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China

La OMS se salteó la letra griega “Xi” para nombrar la nueva cepa del coronavirus Omicron

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La cepa B.1.1.529 se detectó por primera vez este mes en países del continente africano, pero la OMS omitió la letra griega que coincide con el nombre del dictador chino, Xi Jinping.

La Organización Mundial de Salud (OMS) confirmó que omitió dos letras del alfabeto griego a la hora de denominar “Ómicron” a la nueva cepa B.1.1.529 del coronavirus, luego de que las redes sociales destacaran la extraña decisión del organismo.

La portavoz de la OMS, Margaret Harris, señaló al medio New York Post que la organización decidió omitir las letras “Nu” y “Xi“.

Harris explicó que omitieron la letra “Nu” porque “la gente se confundiría pensando que es la nueva variante, en lugar de un nombre”, ya que la letra suena parecido a una palabra “nuevo” en inglés

Asimismo, se omitió la letra “Xi” debido a que “es un apellido común”, aseguró Harris. Sin embargo, es imposible no recordar que Xi Jinping es el nombre del dictador chino, país donde surgió el coronavirus.

Además, Xi es el secretario general del Partido Comunista, acusado internacionalmente por los Estados Unidos, el Reino Unido y Taiwán de haber confabulado con la OMS para divulgar información falsa del Covid, como avisar oficialmente que el virus se transmitía por el aire más de un mes después que el sistema de salud taiwanés lo reportara a la OMS.

Hemos acordado las reglas de nomenclatura que evitan el uso de nombres de lugar, de personas, de animales, etc. para eludir el estigma“, resumió la alta funcionaria, a pesar de que estas reglas nunca se habían mencionado previamente.

La cepa B.1.1.529 se detectó por primera vez este mes en países del continente africano. La OMS asignó a la variante la decimoquinta letra del alfabeto griego, Ómicron, y la calificó como una “variante preocupante”, a pesar de que Sudáfrica avisó que por ahora no han descubierto casos excepcionalmente graves de esta cepa.

La doctora sudafricana que dio la alarma por primera vez sobre la variante Omicron del coronavirus dijo que sus síntomas son “inusuales pero leves” en pacientes sanos, pero le preocupa que la cepa pueda causar complicaciones en los ancianos y no vacunados.

La Dra. Angelique Coetzee, médica en ejercicio durante 30 años que preside la Asociación Médica de Sudáfrica (SAMA), dijo que creía haber encontrado una nueva cepa del virus después de que los pacientes con COVID-19 en su práctica privada en Pretoria mostraran síntomas extraños. “Sus síntomas eran diferentes y pero más leves de los que había tratado antes”, dijo Coetzee a The Telegraph.

China

El Laboratorio de Wuhan creó ocho virus parecidos al SARS-CoV-2 en los últimos 5 años antes de la pandemia

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Según encontró el medio español ABC, la directora del Instituto de Virología Shi Zhengli publicó por lo menos ocho estudios de ganancia de función en virus de murciélago, con dos que exitosamente se replicaron en humanos.

Mientras el mundo entra en el tercer año de pandemia, todavía quedan muchos interrogantes sobre el origen del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19 y que mató a al menos 5 millones y medio de personas en todo el mundo desde que salió de China en los primeros días del 2020.

Si bien el régimen comunista chino y el controvertido informe de la Organización Mundial de la Salud ubicaron el origen del brote en el mercado de alimentos de Wuhan, los investigadores aún no hallaron el “huésped intermedio”, el animal desde el cual el virus saltó al hombre, ni los murciélagos que se cree son los portadores originarios del patógeno.

La falta de pruebas hizo que un creciente número de respetados especialistas pidieran investigar la posibilidad de que el virus no se haya originado naturalmente, sino que se haya fugado del Instituto de Virología de Wuhan, un laboratorio donde se almacena y experimenta con la mayor colección mundial de coronavirus de murciélago, también ubicado en el epicentro de la pandemia.

Esas sospechas se reforzaron este lunes, después que se revelara que en ese laboratorio se llegaron a crear ocho virus similares al SARS-CoV-2 desde 2015 y que al menos dos de ellos eran muy infecciosos para el ser humano, según publicó este lunes el diario español ABC.

