Jugó su quinto partido de un Mundial, sí, pero seguirá sin jugar lo que venía siendo el quinto partido hasta esta edición. Ni estando en casa, con mayoría de hinchada propia, condiciones geográficas a favor, molestando a sus rivales en la previa, y un jugador de más por más de media hora, México pudo ganarle a Inglaterra y avanzar a los cuartos de final.
En encuentro arrancaría sumamente peleado, sin un dominador claro que imponga condiciones. El primero en romper el molde serían los locales, quienes a los 15 estarían cerca de abrir el marcador con una palomita de Raúl Jiménez, pero esta sería rechazada por el arquero Jordan Pickford con un manotazo providencial.
A partir de esta chance, los aztecas comenzarían a manejar el flujo del juego, sosteniendo la posesión por periodos largos y acercándose en reiteradas ocasiones al área rival. Sin embargo, sus escasas aproximaciones peligrosas serían muchos más efectivos, ya que en una ráfaga anotaría dos goles: a los 36, Jude Bellingham empujaría de cabeza un gran centro de Bukayo Saka y apenas unos segundos después, el propio N°10 recibiría una asistencia de Harry Kane en el área y anotaría el 2-0 parcial.









