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Cultura

Güemes: el escudo de la Patria Argentina y un héroe de la emancipación nacional

Poco se sabe de lo trascendente que fue la figura y el accionar de Martín Miguel de Güemes en la guerra de Independencia. En exclusiva, te contamos su historia.

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(Especial agradecimientos Nicolás Vico, mas conocido como @historicamente_correcto en Instagram, por prestarnos su ilustración para este artículo)

Recorrer la vida de Martín Miguel de Güemes significa adentrarnos en lo más profundo de los procesos históricos y políticos que forjaron la proeza emancipatoria nacional. La guerra de la independencia fue un enfrentamiento arduo y crudo, con más derrotas que victorias y que siempre estuvo cerca de perderse. 

Fue gracias a un hombre y su férreo coraje que la frontera norte no se derrumbó, él y sus aguerridos gauchos lucharon en desventaja y siempre menospreciados, tanto por propios como ajenos; pero esas circunstancias no hacen más que engrandecer sus éxitos y hoy, repasaremos sus heroicos actos.


Juventud y primeros pasos

Martín, como le decía su familia, nace en Salta un 8 de febrero de 1785. De familia acomodada su padre era funcionario del tesoro virreinal en Salta, y su madre, miembro de una distinguida familia del lugar. Segundo de siete hermanos, los más destacados serían Juan. miembro del cabildo salteño y, en el futuro, la clave para su ascenso a la gobernación, y su hermana Magdalena, Macacha, la cual lo acompañaría hasta los últimos momentos de su vida. 

A los 14 años se enrola en el Regimiento Fijo de Infantería y seis años después (1805) lo trasladan a Buenos Aires. Combate durante la Reconquista en 1806 donde protagoniza un hecho insólito: al notar que un buque inglés, el Justine, queda varado por la bajante del río, guia a su escuadrón de caballería contra el navío y lo captura exitosamente, siendo una acción única en un su tipo. Mismo arrojo mostraría durante la segunda intentona británica, ya como parte del Regimiento de Caballería de Buenos Aires. Al año siguiente enfermería y seria licenciado a su Salta natal, donde se quedaría indefinidamente debido a que el aire de buenos aires era “muy malo”. Guemes adoptaría con muchísimo entusiasmo la causa revolucionaria y como militar que era, se integró al Ejército del Norte y participó de la primer Expedición Auxiliadora al Alto Perú al mando de un escuadrón gaucho acantonado en la Quebrada de Humahuaca, cuya labor era la de impedir la comunicación entre los contrarrevolucionarios y los realistas del Alto Perú (actual Bolivia). 

Durante la batalla de Suipacha su labor fue decisiva pero, curiosamente, su nombre no figura en ningún acta de batalla elaborada por el General Castelli.
En 1812, luego del repliegue revolucionario causado por la derrota en Huaqui, el entonces capitán Güemes se encuentra bajo las órdenes de Eustaquio Díaz Vëlez. Su superior le ordena conquistar la ciudad de Tarija, en manos realistas. Diligente, el capitán cumple eficientemente la misión.
Posteriormente, debido a un entredicho entre oficiales por asuntos de mujeres, el general Manuel Belgrano, nuevo jefe del Ejército del Norte, lo destina a Buenos Aires a causa de su indisciplina. Ahí permanecerá hasta el relevo de Belgrano y la llegada de San Martín. Iniciaba entonces la gloriosa guerra gaucha.

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Entre la guerra, la familia y la gobernación. 

Con el arribo al mando de San Martín, con quien forja una estrecha amistad durante su estadía en la capital rioplatense, Güemes: vuelve al norte con el rango de Teniente Coronel y es puesto al mando de la Vanguardia.
Organizando a los gauchos de la región, y la colaboración de líderes locales, libra un combate casi diario contra las tropas realistas, acosandolos y desapareciendo sin dejar rastro. Su accionar es tan eficaz y el apoyo de la población tan incondicional, que esas tropas mal equipadas y poco entrenadas son capaces de detener el avance del General Joaquín de la Pezuela.

