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China

El Partido Comunista Chino abrió sesiones en la Asamblea Popular con un fuerte discurso contra Taiwán

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En una coyuntura global tensa marcada por la invasión rusa a Ucrania, la dictadura china anunció sus planes de gobierno para el año, sus metas económicas y sus objetivos militares mientras sigue el conflicto en Europa.

RFI en Español on Twitter: "China muestra un cauto optimismo en la apertura  de su Asamblea Popular Nacional https://t.co/PdPFzAYhso  https://t.co/Ohl5YL1SLq" / Twitter

Este sábado se inauguró la apertura de sesiones anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el Poder Legislativo nacional chino, en un momento de máxima tensión en el mundo.

Los ojos de Occidente estaban expectantes para ver las declaraciones de metas económicas del régimen, algo que solo se hace una vez por año en la apertura de sesiones, y el lenguaje para referirse a Taiwán, algo que siempre marca el nivel de agresión que la China comunista tendrá sobre la legítima China a lo largo del año.

El primer ministro Li Keqiang dio un extenso discurso, con un particular diagnóstico desde la perspectiva comunista de la coyuntura mundial. Anticipando una recesión mundial, Keqiang aseguró que el Partido fija el crecimiento anual de la economía en torno al 5,5% para este año, el nivel de crecimiento más bajo desde 1976 (exceptuando el 2020 por la pandemia, donde solo crecieron un 2,3%). En 2021, por ejemplo, lo habían fijado al 6%, y terminaron superando las expectativas y llegando a un 8,1%.

Pero lo que sorprendió es que se anunció un fuerte incremento del gasto militar, un 7,1% más, el aumento más signficativo en décadas. Esto se debe a la escalada de tensiones militares en Europa y la incipiente guerra en Ucrania, algo que sin dudas genera un interés en China por no quedarse atrás en temas de Defensa.

La apertura de sesiones anual de la ANP reúne a los 2.980 delegados nacionales en el Gran Palacio del Pueblo para escuchar y aprobar, como siempre de manera unánime, el plan de gobierno que propone la alta dirigencia del Partido Comunista, y las leyes que considera claves para el año en curso.

Este año además se aprobó la reunión oficial más importante del país en un lustro: la tercera reelección del “presidente” Xi Jinping para otro mandato de 5 años, que se llevará a cabo sin oposición en el 20° Congreso del Partido Comunista Chino el próximo octubre.

El primer ministro comunista también dio su diagnóstico sobre una coyuntura global, que tildó de “volátil, difícil e incierta“, haciendo una mención indirecta al conflicto ruso-ucraniano, a los efectos de la “descontrolada” pandemia de coronavirus (que generaron ellos), la crisis interna en el sector inmobiliario y un estancamiento en el consumo.

“Un análisis exhaustivo de las dinámicas cambiantes en el terreno interno y en el exterior indican que este año nuestro país encontrará muchos más riesgos y desafíos, y debemos seguir trabajando para superarlos” expresó Li.

China aumentará su gasto de Defensa un 7,1%
El primer ministro Li Keqiang dando su discurso ante la Asamblea.

China se encuentra en una profunda crisis. A pesar de que el PBI del país no se contrae, ya que la naturaleza de la economía china supone que incluso en las peores recesiones, la producción de bienes y servicios siempre supera a la del año anterior, el sistema financiera del país está colapsado.

El Banco Popular de China (BPC) ha comenzado a recortar la tasa de interés, previendo que la crisis hipotecaria y la brutal caída de consumo puede llevar al país a una recesión. Con el aval del BPC, los gobiernos locales han acelerado el gasto en obra pública y están recortando impuestos.

Lo extraño es que esta política expansiva, de aumentar el gasto público y reducir la recaudación siempre genera más deuda, pero Keqiang aseguró que se prevé la reducción del déficit presupuestario total nacional de 3,2% a 2,8%. La inflación rondará el 3% y se intentará mantener la tasa de desempleo en 5,5%.

Para hacer frente a uno de los “grandes problemas de fondo de la economía nacional”, la baja natalidad que ha convertido a China en el país que más rápidamente envejece del mundo, ha anunciado deducciones en el impuesto sobre la renta de los gastos para la manutención de niños menores de tres años.

“En nuestro trabajo este año debemos hacer de la estabilidad económica nuestra gran prioridad, y buscar el progreso al tiempo que garantizamos la estabilidad” completó el funcionario comunista.

Por qué China relajó su controvertida política de natalidad y permitió que  las parejas puedan tener 3 hijos - BBC News Mundo
Gráfico sobre el problema de la natalidad en China. Fuente BBC.

