En un contexto internacional marcado por las críticas al alto costo de los grandes eventos deportivos, con el Mundial 2026 como uno de los ejemplos más recientes, los organizadores de los Juegos Olímpicos deLos Ángeles 2028 lanzaron un mensaje que generó expectativas entre los aficionados: millones de entradas a precios accesibles.
El comité organizador del los próximos JJ.OO. confirmó que a partir del 14 de enero de 2026 los fanáticos podrán registrarse para ingresar al proceso de compra de boletos. Según informó Reuters, al menos un millón de localidades tendrán un precio inicial de 28 dólares, una cifra simbólica que conecta directamente con el nombre de la cita olímpica y con el espíritu inclusivo que buscan imprimirle al evento.
"No se trata de unas pocas entradas en sectores marginales, sino de una cantidad significativa de boletos bien distribuidos", explicó Allison Katz-Mayfield, vicepresidenta sénior de ingresos por distribución de LA28. La ejecutiva también confirmó que cerca de un tercio del total de las localidades costará menos de 100 dólares, algo poco habitual en los megaeventos deportivos de los últimos años.
Un tercio de las entradas para LA28 saldrá menos de 100 dólares
Una vez completado el registro, los aficionados participarán de un sistema de sorteo aleatorio que determinará el acceso al período de compra, previsto para más adelante en 2026. El objetivo, según remarcaron desde la organización, es evitar la especulación y las reventas masivas, además de facilitar el acceso a familias, jóvenes y comunidades que históricamente quedaron al margen por razones económicas.
La estrategia apunta especialmente al público local y a las comunidades latinas de Estados Unidos, para quienes los Juegos Olímpicos representan una oportunidad única de ver competir a sus países de origen al máximo nivel sin un impacto económico desmedido.
Con esta política de precios, Los Ángeles 2028 intenta marcar un punto de inflexión y posicionarse como un evento verdaderamente abierto al aficionado común, en contraste con la tendencia dominante de espectáculos cada vez más exclusivos.