El ciclo de Marcelo Bielsa al mando de la Selección de Uruguay atraviesa su fase más turbulenta. La contundente derrota por 5-1 ante Estados Unidos no solo dejó secuelas deportivas, sino que también desató una interna que venía gestándose en silencio y que hoy se perfila como un problema estructural para la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).
A pocos meses del inicio del Mundial 2026, la convivencia entre el cuerpo técnico y una parte significativa del plantel se volvió un punto de máxima tensión. Esa fractura, que desde hace semanas se discute en los medios uruguayos, genera inquietud en distintos niveles del fútbol local.
Periodistas que siguen de cerca la actividad celeste, entre ellos Federico Buysan, coinciden en que la relación entre Bielsa y varios referentes del equipo se desgastó considerablemente. Sus mensajes ya no tendrían el impacto inicial, mientras que el modelo de juego, que en un comienzo despertó entusiasmo, se fue desdibujando entre resultados negativos, decisiones controvertidas y un ambiente interno cada vez más enrarecido.
La derrota ante EE.UU. volvió a reflotar los problemas internos de Uruguay
Aunque la AUF intenta mostrar respaldo institucional, puertas adentro admiten que el escenario es delicado. El director deportivo Jorge Giordano, una de las figuras clave dentro del proyecto, buscó bajar la tensión tras el golpe sufrido en suelo estadounidense: "El resultado nos pegó fuerte. Pero veo a Bielsa con fuerza para seguir, tiene mucha autocrítica. Ante ese dolor hay un razonamiento, pero hay que recomponer y seguir".
Otra fuente de conflicto reside en las últimas convocatorias. La ausencia de nombres de peso, entre ellos Federico Valverde, fortaleció la percepción de un quiebre entre el entrenador y parte del plantel. A esto se suman cuestionamientos sobre la caída del funcionamiento colectivo y la falta de eficacia ofensiva, aspectos que algunos futbolistas habrían transmitido en charlas reservadas con dirigentes.
El panorama obliga a la AUF a acelerar la búsqueda de consensos y a Bielsa a recomponer lazos internos en un momento límite para un proyecto que, hasta hace poco, parecía encaminado.