En cuanto al apartado de la Defensa, el Presupuesto dado a conocer este sábado reveló un incremento del 7,1% respecto al gasto militar del año pasado y quedando por encima de la estimación del crecimiento del PBI, un índice preocupante.

La partida tiene asignada un total de 230.000 millones de dólares colocando a China en segundo lugar mundial de gasto de Defensa, solo por detrás de los 740.000 millones de dólares que gastará Estados Unidos.

Li aseguró que “China acelerará el adiestramiento y preparación para el combate de sus tropas, la modernización de sus sistemas logísticos y de gestión, y la construcción de un sistema de gestión de equipos y armamento moderno. Continuaremos la reforma de la Defensa nacional y el Ejército, y aceleraremos las innovaciones en tecnología y ciencia militar”.

China también ha acelerado el desarrollo de armamento puntero como el sistema de misiles hipersónicos. Existen tanto misiles de planeo hipersónicos que permanecen dentro de la atmósfera de la Tierra como sistemas de Bombardeo de Órbita Fraccionada (FOBS) que vuelan en órbita baja antes de acelerar hacia un objetivo. Es posible que China haya logrado combinar los dos sistemas, disparando un misil hipersónico desde una nave espacial maniobrable de tipo FOBS, pero Feqiang no dio detalles sobre estas “nuevas tecnologías”.

Tipos de misiles.
Sistema FOB. Fuente BBC.

El Partido Comunista mantiene varias disputas territoriales en sus inmediaciones con vecinos como Japón (islas Diaoyu/Senkaku), India (con cuyas tropas ha protagonizado varias escaramuzas fronterizas) o los países bañados por las aguas del Mar de China Meridional (Filipinas, Vietnam, Indonesia o Malasia), cuya soberanía reclama China casi en su totalidad.

Aun así, su principal prioridad sigue siendo la reunificación de Taiwán, la isla donde reside el legítimo gobierno de la República de China, expulsada de Beijing en 1949 durante el golpe de Estado comunista, que aún reclama como parte inalienable de su territorio.

Beijing no renuncia a la posibilidad de emplear la fuerza si hace falta, y en los últimos tiempos ha incrementado la presión en la zona con la realización de ejercicios militares e incursiones aéreas en las inmediaciones de su territorio.

El discurso en la ANP finalizó con una postura dura contra Taiwán, dejando abierta la puerta para una invasión a gran escala este año. “Combatiremos tanto las actividades secesionistas en pro de la ‘independencia de Taiwán’ como la intromisión de fuerzas extranjeras en este asunto. Debemos superar las dificultades y unir esfuerzos para hacer de la revitalización de nuestra nación una causa magna y gloriosa”, afirmó Li, un mensaje poco velado para el gobierno con sede en Taipei y para la Casa Blanca.


Por Nicolás Promanzio, para La Derecha Diario

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El arresto del Cardenal Zen sacude Hong Kong, mientras Occidente mira para otro lado

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La persecución católica llegó a Hong Kong, centro de una de las mayores comunidades cristianas de todo Asia pacífico.

El Cardenal Joseph Zen, quien fuera el Obispo de Hong Kong, fue arrestado la semana pasada por la policía china, acusado de “conspirar con fuerzas extranjeras” en relación a su rol de administrador de la 612 Humanitarian Relief Fund, la cual apoya a protestantes pro democráticos con gastos legales y médicos.

Además del Cardenal, también fueron arrestados por la policía de seguridad nacional china la conocida abogada Margaret Ng, el académico Hui Po-keung y la cantante y compositora Denise Ho, todos relacionados con la fundación.

Si bien el régimen chino alega que las detenciones se dieron en el marco de una investigación por conspiración, lo cierto es que en realidad fueron acusados por subversión, secesión y terrorismo, lo cual puede tener sentencias de cadena perpetua en la justicia china, a la cual pueden ser extraditados tras la toma por la fuerza de la ciudad-estado.

La detención de Zen era esperable. Desde hace varios meses que distintos medios afines al Partido Comunista Chino venían acusándolo de incentivar revueltas en estudiantes. Asimismo, el Cardenal acusa al gobierno chino de persecución a la comunidad cristiana tanto en Hong Kong (una de las más grandes de Asia) como en China.

La detención del Obispo Emérito de Hong Kong, siendo un Cardenal católico de 90 años, representa la actitud firme de China de aplastar la democracia existente en la ciudad y de brindar un mensaje claro, tanto al mundo como a los ciudadanos y a la comunidad católica del país.

