Alan "Veneno" Chaves tuvo una presentación consagratoria en su debut internacional. El oriundo de San Miguel derrotó por nocaut en el tercer round al mexicano Miguel Madueño en Las Vegas, mantuvo su invicto y retuvo el título latino ligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
El púgil argentino de 25 años no sintió el salto de nivel ni el escenario. En su primera pelea en Estados Unidos, mostró personalidad desde el inicio ante un rival experimentado y fue construyendo una actuación sólida hasta encontrar el golpe definitivo.
La resolución llegó en el tercer asalto. Tras dos rounds de estudio, Chaves se plantó en el centro del ring y, en un contragolpe preciso, conectó un potente golpe de zurda que envió a la lona a Madueño, quien no pudo recuperarse. El nocaut, limpio y contundente, selló una victoria que rápidamente dio la vuelta al mundo.
Con este triunfo, el argentino elevó su récord a 22 victorias, 19 de ellas por la vía rápida, y ninguna derrota, consolidándose como una de las promesas más firmes de la categoría.
La actuación no pasó desapercibida en el ambiente internacional. El combate se llevó a cabo bajo la promoción de Matchroom Boxing, y su titular, Eddie Hearn, destacó la performance del bonaerense con un mensaje contundente: "Nace una estrella".
Chaves, tercera generación de una familia vinculada al boxeo, un legado que se remonta a su abuelo Rudecindo, sparring de Víctor Galíndez y Carlos Monzón, ratificó su crecimiento y dio un paso clave en su carrera. En una división altamente competitiva, su victoria en Las Vegas lo posiciona como un nombre a seguir en el corto plazo.
Más allá del resultado, la forma en la que resolvió su primera gran prueba internacional dejó una señal clara: el “Veneno” está listo para medirse en escenarios mayores y empezar a proyectarse hacia peleas de mayor exigencia.