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China

El imperialismo chino avanza sobre África con una nueva gira de su Canciller para lograr acuerdos políticos con los dictadores de turno

El canciller chino comenzó una gira por África en búsqueda de seguir ampliando la influencia china en los países del continente y hacerlos más dependientes mediante inversiones y chantajes políticos y económicos.

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El régimen comunista chino busca reforzar su presencia en África, y sus actividades en el continente se verán intensificadas este 2021, con el objetivo de mantener un estrecho control de la política de varios países.

El Canciller chino, Wang Yi, arrancó una importante gira por todo el continente africano, que lo llevará por la República Democrática del Congo, Botswana, Nigeria, Seychelles y Tanzania.

Acompañado a su vez por otros funcionarios y diplomáticos chinos, el 4 de enero viajó a África y mantendrá una agenda ocupada hasta el día 9.

Las visitas tienen el claro objetivo de continuar aumentando la influencia china mediante inversiones en infraestructura e importantes proyectos que ponen de rodillas a la soberanía de los países a cambio de darles dinero a sus gobiernos, que muchas veces termina siendo malversado por dictadores y caudillos.

Unos días antes de la gira, China anunció que logró firmar el primer tratado de libre comercio explícito entre la dictadura comunista y un país africano. A pesar de que la nación africana, la isla de Mauricio, no es para nada relevante en términos comerciales, esto sienta las bases para una serie de acuerdos que pretende ofrecer en todo el continente.

El TLC con Mauricio, una isla independiente con más de 1 millón de habitantes, incluye una eliminación del 88% de los aranceles al comercio entre ambos países y eliminar el restante 12% en un plazo menor a 7 años. 

Esto le permitirá a China mejorar sus lazos comerciales con el país, mientras 

Gráfico que muestra los ingresos anuales en billones de dólares de las compañías chinas por los proyectos de construcción en África. Fuente: SAIS-CARI.

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La estrategia china ya se convirtió en un símbolo de la expansión china. Mientras el país recibe grandes beneficios comerciales, los aspectos internos de la economía llevan al país a la bancarrota, y la naturaleza autoritaria de sus gobiernos bloquean cualquier acceso al FMI u otras organizaciones internacionales alineadas a Estados Unidos.

Es en ese momento en el que China, que ya sentó las bases de amistad con el acuerdo comercial, ofrece créditos a tasas irrisorias que ningún gobernante osaría rechazar.

Cuando estos países, sin prospecto de ser económicamente viables, quiebran y deben defaultearle a China, quedan comprometidos con el gigante asiático, quien negocia favores políticos a cambio de mantener la línea de créditos.

Algo muy parecido ocurrió en Latinoamérica durante la última década. Particularmente en Argentina, que durante el gobierno de Cristina Kirchner el país se endeudó enormemente con China para comprarles ferrocarriles hechos en la propia dictadura asiática.

De todas formas, el foco principal de China ahora se encuentra puesto en África, ya que allí se pueden aprovechar más fácilmente del autoritarismo y la corrupción de los gobernantes locales y de la pobreza de sus ciudadanos.

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China

El Partido Comunista Chino domina completamente el Foro Económico de Davos este 2023

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Gradualmente, el régimen comunista de China fue ganando más influencia en el Foro Económico Mundial en los últimos años, completando su dominación de Davos este 2023.

Los propagandistas del Partido Comunista Chino se apresuraron esta semana por dejar bien en claro que el espíritu del Foro Económico Mundial (WEF), que se celebra anualmente en Davos, Suiza, está hecho a imagen y semejanza de las ideas económicas y políticas que se aplican en China.

A pesar de que a lo largo de los últimos años la influencia de China no ha parado de subir en Davos, este es el primer año que todos coinciden está completamente fuera de discusión quien domina los temas de exposición. Además, es el primer año que se celebra de manera presencial, después de que China liberara el coronavirus en todo el mundo.

Este 2023 quedó en claro que el país que desató el virus de Wuhan en el resto del mundo, mintió sin descanso sobre la enfermedad y actuó despiadadamente contra cualquiera que cuestionara su relato, es quien manda en el foro de cooperación global más importante del mundo.

El Global Times, administrado por el estado de China, dijo el lunes que el WEF que se lleva a cabo en persona por primera vez en tres años “marca que la economía mundial y la vida social de las personas están saliendo gradualmente de la sombra de la pandemia”.

Dado que la imagen y la voz de China en el WEF siempre atraen una gran atención mundial, el mundo espera con ansias el papel constructivo de China en un momento en que los riesgos económicos mundiales se están intensificando”, se jacta el artículo.