El principal crimen del Cardenal ha sido pedir, incansablemente, por la libertad de culto y por apoyar a las víctimas del partido comunista. Pero China aprendió la lección y ya no usa tanques de guerra para aplastar a los que se le oponen como en Beijing hace 33 años, ahora el mecanismo es silencioso y consiste en utilizar el aparato del estado para acusar y enjuiciar a todos aquellos que se resisten a Xi.

El miedo de los ciudadanos de Hong Kong es real. Más de 200.000 personas se han ido al exterior desde que China ingresó con la Policía y el Ejército a la ciudad-estado que, según el Pacto Sino-Británico, todavía le quedaban unos 30 años de independencia.

En junio de 2020, cuando todo el mundo estaba hablando de la pandemia, la Asamblea Popular china votó para aplicar la Ley de Seguridad China en Hong Kong, lo cual transformó a la ciudad autónoma en un distrito más del país comunista.

Aquellos principales opositores a Xi fueron arrestados en los primeros meses. La Confederación de Sindicatos, un organismo pro-democracia, fue cerrado el año pasado luego que se anunciara que sería acusado de infringir las leyes nacionales. Todas las organizaciones que no se alinean con el régimen comunista son castigadas duramente.

Los mecanismos de persecución son variados, desde acusaciones de fraude, congelamiento de cuentas, acusaciones de subversión, actividades ilegales o incluso terrorismo, periódicos, compañías nacionales o internacionales, organismos internacionales o simples ciudadanos son perseguidos y arrestados.

Es probable que el Cardenal Zen y todos los demás arrestados sean trasladados a alguna provincia de China, donde serán sometidos a trabajos forzosos mientras esperan que se resuelva su juicio. Lamentablemente, todo indica que estas personas desaparecerán y se sumarán a la larga lista de asesinados por la dictadura.

Un agravante a la situación de Zen es que es un representante de la Iglesia Católica, no alineada al régimen. Si bien el Partido Comunista promueve el ateísmo, a fines de la década del ’60 permitió la religión en el país, pero de una manera altamente regulada.

El Estado creó dos iglesias “patrióticas”, una budista y una católica. La “patriótica” católica, denominada oficialmente Asociación Patriótica Católica de China, no es reconocida por el Vaticano, y fue creada y está estrictamente controlada por el gobernante Partido Comunista.

Compitiendo contra ésta, los católicos en China fundaron de manera clandestina la Iglesia Católica de China, que responde a la Santa Sede. Por años, los papas Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI coordinaron la “resistencia” con los curas clandestinos, ayudándolos a llevar a cabo misas en secreto a lo largo de todo el país.

Si, embargo, en 2018, el Papa Francisco firmó un acuerdo para mejorar las relaciones con el Partido Comunista Chino, en el que el Vaticano dio demasiadas concesiones, entre ellas, dejar de dar ayuda a los curas clandestinos, que efectivamente cumplió.

Por otro lado, los sacerdotes católicos son repudiados por los fundamentalistas comunistas por depender de una autoridad extranjera, por lo que sufren todo tipo de persecuciones. Aun así, el cristianismo es la tercera religión más extendida en el país, luego del Budismo Popular Chino y el budismo taoísta.

La pandemia ha sido una útil excusa para arrestar personas y aislarlas, así cómo demorar juicios o incluso brindar respuestas sobre sus paraderos. El régimen chino sabe que la atención de los medios es breve y cuenta con eso para seguir aplastando Hong Kong sin problemas ni críticas internacionales.

El arresto de Zen movilizó a la Unión Europea e inmediatamente conocida la noticia, el canciller europeo Joseph Borrell manifestó su preocupación. Los Estados Unidos tomaron una postura más enérgica y la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, exhortó a las autoridades chinas a “dejar de atacar” a los defensores de la democracia en Hong Kong y a “liberar de inmediato (a aquellos) que han sido injustamente detenidos y acusados, como el cardenal Joseph Zen”. El Vaticano, por su parte, manifestó su preocupación con un tibio comunicado.

Sin embargo, estas declaraciones son un montaje, un show que esconde una realidad terrorífica. En vez de aplicarle sanciones a China por cometer actos realmente deleznables, como genocidio, persecución de opositores, manipulación de la moneda y estafa comercial internacional, pocos gobiernos en Occidente se animan realmente a oponerse en los actos al gigante asiático.