A Martín lo conocen como el Padre de los Pobres y su devoción a la causa de Mayo es absoluta, aunque en Buenos Aires no veían con buenos ojos su caudillismo, el cual consideraban un potencial Artigas.

La victoria en el Puesto del Marqués, una decisiva victoria gauchesca, agudiza este conflicto y sus diferencias con José Rondeau, estallan y lo declaran traidor. Tropas del Directorio invaden Salta pero esto se vuelve insostenible debido a la resistencia local y el acoso de las tropas de Güemes, por lo que en 1816 se firma el Pacto de Cerillos y se pone fin a esta absurda guerra. En el las autoridades centrales reconocían la labor de Güemes y le permitían proceder con sus métodos guerrilleros, a cambio el caudillo se comprometía a prestar auxilio al Ejército del Norte cuando este lo necesitase.

Previamente, el clamor popular y la fundamental intervención de su hermano Juan, lo convirtieron en Gobernador de la Intendencia de Salta, movida política realizable gracias a la caída de José María de Alvear y la consecuente pérdida de poder de su hombre en dicha provincia. El 15 de julio de ese mismo año, contraería primeras nupcias con Carmen Puch, con quien tendría tres hijos. Pero la paz no duraría para siempre.

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Los realistas, revitalizados por la restauración monárquica en España, lanzaron seis importantes ofensivas sobre territorio norteño.

La primera fue la del experimentado mariscal José de la Serna e Hinojosa, el cual, al mando de 5.500 veteranos de guerra, partió de Lima, la capital del Virreinato del Perú, asegurando que con ellos recuperaría Buenos Aires para España. Después de derrotar y ejecutar a los coroneles Manuel Ascensio Padilla e Ignacio Warnes, ocupó Tarija, Jujuy y Salta, desde allí ocupó también los pueblos de Cerrillos y Rosario de Lerma. Güemes ocupó la Quebrada de Humahuaca con sus tropas, aislándolo de sus bases, rodeó la ciudad dejando al ejército ocupante sin víveres, y hasta venció a uno de los regimientos españoles en el combate de San Pedrito. De la Serna se vio obligado a retirarse, hostigado continuamente por las partidas gauchas.

Meses después, el general Pedro Antonio Olañeta, enemigo acérrimo del salteño, volvió al ataque y capturó al más importante de los segundos de Güemes, el general Juan José Feliciano Alejo Fernández Campero, jefe de la defensa de la Puna, popularmente conocido como el Marqués de Yavi. Pero no logró avanzar más que hasta Jujuy.

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La genialidad de Güemes radica en su capacidad de movilizar a toda la población para participar en la lucha: los hombres actuaban como guerreros, las mujeres, los niños y los ancianos lo hacían como espías o mensajeros. Las emboscadas se repetían en las avanzadas de las fuerzas de ataque, pero más aún en la retaguardia y en las vías de aprovisionamiento. Cuando los realistas se acercaban a un pueblo o a una hacienda, los habitantes huían con todos los víveres y el ganado, junto a todo lo que pudiese ser útil al enemigo. Esta clase de lucha arruinó la economía salteña, pero las clases populares preferían este descalabro económico a las crueldades de los realistas. Este levantamiento del “subterráneo de la patria” le dio a la guerra de independencia el carácter de popular que le otorgaría su éxito definitorio.

Güemes jamás obtuvo apoyo económico del Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata y la ayuda que le prestó el Ejército del Norte fue muy limitada; esto mismo lo obligó a legalizar monedas privadas locales, que circularon desde 1817 y que se extendieron por todo el noroeste argentino.

Tres invasiones realistas se sucederían nuevamente: la primera en 1818, dirigida por Olañeta y José María Valdés, un coronel traidor salteño al servicio de la causa realista. La segunda en 1819, a cargo del inefable Olañeta y la más importante de estas ofensivas fue la que mandó el segundo de De la Serna, el general Juan Ramírez Orozco, que en junio de 1820 avanzó con 6.500 hombres. En todas estas obligó a su enemigo a retroceder después de haber tomado Salta y Jujuy.

