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China

China compra voluntades en el Pacífico: Las Islas Salomón le abren la puerta a una base militar cerca de Australia

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Un documento entre el gobierno de las Islas y el Partido Comunista Chino se filtró a la prensa y reveló un pacto que podría abrir la puerta a tropas chinas en uno de los países más cercanos a Australia.

El pasado viernes, los partidos de la oposición en Islas Salomón filtraron el “borrador” de un acuerdo, mantenido en secreto hasta ahora, donde el mandatario local Mannaseh Sogavare acordó con Xi Jinping el envío de fuerzas armadas chinas a su país para que lo ayuden a "mantener el orden social".

La veracidad del documento filtrado fue ratificada por el Gobierno australiano, quien está hace varios meses siguiendo de cerca este acuerdo secreto entre Sogavare y el Partido Comunista Chino.

Las Islas Salomón se ubican muy cerca de la masa continental de Australia, y si China recibe el permiso de este país para albergar sus tropas, la seguridad nacional australiana quedaría extremadamente comprometida.

Dónde está Islas Salomón - ¿Dónde está la ciudad?

A finales del 2021, la población isleña sospechaba el peligroso acercamiento del Gobierno con el comunismo chino y hubo un importante estallido social contra el mandatario contra y la comunidad china en el país, que está teniendo una enorme influencia en la política regional.

Los manifestantes atacaron la residencia del primer ministro, quemaron negocios del barrio chino y dejaron un saldo de tres muertos. Hoy, los habitantes de las Islas Salomón temen un colapso de la democracia antes o durante las elecciones de 2023, donde no hay dudas que Sogavare y el Ejército Popular de Liberación chino intervendrán para asegurar el triunfo del oficialismo.

No está claro qué lado inició el acuerdo, pero, en caso de firmarse, el acuerdo le daría al primer ministro Manasseh Sogavare la capacidad de pedir a China que proteja a su propio gobierno, mientras le otorga al Partido Comunista Chino una base de operaciones en un lugar estratégico al sur del Pacífico.

"Es necesario ampliar las alianzas para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y abordar las amenazas de seguridad que enfrenta el país", dijo el gobierno de las Islas Salomón en su primer comentario público sobre el asunto.

¿Que establece el acuerdo secreto?

En el artículo 1, el primer ministro isleño habilita que China envíe fuerzas policiales y militares para mantener el orden social, como así también enviar buques de guerra de “visita” a las islas.

En el artículo 4, se le obliga a las Islas Salomón proveer de todas las facilidades necesarias y asistencia, incluyendo la libre entrada de personal, armamento y marco jurídico, a una nueva base militar china.

El artículo 5 del acuerdo de cooperación en seguridad se refiere a la "confidencialidad" y plantea interrogantes sobre el grado en que las partes buscarán controlar la información pública.

Esta base militar marítima de China estaría situada a tan solo 2.000 y 3.755 kilómetros, respectivamente, de Australia y Nueva Zelanda. Esto permitiría además controlar y espiar parte del tránsito naval civil y comercial de estos países.

Reacción en occidente

Estados Unidos, bajo el durmiente Joe Biden, sigue perdiendo influencia en el mundo. En 2021, cuando ocurrió el estallido social contra el Gobierno, Washington había anunciado su intención de abrir una embajada en Honiara, capital de las Islas Salomón, debido al temor de que China avance con este acuerdo.

Tan solo el año pasado, China ya abrió varias obras de infraestructura y firmó acuerdos de reapertura de minas de oro que ya tiene en las islas. Evidentemente la reacción del gobierno de Joe Biden al acercamiento con China de Islas Salomón es tardío y difícilmente sea remontable.

Por su parte, el ministro de defensa de Australia, Peter Dutton, ha declarado que cualquier movimiento para establecer una base militar china en las Islas Salomón sería motivo de preocupación.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, alertó este lunes que el plan de seguridad entre China e Islas Salomón supondría la "militarización" de esta estratégica región, y que tanto los neozelandeses como los australianos responderían "de manera acorde".

"Vemos tales actos como la potencial militarización de la región y también vemos muy pocas razones en términos de seguridad del Pacífico que justifiquen esa necesidad y esa presencia", dijo Ardern a Radio New Zealand en referencia al borrador filtrado que calificó de "gravemente preocupante".


Por Nicolás Promanzio, para La Derecha Diario.

Brasil

Lula le entrega a China su infraestructura eléctrica, su producción agrícola y la mayoría de sus cuotas de mercado

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La china State Grid adquirió derechos durante 30 años para operar la electricidad en el sureste de Brasil, mientras que el Gobierno de Lula firmó un acuerdo para entregarle 140 millones de hectáreas a China, y la reciente Reforma Tributaria evitó darle mayor competitividad a la industria nacional.

