riesgo de muerte.

Los Territorios del Norte, donde se aplicará esta medida, es uno de los dos territorios continentales que, junto con los seis estados y los seis territorios insulares, conforman la Mancomunidad de Australia. Su capital y ciudad más poblada es Darwin, uno de los epicentros del país.

Esta región, gobernada por el Partido Laborista desde 2016, ha sido la que más restricciones impuso en Australia por la pandemia. El gobierno de Gunner estableció una red de campos de concentración de pacientes de covid, contactos estrechos y viajeros, de los cuales la gente no puede salir hasta que lo determinen las autoridades gubernamentales.

El mes pasado, la policía australiana arrestó a tres reclusos del centro de Howard Springs, cerca de Darwin, que intentaron escapar en medio de la noche.

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