El futbolista iraní Mohammad Mohebi se convirtió en el centro de una fuerte polémica durante la Copa Mundial de 2026. Todo ocurrió en el partido que terminó 2-2 entre Irán y Nueva Zelanda, disputado en el SoFi Stadium de Los Ángeles, por el Grupo G.
Tras anotar de cabeza el tanto del empate al minuto 64, el atacante del país terrorista corrió hacia la tribuna donde se concentraban mayoritariamente aficionados iraníes opositores al régimen y realizó un gesto simulando disparos con una pistola. La imagen se viralizó de inmediato y generó bronca por su nivel de provocación en medio una guerra.
El contexto político pesó mucho. La selección iraní llegó al torneo con restricciones migratorias estrictas, instalando su base en Tijuana y entrando a Estados Unidos solo para jugar los partidos.










La selección iraní es una herramienta de propaganda del régimen, lo que aumenta la sensibilidad alrededor del partido.