En 2015, la viróloga china Shi Zhengli, conocida como “doctora murciélago” por sus estudios sobre los coronavirus de estos animales y quien dirige el Instituto en Wuhan, publicó un estudio sobre la técnica de ‘genética inversa’ que permite modificarle el ADN o el ARN para darle funciones que no tiene naturalmente y crear un coronavirus artificial.

Este estudio fue financiado por, entre otros, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) que dirige el Dr. Anthony Fauci, y también contó con la colaboriación de Ralph Baric, un virólogo norteamericano de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Para crear este nuevo patógeno habían utilizado la “espina dorsal’’ del virus SARS y la proteína espiga de otro coronavirus de murciélago muy parecido, llamado SHC014, que la doctora Shi Zhengli había encontrado en una cueva de Yunnan. Esa proteína es el “gancho” que permite a los virus entrar en las células e infectarlas.

Las pruebas de laboratorio con células humanas mostraron que este coronavirus artificial tenía una gran capacidad infecciosa en humanos, según un análisis publicado por MIT Reviewrevista de la prestigiosa universidad estadounidense.

La viróloga china Shi Zhengli en el laboratorio P4 de Wuhan en una foto de 2017, ampliamente considerada como la creadora del SARS-CoV-2.

Si bien el estudio tenía el fin de encontrar posibles tratamientos o vacunas contra amenazas potenciales, causó alarma en parte de la comunidad científica que alertó sobre el peligro de la creación de patógenos en laboratorio y su posible fuga. A pesar de que el estudio fue público y recibió financiamiento tanto de China como de Estados Unidos, rápidamente desapareció de los medios.

Lo que es más alarmante todavía, es que según el informe técnico, los experimentos de ganancia de función no se habían realizado en un laboratorio con seguridad BSL-3, el nivel de seguridad necesario para la contención de este tipo de virus.

En los 5 años previos a la pandemia, la doctora Shi Zhengli siguió realizando sus estudios en el Instituto de Virología de Wuhan, esta vez junto al zoólogo británico y presidente de EcoHealth Alliance Peter Daszak. Ambos trabajaron en la recolección y almacenaje de la mayor colección de coronavirus de murciélago del mundo, y llevaron a cabo por lo menos 7 experimentos más.

EcoHealth Alliance había intentado que DARPA, la agencia de desarrollo tecnológico del Ejército de Estados Unidos, le financiara estos estudios, pero el Pentágono rechazó la propuesta por la “alta peligrosidad de este tipo de experimentos”. Finalmente, Daszak cayó en el despacho de Fauci, quien le consiguió US$ 3.748.715 para “Investigar y entender el riesgo de nuevos coronavirus de murciélagos

Este dinero fue utilizado para establecer varios laboratorios en Estados Unidos y por lo menos uno en China —el Instituto de Virología de Wuhan— para este tipo de investigación.

Shi Zhengli y Daszak confirmaron que en Wuhan crearon por lo menos ocho clones del virus WIV1, un patógeno muy parecido al SARS-CoV-1, que causó de la pandemia que entre 2002 y 2003 infectó a 8.000 personas y casi se convierte en una crisis mundial como la que ocurrió en 2020.

A este virus, los científicos añadieron las espigas de nuevos coronavirus hallados en cuevas de murciélagos. Según sus propias conclusiones, al menos dos de estos nuevos patógenos resultantes “se reprodujeron muy bien en células humanas”.

A pesar de que redes sociales como Twitter o Facebook censuran este tipo de noticias, todos estos estudios están publicados y revisados por pares en la revista MIT Review. “Hemos desarrollado un método rápido y de coste efectivo para la genética inversa”, escribieron luego del segundo estudio, publicado en 2016.

Así, tres años después del cierre de mercado húmero de Wuhan el 23 de enero de 2020, el misterio sigue y nadie ha podido probar fehacientemente que el virus haya salido de un lugar o del otro.

Esto no es casual. Cuando la OMS envió un equipo de expertos a Wuhan para que investiguen el origen del coronavirus, Peter Daszak fue puesto como jefe de esta expedición. Sí: el científico acusado de conspirar con China para producir el virus fue quien dirigió la investigación al origen del virus.

Como era de esperarse, el equipo de Daszak trató de descartar la teoría de la fuga de laboratorio del virus, pero fue removido por un pedido del Comité de Salud del Senado de los Estados Unidos luego de que saliera a la luz sus vínculos con el régimen chino. Cuando el equipo trató de volver a entrar a Wuhan, ya con otro líder de equipo, China les cerró las puertas y puso fin a la investigación, que hasta el momento se mantiene como “inconclusa”.

