Racing vivió una noche para el olvido en su visita a Peñarol por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Más allá del resultado deportivo (derrota 1-0), la experiencia para los hinchas que viajaron hasta el Estadio Campeón del Siglo estuvo marcada por medidas insólitas y un operativo de seguridad que derivó en tensión y violencia.
Por disposición del Ministerio del Interior de Uruguay, la parcialidad visitante fue obligada a ingresar al estadio cuatro horas antes del inicio del partido y, una vez finalizado, tuvo que permanecer en su lugar hasta las 1:30 de la madrugada, es decir, dos horas después del pitazo final. En total, los hinchas de la Academia estuvieron ocho horas dentro del recinto.









