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Coronavirus

El paper que indicaba que la hidroxicloroquina era perjudicial para la salud fue retractada por sus autores

El famoso paper de The Lancet que “probaba” que la hidroxicloroquina era perjudicial para combatir el COVID-19 fue retractada por 3 de los 4 autores, tras denunciar que el otro autor proveyó una base de datos falsa para el estudio. La mayor estafa de la historia de la medicina.

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El 22 de Mayo del 2020 se publicó online un paper que parecía ser el más importante en lo que va de la carrera científica alrededor de la pandemia por el COVID-19, publicado encima por el prestigioso The Lancet. 

En dicho paper no solo se indicaba la ineficiencia del empleo de la hidroxicloroquina en los pacientes que poseían el coronavirus, sino que encima se consideraba que hacía un daño adicional que podía conllevar a la generación de arritmias ventriculares (una patología cardíaca que sin un buen tratamiento tiene una mortalidad mucho más elevada que la del propio virus chino).

Seguramente muchos de nuestros lectores hayan visto esta noticia en otros medios de comunicación del mundo, ya que se considera el paper más difundido mediaticamente en la historia de la medicina.

No obstante, el 5 de junio, se indicó mediante un comunicado de The Lancet que 3 de los 4 autores del paper retiraban su apoyo a la investigación publicada, debido a incongruencias y sospechas acerca de los datos proporcionados por Sapan Desai (el cuarto autor) a la realización del trabajo, por ende, los resultados obtenidos ya no pueden ser considerados como ciertos.

Pocos medios han retractado la noticia que publicaron previamente sobre esta droga basándose en el paper y los que lo han hecho, no han tenido la visualización que si tuvo la primer noticia.

¿Cuánta gente ha sido engañada de esta manera, cuántas vidas se han perdido por esta mentira?

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El paper había sido firmado por los doctores Mandeep Mehra, Sapan Desai, Frank Ruschitzka y Amit Patel, y había sido publicitado como el “estudio más completo e importante hasta ahora sobre la droga hidroxicloroquina”

La conclusión del mismo era que no se debía permitir el uso de esta droga para combatir el coronavirus. La OMS, a los 3 días de su publicación y sin estar verificado por otras investigaciones de la comunidad científica, decidió compartir este paper y el director del organismo lo recomendó oficialmente como guía a todos los Ministerios de Salud del mundo a la hora de permitir o prohibir esta droga. Todavía no hubo una declaración del Dr. Tedros pidiendo disculpas o renunciando por esta estafa mundial.

Pero, ¿cómo llegó The Lancet a cometer uno de los fraudes científicos más grandes de la historia?

Si bien 4 autores firmaron el paper, los datos que se usaron para tomar las estadísticas habían sido proveídos por la empresa Surgisphere Corporation, que pertenece a uno de los autores, Sapan Desai

Como es costumbre, en un proceso que se conoce como peer-review, otros médicos de la comunidad científica quisieron replicar los resultados obtenidos, y para esto pidieron formalmente a los autores que publiquen los datos utilizados.

Sin embargo, Sapan Desai se negó a brindar la base de datos y tampoco pudo explicar de dónde los había tomado su empresa. Cuando esta información llegó a los demás autores, empezaron a cuestionar la veracidad de los mismos datos que ellos habían utilizado y mandaron sus quejas a The Lancet.

Al ver que no había reacción por parte del publicador o de los medios, los autores decidieron retirar el paper de la comunidad. Ante esta situación, The Lancet, obligado a emitir opinión, el 3 de junio emitió un comunicado diciendo: 

“Los autores no afiliados a Surgisphere [todos menos Desai] han encargado una auditoría independiente de la procedencia y la validez de los datos y está en curso”

El paper fue finalmente retirado, dando a notar un conflicto de intereses y una cuestionada veracidad de los resultados. 

No es algo nuevo ni fuera de lo normal que terceros investigadores pidan datos originales del desarrollo de un artículo, debido a que, por principios del Método Científico, se deberían de obtener los mismos resultados si es que se siguen los mismos métodos empleados en un principio.

Todavía los investigadores independientes que quisieron replicar los resultados de este paper no han podido hacerlo.

