Musab Al-Shaqsy vio la amarilla por sacarse la camiseta luego anotar el 3-1 de Omán frente a Kuwait, dejó todos los criterios de desempate igualados con Irak y llevó la clasificación al azar
Lo que parecía una definición resuelta en el campo de juego terminó con un desenlace que parece salido de un guion. Omán e Irak quedaron completamente igualados en la fase de grupos de la Copa del Golfo y, para determinar cuál de los dos avanzaba a semifinales, los organizadores tuvieron que recurrir a un sorteo.
La escena que desencadenó el inesperado final ocurrió durante la última fecha. Omán vencía 3-1 a Kuwait e Irak caía 2-0 ante Arabia Saudita, resultados que dejaban a ambos seleccionados con cuatro puntos y los mismos registros de goles: cuatro a favor y cinco en contra.
En principio, Irak tenía una pequeña ventaja por haber convertido más tantos que Omán durante el grupo. Sin embargo, el tercer gol de los omaníes volvió a poner en discusión el segundo lugar. Y ahí apareció el detalle más insólito de toda la historia. Después de marcar, Musab Al-Shaqsy salió disparado a festejar y se quitó la camiseta. En consecuencia, el árbitro, tal como establece el reglamento, le mostró la tarjeta amarilla.
Lo que en cualquier otro partido habría quedado simplemente como una amonestación más, en este caso cambió por completo la clasificación. Hasta ese momento, Omán acumulaba siete tarjetas amarillas contra ocho de Irak y estaba por delante en el criterio de fair play. No obstante, la sanción a Al-Shaqsy hizo que ambos quedaran con ocho amonestaciones y eliminó la última diferencia que podía utilizarse para desempatar.
De repente, los dos estaban iguales en absolutamente todo lo necesario: cuatro puntos, cuatro goles a favor, cinco en contra, mismo resultado en el enfrentamiento directo y ocho tarjetas amarillas. Como tampoco había expulsiones que pudieran establecer una diferencia, no quedó ningún criterio deportivo para decidir quién seguía en carrera.
La resolución fue tan particular que la clasificación debió trasladarse de la cancha a un hotel de Yeda. Allí se reunieron los responsables del Comité de Competiciones de la Federación de Fútbol del Golfo junto con los representantes de Omán e Irak para revisar los informes arbitrales y confirmar que la igualdad fuera total.
Omán terminó clasificando a la siguiente ronda por sorteo
Una vez verificado el empate absoluto, llegó el momento insólito: el semifinalista se definiría por sorteo. El azar terminó favoreciendo a Omán, que consiguió el pase a la siguiente ronda, donde se medirá con Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, Irak quedó afuera de una manera difícil de imaginar antes del comienzo de la jornada.