The Global Times mencionó brevemente la invasión rusa de Ucrania, que China se ha negado rotundamente a denunciar, como uno de esos factores de riesgo global, pero luego se quejó de que hay países que todavía no han caído en sus garras.

“El verdadero desafío de nuestra era es que algunos países han adoptado repetidamente políticas unilaterales con el intento de revitalizar sus propias economías descartando el comercio basado en el apoyo a los amigos”, rezan los propagandistas del régimen.

En otras palabras, el gran problema es que demasiados países no confían en las inversiones chinas que han demostrado una y otra vez ser las más depredadoras del mundo, y que no lo hacen porque Rusia está en guerra con Ucrania; algo completamente disparatado.

Desde 1979, China nunca se ha perdido un Foro Económico de Davos, dirigido por el socialista Klaus Schwab. Si bien alguna vez este foro fue uno de los mayores promotores del libre mercado del mundo, hoy trabaja para instaurar regímenes democráticos en su fachada, pero socialistas y autoritarios en su núcleo.

En el Foro Económico Mundial de este año, sin embargo, China tuvo que sacar toda la fuerza de su propaganda, ya que por primera vez en los últimos 50 años, ha tenido un pobre crecimiento económico y ha dejado detrás aquél “milagro chino” que tantas veces se expuso en Davos.

En otro artículo del Global Times, se aulló a Estados Unidos y Japón por atreverse a trabajar juntos en la exploración espacial porque el acuerdo supuestamente estaba infestado de un “color anti-China subyacente”, lo cual fue traído a colación en varios paneles del WEF.

El periódico chino se quejó brevemente de que el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, describió a China como el “mayor desafío estratégico compartido” entre Washington y Tokio, pero lo que realmente enfureció al Global Times fue la nueva política de defensa de Japón bajo la dirección del primer ministro Kishida Fumio, que incluye una cooperación más estrecha con los Estados Unidos y la mayor escalada militar en el Pacífico desde la Segunda Guerra Mundial.

Japón debería evitar convertirse en un lacayo de Estados Unidos en el espacio, y debería abandonar la idea de desempeñar el papel de ‘lanza afilada’ en el Pacífico, ya que iría en contra de las promesas de posguerra y daña la delicada confianza de sus vecinos asiáticos, creando caos y turbulencia en la región de Asia y el Pacífico”, sentenció el Global Times, con un fuerte discurso que en otra época no hubiera tenido lugar en Davos.

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Argentina

El Partido Comunista Chino está construyendo un puerto en Tierra del Fuego con la complicidad del kirchnerismo

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Avanza la construcción de un puerto del régimen chino en Río Grande, aprobado por el gobernador Gustavo Melella, que le permitirá a Xi Jinping tener acceso completo a la Antártida.

No contento con la “base espacial” que se levantó en Loncopué, Neuquén, donde residentes, periodistas, organizaciones civiles y hasta el gobierno de los Estados Unidos han denunciado presencia militar, ahora el régimen comunista chino avanza con la construcción de un puerto en Tierra del Fuego.

Gracias a un decreto firmado por el gobernador kirchnerista Gustavo Melella, la empresa estatal china Shaanxi Chemical Industry Group obtuvo una habilitación sin precedentes para crear un masivo “puerto multipropósito” en la localidad de Río Grande, donde además instalará una planta química y una central eléctrica, creando un masivo complejo industrial y comercial que se convertirá de facto en territorio chino dentro de Argentina.

En la construcción del puerto también participará HydroChina Corp, otro grupo consolidado que pertenece al Partido Comunista Chino que ya ha construido puertos en otros países del mundo con el mismo modus operandi. China construye masivos puertos en países pobres de Asia y de África, donde terminan depredando la economía local.

Personas de estos países, como Uganda o las Filipinas, han denunciado que el régimen comunista envía nacionales chinos para trabajar en estos puertos y ni siquiera contrata locales, el único aspecto que parecería positivo de permitir una construcción que le entregará una región de tu país al Partido Comunista Chino.

En los últimos años, China ha conseguido incluso instalar puertos construidos y operados por empresas estatales en países más ricos, como el puerto de Haifa en Israel, el puerto de Hamburgo en Alemania y el puerto de Piraeus de Grecia.

En el caso de Argentina, lo que China busca es construir una base naval con un muelle y salida al mar en el sur del Atlántico. Esto le permitirá a Beijing dar asistencia a los barcos pesqueros ilegales que depredan el mar argentino, además de tener una puerta de entrada a la Antártida y monitorear el paso entre los océanos Atlántico y Pacífico.