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El antipalúdico ha sido utilizado extensamente en Corea del Sur, Japón, el sur de Italia, Alemania, Suiza, Australia, algunos Estados de Estados Unidos y ahora recientemente comenzó su uso en Brasil tras un largo combate de Bolsonaro por aprobarlo.

Países como Francia llegaron a retirar la hidroxicloraquina del mercado y habían empezado a perseguir a los médicos que la recomendaban utilizando como justificación este paper que ahora ya no sirve. Se espera que el gobierno de Macron revise sus recientes decisiones restrictivas sobre esta droga.

Guayaquil fue una de las ciudades más golpeadas por el virus chino, y a su vez es la ciudad o una de las ciudades que más rápido redujo la mortalidad de COVID-19 en el mundo. Guayaquil no hizo caso a la OMS ni al Ministerio de Salud nacional y hace semanas que los médicos en la ciudad han empezado a recetar la droga.

El presidente Trump, aconsejado por el prestigioso Dr. Fauci, ha inclusive tomado este medicamento sin estar infectado de coronavirus, para “crear un ambiente en el cuerpo poco favorable para el virus” si se infectará. También aclaró que esto no quiere decir que la gente deba salir a tomar el medicamento; no es de venta libre y su ingesta debe ser controlada y refinada por un médico a cargo.

Como explicamos desde La Derecha Diario, la hidroxicloroquina permite crear un canal para que ingresen iones Zinc a las células infectadas de coronavirus y así se logra reducir su capacidad de replicación. Esto no es algo novedoso tampoco, la hidroxicloraquina es uno de los principales anti-virales utilizados en el tratamiento de la malaria.

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Brasil

Nuevo estudio con revisión por pares demuestra que la Ivermectina reduce el riesgo de muerte por COVID en un 92%

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Un estudio de casi 90.000 pacientes en Brasil demostró que el antiparasitario reduce significativamente las muertes por COVID-19 cuando se lo utiliza regularmente como profiláctico.

Un nuevo estudio realizado por el médico brasilero Flávio A. Cadegiani (MD, MSc, PhD), revisado por pares y publicado en la prestigosa revista médica Cureus, demostró que el uso regular de ivermectina antes y durante los primeros días de una infección de coronavirus reduce en un 92% el riesgo de morir por COVID-19.

El estudio además cuenta con una enorme muestra, ya que se realizó en una población estrictamente controlada de 88.012 personas de la ciudad de Itajaí en Brasil. Las personas que usaron ivermectina como profilaxis o tomaron el medicamento antes de infectarse con COVID experimentaron reducciones significativas en muerte y hospitalización.

Según el estudio, aquellos que tomaron ivermectina regularmente tuvieron una reducción del 92% en su riesgo de muerte por COVID en comparación con los que no lo tomaron, e incluso un 84% menos que quienes lo tomaron de manera irregular.

La tasa de hospitalización se redujo en más del 90% en los usuarios regulares en comparación con los usuarios irregulares y los no usuarios“, indicó el estudio.

La impresionante reducción para los usuarios habituales de ivermectina fue evidente incluso teniendo en cuenta que los pacientes que tomaron ivermectina de manera regular tenían de por sí un mayor riesgo de muerte por COVID ya que eran mayores de edad, e incluso había una mayor prevalencia de diabetes tipo 2 e hipertensión en este grupo.

El estudio definió a los usuarios regulares como aquellos que usaron más de 30 tabletas de ivermectina durante cinco meses. La dosis de ivermectina estaba determinada por el peso corporal, pero “la mayoría de la población usaba entre dos y tres tabletas diarias durante dos días, cada 15 días por cinco meses”.

Por su parte, los pacientes que tomaron de manera irregular la ivermectina, o sea menos de 30 tabletas de ivermectina durante cinco meses pero mayor que cero, registraron una reducción de la tasa de mortalidad un 37% menor que quienes nunca tomaron. Ambos resultados son significativos estadísticamente y representan una reducción que solo se puede asociar al uso de este fármaco.

La falta de uso de ivermectina se asoció con un aumento de 12,5 veces en la tasa de mortalidad y un riesgo siete veces mayor de morir por COVID-19 en comparación con el uso regular de ivermectina“, se lee en el estudio.

