El ex jugador argentino, que llegó a ser número 3 del mundo, se sumará al equipo del húngaro Grigor Dimitrov a partir del ATP 500 de Acapulco
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Una gran noticia sacudió al mundo del tenis en las últimas horas. David Nalbandian, uno de los mejores jugadores de la historia de Argentina, volverá al circuito profesional, esta vez desde los bancos. El ex número tres del mundo fue confirmado como nuevo entrenador del búlgaro Grigor Dimitrov y comenzará a trabajar con él en el ATP 500 de Acapulco, que se disputará del 23 al 28 de febrero.
La información fue confirmada por Georgi Stoimenov, representante del tenista, al medio especializado TennisKafe. El argentino se integrará a un equipo de trabajo que ya cuenta con el belga Xavier Malisse, ex número 19 del mundo, además del fisioterapeuta Mark Bender y el preparador físico Yutaka Nakamura.
Nalbandian es una de las leyendas del tenis nacional
Para Nalbandian, de 44 años, se trata de un regreso significativo al máximo nivel. Retirado desde 2013 tras haber alcanzado el tercer puesto del ranking ATP, el cordobés incursionó en el rally y más tarde tuvo una primera experiencia como entrenador junto al serbio Miomir Kecmanović, vínculo que finalizó en 2022. Desde entonces, había permanecido alejado del circuito.
Del lado de Dimitrov, la incorporación del argentino se interpreta como un intento por revitalizar su carrera. El búlgaro, de 34 años y actual número 42 del ranking mundial, supo ser semifinalista en Wimbledon 2014, el Abierto de Australia 2017 y el US Open 2019, además de conquistar nueve títulos ATP. En sus comienzos fue apodado "Baby Federer" por su estilo de juego y elegancia en la pista.
La decisión llega después del cierre de su relación profesional con Dani Vallverdú a fines de 2025. En la actual temporada, Dimitrov consiguió una victoria en Brisbane, pero sufrió eliminaciones tempranas en el Abierto de Australia y en Dallas, resultados que aceleraron la búsqueda de un nuevo impulso.
Grigor Dimitrov quiere volver a brillar
La sociedad entre Nalbandian y Dimitrov genera expectativa en el ambiente tenístico. El argentino aportará su experiencia como uno de los grandes exponentes de la generación dorada del tenis nacional, mientras que el búlgaro intentará dar un salto definitivo para volver a los primeros planos del circuito.