En primer lugar, mencionó su uso como edulcorante natural, permitiendo reemplazar parcial o totalmente al azúcar en formulaciones secas. Su presentación en polvo simplifica el fraccionamiento, traslado y conservación.
“La miel líquida es viscosa, pegajosa, difícil de manipular, transportar y procesar industrialmente. Este producto soluciona estos inconvenientes, optimizando los procesos y la logística de traslado para las empresas, entre otros”, puntualizó Maggi.
La especialista señaló además que puede funcionar como un excelente vehículo de compuestos bioactivos, como por ejemplo fibras y flavonoides. convirtiéndo al producto en un ingrediente funcional que, además de aportar valor nutricional, proporciona un efecto fisiológico beneficioso para la salud cuando se consume en cantidades adecuadas.
“Las aplicaciones en la industria son de un abanico enorme: snacks, productos de panificación, lácteos, bebidas, mezclas instantáneas, etc. Además, responde a la tendencia global actual de etiquetas limpias (clean label), permitiendo sustituir edulcorantes y saborizantes artificiales por un ingrediente de origen natural. Para la industria alimentaria esto representa un avance extraordinario”, afirmó.
“En definitiva, el objetivo central es transformar un producto natural en un ingrediente alimentario funcional a través de la innovación tecnológica”, completó.
Vinculación con el sector productivo
Los desarrollos del organismo provincial llegan al sector productivo a través de los procesos de vinculación y transferencia tecnológica que canaliza la Dirección de Vinculación de Ceprocor. En este aspecto, se busca generar puentes entre las propias capacidades de I+D y las necesidades de las empresas.
Esta área acompaña los procesos que permiten transformar conocimiento científico y tecnológico en soluciones concretas, innovadoras y con potencial de generar valor en la producción primaria y en la industria.
En el caso de la miel en polvo, una vez que las investigadoras obtengan el ajuste de los procesos y métodos de elaboración, el desarrollo estaría en condiciones de llegar a la industria alimentaria.
En este punto adquiere relevancia el escalado, un proceso habitual en I+D que consiste en trasladar un producto, fórmula o proceso desarrollado a pequeña escala en el laboratorio hacia condiciones de producción de mayor volumen, realizando los ajustes necesarios para garantizar su factibilidad, reproducibilidad y calidad.
Puntualmente se contempla la transferencia al sector privado de las formulaciones desarrolladas por las investigadoras, en sus distintas variedades.
Con estos desarrollos, el Estado provincial impulsa una apuesta estratégica al fortalecimiento de la producción local, promoviendo la innovación y el desarrollo tecnológico como herramientas clave para generar nuevas oportunidades en el entramado productivo.