Cadegiani cree que el estudio mostró un “efecto dosis-respuesta“, lo que significa que el aumento de los niveles de ivermectina disminuyó el riesgo de hospitalización y muerte por COVID-19. “Esta eficacia dosis-respuesta refuerza los efectos profilácticos de la ivermectina contra la COVID-19“.

El doctor brasileño escribió en Twitter : “Un estudio observacional con el tamaño y el nivel de análisis como el nuestro difícilmente se logra y no es factible realizarlo como un ensayo clínico aleatorizado. Las conclusiones son difíciles de refutar. Los datos son datos, independientemente de sus creencias“.

Cabe recordar que Twitter y Facebook suspendieron usuarios por hablar de los efectos positivos que la ivermectina podría tener en pacientes con COVID-19. De hecho, la cuenta en Twitter de La Derecha Diario, @laderechadiario, fue suspendida en julio del 2020 debido a la publicación de esta información. El tiempo nos dio la razón.

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Coronavirus

¿Dónde están los ambientalistas? El negocio de los barbijos de plástico por encima del Medio Ambiente

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Mientras los gobiernos del mundo insisten en sus políticas “verdes”, se olvidan que los mandatos de uso obligatorio de barbijo están generando una contaminación, especialmente en los mares, como nunca se ha visto en la historia.

Hace unos días se descubrió un barbijo descartable en las heces de una tortuga marina en peligro de extinción en la costa noreste de Japón, lo que alarmó a varias agrupaciones ambientalistas sobre el alto impacto que tiene la contaminación de la pandemia en el ecosistema.

Si bien es sabido que las tortugas suelen comer plástico por accidente, nunca antes se habían encontrado restos de una mascarilla sanitaria en sus desechos. Esto alarmó no sólo a ambientalistas sino a varios especialistas de protección marina que critican lo mal que se planificó las consecuencias de la pandemia y su impacto ambiental

Los barbijos desechables están hechos con una tela a base de fibras continuas de polipropileno, un tipo de plástico que se descompone recién a los 20 o 30 años.

Además, las mascarillas disponibles comercialmente contienen estabilizadores para evitar que el plástico se deteriore con la exposición a rayos ultravioleta. Estos estabilizadores son disruptores endocrinos, lo que significa que interferirá con los sistemas hormonales de los organismos de los animales que los consuman o tengan contacto con ellos.

Aquí es cuando uno debe preguntarse: ¿Dónde están los alarmistas del cambio climático y los ecologistas que piden reducir la producción mundial hasta de insumos básicos para reducir la contaminación?

El barbijo desechable encontrado dentro de una tortuga en Japón que despertó la polémica.

Se ha demostrado que los barbijos que se venden comercialmente tienen poros más grandes que el tamaño del virus del COVID-19, y algunos de peor calidad incluso tampoco frenan las micro-gotitas de saliva que suelen ser uno de los mayores vectores de contagio por contener el coronavirus.

Con gran parte de la población mundial vacunada, no se entiende en un primer análisis por qué se sigue obligando a la gente a usar barbijos, especialmente gobiernos que han puesto un enorme énfasis en políticas verdes, como los de Alemania o Canadá.

Mientras proyectos de inversiones multimillonarias que darían trabajo a miles de personas son trabados por años gracias a estudios de impacto ambiental, no se realizaron planificaciones previas sobre el impacto que el uso desmedido de barbijos, guantes y demás desechos plásticos sanitarios tendrían sobre el medio ambiente.

Si bien en un primer momento la pandemia era una “emergencia” y se tuvieron que tomar “medidas drásticas”, dos años después ya sabemos prácticamente todo sobre el virus y aún así los gobiernos nunca hablaron del impacto ambiental de todo esto.

No por nada existen tan pocos estudios sobre el impacto ecológico de la pandemia y aquellos que se atreven a publicarlos son acusados de negacionistas. ¿Será por eso que casi ninguna ONG ecologista ha hablado sobre este tema?

