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Myanmar

Por presión de China, la ASEAN excluye al líder de la Junta Militar de Myanmar de la cumbre

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El general Hliang continúa sin poder reestablecer la paz en el territorio birmano mientras China ejerce su presión en los organismos internacional para cortarle el oxígeno a la Junta.

En un duro revés diplomático para la Junta Militar de Myanmar, el Primer Ministro, Comandante en Jefe y Presidente del Consejo Administrativo Min Aung Hlaing fue excluido de la posibilidad de participar en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (“ASEAN“, por sus siglas en inglés) que se llevará a cabo del 26 al 28 de octubre-

La decisión vino luego de que el nuevo régimen birmano todavía no haya dado garantías del comienzo de una transición para la vuelta a la democracia, luego de ya 8 meses desde el golpe de Estado cívico-militar.

De todos modos, en una reunión de emergencia este jueves la ASEAN decidió invitar a un “representante birmano no vinculado a la política” a las conversaciones, en clara alusión a que sería un opositor a la Junta.

Como justificativo, la ASEAN emitió un comunicado en el que detalla por qué no consideran que haya habido el apropiado progreso en la implementación de una transición para la vuelta a la democracia como habían acordado en abril de este año en el marco del Plan de 5 Puntos.

En este Plan se pedía el fin de la violencia desde el Estado, el establecimiento de un diálogo constructivo, la aceptación de un enviado especial del organismo que pueda hablar con la ex primera ministro Aung San Suu Kyi (la Junta aceptó al representante pero no le permitió hablar con la anterior mandataria), el permiso de los militares a la ASEAN de enviar ayuda humanitaria y una reunión entre todas las partes del conflicto supervisada por organismos internacionales.

De estos 5 objetivos, prácticamente ninguno se cumplió, ya que hasta el momento no hay ningún tipo de seguridad y estabilidad política, además de que continua la represión de los militares a las marchas opositoras y medios internacionales ya hablan de guerra civil.

Manifestaciones contra la Junta Militar y el golpe de Estado.

La decisión de la asociación multilateral asiática, considerada la versión de la Unión Europea de los países del sudeste asiático, puso en foco nuevamente el fracaso de la estrategia internacional de los golpistas militares que buscan posicionarse como un gobierno civil legítimo para participar en cumbres y frenar la pérdida de inversión internacional.

El general Hlaing y los demás miembros de la Junta intentaron con su golpe alejar a Myanmar de la esfera de influencia china, pero desde entonces no han logrado sacar al país de la crisis y en el plano internacional el Partido Comunista Chino continúa ejerciendo su presión.

En el pasado ya sufrieron múltiples reveses similares, siendo el más destacado el de la ONU, en la cuál no pueden participar por la disputa contra el Gobierno de Unidad Nacional (la oposición), que tiene el apoyo de China en el organismo intenracional.

Myanmar

Desde el exilio, la oposición llama a la guerra civil en Myanmar contra el gobierno militar del Tatmadaw

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El Gobierno de Unidad Nacional de Myanmar le ha declarado la guerra a la Junta Militar que gobierna el país asiático desde febrero y distintos grupos paramilitares ya han dado su apoyo al llamado comenzando con los choques armados.

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El Gobierno de Unidad Nacional de la República de la Unión de Myanmar (NUG, por sus siglas en inglés), el cual está en el exilio luego del golpe de Estado que tuvo lugar el 1ro de febrero de este año, ha llamado a los birmanos a levantarse en una “guerra defensiva popular” contra la dictadura del Tatmadaw, nombre por el cual se conoce a las fuerzas armadas en el país del sudeste asiático.

La situación recuerda a muchos a Venezuela, donde un sector político mantiene el poder de facto a través del Ejército, mientras un político de la oposición le disputa la presidencia.

Así, este 7 de septiembre, el presidente encargado Duwa Lashi anunció que lanzaría una campaña de rebelión armada contra las Fuerzas Armadas birmanas.

