También se ventila, con crudeza, el dolor acumulado de una familia que durante casi dos décadas se sintió señalada, expuesta y, según denuncian, injustamente perseguida.
El jury contra los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, acusados de mal desempeño en la investigación del crimen de Nora Dalmasso, se transformó rápidamente en un escenario de reproches directos, testimonios desgarradores y un enojo sin filtros de la familia Macarrón.
“Fueron cobardes”: el tono de la acusación
Desde el primer día de audiencias, el clima fue tenso. La familia del viudo Marcelo Macarrón no solo pidió explicaciones: apuntó de lleno contra quienes llevaron adelante la causa durante años.
Según se expuso en el debate, los Macarrón consideran que los fiscales desviaron la investigación hacia el entorno íntimo de la víctima, ignorando otras líneas que hoy aparecen como clave, como la vinculada a Roberto Bárzola.
El enojo no es nuevo, pero ahora se expresó cara a cara. En el jury, los familiares calificaron el accionar judicial como una conducta “cobarde”, en línea con las críticas que vienen sosteniendo desde hace años, y reclamaron sanciones ejemplares para los funcionarios.
Caso Dalmaso: "Siempre culparon a la familia”
El testimonio de Marcelo Macarrón fue uno de los momentos más duros. Con tono crítico, cuestionó que desde el inicio de la causa se haya puesto el foco en su círculo íntimo.
“Actuaron culpando siempre a la familia”, afirmó, al tiempo que cuestionó la falta de apertura hacia otras hipótesis, incluso cuando —según sostuvo— existían elementos que apuntaban en otra dirección.
Su declaración no fue solo técnica. Fue personal. Recordó el impacto que tuvo el proceso judicial en su vida: problemas de salud, adicciones y el desgaste de haber sido llevado a juicio, del que resultó absuelto.
También hubo espacio para la ironía y la indignación. Al referirse a una de las hipótesis que lo involucraban, lanzó: “Parece una película de ciencia ficción”, en alusión a la teoría de que habría viajado desde el exterior para cometer el crimen.
Caso Dalmasso: el costo humano de una investigación
El testimonio de los hijos, Facundo y Valentina, profundizó el tono emocional del jury.
Facundo Macarrón habló de una “juventud arruinada” y denunció que fue estigmatizado públicamente, incluso con la exposición de su vida privada. “Me obligaron a contar cosas personales en un contexto totalmente adverso”, planteó, al recordar su imputación.
Valentina, por su parte, apuntó contra la falta de resultados tras años de investigación: “Nunca llegaron a la verdad. Nunca hubo un pedido de disculpas”.
Las declaraciones dejaron en evidencia que el reclamo no es solo judicial. Es también moral: la familia exige una reparación por el daño sufrido.
Caso Dalmasso: un juicio al pasado de la causa
El jury no solo analiza conductas individuales. Pone bajo la lupa casi 20 años de decisiones judiciales que, según la acusación, terminaron desviando la investigación.
Durante ese período, los fiscales impulsaron distintas hipótesis: desde la imputación del hijo de la víctima hasta la acusación contra el propio viudo, todas luego descartadas.
Mientras tanto, la línea que hoy aparece como central —la que involucra a Bárzola— no fue profundizada en su momento, pese a indicios que, con el tiempo, cobrarían relevancia.
Un reclamo que excede a la familia Macarrón
“Nos merecemos justicia”, sintetizó Facundo antes de ingresar a la audiencia.
La frase resume el espíritu de un proceso que, más allá de lo que resuelva el jurado, ya dejó una marca: la de una familia que pasó de ser víctima a sospechada, y que ahora, casi dos décadas después, busca que alguien responda por ese recorrido.
El veredicto del jury dirá si hubo responsabilidades institucionales. Pero el juicio social, al menos en esta etapa, ya está en marcha. Y se expresa con una palabra que sobrevuela cada testimonio: enojo