Esta vez, sufrir hasta el final no sería lo mismo que en los partidos anteriores. En un partido que fue ampliamente dominada, Argentina cayó 1-0 en el tiempo extra con España y se quedó a las puertas del bicampeonato.
El encuentro empezaría con prolongados tramos de posesión de ambos equipos, aunque un poco más del lado de los españoles. En ese marco, la primer chance clara llegaría para su lado, con un remate de Lamine Yamal en el área a los 4 tapado por el Dibu Martínez.
A partir de esta jugada, el cotejo entraría en una tensa calma, que estaría marcada con una mayor presencia de los europeos y no mostraría ninguna situación prometedora sino hasta el minuto 38, con un tiro de afuera del área de Mikel Oyarzabal contenido sin problemas por el arquero argentino. Poco más adelante, los de Luis de la Fuente volverían a probar con un disparo lejano de Marc Cucurella, el cual se iría abierto.
Sobre el final de la primera mitad, Lionel Scaloni recibiría un pésima noticia en la defensa: Lisandro Martínez se lesionaría en cruce con Oyarzabal, teniendo que salir. En su lugar ingresaría Nicolás Otamendi.
Ya en el complemento, la Selección arrancaría muy imprecisa. A los 46, Alex Baena captaría un pase flojo del recientemente ingresado Leandro Paredes y probaría al arco, pero su intento sería atajado por el Dibu.
Cuando parecía que Argentina se recuperaba un poco luego del segundo cooling break, su rival seguía monopolizando las acciones de peligro. Entre ellas habría un tiro del ingresado Pedri, otro de Pau Cubarsí, y un cabezazo de Aymeric Laporte, todos atajados por el golero marplatense.
En el cierre de los 90, además de seguir sumando tapadas del Dibu, la Albiceleste recibiría otro duro golpe: una expulsión. A los 92, Enzo Fernández se ganaría su segunda amarilla por un patadón a Cubarsí y vería la roja. Más allá de esto, y a pesar de un tiro libre envenenado de Yamal, atajado una vez más de gran manera por el arquero del Aston Villa, la gran final se iría al alargue.
En el primer tiempo extra, la tónica sería similar: España con la pelota y las chances y el Dibu Martínez siendo héroe, por ejemplo con un espectacular manotazo providencial a un cabezazo del ingresado Nico Williams a los 92. En ese sentido, los ibéricos conseguirían el ansiado 1-0 gracias al propio Williams, pero sería anulado por una falta previa del también ingresado Mikel Merino sobre Otamendi.
Si bien los europeos continuarían yendo con todo por el gol, entre la defensa argentina, las salvadas del Dibu y el cansancio general mantendrían el 0, sin embargo, la historia cambiaría ni bien iniciado el segundo tiempo suplementario. A los 105, Nico Williams descolgaría un centro de Pedro Porro y se la dejaría servida a Torres, quien reventaría el arco argentina para anotar, ahora sí, el merecido 1-0.
Y la cosa no terminaría ahí, ya que poco después llegaría el segundo, nuevamente de Torres, sin embargo, este no sería convalidado por un offside milimétrico del propio N°7.
Con el resultado en contra, los dirigidos por Lionel Scaloni intentarían ir por la épica, adelantando sus líneas y presionando más arriba y juntando algunas jugadas de peligro, pero no sería suficiente para cambiar el marcador.
De esta manera, España se consagró por segunda vez en su historia campeona del mundo tras su título en Sudáfrica 2010. Por su parte, esta derrota en su séptima final mundialista significó la cuarta medalla de plata de Argentina (las anteriores habían sido en 1930 con Uruguay y 1990 y 2014 con Alemania).