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China anticipa que la pandemia no terminará en 2022 y le pide a la OMS que no diga más que el fin del Covid está cerca

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En un artículo en el Global Times, la dictadura comunista disparó contra la OMS por decir que el fin de la pandemia podría darse el año que viene y aseguró que a la pandemia todavía le quedan “varios años”.

Ante las recientes declaraciones del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en donde sostuvo que el “2022 debe ser el año en que terminemos con la pandemia”, el Global Times, el diario de la dictadura china para Occidente, anticipó en una editorial que ese no será el caso.

El periódico chino desligó de culpas a su país y agregó que la pandemia solamente terminará si la OMS puede “desempeñar un papel de liderazgo para poner fin a la desigualdad en las vacunas y abandonar la politización”. Una declaración extraña dada la postura pro-China que viene teniendo tanto la ONU como la OMS en los últimos años.

El virus empezó en China, y muchos especulan que provino del Laboratorio de Virología de Wuhan, ciudad donde comenzó la pandemia. También es un interrogante por qué el régimen chino aisló la ciudad del resto del país pero no los vuelos internacionales. En diciembre 2019 y enero del 2020, los residentes de Wuhan podían viajar a Italia, Alemania o Estados Unidos pero no podían ir al resto de China.

Si China dice que la pandemia no terminará en 2022, a pesar de la histórica campaña de vacunación mundial que se logró poniendo las dosis sin costo en todos los países del mundo, es porque sabe algo que el resto del mundo no.

La respuesta de la OMS no se hizo esperar. Desde la máxima organización de la salud respondieron en seco diciendo que sostenían lo dicho por el director Tedros. “La organización no tiene nada que agregar más allá de la rueda de prensa”, remató.

Lo que sí, Tedros aclaró que por lo menos el 70% de la población de cada país debe estar vacunada para fines del 2022 para poder decir que la pandemia quedó en el pasado, aunque inmediatamente se contradijo y aseguró que la variante ómicron, a diferencia de la delta, es más fácil que contagie a las personas ya vacunadas.

En la misma conferencia, Tedros pidió que se cancele la Navidad. “Un evento cancelado es mejor que una vida cancelada“, inmortalizó en una frase que quedará en la historia.

No puede haber duda de que una mayor mezcla social durante el período de vacaciones en muchos países conducirá a un aumento de casos, sistemas de salud abrumados y más muertes“, dijo Tedros, sembrando el miedo nuevamente después de un mensaje esperanzador.

El director del Tercer Hospital Popular de Shenzhen, Lu Hongzhou, habló desde su cargo de miembro del Comité de Expertos de Control y Prevención de Enfermedades Virales y apuntó contra la OMS, poniéndole cara al artículo del Global Times.

Poner fin a la pandemia debe depender de medios científicos y tecnológicos, es decir, vacunas más eficaces”, escribió, y agregó: “Las vacunas COVID-19 actuales pueden prevenir muertes y reducir la gravedad de la enfermedad, pero difícilmente pueden prevenir infecciones. Las vacunas efectivas deben ser vacunas inhaladas, que pueden generar anticuerpos protectores en el tracto respiratorio superior”.

Lu declaró que este es el próximo paso que tomará China, con la producción de una vacuna de este tipo, aunque pidió financiación internacional y que los países de Occidente se tomen más seriamente las restricciones sanitarias contra la población. “Por culpa del capitalismo moderno el mundo no puede cerrarse y bloquear el virus para siempre“, remató.

Actualmente existe un proyecto para desarrollar una vacuna inhalada en China. El productor chino de vacunas, CanSino, junto con investigadores militares, están desarrollando la primera vacuna inhalada del país, algo que muchos expertos ven como un candidato prometedor para las inyecciones de refuerzo que utilizan vacunas inactivadas.


Por Tadeo Pittari, para La Derecha Diario.

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China asegura tener menos de 100.000 casos de Covid tras 2 años de pandemia con una población de 1.400 millones

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China ha informado solo el 0,05% del número total de casos globales de Covid-19 a pesar de representar el 19% de la población mundial.

Uno de los datos que más sorprende a la población mundial cuando analiza los números de la pandemia, que este mes cumple dos años, es el registro de casos en China.

