Hay noches de Copa Libertadores que son tan épicas que terminan pasando a la historia, esta sin duda será una de ellas. Cuando todo parecía muy cuesta arriba, ya sea por el rival (el vigente campeón de la competición y de los mejores equipos del continente en la actualidad), el escenario (el Estadio Maracaná) o por jugar gran parte del tiempo con 10, Estudiantes de La Plata supo resistir hasta el último suspiro y, tras empatar 0-0 en los 90 reglamentarios, venció al Flamengo en la tanda de penales por 3-2 con un Fernando Muslera como gran figura y avanzó a la final del máximo certamen continental de Sudamérica.
El partido iniciaría sumamente igualado, con un Mengão con la posesión y las propuestas en ataque, y un Pincha que no sufría demasiado en defensa y esperaba sus momentos sorprender a su rival. En ese marco, la primera advertencia llegaría del lado del equipo argentino. A los 15, tras un córner de Joaquín Tobio Burgos y un cabezazo posterior de Leandro González Pirez, Marcos Rojo tendría una doble oportunidad de oro de irse arriba en el marcador, pero su primer intento sería tapado milagrosamente por Agustín Rossi y el segundo la tiraría insólitamente afuera. Apenas instantes más tarde, el elenco dirigido por el Cacique Medina volvería estar cerca anotar con un fuerte remate lejano de Baltasar Rodríguez que el ex arquero de Boca alcanzaría con lo justo a desviar al palo.
Tras esta ráfaga del visitante, el encuentro se empezaría a enfriar progresivamente hasta volver al status quo original: Flamengo con la pelota y presencia arriba, y Estudiantes aguantando y buscando cualquier chance de vulnerar a su contrincante. Más allá de una llegada peligrosa de Pedro a los 32 que de milagro no terminaría en gol de Jorge Carrascal para el local, el duelo se iría al descanso sin más momentos destacados.
Ni bien arrancado el complemento, el Pincha recibiría una pésima noticia. A los 49, Baltasar Rodríguez vería la segunda amarilla por un agarrón de camiseta a Samuel Lino y sería expulsado. En el tiro libre resultante, Lucas Paquetá probaría directo al arco, pero Fernando Muslera rechazaría el esférico.
Si hasta el momento Estudiantes resistía, el próximo tramo del partido sería de supervivencia, condicionado en gran medida por la desventaja numérica. Pese a esta adversa situación, el club platense no se dejaría doblegar fácilmente ante el Fla, neutralizando como podía sus embates y dejando que el tiempo se consumiera. Uno de sus momentos más remarcables en defensa llegaría recién a los 80, cuando, luego de una gran jugada colectiva, el ingresado Gonzalo Plata cabecearía solo contra Muslera, quien salvaría a su equipo con una notable atajada.