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El artífice de la represión y líder de la fuerza parapolicial china es el nuevo Jefe de Gobierno de Hong Kong

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Luego de la toma de facto de la ciudad-estado por el régimen chino, la jefa de gobierno Carrie Lam fue reemplazada por el jefe de la “gestapo hongkonesa”, John Lee. Era el único candidato habilitado por el Partido Comunista.

El ex jefe de seguridad que supervisó la represión contra los movimientos por la democracia en Hong Kong, John Lee, fue escogido como nuevo gobernante de Hong Kong tras ser el único candidato aprobado por el Partido Comunista chino.

A comienzos de mayo, el ex jefe de seguridad encargado de la represión en Hong Kong fue escogido como sucesor de Carrie Lam, la Jefa de Gobierno saliente que entregó a la ciudad-estado a la dictadura comunista china.

La elección se hizo en un pequeño comité de personas leales al Partido Comunista Chino, donde John Lee fue el único candidato, obteniendo obtuvo 1.416 votos del comité integrado por 1.461 personas, equivalente a 0,02% de la población de 7,4 millones de personas. Los restantes integrantes no emitieron votos.

Declaro que el candidato único John Lee Ka-chiu fue escogido en la elección antes mencionada. Felicitaciones“, expresó el juez Kieth Yeung Kar-hung al dar a conocer el resultado.

Esta designación marca la primera vez que un oficial de seguridad asume la jefatura del gobierno de Hong Kong y ocurre luego de dos años oscuros luego de la toma de poder de facto de China sobre la ciudad-estado, que tenía su autonomía garantizada por el Reino Unido por 40 años más.

Pero los británicos no movieron un dedo cuando el 1ro de julio de 2020 el régimen de Beijing impuso la polémica “Ley de Seguridad Nacional China” en la ciudad autónoma de Hong Kong, prohibiendo desde entonces las concentraciones de manifestantes, la libertad de expresión, la democracia y demás derechos civiles.

Esta “Ley de Seguridad Nacional” fue aprobada en la Asamblea Popular Nacional de China, tomando como excusa un supuesto vacío legal en el Acuerdo Sino-Británico de hace casi cuatro décadas atrás. En ese entonces se le encomendó al gobierno autónomo de Hong Kong implementar sus propias leyes de Seguridad Nacional, las cuales luego serían aprobadas por el Reino Unido y China.

Pero China dijo en 2020 que nunca le dio el visto bueno a la ley hongkonesa y, por lo tanto, el dictador Xi Jinping propuso aplicar la Ley china en su lugar. Ese mismo día, China envió a las fuerzas policiales a ingresar a la ciudad, seguidas del Ejército.

Ahora, cualquier acción, comentario o publicación en internet de parte de los hongkoneses puede ser considerado un acto de traición, secesión, sedición o subversión hacia el Estado de China. Desde ese entonces y de facto, en contra de cualquier acuerdo y sin votación alguna, el derecho a la protesta y a la libertad de expresión en Hong Kong quedó criminalizado por el Partido Comunista Chino.

Esta avanzada expansionista del Partido Comunista se vio complementada con una reforma electoral que le quitó el poder legislativo a la voluntad democrática del pueblo hongkonés, y una reforma judicial que sustituyó la justicia local por una justicia nacional china.

La designación de John Lee, quien asumirá el cargo el 1 de julio, en el 25° aniversario de la entrega de la ciudad-estado a China por parte de Reino Unido, marca la total adhesión del poder ejecutivo a China, y señaliza el fin de Hong Kong como la conocíamos.

Lee comanda la Oficina de Seguridad, la principal agencia de seguridad de Hong Kong, la cual la transformó en los últimos dos años en una verdadera gestapo, siguiendo los lineamientos de la organización parapolicial Oficina 610 del Ministerio de Seguridad de China.


Por Nicolas Promanzio, para La Derecha Diario.

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La OMS prepara un “Tratado Global de Pandemias” siguiendo la recomendación de Bill Gates

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Australia ya fue el primer país del mundo en confirmar su apoyo. Se quiere crear un grupo con autoridad supranacional para imponer restricciones sanitarias en cualquier país donde se detecte un nuevo virus.

Después del desastre mundial que generó la pandemia del virus chino SARS-CoV-2, el multimillonario Bill Gates llamó a firmar un “Tratado Global de Pandemias” en Ginebra, patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), para que “nunca más una epidemia se convierta en pandemia“.

El plan supone darle poderes extraordinarios a un grupo de tareas especiales de la OMS, que apoda “GERM“, para que pueda intervenir inmediatamente en cualquier país afiliado a la organización cuando se detecta un nuevo virus.

