Conecte con nosotros

Economía

Ambiciosa propuesta del gobierno a bonistas de Wall Street

En medio de la cuarentena, Alberto Fernández presentará mañana a los acreedores la propuesta para dejar los pagos de la deuda bajo ley extranjera para 2024, momento para el cual su mandato ya habrá finalizado.

Publicado

en

Entre las tantas cosas que han de
estar rondando la cabeza de Alberto Fernández en medio de la pandemia, se
encuentra el no menor tema del pago de la deuda bajo ley extranjera. El monto
de la misma asciende a U$S 3500 millones y su primer vencimiento al día de hoy
aún figura con fecha de pago el próximo 22 
de abril.
El mundo entero sabe que el pago del mencionado vencimiento no
se efectuará en la fecha programada. Sin embargo, nada parece hacer creer que
el mismo siquiera fuera a efectuarse este año.
 

Ad

El default del pasado 6 de abril de
la deuda emitida bajo ley local logró contener el riesgo país en torno a los
4000 puntos, debido a que, internacionalmente, lo tomaron como un aire que el país
se dio para poder negociar con ellos.
No obstante, se habla de una constante “solidaridad” del sector privado, pero nunca del
sector público. Esto no da lugar a creer que desde el gobierno no argumenten lo mismo
para buscar no sólo una prórroga, sino posiblemente una reducción de pagos de
intereses y amortizaciones al capital, al menos por un período extenso.
 
Todo parece indicar que el Presidente hará una propuesta a los bonistas mañana miércoles. La misma, según
el gobierno, buscará ser “más agresiva” de lo pensado previamente debido al
contexto mundial. Desde el gobierno consideran que la oferta que harán
posiblemente no sea la única, pero esperan no contar con demasiadas
contraposiciones por parte de los bonistas. Cuentan así con un período de 30
días de demora una vez que no se pague el 22 de este mes para cerrar las
negociaciones con aquellos bonistas que, posiblemente, consideren absurda la
propuesta y arremetan con una contra-oferta aún más fuerte.

Ad

Entre los términos de la propuesta,
se encontraría la postergación de pago de intereses por al menos 4 años, no
pagando los cupones de este año ni de los próximos 3 y además, el cese del pago
de amortización de capitales hasta el 2025
. Todo esto, sumado a uno de los
datos más importantes: el hecho de que desde la perspectiva negociadora del
gobierno argentino, los títulos tienen un valor de entre 38 y 40 centavos de dólar,
un valor que se encuentra entre un 20% y un 25% menor al que posiblemente
contra-oferten los dueños de los mismos
. Finalmente, a partir de 2024,
se paga el interés del 1%, que sube por 0,50 al año, hasta llegar al interés
máximo de la oferta que sería de 4,5. Entonces, el interés más alto de un cupón
recién se percibirá en 2031.
 

Llama la atención la contradicción
entre algunas posturas del gobierno. 

Desde la quinta de Olivos el Presidente
afirmó: “nosotros queremos pagar, ahora dependerá de ellos”

Sin embargo, todo
da a entender que buscan que la deuda en sí no sea pagada por este gobierno, ya
que la postergación de los pagos sería hasta 2024, por lo que, en el fondo, sólo
buscan sacarse el problema de encima.
 

Ad

En síntesis, parece que la intención es que la obligación de pagar estos bonos sea del próximo gobierno. Además,
esto se contrapone con los intereses de varios bonistas que quieren cobrar
intereses durante estos años y, probablemente, no estarían dispuestos a
resignarlos hasta el próximo mandato.

 
Finalmente, es importante tener en
cuenta que, si la oferta no es bien recibida por parte de los acreedores, esto
podría llevar a un desenlace terrible. Un default de la deuda extranjera combinado con el frenético ritmo de emisión del país aceleraría la inflación de
un modo posiblemente incontrolable
. Como siempre que se espera una
decisión de esta magnitud, una negociación semejante en este país, hay que
esperar y ver la respuesta de los propietarios de los títulos ante la ambiciosa
propuesta del gobierno nacional. Más allá de todo, nada hace creer que todo se
resuelva una vez hecha la propuesta, sino que este es sólo el comienzo.

Haga clic para comentar

Usted debe estar conectado para publicar un comentario Inicio de sesión

Deja una Respuesta

Economía

Deuda con el FMI: ¿Qué consecuencias podría atravesar Argentina si no paga el vencimiento?

Publicado

en

Después de abonar los U$S1.100 millones adeudados en febrero, Argentina se quedará sin dólares para pagar los siguientes vencimientos, y podría entrar en cesación de pagos en marzo.

