El mundo del tenis acaba de vivir un momento histórico. Quentin Folliot, un francés de 26 años que llegó a ocupar el puesto 488 del ranking ATP, recibió una categórica sanción que prácticamente lo expulsa del deporte: 20 años de suspensión.
La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) lo encontró responsable de una cadena de irregularidades que, sumadas, conforman uno de los expedientes más graves de los últimos años: 27 infracciones vinculadas a manipulación de partidos, corrupción deportiva, destrucción de pruebas y falta de colaboración con la investigación.
La investigación reveló que Folliot no solo había manipulado resultados o recibido dinero por no competir a su máximo nivel, sino que actuaba como figura clave dentro de una red más amplia dedicada al arreglo de partidos. Según el fallo, ofreció pagos a otros jugadores, compartió información privilegiada, conspiró para beneficiar apuestas y ocultó evidencia. En algunos casos, incluso habría intentado reclutar a colegas para profundizar el alcance del esquema delictivo.











