El conflicto escaló cuando el futbolista intentó dialogar con el juez para reclamar algunas sanciones. Sin embargo, la barrera idiomática resultó determinante, Kreitlein no hablaba español y Rattín tampoco entendía alemán.
Ante la imposibilidad de comunicarse, el árbitro interpretó la actitud del argentino como una falta de respeto y decidió expulsarlo. En aquella época todavía no existían las tarjetas amarillas ni rojas, por lo que simplemente le indicó con gestos que abandonara el campo de juego.
"A los 15 minutos yo pido al intérprete porque cobraba todo a favor de Inglaterra. Me echó. Dijo fuera, fuera, me rajó. Estuvo el partido suspendido aproximadamente entre 25 y 30 minutos. Entraron los dirigentes de FIFA al campo de juego, yo me senté en la alfombra roja de la Reina a ver 10 minutos de fútbol. Luego me fui para el vestuario y, cuando pasé por el banderín de córner, retorcí la bandera inglesa que flameaba. Los insulté, me tiraron latas de cerveza", recordó Rattín.