Las negociaciones argentinas por la renegociación del pago de la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) están en un punto complicado. Mientras Guzmán negocia atrasar los pagos, Alberto Fernández asegura que no pueden hacer ningún ajuste antes de 2027, algo que no contenta al Fondo.

Este viernes que viene y el martes próximo se vencen dos plazos de pagos que acumulan unos U$S1.100 millones, que apenas podrá pagar el Banco Central. El próximo pago es en marzo y con las reservas líquidas no va a alcanzar para pagarlo.

Sin un acuerdo rápido con el FMI un default es prácticamente una certeza, y esto tendría una serie de implacancias no solo para el mercado argentino si no para el mismo organismo internacional, que dejaría de recibir los pagos de la deuda más grande que tiene activa en estos momentos.

En principio, la negativa de pagar traería consigo tensiones fuertes en el mercado de cambios y a los activos financieros argentinos. El Riesgo País se dispararía, y el Banco Central se quedaría sin dólares para intervenir en el mercado de cambios, por lo que se podría esperar una fuerte suba en la cotización de los segmentos paralelos.

El otro punto, y quizá el que más preocupa, es que si Argentina se negase a pagar, podría a la larga ser expulsada como miembro del organismo. Y si bien no caería en default de manera inmediata, iniciaría un camino que la llevaría a ello.

En definitiva, el extremo máximo del incumplimiento con el FMI podría generar que el organismo haga público que uno de sus miembros incumplió el pago, difundiendo el monto y expulsándolo de Fondo. Esto imposibilitaría a la Argentina tener cualquier tipo de asistencia por parte del organismo y de cualquier prestamista privado, hasta tanto cancelase la deuda.

El freno del ingreso de dólares por parte de préstamos internacionales, si no se compensa con una baja del gasto público, obligaría al Banco Central a aumentar su financiamiento al Tesoro, lo que produciría más emisión monetaria de pesos y, por ende, más inflación.

Po último, y esto ya siendo una consecuencia de mercado, habría una importante caída de los flujos de inversión privados, dado el escenario económico de gran incertidumbre, por lo que entrarían incluso menos dólares al país y generando una espiral de escasez de divisas extranjeras que desembocarían casi certeramente en una hiperinflación.

Seguir Leyendo

Economía

Brasil avanza en la desregulación del mercado de capitales y la inversión extranjera

Publicado

en

Bajo el liderazgo de Jair Bolsonaro y Paulo Guedes, Brasil avanza en la modernización del mercado de capitales local con el fin de establecer pautas regulatorias modernas y derogar el esquema obsoleto anterior. Los cambios brindarán mayor seguridad jurídica a los inversores.

El presidente Jair Bolsonaro parece decidido en seguir avanzando por la agenda por la desregulación de la economía brasileña. Bolsonaro finalmente logró la sanción de la Ley N° 5.387 formulada inicialmente en el año 2019, que supone la modernización del mercado cambiario, el mercado de capitales y el comercio exterior. Las medidas conforman un paso más hacia la liberación de las fuerzas productivas de Brasil.

Este proyecto, ya consolidado, propone continuar con la misma agenda reformista comenzada en 2019, cuando el propio Bolsonaro anunciaba la desregulación corporativa con el debido aval del Congreso, haciendo un especial énfasis en el mercado tecnológico. Además, a lo largo del 2021 y tras haber sorteado la etapa más dura de la pandemia, Bolsonaro impulsó nuevas leyes para favorecer la desregulación del mercado laboral.

Las disposiciones de la Ley N° 5.387 adoptan un esquema regulatorio con estándares internacionales, un elemento que favorece la inversión extranjera y la inserción de Brasil en el mercado global, al establecer reglas de juego claras y creíbles. Serán eliminadas todas las trabas legales y burocráticas para que los exportadores puedan disponer libremente de sus ingresos provenientes del exterior del país.

Se levantarán las regulaciones obsoletas que impedían canalizar la inversión extranjera en Brasil, por lo que se espera conseguir así una importante afluencia de capitales para invertir en numerosos sectores sin regulaciones limitantes, así como la posibilidad de proveer crédito a los empresarios locales. Quedará desregulada la inversión extranjera sobre concesiones y proyectos de infraestructura a largo plazo, en beneficio de la población brasileña y el desarrollo del país.

El nuevo marco regulatorio será lo suficientemente flexible como para garantizar un mayor abanico en la inversión de fondos por parte de las entidades financieras de Brasil, ya sean fondos captados en el mercado local como en el exterior. Esto será un punto clave para el desarrollo del mercado de capitales.

