La ciudad de Córdoba se enfrenta a un debate legislativo que parece ignorar las ventajas tecnológicas propias del siglo 21 para los procesos de aprendizaje modernos. Un proyecto de ordenanza de la concejal del PRO, Soher El Sukaria, pretende prohibir el uso de teléfonos personales en los horarios de clase en 39 escuelas municipales. Esta iniciativa, analizada por la Comisión de Educación del Concejo Deliberante local, representa un retroceso frente a la posibilidad de convertir el celular en una herramienta pedagógica.
Resulta incomprensible que se busque eliminar el acceso a la tecnología cuando ésta ofrece recursos ilimitados como la investigación digital y la inteligencia artificial. En lugar de desarrollar metodologías de enseñanza que aprovechen la conectividad, las autoridades municipales prefieren optar por el camino fácil de la prohibición. Esta medida restrictiva priva a los estudiantes de los niveles primarios y de la modalidad de adultos de aprender a aprovechar los recursos tecnológicos con criterio en el entorno educativo.
El concejal Sergio Piguillem sostiene que problemas como las apuestas online o el déficit de atención justifican este bloqueo absoluto de las pantallas. Sin embargo, prohibir el dispositivo no soluciona el trasfondo de estos conflictos sociales y solo genera una brecha mayor entre la escuela y la realidad tecnológica. “No podemos mirar para otro lado, más aún cuando Córdoba, además, le agregó al combo nocivo el acceso a las plataformas de juego online, a las que acceden niños desde los bancos de las aulas”, sostuvo Piguillem.