El presidente Lula da Silva le está cediendo áreas clave de la economía brasileña a empresas del Partido Comunista Chino. Pese a que el país no suscribió formalmente (al menos por ahora) a los acuerdos por la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lo cierto es que se comporta como si lo hubiera hecho de todos modos.

En su primer año de gobierno, y en las próximas licitaciones que se concretarán en los primeros meses de este 2024, empresas controladas por el régimen de Xi Jinping adquieren cada vez más poder e injerencia en los sectores de inversión más importantes en el país más grande de Sudamérica.

Lula le entrega la infraestructura eléctrica a China

La gigante State Grid Corporation of China ganó la mayor subasta que se haya hecho alguna vez en la historia de Brasil, a partir de la cual adquirió derechos de explotación de servicios de transmisión de electricidad en el sureste de Brasil por un plazo de 30 años.

Gracias a esta medida, la empresa, que está bajo control directo del Partido Comunista Chino, tendrá el control directo del suministro de energía para Brasilia y San Pablo, la capital política y económica de Brasil respectivamente.

Esta operación sólo pudo ser posible gracias al visto bueno de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), ahora con una fuerte bajada de línea desde el petísmo. La entidad reguladora intercedió a favor de China, y deliberadamente en contra de todos los participantes restantes en la licitación. La subasta estableció una serie de restricciones por tipo de tecnología para beneficiar a las empresas chinas.

La State Grid Corporation es administrada principalmente por la dictadura de Xi Jinping, ya que la Comisión de Administración y Supervisión de Activos Estatales (SASAC) mantiene hasta el 91,7% de su paquete accionario. Asimismo, es la firma de distribución y energía eléctrica más importante de China, llegando a representar una cobertura superior al 88% del territorio del país.

La compañía tendrá bajo su control a una importante parte de la infraestructura eléctrica de Brasil, con lo cual el resultado es similar a los postulados establecidos en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en donde las empresas chinas suelen trazar proyectos de inversión en infraestructura a cambio de garantías y plazos de concesión generosos.

A diferencia de las empresas del sector privado y de cualquier otro país, las empresas estatales de China no siempre obedecen criterios de eficiencia y cuanto menos de mercado, sino que por el contrario respaldan las directoras del Gobierno central (y en última instancia del Partido Comunista).

Si la licitación hubiera sido ganada por cualquier otra empresa privada, posiblemente se habría trazado un sendero de inversión de largo plazo, independientemente de los cambios de signo político en el país.

Pero como las empresas estatales de China responden también a criterios geopolíticos, un eventual cambio de signo político en contra del actual oficialismo (por ejemplo favorable al espacio de Bolsonaro) podría ser perjudicial tanto para la inversión como para el suministro de energía que provea la compañía State Grid.

Cutoas de Mercado

A diferencia de la política comercial de sus anteriores gobiernos, Lula ha cedido cuotas de mercado a las empresas chinas en el último año. El sector siderúrgico es uno de los más afectados, como es el caso de la empresa brasileña Usiminas, que luego de hacer campaña para Lula en 2022, ahora están siendo diezmados por el acero chino importado que el Partido Comunista envía con precios irrisorios subsidiados por el Estado, bajo un esquema de dumping. Usiminas ha tenido que reducir la producción y reducir cientos de puestos de trabajo.

El sector del automóvil teme una situación similar, ya que continúa la expansión de las empresas chinas de coches eléctricos, que ya controlan el 30% del sector en Brasil. En un mercado como el brasileño, donde siete de los diez mayores fabricantes de automóviles perdieron cuotas de ventas entre enero y octubre en comparación con el mismo periodo de 2022, los chinos BYD y GWM ganaron significativamente.

Se esperaba un cambio en el esquema tributario con la masiva reforma que lanzó Lula a fin de año, donde se le bajarían los impuestos al sector nacional, para poder tener un plano más competitivo con Brasil, pero finalmente el Gobierno socialista mantuvo todos los incentivos fiscales para las inversiones chinas hasta 2032, sin bajar un solo impuesto para la industria brasilera.

Incluso la petrolera nacional, Petrobras, anunció en la última semana del año que reabrirá su filial Petrobras China, cerrada durante el gobierno Bolsonaro, y que aumentará las cuotas de mercado que se venden a China. “Será una empresa brasileño-china”, dijo el presidente de la petrolera, Jean Paul Prates. En el tercer trimestre de 2023, China compró el 40% del petróleo brasileño.

Producción agrícola

En la última semana del año, el ministro de Agricultura de Lula, Carlos Fávaro, se reunió con una comitiva de funcionarios chinos. Según informa el diario Folha de São Paulo, en la visita se concretó un proyecto de inversión de Pekín en la recuperación de suelo brasileño considerado degradado, es decir, poco productivo, a cambio de una garantía de que lo que se produzca en ese suelo se enviará exclusivamente a China por los próximos 30 años.