La ley sancionada por Bolsonaro implica la desregulación de las transacciones y transferencias internacionales, por lo que se permitirá la utilización del Real para diversas transacciones con el exterior, y se permitirán libremente todos pagos desde cuentas en reales radicadas en cualquier país del mundo.

El proceso de desregulación también contempla la habilitación para utilizar divisas en la cancelación de un gran número de obligaciones dentro de Brasil, cuando antes este tipo de operaciones se encontraban exageradamente limitadas.

De esta forma, las medidas apuntan a seguir profundizando la confianza en el exterior y en el mercado local, adoptando el rumbo de las reformas estructurales como la privatización de las empresas del Estado, la apertura arancelaria y la propia desregulación general de la economía. Brasil encara el proceso reformista más importante desde la década de 1990, un proceso que había sido brutalmente interrumpido durante las administraciones del PT.

Seguir Leyendo

Economía

Argentina sin moneda: las políticas inflacionistas destruyeron el poder adquisitivo del peso

Publicado

en

Tras la salida de la Convertibilidad en 2002, el poder de compra del peso perdió terreno sistemáticamente. Actualmente un monto por 1.000.000 de pesos solamente es capaz de adquirir 4.566 dólares en el mercado sin intervención.

La emisión de dinero sin respaldo volvió a internalizarse en la política económica argentina desde la salida de la Convertibilidad el 6 de enero de 2002. Año tras año, el poder adquisitivo del peso argentino fue perdiendo terreno tanto en términos de bienes y servicios (inflación), como en relación a otras divisas.

Mientras que en la administración del presidente Carlos Menem era posible adquirir 1.000.000 de dólares por la suma de 1.000.000 de pesos, actualmente solo es posible comprar a duras penas un monto por 4.566 dólares en el mercado paralelo. Estas cifras ponen en evidencia la fuerte devaluación del peso desde 2002 y en adelante.

Domingo Cavallo, autor e impulsor del único programa económico de la democracia que derrotó a la inflación.

Aún considerando el tipo de cambio oficial minorista, solamente sería posible adquirir un monto de 9.600 dólares, pero esto se torna casi imposible debido a las fuertes restricciones que impone en cepo cambiario del Banco Central. Además, este valor resulta completamente ficticio pues no tiene en consideración al impuesto PAIS del 30%, ni tampoco la percepción del impuesto a las Ganancias por una alícuota del 35%.

Teniendo en cuenta estos dos impuestos, al valor de corriente del llamado dólar solidario”, solamente resulta posible adquirir 5.530 dólares con 1.000.000 de pesos. Sea cual sea el criterio que se tome como referencia, la devaluación del peso argentino es una realidad innegable que se produjo tras el abandono de la Convertibilidad.

Evolución histórica del poder adquisitivo de AR$ 1.000.000 considerando el dólar en el mercado cambiario libre.

Bajo la gestión del presidente Eduardo Duhalde la emisión de dinero volvió a financiar el déficit fiscal, y la masiva pesificación de depósitos y deudas privadas provocó una rápida y violenta expansión monetaria.

Más tarde, y pese al fuerte superávit en la administración de Néstor Kirchner, la emisión de papel moneda se destinó a la depreciación artificial del tipo de cambio nominal, pretendiendo así ganar competitividad a costa de reintroducir la inflación en la economía argentina.

Los fuertes desequilibrios fiscales producidos en las dos administraciones de Cristina Fernández de Kirchner fueron la piedra angular para consolidar la dominancia fiscal del sector público sobre el accionar del Banco Central. La reforma de la carta orgánica de la autoridad monetaria en 2012 permitió la adopción definitiva de una política monetaria anómala.

Finalmente, bajo la gestión de Mauricio Macri el BCRA no modificó su carta orgánica y las inconsistencias internas del programa económico, marcando una dicotomía entre la política monetaria y la fiscal, terminaron por seguir profundizando el proceso inflacionario.

Sin poder erradicar la dominancia fiscal, las políticas monetarias relativamente restrictivas impulsadas por el macrismo no dieron resultados debido a que los agentes descontaron una mayor emisión futura para financiar al fisco, y simplemente se produjo una drástica contracción de la demanda de pesos desde 2018 precisamente previendo esta situación.

Desde diciembre de 2019 y bajo el liderazgo de Alberto Fernández, no solo se continuó con un marco de fuerte dominancia fiscal, sino que además se descartó cualquier mesura en la emisión de dinero sin respaldo. Las medidas de aislamiento estrangularon la economía y pusieron una suerte de “techo” al proceso inflacionario en 2020, pero esta situación fue meramente temporal y actualmente Argentina enfrenta otra aceleración de la inflación.

Seguir Leyendo

Trending