La combinación de alta transmisibilidad y baja mortalidad convirtió al SARS-CoV-2 en un patógeno perfecto para una pandemia, a diferencia de otros virus más letales que nunca llegan a esparcirse por todo el mundo justamente por su alta tasa de fatalidades, como es el caso del MERS o el Ébola.

En dos años, la pandemia de Covid-19 se ha extendido por todo el mundo y ha causado más de 250 millones de infecciones y 5 millones de muertes, a pesar de los esfuerzos sin precedentes para detenerla.

El virus apareció por primera vez en Wuhan, China, bajo condiciones que todavía no se tienen del todo claras, y la teoría de que se fugó de un Laboratorio de Virología es una hipótesis que cada vez toma más fuerza.

Lo extraño es que esta enfermedad respiratoria de alta transmisibilidad solo ha contagiado hasta la fecha a 99.083 personas en China. Dado que su población supera los 1.400 millones de habitantes, solo un 0,007% de los chinos se han contagiado de coronavirus, certeramente el nivel de contagios más bajo del mundo.

Comparando con el resto del mundo, a pesar de que China representa el 19% de la población mundial, solo ha reportado 0,05% del número total de casos globales, una estadística que no se justifica en las medidas sanitarias, que han sido incluso más laxas en territorio chino que en otros países del mundo, como Australia o Alemania.

El ex presidente Trump contó que durante el 2020, le sorprendió ver la brutalidad con la que China impuso una cuarentena en Wuhan, prácticamente aislándola por casi un año del resto del país, pero que tardó meses en cerrar los vuelos de Wuhan al resto del mundo. Según dijo en una reciente entrevista en el programa de Hannity en Fox News, “China cerró el acceso de Wuhan al resto de China pero no al resto del mundo”.

Esta frase de Trump se puede comprobar empíricamente, aunque en realidad la restricción no fue a Wuhan si no que a toda la provincia de Hubei. Lo que resulta extraño es que en esta región, que acapara a 58,5 millones de personas, hubo tan solo 68.311 casos hasta la fecha, una tasa de contagios menor al 0,11%. También, un número irrisorio comparado a otros países.

Según las autoridades del Partido Comunista Chino, las vacunas Sinovac y Sinopharm han sido un éxito rotundo. China actualmente hace testeos masivos de toda la población una vez por mes, y mantiene tasas de negatividad arriba del 99,9%, o al menos eso informa.

Las vacunas chinas han sido utilizadas ampliamente en Sudamérica y en Europa, con resultados paupérrimos. Poco hizo la vacuna para reducir los contagios de la variante Delta, ni tampoco las muertes. El dato es lapidario, más personas murieron en 2021 por Covid que en 2020, cuando no existía la vacuna y el sistema de salud en todos los países del mundo estaba supuestamente colapsado.

Desde la introducción de la vacuna, no se percibe una caída signficativa del promedio de casos, por el contrario, desde que en 2021 muchos países del mundo relajaron las cuarentenas, las vacunas no frenaron los contagios y la suba en la actividad vino acompañada por una suba de casos proporcional.

Casos nuevos por día de Covid-19 en todo el mundo.

Las muertes también subieron. En 2021 murieron 3,35 millones de personas por Covid, mientras que en 2020 solo fallecieron 1,88 millones.

Si la vacuna no tiene un efecto por ahora significativo en la reducción de la cantidad de muertes, y la transmisibilidad del virus se da más fuerte en países más densamente poblados, ¿por qué China no registra prácticamente casos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), dirigida por el apologista de la dictadura comunista Tedros Adhanom, ha repetido en varias ocasiones que los datos que salen de China son verdaderos y no están falsificados, pero no hay una explicación fehacible para los números de la pandemia en China basados en la ciencia.

Lo más probable es que las autoridades del Partido Comunista Chino estén escondiendo casos, proveyendo información falsa a la OMS y evitando una auditoría a través del lobby y cuantiosas cantidades de dinero.

La otra opción es que el virus chino no sea tan contagioso como se lo publicita en Occidente, con muchos casos de gripe común o neumonía de la comunidad mal calificadas como Covid-19, probablemente por mala calidad de tests PCR.

Sea cual sea la realidad, los números en China no cierran, y debería llevarse a cabo una profunda investigación para entender mejor esta pandemia que ha revolucionado el mundo en dos cortos años.

Muertes por día por Covid-19 en todo el mundo.

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