Palmeiras atraviesa un escenario tan contradictorio como inquietante. Por un lado, cerró la fase de grupos de la Copa Libertadores con números demoledores: seis victorias en seis partidos, 18 goles a favor y apenas cuatro en contra. Por el otro, el presente institucional y deportivo está marcado por tensiones internas alrededor de su entrenador, Abel Ferreira.
El técnico portugués viajó a su país por cuestiones personales y su ausencia, justo en la previa del cruce contra River, generó descontento entre los hinchas. El empate sin brillo ante Corinthians, sumado al malestar acumulado tras la eliminación en la Copa de Brasil, no hizo más que profundizar el desgaste en la relación entre el DT y la torcida.