Según la prensa brasileña, el Banco Nacional de Desarrollo Económico (BNDES) también estaría estudiando una línea especial de financiación para facilitar el proyecto. Sin embargo, muchos temen que esto institucionalice un peligroso mecanismo de dependencia de Brasil respecto a China.

Es importante aclarar que el gobierno de Jair Bolsonaro había puesto en marcha su propio programa de recuperación de tierras, PronaSolos, sin injerencia extranjera. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente se trata de 140 millones de hectáreas equivalentes al 16,5% del territorio nacional.

Por el momento solo se había logrado financiar la recuperación del 5% de la superficie, pero muchos, incluso simpatizantes de Lula, se preguntan por qué no se invierte en este programa nacional en lugar de ceder parte de la producción nacional a los chinos.

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China

Máxima alerta en Washington: Hackers chinos están infilrando los servicios críticos de la infraestructura de Estados Unidos

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Piratas informáticos afiliados al Ejército Popular de Liberación han penetrado en los sistemas informáticos de unas dos docenas de entidades críticas.

Funcionarios de Seguridad Informática de la Casa Blanca han revelado al medio Fox News que el Ejército Popular de Liberación de China ha lanzado un masivo ataque cibernético para infiltrarse en las infraestructuras estadounidenses más importantes, incluidos los servicios públicos de electricidad y agua, así como los sistemas de comunicacionestransporte.

El objetivo de esta infiltración es el de interrumpir los servicios más críticos de la vida cotidiana en Estados Unidos. En realidad, por el momento se hacen para poner a prueba los sistemas de respuesta norteamericanos, y establecer protocolos de ataque en caso de que se necesiten en caso de conflicto entre Estados Unidos y China en el Pacífico, señalaron.

Si bien las fuentes informan que se han registrado una docena de ataques en el último año, aseguran que se han intensificado en los últimos días, tanto contra empresas públicas como privadas. Entre las víctimas se encuentran una empresa de suministro de agua en Hawai, que aprovisiona a toda la Flota del Pacífico.

En los últimos días también se registró un ataque a los sistemas informáticos de un importante puerto de la Costa Oeste y al menos un oleoducto gasoducto, según declararon las fuentes en un reciente informe de The Washington Post. Los piratas informáticos chinos también intentaron penetrar en el principal operador de la red eléctrica de Texas, que funciona independientemente de los sistemas eléctricos del resto del país.

En ninguno de estos ataques se afectaron los sistemas de control industrial que operan bombas, pistones o funciones críticas, ni se causaron interrupciones, según confirmó luego el gobierno. "Los ataques sugieren un intento de China de establecer un claro camino a complicar los esfuerzos de Estados Unidos para enviar tropas y equipos a la región si estalla un conflicto sobre Taiwán" señaló la principal fuente consultada.

Las revelaciones se basan en la evaluación anual de amenazas realizada mensualmente por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, que advirtió de que China “casi con toda seguridad es capaz” de lanzar ciberataques que perturbarían las infraestructuras críticas de Estados Unidos, incluidos los oleoductos gasoductos y los sistemas ferroviarios.

“Si Beijing temiera la inminencia de un conflicto de gran envergadura con Estados Unidos, es casi seguro que consideraría la posibilidad de emprender operaciones cibernéticas agresivas contra las infraestructuras críticas y los activos militares de Estados Unidos en todo el mundo”, afirmaba la evaluación.

Volt Typhoon

Esta información ayudan a completar la imagen de una campaña de ataques cibernéticos de parte de hackers chinos denominada Volt Typhoon, detectada por primera vez hace aproximadamente un año por el gobierno estadounidense, mientras Estados Unidos y China entran en una nueva fase de lo que sin dudas es una Guerra Fría entre las superpotencias.

Los mandos militares chinos se negaron durante más de un año a hablar con sus homólogos estadounidenses, incluso cuando los aviones de combate chinos interceptaron de cerca aviones-espía estadounidenses en el Pacífico occidental. El presidente Joe Biden y el dictador chino Xi Jinping acordaron el mes pasado reestablecer esos canales de comunicación.

“Está muy claro que los intentos chinos de poner en peligro las infraestructuras críticas son, en parte, para posicionarse previamente y poder interrumpir o destruir esas infraestructuras críticas en caso de conflicto, ya sea para impedir que Estados Unidos pueda proyectar su poder en Asia o para causar el caos social dentro de Estados Unidos, para afectar a nuestra toma de decisiones en torno a una crisis”, dijo Brandon Wales, director ejecutivo de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras (CISA) del Departamento de Seguridad Nacional.

