La clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana dejó una imagen preocupante fuera del campo de juego. Tras la victoria por 3-1 ante Vasco da Gama en la revancha de la semifinal, el Maracaná amaneció con importantes destrozos en sus instalaciones, lo que obligó a activar un operativo de reparación a contrarreloj para evitar que los daños afecten el próximo compromiso internacional.
El Flamengo y Fla-Flu Serviços, el consorcio responsable de la operación del estadio, denunciaron los hechos este miércoles y confirmaron que las imágenes difundidas en medios de comunicación y redes sociales son auténticas. Según los primeros relevamientos, cientos de butacas fueron destruidas y también se registraron daños en baños, bares, bebederos, inodoros, grifos, jaboneras y pasamanos, además de desperfectos en las rampas de acceso y la señalización.