Esto no es poca cosa, y por ejemplo el Reino Unido le ha robado las Islas Malvinas a la Argentina con exactamente el mismo objetivo con el que hoy China busca instalarse en la zona, pero con una estrategia más sigilosa, que no despierte alarmas en la población general.

El documento otorgando soberanía a China fue firmado el pasado 7 de diciembre por el gobernador provincial Gustavo Melella, quien es uno de los mayores aliados del Partido Comunista Chino en el país.

Llamativamente, no hizo mención de la rúbrica en sus cuentas oficiales, pese a que suele comunicar cada uno de sus pasos, sabiendo que la decisión no caería bien entre sus votantes. Ahora será la Legislatura fueguina la que deberá ratificar la decisión política del mandatario del Frente de Todos.

De acuerdo al memorándum provincial, China Shaanxi Chemical Industry Group se comprometerá en la “construcción de un proyecto con una capacidad anual de 600 mil toneladas de amoníaco sintético, 900 mil toneladas de urea y 100 mil toneladas de glisofato”. Es por eso que el régimen se enfocará particularmente en levantar “una terminal portuaria multipropósito con recinto interno que permita el amarre de embarcaciones de 20 mil toneladas”.

Llama la atención que se impulse un nuevo puerto en Río Grande, teniendo en cuenta que ya hay uno del sector privado -con capitales argentinos y financiación extranjera- en marcha. “Hacer un puerto en Tierra del Fuego no es rentable. No hay volumen, no hay escala, ni hay probabilidad de hacer una inversión que lo justifique”, indicó una fuente con conocimiento del negociado a Infobae. “Los representantes chinos nunca quieren ganar plata. Siempre tienen un objetivo político”, concluyó.

Pese a que Usuhaia es la ciudad base para transportarse hacia el polo sur y actúa como el canal para cualquier otra nación que quiera tener acceso a esta zona del Atlántico, Beijing está empecinada en contar cada vez con mayor presencia en la región, y necesita desesperadamente un puerto que pueda controlar por completo, y Argentina, un Estado fallido y con una clase dirigente completamente corrupta y entreguista, está dispuesta a regalarla con moño.

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China

Suenan las alarmas en China: La economía creció solamente un 2,9% en 2022, la cifra más baja en 50 años

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La crisis inmobiliaria, la ralentización industrial y las medidas sanitarias extremistas fueron algunos factores condicionantes para la tendencia recesiva en la segunda economía más importante del mundo. 

La economía de Xi Jinping es la menos exitosa desde el lanzamiento de las reformas de mercado en China a finales de la década de 1970. La dictadura confirmó que el PBI solamente creció un 2,9% al término del año 2022, una cifra que no representa ni la mitad de la meta fijada por el Congreso del Partido Comunista para ese año.

Tanto las cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de China como los relevamientos propios del FMI y el Banco Mundial, todos los informes confirman el mismo escenario: la segunda economía más grande del mundo abandonó las famosas “tasas chinas” y ahora crece a un ritmo similar al europeo. 

Excluyendo el desempleo del año 2020 (eclipsado por el estallido de la pandemia) China no registraba un nivel de crecimiento tan moderado desde 1978, es decir, al comienzo del proceso reformista llevado a cabo por Deng Xiaoping. 

La dinámica de la economía es aún peor si se considera la evolución de los últimos 3 meses del año pasado. El cuatro trimestre de 2022 registró un crecimiento nulo en comparación al período precedente, la producción industrial mensual se desplomó un 0,31% en noviembre, y el índice de ventas minoristas acumula una caída del 2,8% desde febrero del año pasado. 

Aunque el crecimiento acumulado del año 2022 cerró en el 2,9%, esta variación fue mayormente explicada por el comportamiento del primer y del tercer trimestre, pero no así el segundo y el cuarto. 

La llegada de Xi Jingpon al poder representa un retroceso político incluso dentro de un régimen ya dictatorial, pero también un retroceso al proceso de reforma y apertura de mercado en la economía. 

Si bien no se plantea una marcha atrás con las reformas, el régimen abortó el proceso hacia adelante, y en su lugar apuesta cada vez más por las “políticas de demanda” típicamente keynesianas

La Conferencia Central de Trabajo Económico de China confirmó que el programa económico de Xi Jinping avalará una agresiva política de expansión fiscal, lo que se corresponde con un déficit sostenido en el 7% del PBI para los próximos años. 

El FMI estima que el resultado financiero deficitario del país se incrementó del 6,1% del PBI en 2021 al 8,9% del producto para 2022, pero esta agresiva inyección de gasto no se tradujo en crecimiento de la actividad real. El déficit de China se reduciría al 7,08% del producto para el año 2026, un sendero que garantiza el constante incremento del ratio de deuda pública.

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