Las ironías de la pandemia y por qué sigue siendo obligatorio el barbijo

En las primeras semanas de la pandemia, en marzo del 2020, el Departamento de Salud de los Estados Unidos recibió una carta de la Asociación de la Industria del Plástico solicitando un anuncio público del gobierno elogiando los beneficios para la salud y la seguridad de los barbijos de plásticos desechables y refiriéndose en contra de las prohibiciones de estos tipos de materiales.

No es difícil recordar la cantidad de campañas que vimos en todo el mundo recomendando el uso de barbijos desechables, guantes de plástico y demás material sanitario plástico incluso después de que se comprobó en un estudio de que el virus podía sobrevivir más tiempo en superficies plásticas por sobre la de otros materiales. 

Un detalle no menor es que las medidas de confinamiento redujeron drásticamente la demanda de petróleo en todo el mundo, y sus precios llegaron a caer a mínimos históricos. Como resultado, el costo de producir plásticos vírgenes se hizo menor al de los materiales reciclados.

Pero por la alta demanda, los precios de los productos plásticos no solo no se redujeron, sino que aumentaron a precios ridículamente altos, generando ganancias millonarias a los productores de plásticos y a los laboratorios farmacéuticos, que continúan haciendo lobby para que los gobiernos no saquen el mandato de uso obligatorio de barbijos.

Lo cierto es que con la pandemia de Covid no importó el medio ambiente que tanto desvela a muchos como suelen decir y fue una pantalla oportuna para que determinados sectores aumenten sus ganancias a costa de obligaciones decretadas por el Estado.

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Coronavirus

La OMS recomendó una cuarentena de 14 días para frenar la variante ómicron, incluso para vacunados

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Ante la ola de Ómicron, el director de apoyo de la OMS recomienda a los países imponer una cuarentena de 14 días para los pacientes con Covid luego de que se curen de la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se olvida de la ciencia y cae ante el pánico generado por los medios. Mientras la mayoría de las personas infectadas se recuperan de la nueva variante ómicron en un plazo de cinco a siete días, la OMS reafirmó que recomienda una cuarentena de 14 días para evitar expandir el virus.

Así lo aseguró Abdi Mahamud, del Equipo de Apoyo de la OMS para la Gestión de Incidentes relacionados con el Covid-19, quien explicó que un período de cuarentena más largo podría ayudar a mantener bajas las cifras de casos en los lugares menos comprometidos.

Sin embargo, hizo un reparo al hablar de los países más afectados, donde las cuarentenas más breves “podrían justificarse” para lograr que los países sigan funcionando.

También hizo referencia al nuevo fenómeno que están reportando los medios que promueven el pánico, la “flurona“, que implica contagiarse del SARS-CoV-2 al mismo tiempo que un virus de la comunidad. Según Abdi, “es posible contagiarse al mismo tiempo de influenza y de Covid-19, ya que los virus atacan al cuerpo de diferentes maneras“.

La “flurona” ya existe desde el momento en que empezó la pandemia, y durante los últimos dos años hubo miles de casos de personas contagiadas de varias enfermedades, incluida la gripe estacional, además de Covid. Pero ahora los medios han descubierto que usando esta palabra pueden generar un nuevo pánico en la sociedad y han empezado a reportar estos casos también.

El director de apoyo de la OMS también debió responder ante las consultas sobre si es posible que una persona con gripe y Covid genere una enfermedad nueva. “Existe poco riesgo de que se combinen para formar un nuevo virus“, aseveró, en algo que cualquier persona con el secundario completo sabe. Los virus de diferentes especies no se combinan, si no que mutan.

De acuerdo con la OMS, un total de 128 países habían reportado casos de la variante ómicron, en su gran mayoría con síntomas leves o asintomático. En Sudáfrica, país donde primero se registró, tuvo un drástico incremento de contagios seguido de una caída rápida, y las tasas de hospitalización y defunción se mantuvieron bajas en todo momento.

“Aunque todos los estudios más recientes apuntan al hecho de que la variante ómicron afecta el sistema respiratorio superior en lugar de los pulmones, lo cual es una buena noticia, esta cepa es altamente contagiable y los individuos con alto riesgo y los no vacunados todavía podrían enfermar gravemente por causa de la variante, y morir”, dijo Abdi. “El mundo nunca vio un virus tan transmisible“, conluyó.

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