Este éxito interminable era mérito de su “División Infernal de Gauchos de Línea”, cuerpo irregular que nucleaba a todos sus guerreros y garantiza la continuidad de la guerra gaucha.
Sin embargo, a Güemes lo acosaban tanto los realistas por el norte como los tucumanos por el Sur, sin mencionar los opositores políticos salteños nucleados en la “Patria Nueva” que incluso intentaron deponerlo. Fue durante esta conjura, donde Martin Miguel le perdona la vida a uno de los golpistas; esto sellaría su destino.
El traidor huye a las líneas realistas y guía a una partida de hombres dirigidos por Valdés (Barbarucho) y que formaban parte de un ejército más grande comandado por el General Olañeta, el cual no se rendía en sus intentos de derrotar a Güemes.
A traición y en medio de la noche, los asesinos rodean la casa de su hermana, Macacha, y atacan la propiedad.
El héroe salteño, en su huida, es herido por los agresores y agoniza durante diez días, días en los cuales rechazaría todas las ofertas de médicos y remedios realizadas por Olañeta, muriendo un 17 de Junio de 1821. Antes de fallecer, le encomienda al Coronel Vidt, su segundo, reconquistar su querida provincia

Con su muerte, los pobres de Salta se quedaban sin Padre y la Patria, se quedaba sin su más heroico defensor.  

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Cancelan la serie de comics del Superman Gay después de 18 meses tras caer del Top 50 de ventas

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La serie, que empezó en 2021, presentó al hijo bisexual de Clark Kent y lo convirtió en un super-héroe activista. Su mal desempeño en las ventas han llevado a que la entrega de diciembre sea la última.

Después de solo dieciocho números, DC Comics decidió cancelar la serie de Superman: Son of Kal-El, la tira centrada en Jon Kent, el hijo bisexual de Clark Kent y Lois Lane, quien en vez de combatir el crimen se dedicaba a ayudar a inmigrantes ilegales, tener relaciones sexuales con su mejor amigo y marchar con Black Lives Matter.

Superman: Son of Kal-El terminará con el número 18“, dijeron desde DC Comics, y aseguraron que el personaje tendrá el final de su historia en una miniserie de 6 ediciones que se llamará Adventures of Superman: Jon Kent, que cerrará al menos por el momento su rol en el universo DC.

Su tira fue lanzada en julio del año pasado, y la edición número 18 saldrá este diciembre, marcando una de las más cortas series de un personaje relacionado con Superman, con tan solo un año y medio de duración.

El primer número de Superman: Son of Kal-El llegó a las tiendas en julio de 2021 y solo vendió 68.800 copias. Para septiembre de este año, las ventas se habían reducido a tan solo 34.000

En contraste, cuando se volvió a publicar la serie original de Superman en 2018, el primer número vendió 133.700 copias y se mantuvo en ese nivel hasta su conclusión en 2021.

La primera entrega, se ubicó en el puesto 17° en las ventas del mes, un número bajo para una versión de Superman. Pero rápidamente cayó aún más en desgracia: para la cuarta edición, solo se vendieron unas 37.500 copias, ubicándose en el puesto 55 en las ventas de octubre de 2021, conviertiéndose en el primer comic de Superman que no entró en el Top 50 de ventas en un mes.

En los 18 comics, el super-héroe activista de 17 años abordó varios problemas sociales, incluidos los tiroteos en las escuelas, la lucha contra los negacionistas del cambio climático y la deportación de inmigrantes ilegales.

Luego, en el quinto número de la serie, Jon Kent comenzó una relación sexual explícita con su amigo y ‘hacktivista’ Jay Nakamura, un refugiado ilegal en la tierra.

La historia de este personaje se hizo tan progresista que incluso Gabe Eltaeb, uno de los dibujantes de DC Comics, renunció a su trabajo en protesta por la agenda detrás de lo que describió en Twitter como un comic que “odia a los Estados Unidos”.

