No solo pasa por las SAD, el fútbol brasileño es un ejemplo excelente de libre mercado desregulado y de su buen funcionamiento. Además de permitir las sociedades anónimas deportivas, Brasil tiene completamente desregulado el sistema de sponsors en camisetas y el sistema de derechos de TV, donde a diferencia de otras ligas, algunos clubes pueden elegir negociar individualmente.
Todo esto genera un marco normativo ideal para la libre competencia y el desarrollo de equipos de fútbol, sea cual sea su condición legal. Este sistema no solamente es bueno para que las SAD florezcan, sino que también es el ideal para los clubes que deciden ser asociación civil.
Eso sí, muchos privilegios de empresarios prebendarios se verían perjudicados si se implementa dicho sistema en Argentina o Uruguay, por eso la férrea oposición. Pero en el Brasileirão no hay preferencias por un sistema u otro.
Desde la desregulación de Bolsonaro, algunos clubes han comenzado a negociar sus derechos para TV por suscripción de manera individual, aunque muchos clubes aún prefieren negociar en grupo para obtener mejores términos, esto permite que cada club de forma libre decida cómo, con quién y bajo qué contrato puede transmitir sus partidos, esto le quita poder a los oligarcas poderosos similares a Chiqui Tapia que pretenden monopolizar y centralizar estas cuestiones, presionando a clubes para que se posicionen en contra o a favor de determinadas empresas.
Sistema de patrocinios en Brasil comparado al resto de Latam
En Brasil, el sistema de patrocinios en el fútbol está marcado por una notable flexibilidad: Los clubes brasileños tienen la libertad de negociar directamente con las empresas, sin la restricción de muchas normas que limiten los tipos de patrocinadores. Esto ha permitido a los equipos firmar con un amplio espectro de industrias, incluidas las casas de apuestas.
Esto les permite ganar más dinero. La publicidad en las camisetas es un espacio altamente cotizado, y en Brasil, los clubes pueden colocar logos de patrocinadores de apuestas sin restricciones significativas. Esto ha sido particularmente beneficioso en un mercado donde la industria de apuestas está en auge.
Esta desregulación ha llevado a un aumento significativo en los ingresos de los clubes, permitiéndoles invertir más en jugadores, infraestructura y desarrollo de base.
Uruguay presenta un contraste directo con sus leyes más restrictivas en cuanto a la publicidad y patrocinio; si bien Uruguay permite las SAD, está muy regulado en otros aspectos.
Regulación de apuestas, la legislación uruguaya es bastante estricta en cuanto a la publicidad de juegos de azar.
Existen prohibiciones y limitaciones específicas sobre dónde y cómo puede aparecer esta publicidad, afectando directamente al mundo del fútbol. El emblemático Club Atlético Peñarol se enfrentó a una situación reveladora cuando tuvo que rechazar un patrocinio de una casa de apuestas por valor de varios millones de dólares.
Esto pasó recientemente, antes de jugar las semis de Libertadores vs Botafogo; la ley uruguaya no permite que este tipo de publicidad sea visible en las camisetas durante los partidos de manera prominente. Y por eso, Peñarol se perdió de un ingreso de millones de dólares.
Ley de SADS
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sancionó en 2021 la ley que crea la figura de Sociedad Anónima de Fútbol (SAF) y reglamenta la transformación jurídica de los clubes de ese país hacia un modelo de privatización.
En un intento por modernizar y sanear la gestión financiera del fútbol brasileño, esta legislación marca un cambio de rumbo al permitir que los clubes de fútbol se transformen en sociedades anónimas.