Esto supone un cambio significativo con respecto a la ciberactividad china de hace siete o diez años, que se centraba principalmente en el espionaje político y económico”, completó. Algunas de las víctimas comprometidas por Volt Typhoon eran empresas y organizaciones más pequeñas de diversos sectores y “no necesariamente las que tendrían una conexión relevante inmediata con una función crítica de la que dependen muchos estadounidenses”, agregó Eric Goldstein, subdirector ejecutivo de CISA.

Es posible que se trate de “ataques oportunistas… basados en los lugares a los que pueden acceder”, una forma de introducirse en una cadena de suministro con la esperanza de llegar algún día a clientes más importantes y críticos, explicó.

Morgan Adamski, director del Centro de Colaboración de Ciberseguridad de la Agencia de Seguridad Nacional, confirmó en un correo electrónico que la actividad de Volt Typhoon “parece estar centrada en objetivos dentro de la región Indo-Pacífica, para incluir Hawai”.

Frecuentemente, los hackers intentaban camuflar sus rastros al dirigir sus ataques a través de dispositivos aparentemente inofensivos, como routers domésticos o de oficina, antes de llegar a sus objetivos, según indicaron las autoridades. Su principal meta consistía en adquirir credenciales de empleados, las cuales podrían emplear para regresar y infiltrarse simulando ser usuarios regulares. No obstante, algunos de sus métodos de acceso aún no han sido identificados.

Los hackers buscan una forma de entrar y permanecer dentro sin ser detectados, dijo Joe McReynolds, miembro de estudios sobre seguridad en China de la Fundación Jamestown, un think tank centrado en cuestiones de seguridad. “Intentas construir túneles en la infraestructura de tus enemigos que luego puedas utilizar para atacar. Hasta entonces, te mantienes al acecho, llevas a cabo tareas de reconocimiento, averiguas si puedes introducirte en los sistemas de control industrial o en empresas u objetivos más críticos. Y un día, si recibes la orden de arriba, pasas del reconocimiento al ataque”.

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China

Estalla una nueva corrida bancaria en China: Los ahorristas sus depósitos masivamente del Banco de Cangzhou tras la caída del gigante Evergrande

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La economía del régimen de Xi Jinping enfrenta el segundo episodio de estrés financiero más grande desde abril del año pasado, cuando las autoridades decidieron imponer un corralito en la Provincia de Henan. Se corre el peligro de que la dictadura adopte medidas similares para contener los incesantes retiros.

Tras el colapso definitivo del gigante inmobiliario Evergrande, el cual se declaró en bancarrota desde el mes de agosto, todas aquellas entidades bancarias involucradas con la firma se vieron irremediablemente dañadas ante la posibilidad de no recuperar su inversión.

Los rumores no tardaron en llegar al público, primero con retiros de los inversores más importantes en el banco, y más tarde los ahorristas minoristas comenzaron a retirar sus depósitos a pasos agigantados. Se orquestó una nueva corrida bancaria contra las instituciones emparentadas por Evergrande.

Una de las entidades más severamente afectadas es el Banco de Cangzhou en la Provincia de Hebei , uno de los principales prestamistas de Evergrande antes del colapso. Esta entidad acumula una suerte de “activo basura” por 3.400 millones de yuanes (equivalentes a US$ 466 millones) en títulos de Evergrande de dudoso retorno. 

La institución trató de prepararse para la corrida y solicitó grandes cantidades de liquidez para paliar los retiros iniciales, con la esperanza de disipar la corrida desde un comienzo, pero los esfuerzos fueron infructíferos. Los ahorristas no fueron disuadidos, y dicen retirando sus depósitos todos los días.

El banco también recurre a préstamos con otras instituciones locales para hacer frente a los retornos, pero si la confianza no vuelve en última instancia el “efecto contagio” no tardará en llegar a cada vez más instituciones, precisamente a través de estos préstamos interbancarios.

La institución seguirá tratando de contener la corrida a partir del muero de efectivo que preparó, pero la estrategia eventualmente podría fracasar si no se reanuda la confianza en el sistema en las próximas semanas.

De esta manera, el régimen de Xi Jinping vuelve a enfrentar una situación de estrés financiero a gran escala por primera vez desde abril del año pasado. Por aquel entonces, las corridas afectaron a una serie de bancos en la Provincia de Henan, principalmente bancos rurales y regionales.

Como el sistema no pudo contener las corridas, la dictadura socialista tomó partido en el asunto y dispuso el congelamiento inmediato de todas las cuentas de los ahorristas, estableciendo un corralito similar al que vivió Argentina en el año 2001. Esta situación explicó, entre muchos otros problemas, la gran ralentización del crecimiento económico que China experimentó durante el año pasado.

Las autoridades podrían volver a instaurar un corralito contra los ahorristas si lo consideran necesario. Por lo pronto, el régimen actuó a través de la policía de Cangzhou para arrestar a cualquier persona “sospechosa” de difundir rumores que pudieran poner tan siquiera en duda la solvencia del Banco de Cangzhou.

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