El nuevo esquema de estacionamiento medido y controlado comenzó a regir oficialmente en la capital para reemplazar a los naranjitas ilegales. Los denominados constatadores urbanos iniciaron sus tareas de control en turnos de 6 horas, quedando el resto de las zonas bajo la órbita exclusiva de los inspectores de la administración estatal.
El debut del programa abarcó casi 1.000 cuadras de alta circulación, pero se vio severamente afectado por reiteradas interrupciones en la plataforma digital SEMM. Las fallas de conexión en los servidores impidieron a miles de usuarios registrar sus patentes de forma autónoma y obligaron a los agentes viales a tomar anotaciones de manera manual.












