El acusado de un ataque a balazos registraría antecedentes por robo y tenencia de armas, y el caso reabre el debate por el becario imputado que siguió ligado al municipio hasta el crimen de Agostina Vega.
Un inspector de tránsito de la Municipalidad de Córdoba está detenido, acusado de haber participado de un ataque a balazos contra una vivienda de barrio Patricios Oeste, en la zona nordeste de la capital. Durante los disparos, un adolescente de 14 años resultó herido en una pierna.
Se trata de Eric Gabriel Silva, a quien la investigación apunta como presunto cobrador de una deuda por un préstamo informal con intereses muy elevados. Según fuentes de la pesquisa, además de su empleo municipal habría participado de operaciones de préstamos usurarios. El fiscal Andrés Godoy ordenó dos detenciones, incluida la del hombre que habría conducido la motocicleta, y la causa se encuentra en etapa de recolección de pruebas. Como en todo proceso penal, rige la presunción de inocencia.
Recién tras la detención, la Municipalidad abrió un sumario administrativo y dispuso la suspensión del agente. La reacción llegó cuando ya había un adolescente herido y un empleado preso, no antes.
El episodio vuelve a poner bajo la lupa al área de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba, la misma en la que había trabajado Claudio Barrelier, principal acusado por el crimen de Agostina Vega. Dos casos de enorme gravedad en un mismo sector de la administración que conduce Daniel Passerini obligan a preguntarse quién controla a quienes trabajan para el municipio.
La casa baleada por Eric Gabriel Silva, el municipal detenido.
Inspector de Tránsito detenido: los antecedentes de un empleado de la Municipalidad de Córdoba
Silva habría ingresado al municipio como contratado en 2012 y pasó a planta permanente en 2016. Según los datos aportados por los investigadores, registraría antecedentes por robo y tenencia de armas de 2019 y 2021. Es decir, un agente con ese historial siguió desempeñándose como inspector, con las facultades que eso implica, sin que trascendiera ninguna medida. Queda por responder si la gestión de Passerini revisó alguna vez esos antecedentes antes de que el caso estallara.
Barrelier también trabajó como becario en la Escuela Municipal de Tránsito, en el mismo lugar donde trabajaba Eric Gabriel Silva.
El precedente de Claudio Barrelier: un becario imputado que siguió ligado a la Municipalidad
Barrelier trabajó como becario en la Escuela Municipal de Tránsito, donde capacitaba a aspirantes que debían rendir el examen para obtener su primera licencia de conducir motocicletas. En mayo de 2025 fue denunciado por un episodio que derivó en una imputación por privación ilegítima de la libertad, ampliada luego a abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa. Estuvo detenido unos 20 días y recuperó la libertad bajo una caución de cinco millones de pesos, con la obligación de presentarse mensualmente ante la Justicia.
Pese a ese proceso penal, continuó vinculado al municipio como becario después de recuperar la libertad. Su relación con la Municipalidad terminó recién tras su detención por el crimen de Agostina Vega, ocurrido en mayo de este año, por el que hoy está acusado de homicidio triplemente agravado y de abuso sexual con acceso carnal. Un año entero de imputación abierta no alcanzó para que el municipio lo apartara.
Según los datos disponibles, la relación entre Silva y Barrelier se circunscribe al ámbito laboral y no hay elementos, hasta el momento, que permitan atribuirles actividades delictivas conjuntas. Aun así, ambos casos exponen la misma falla de fondo: la falta de controles sobre quiénes ingresan y quiénes permanecen en la planta municipal. La gestión de Passerini tiene la responsabilidad política de explicar con qué criterios se incorpora y se mantiene en funciones a sus agentes, sobre todo cuando se trata de áreas que tienen contacto directo con los vecinos.