El puertorriqueño falleció a los 33 años, once después de sufrir una lesión cerebral irreversible durante una pelea. Su caso impulsó al CMB a crear una regla contra los "golpes de conejo"
En el boxeo, algunas historias trascienden los resultados de una pelea y terminan dejando una marca mucho más profunda, y la de Prichard Colón es una de ellas. El puertorriqueño, que vio su carrera interrumpida de manera trágica tras un combate en 2015, falleció este jueves a los 33 años, luego de pasar más de una década con graves secuelas producto de aquella noche.
La noticia fue confirmada por su padre en Facebook: "Buenos días, mi gente. Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en mejor mundo". Luego agradeció el acompañamiento recibido: "Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan por favor manténgannos en oraciones".
La historia que convirtió a Colón en una figura emblemática del boxeo comenzó el 17 de octubre de 2015. Por entonces, tenía 23 años, estaba invicto como profesional con 16 victorias y enfrentó al estadounidense Terrel Williams en Fairfax, Virginia.
Durante la pelea, Colón recibió reiterados golpes ilegales en la nuca, conocidos como "golpes de conejo". El puertorriqueño había caído dos veces en el noveno round y, luego de no poder responder al llamado para el décimo asalto, fue descalificado.
Poco después, comenzó a presentar vómitos y un deterioro de su estado físico, por lo que fue trasladado al hospital, donde se detectó un hematoma subdural y debió someterse a una cirugía de emergencia para reducir la presión en el cerebro.
La lesión tuvo consecuencias irreversibles. Colón permaneció 221 días en coma y, tras despertar, quedó con severas secuelas neurológicas y motoras que le impidieron volver a llevar una vida normal. Desde entonces, su madre, Nieves Meléndez, se dedicó a cuidarlo y acompañarlo durante años de tratamientos y terapias, mientras la familia compartía periódicamente su evolución.
Colón quedó con secuelas cerebrales irreversibles tras la pelea
El impacto del caso fue tal que el Consejo Mundial de Boxeo (CMB o WBC en inglés) creó en 2016 la denominada "Regla Prichard Colón", destinada a reforzar el control sobre los golpes dirigidos a la parte posterior de la cabeza y la nuca. La normativa les dio a los árbitros mayores herramientas para penalizar estas acciones, descontar puntos o incluso descalificar a los boxeadores que las cometan.
Por su parte, la propia familia también recibió un reconocimiento por parte del organismo. En 2021, el CMB distinguió a Colón como campeón mundial honorario, una manera de homenajear su carrera y, sobre todo, su lucha durante los años posteriores a aquella pelea. "Unverdadero guerrerocuya fuerza, coraje y espíritu de lucha inspiraron a personas alrededor del mundo", publicó el organismo tras confirmarse el deceso del puertorriqueño.
Si bien Colón no llegó a conquistar un título mundial durante su etapa profesional, su nombre terminó asociado a una de las historias más dolorosas y trascendentes de la historia reciente del boxeo.