En ese momento, el grupo “GERM” pasaría a tener una autoridad superior a la del Ministerio de Salud del país en cuestión, pudiendo ordenar restricciones sanitarias unilateralmente que el país deberá cumplir o sufrir severas sanciones.

También, el grupo “GERM” podrá disponer de cualquier laboratorio en cualquier parte del mundo para fabricar vacunas y medicamentos para enviar al país donde se encontró el virus. Esto sería una suerte de expropiación de facto de las líneas de producción.

El tratado sin dudas es un primer paso a otra idea que Bill Gates ha planteado muchas veces, la de formar un “Gobierno global“. El grupo “GERM” vendría a ser como un Ministerio de Salud global, que supercede en autoridad a cualquier cartera de salud del mundo, avasallando cualquier tipo de soberanía.

Habiendo adquirido un gusto por el control globalizado durante la pandemia de Covid, varios líderes mundiales, junto a algunas empresas y demás figuras influyentes están analizando seriamente firmar un acuerdo de este estilo.

El primero en hacerlo fue el primer ministro australiano, Scott Morrison, quien comentó sobre el tratado propuesto en un reciente acto de campaña: “Es esencial que fortalezcamos la vigilancia global de enfermedades y proporcionemos a la OMS la autoridad y la capacidad para hacer este importante trabajo para todos los pueblos del mundo“.

Este grupo que se quiere crear podría llegar a cualquier país y ordenar cuarentenas, uso de barbijo obligatorio, pases sanitarios y demás restricciones. Equivale a extender los poderes de emergencia que varios presidentes y gobernadores se otorgaron a sí mismos, excepto que las personas no pueden votar para sacar a la OMS del poder.

El pretexto para un tratado de salud global es que a los países se les permitió “erróneamente” adoptar enfoques personalizados para Covid, en particular, sus lanzamientos de vacunas. Según la OMS, esto ponía en peligro la salud de todo el planeta.

Así lo plasmó Bill Gates en la publicación de un reciente libro How to Prevent the Next Pandemic, publicado el 3 de mayo de este año. En sus páginas, explica los lineamientos que debería tener este tratado.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, lacayo como pocos, ya anunció que apoya las ideas de Bill Gates, y que “las mentes más brillantes” de la organización mundial de la salud están redactando el tratado, que se podría someter a votación en el pleno de la ONU en Ginebra, el 13 de septiembre.

El manejo de la pandemia del Covid está siendo utilizado como excusa para justificar una nueva era de fascismo global bajo la excusa de cuidado médico. Pero también es un negocio. El Tratado Global contra la Pandemia es, ante todo, un acuerdo económico de un billón de dólares.

El tratado incluiría un “fondo de preparación” de 10 mil millones de dólares por año junto con un fondo de emergencia adicional de 100 mil millones de dólares fijo. Esto saldrá de los bolsillos de los contribuyentes de los 194 estados miembros de la OMS.

Esto sería un desastre además porque generaría una receta homogénea para gestionar las pandemias. Mientras países como Suecia o algunos estados de Brasil o Estados Unidos manejaron con mucho éxito la crisis de salud, balanceando entre libertades individuales y un nivel contenido de contagios, otros países como Francia, Italia o la misma Argentina resultaron en una verdadera masacre, con cuarentenas que condenaron a millones de personas no solo a la pobreza si no a otras afecciones.

Además, ¿de qué serviría este tratado si China no cooperaa? China ha sido el “Paciente Cero” de las últimas 4 grandes pandemias. La Gripe Española, que a pesar de su nombre fue importada desde China por trabajadores que se movilizaron a Europa para suplir el trabajo que los europeos no podían hacer porque se habían ido a pelear la Primera Guerra Mundial; la Gripe Aviar del 2006, tuvo sus primeros casos en Guangdong a fines de los 90s; la Epidemia SARS del año 2002, que tuvo foco en China y se logró contener en Asia, y la Pandemia del Coronavirus, del año 2020.

La OMS ya ha intentado en múltiples ocasiones instalar grupos de trabajo en China sin éxito. El caso más famoso es el de fines del 2020, cuando enviaron un equipo de investigación para determinar el origen del virus, y luego de unas semanas fueron echados del país.

¿Para qué someter a toda la población occidental a una dictadura mundial de la salud, si es una certeza que el régimen comunista chino no va a permitir que funcionarios de la OMS le digan lo que tiene que hacer?

¿Cuál es el punto de promulgar el tratado si el Paciente Cero se niega a sentarse a la mesa? Es un poco como las promesas de Cambio Climático de las Naciones Unidas que no incluyen al contaminador más grande del mundo.

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