Sin embargo, la situación de Myanmar es muy particular. Los partidos del NUG habían logrado recuperar la democracia en 2010, pero su acercamiento a China desde entonces y sus nulas intenciones de frenar los genocidios étnicos que ocurrían y todavía ocurren en el interior del país, llevó a que las Fuerzas Armadas decidan tomar el poder nuevamente.

En un documento oficial, el NUG ha declarado el estado de emergencia y la guerra de resistencia total, llamó a los rebeldes que se habían entrenado clandestinamente a levantarse en armas, a los empleados del Estado a no presentarse a sus labores, y a las etnias guerrilleras a empezar ataques contra la dictadura.

Si bien la semana pasada los militares habían pedido un cese al fuego para poder permitir la labor de los trabajadores humanitarios, ningún grupo rebelde lo aceptó, debido a la percepción común de que tal cese al fuego solo serviría para que los militares pudieran ganar tiempo.

El miércoles tres grupos étnicos armados muy importantes anunciaron que se plegaban a la ofensiva del NUG: el Ejército de la Alianza Democrática Nacional de Myanmar, nacionalistas de Kokang, una región de mayoría étnica china han; el Ejército para la Independencia de Kachin; y el Ejército de Liberación Karen. Se han reportado enfrentamientos de estas tres fuerzas, junto con las Fuerzas de Defensa Popular, del NUG, contra el Tatmadaw.

Desde el golpe de Estado en febrero, distintas organizaciones de derechos humanos han reportado que más de 1.000 personas han sido asesinadas por la junta militar, principalmente opositores a su régimen.

Hasta el momento, no se tienen novedades del ex presidente Win Myint y la ex consejera de Estado Aung San Suu Kyi, quien tenía el poder real en Myanmar y era considerada la “madre de la democracia” en el país. Ambos fueron detenidos durante el golpe y su ubicación actualmente es desconocida.

Suu Kyi estuvo en cautiverio durante 21 años, desde 1989 hasta el 2010, como presa política del Tatmadaw, en el anterior gobierno militar que tuvo el importante país asiático. En ese tiempo ganó un Premio Nóbel de la Paz y fue ungida como una de las luchadoras por la democracia más prominentes del mundo por medios occidentales.

Pero cuando fue liberada y llegó al poder a través de su partido, la Liga Nacional por la Democracia, su gobierno democrático mantuvo la gran mayoría de las mafias y la corrupción del gobierno militar, y a su vez se disparó la inseguridad, la economía empezó a debilitarse y los conflictos étnicos en el interior del país solo empeoraron.

Su acercamiento a China en 2015 fue la gota que rebalsó el vaso, y Suu Kyi perdió gran parte del apoyo popular que mantuvo por tantas décadas como el ícono de la democracia en el país. Hoy la situación de Myanmar es de caos total, y enfrentamientos armados característicos de una guerra civil ya han comenzado.

Aung San Suu Kyi, la jefa de gobierno depuesta, junto al dictador chino Xi Jinping.

En muchos puntos del país asiático se han producido protestas en favor del Gobierno de Unidad y en contra de los militares, aunque han sido recibidas por contra protestas que han desenvuelto en caos social y extensiones de la guerra civil.

También se han producido aglomeraciones en los bancos y supermercados para retirar dinero y comprar víveres, mientras la economía se desploma. Asimismo, ante la posibilidad de que sean llamados a servir, muchos jóvenes en edad militar están dejando sus hogares y buscando dónde esconderse.

La Junta Militar por su lado ha negado en un documento oficial haber aceptado el alto al fuego pedido por el enviado especial de la ASEAN, la “Unión Europea” asiática, a Myanmar, con el objetivo de no tener que dar respuesta a la influyente organización regional por reprimir este nuevo y peligroso foco de conflicto.

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Llamado del NUG a las armas

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