Eltaeb comenzó a trabajar en su propio cómic Isom, con el escritor Eric July, quien lanzó su propio universo de comics para competir contra DC y Marvel, llamado Rippaverse. En su primer día en pre-venta, el comic de Isom consiguió recaudar US$ 3 millones de dólares y vendió 43.000 copias en Estados Unidos, casi diez mil más que el comic de Superman Gay a nivel mundial.

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House of the Dragon destruye en espectadores a la serie progre del Señor de los Anillos de Amazon

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A pesar de los titulares de los medios que solo miran los números de streaming, la precuela de Game of Thrones duplica en vistas a la del Señor de los Anillos en espectadores totales.

Los meses de septiembre y de octubre se han convertido en una verdadera guerra de series. En los últimos dos meses se ha estrenado la precuela de Game of Thrones, House of the Dragon; la precuela del Señor de los Anillos, Rings of Power; la nueva serie de Star Wars, Andor; la nueva serie de Marvel, She-Hulk; la nueva temporada de la serie que pasa después de Karate Kid, Cobra Kai; y la tan esperada adaptación de la novel gráfica de Neil Gaiman, The Sandman.

Como en todas las guerras, hay un ganador, aunque esta vez está muy difícil poder determinarlo. En otra época, hubiera sido más fácil comparar entre las series a través del rating televisivo, pero esta vez todas las series, excepto House of the Dragon, solamente se pueden ver por streaming, en distintas plataformas.

Hay que aclarar que ninguna plataforma de streaming publica sus números de espectadores hasta que termina el año fiscal y deben reportar a sus accionistas. Sin embargo, hay estimaciones de empresas como Nielsen que utilizan programas en un número selecto de espectadores y a partir de sus preferencias estiman las vistas totales.

Si nos basamos en estas estimaciones del público en Estados Unidos, la primer quincena de esta guerra se lleva como ganador a Rings of Power, con 1.253 millones de minutos vistos en los dos primeros capítulos, lo que se estima en unas 9,5 millones de personas que lo vieron en su totalidad.

Por su parte, House of the Dragon se ubica bastante detrás, con 781 millones de minutos vistos para los primeros tres capítulos, o sea unos 4,5 millones de espectadores. Esta comparación, que reportaron prácticamente todos los medios, es bastante mentirosa, ya que el fuerte de House of the Dragon no está en HBO Max si no en la transmisión por cable, donde el primer capítulo solamente tuvo 9,9 millones de espectadores. El segundo tuvo más aún, 10,2 millones de vistas.

Por su parte, Rings of Power solamente sale por Amazon Prime, por lo que la comparación es compleja, pero en números crudos, la precuela del Señor de los Anillos tuvo menos de la mitad de espectadores totales que tuvo House of the Dragon.

La segunda quincena de esta guerra de series vio una situación similar, pero aún más difícil de analizar. Rings of Power sumó 1.203 millones de minutos vistos con el lanzamiento del tercer capítulo, lo que dificulta estimar cuántas personas exactamente vieron el tercer capítulo y cuántas se sumaron viendo los anteriores dos, pero se estima en alrededor de 6,1 millones de espectadores totales.

House of the Dragon tuvo 1.106 millones de minutos vistos con el lanzamiento del cuarto capítulo en HBO Max según Nielsen, y sumando las vistas por cable, tuvo en total 9,2 millones de espectadores (una leve caída respecto a la semana anterior).

Pero el verdadero bombazo de esta quincena se lo llevó Cobra Kai, con el estreno de la quinta temporada, que sumó 1.737 millones de minutos vistos. Si bien es más difícil comparar porque Nielsen cuenta las vistas de los 50 capítulos y no solamente de la última temporada, se puede estimar que la gran mayoría de las vistas corresponden a la última temporada.

Cobra Kai sigue a los personajes originales de Karate Kid, Daniel LaRusso (Ralph Macchio) y su rival Johnny Lawrence (William Zabka), mientras crían a sus propios hijos y los entrenan en el arte del kárate en el resucitado dojo Cobra Kai. 

La temporada actual de Cobra Kai no solo está liderando en espectadores en streaming, sino que la serie también tiene una calificación de crítica del 100% en Rotten Tomatoes y una puntuación de audiencia del 92%. Por su parte, House of the Dragon acumula una calificación de crítica del 86% y una puntuación de audiencia del 83%.

