Córdoba: Cornet y Bornoroni llamaron a bajar impuestos
El intendente de Villa Allende, Pablo Cornet, dio el balance de la norma que fijó el uso de portones en dos barrios de la ciudad. La disposición que se aplicó en los sectores de Pan de Azúcar y Lomas Sur se basó en cerrar de forma total los accesos secundarios durante la noche. A 100 días desde el inicio de este plan no se ha registrado ni un solo hecho delictivo en el horario de la noche en ambos sectores.
Las cifras oficiales dadas a conocer marcan de forma clara que el nivel de delitos bajó a cero en las zonas con accesos vallados. La propuesta para restringir el paso de autos y de peatones se iba a dar en ocho barrios al inicio del plan de prevención. De igual modo, los otros seis barrios que estaban en la lista no volvieron a solicitar que se coloquen las rejas en sus vías de ingreso.
El jefe de la municipalidad local explicó que en parte de esos sectores el clima de los vecinos se calmó bastante a partir del uso de este plan. La gestión local está a la espera de ver cómo sigue la situación en las dos zonas que ya tienen los cierres para luego ver si alguna más adhiere al sistema. En el inicio del plan los primeros portones de metal sufrieron ataques y daños, pero de forma rápida se repararon y se les dio un gran refuerzo.
Pablo Cornet, intendente de Villa Allende
Sistema de prevención de delitos locales
Ante las quejas por las trabas para circular de forma libre por la vía pública, el titular del municipio dijo que la oposición se politizó. Las autoridades aseveraron que muchos vecinos que reclamaban de forma muy activa eran militantes de distintos partidos políticos de Villa Allende. A la vez, se detalló que quienes lideraban las protestas en contra del cierre de las calles no vivían en los barrios en cuestión.
Pablo Cornet descartó de plano el argumento que dice que esta medida es una simplificación al señalar que los portones son de un plan integral. Este esquema de prevención local suma una serie de diversas rondas de vigilancia a partir del uso de agentes y cámaras para vigilar las zonas. A esto se le suma una labor activa a la par de la policía con el fin de detectar y frenar a tiempo a quienes intenten delinquir la zona.
La táctica municipal se centra en que la persona que busca cometer un robo evita ir a una zona en la que tiene altas probabilidades de ser aprehendido. Si el barrio se encuentra bien monitoreado y solo tiene un par de vías de escape es mucho más difícil que se intente cometer una acción ilegal. El funcionario aclaró que el riesgo existe y que a futuro puede darse un caso al azar, pero destacó que, por ahora, la cifra de casos donde están colocados los portones es de cero.