Mientras tanto, con una calificación de crítica del 85% y una puntuación de audiencia del 38%Rings of Power no solo quedó atrasado en vistas sino también en el sentimiento de los espectadores.

Esta situación era esperable. Amazon decidió cambiar completamente la trama de la Segunda Edad, impuso una agenda feminista y le dio a personajes mujeres las principales historias que en los libros le ocurren a personajes hombres. Además, introdujo personajes que nada tienen que ver con la visión de J.R.R. Tolkien e introduce conceptos que van diametralmente en contra a lo escrito en sus libros.

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Netflix elimina la etiqueta “LGBT” a la serie de Dahmer, un famoso asesino serial homosexual, tras las críticas

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Colectivos LGBT primero criticaron la etiqueta, pero ahora dicen que es discriminatorio no ponerla y que “borra una parte de la historia”.

Netflix publicó la semana pasada una serie sobre el asesino serial Jeffrey Dahmer, un homosexual que asesinó a 17 hombres y niños, entre 1978 y 1991 en crímenes relacionados a agresiones sexuales. Dahmer acechaba en Walker’s Point (Milwaukee, Wisconsin), una zona de bares gay que sufrió las peores crueldades del psicópata

La serie, basada en hechos históricos, sin embargo, generó polémica por otra cosa: Netflix lanzó la temporada con una nube de etiquetas, entre las cuales estaba “LGBTQ+”, en referencia al colectivo gay, una costumbre de Netflix para cualquier entrega que tiene personajes predominantemente homosexuales.

Pero los colectivos LGBT pegaron el grito en el cielo, y esta semana, Netflix confirmó que le quitó la etiqueta “LGBTQ+” a Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer, la ficción creada por Ryan Murphy e Ian Brennan

Aunque el propio Dahmer era homosexual y muchas de sus víctimas pertenecían al colectivo LGBT, muchos espectadores se enfadaban por la connotación que significaba relacionar al asesino con el colectivo. Una situación extraña dado que uno de los principales reclamos de estos movimientos sociales es el reconocimiento, aunque parece que solo quieren ser reconocidos por las buenas hazañas.

Otros usuarios en redes sociales criticaron que se quite la etiqueta, y explicaron que es importante no borrar la historia. “A ver que dahmer fuera homosexual y lo documenten verídicamente no es ningún insulto a la comunidad lgbt, al revés, se manifiesta la homofobia de la época y la negligencia policial respecto a esta. Cualquier ser humano puede convertirse en un monstruo sin importar qué“, escribió en Twitter @jklovvver.

Sí, Jeffrey Dahmer era un asesino en serie y era LGBT. Ser LGBT no te convierte en un ser de luz“, agrega el usuario español @adrixAg, quien se autoproclama como “activista LGBT”.

Y completa: “Idealizáis mucho a la gente LGBT. Pensáis que son seres de luz marivillosxs todxs. Y spoiler: no, las personas LGBT tambien pueden ser malas personas o cometer delitos“.

La decisión también generó críticas de quienes ven una doble vara con la decisión, dado que en otras series han puesto etiquetas como “Religión” o “Cristianismo” cuando la trama no trataba esos temas, si no sus personajes.

No solo de Netflix si no de varias compañías de streaming, como Hulu con The Handmaid’s Tale, a la cual además de las etiquetas de “ficción“, “distopia” y “tragedia“, se le puso la etiqueta “cristianismo” y “religión“.

Por su parte, la serie de Dahmer tiene las etiquetas de “crímenes reales“, “psicológico“, “horror” y “LGBTQ+” (removida). Otro usuario que criticó la decisión fue Axel Fritzler, un activista LGBT que reclama que la etiqueta estaba bien puesta ya que “el asesino era gay, las víctimas eran gays, el creador de la serie es gay y los actores son gays“.

Y completa: “Ahora solo se la puede encontrar dentro de la categoría true crime. ¿Realmente hace daño o estamos muy sensibles?“.

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