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Economía

Ante la “mega-emisión” la Casa de Moneda no da abasto: se importarán billetes de empresas extranjeras

Se estimaba que el billete de $5000 iba a ayudar en el actual desabastecimiento de papel moneda en plena “mega-emisión”, pero por el pulgar abajo de CFK, la Casa de Moneda se puso a funcionar a máxima capacidad y hasta importará billetes del extranjero.

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Se estimaba que para junio el Banco Central, dirigido por el ultra-kirchnerista Miguel Ángel Pesce, iba a recibir de la imprenta del Estado mediante la Casa de la Moneda la suma de 20 millones de billetes de la nueva denominación de $5000 por una nueva inyección de 1 billón de pesos a la economía, con otros 60 millones de billetes el mes próximo. 

Sin embargo, la política se metió en el asunto, particularmente la de la vicepresidente de la Nación. Del mismo modo en que lo hizo bajo su propia administración, Cristina Kirchner se opuso a hacer billetes de mayor denominación, pues dejaría en evidencia la inflación pasada y futura que sufre el país.

El Banco Central y la Casa de Moneda, los organismos responsables de que no falte circulante, están en problemas. Para contrarrestar los pronósticos que indican que faltará papel moneda, acudieron a un método que había caído en desuso durante el gobierno anterior: importar billetes terminados, una alternativa más cara que producir en el país, pero adecuada para satisfacer los caprichos de Cristina Kirchner. 

Así lo muestra la licitación pública internacional que se abrió a inicios de este mes y todavía sigue en curso. “Servicio de impresión para billetes de $500”, se titula el expediente, y convoca a proveedores nacionales e internacionales que puedan venderle a la Casa de Moneda 250 millones de papeles impresos y terminados, con la imagen del yaguareté. 

También está casi cerrada una importación de billetes de $1000 desde Brasil, mientras que la Casa de Moneda Argentina se dedicará a maximizar la producción de billetes de $1000. El objetivo es cumplir con la inyección premeditada, por lo que se necesitarán o 100 millones de billetes de $1000 o 200 millones de billetes de $500.

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Las firmas del exterior deberán contemplar, para poder cumplir con el plazo de entrega indicado, con 10 días de anticipación a las fechas informadas“, dice el documento.

Los billetes se pagarán por transferencia bancaria a 70 días de recibida la mercadería. Si bien el documento prioriza a las empresas de origen nacional por la Ley de Compre Argentino, lo cierto es que no hay empresas en el país que tengan capacidad de proveer esta cantidad de billetes en tan corto plazo. 

La única compañía privada que podría haberlo hecho es Valores Sudamericana, también conocida como Ciccone Calcográfica. Hoy en día, la empresa es la segunda sede de la Casa de Moneda, tras la expropiación que llevó a cabo el kirchnerismo en medio del escándalo que involucró a Amado Boudou, ex-vicepresidente del país.  

Se espera que la licitación se adjudique aproximadamente en una semana. Todo sucede en un período de poco más de un mes, cuando en realidad este tipo de procesos se planifica con años de antelación

Varias firmas interesadas solicitaron una extensión de ese plazo y de las fechas de entrega por la “alta demanda mundial” que generó el Covid-19. Ninguna fue concedida. 

También las urgencias del BCRA complicarían el trámite. La necesidad de emitir velozmente radica en la necesidad del Estado en financiar el elevado déficit fiscal.

Archivo 2018: ¿cómo se fabrican los billetes de 1000 pesos que circulan en el país?

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Desde comienzos de junio, para evitar el desabastecimiento en los cajeros, la Casa de Moneda debió utilizar 690,3 millones de billetes de $100 con la imagen de Eva Perón, guardados desde 2015, una denominación de billete muy cuestionada por los bancos por su baja capacidad de satisfacer las demandas de dinero físico en los cajeros.

Esta no es la primera vez que la Argentina acude a la importación de billetes para cubrir las necesidades de dinero físico. En noviembre de 2010, por ejemplo, el Banco Central importó billetes de $100 de Brasil para atender el pico de demanda de diciembre. Y a fines de 2015, llegó al país una importación de billetes de urgencia encomendada por la gestión kirchnerista, antes del triunfo de Mauricio Macri. 

Como se observa es una constante que, cuando se recurre al elevado déficit como política económica, comiencen a aparecer estas irónicas situaciones, confirmando que el rumbo actual de la economía y de la política del BCRA es totalmente insostenible. 

La fábrica de hacer billetes se convirtió en la única que funciona a pleno en nuestro país y, aún así, no alcanza los objetivos planteados por el gobierno. 

Ante la negativa por parte de la vicepresidente en admitir la realidad y la insistencia de Alberto Fernández en hacer caso omiso a sus antojos de turno, el gobierno postergará la emisión de billetes de mayor denominación por el tiempo que le sea posible, aún cuando esto signifique dilapidar recursos de todos los argentinos.

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Economía

La peor política energética de la historia: Edenor perdió hasta $9.859 millones en el primer semestre

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El congelamiento tarifario dispuesto por Fernández provocó pérdidas millonarias y mayor descapitalización en el sector eléctrico. Las acciones de Edenor se derrumbaron un 4,25% en el día lunes.

La situación en el mercado energético es cada vez más delicada. Los más recientes balances contables de la distribuidora Edenor, presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), presentan una pérdida acumulada de $9.859 millones entre enero y junio de 2022.

De acuerdo a su jurisdicción asignada por el Estado, la empresa cuenta con 3,2 millones de clientes y abastece hasta el 20% de la demanda energética del país, tanto para uso residencial como para la industria y el comercio. Esto permite tomar dimensión sobre su importancia relativa dentro del mercado.

El patrimonio total de la empresa eléctrica ascendió a los $90.608 millones, registró un resultado operativo negativo por $10.681 millones en el primer semestre, y se totalizaron $8.655 millones en concepto de inversión para atender la calidad de los servicios ofrecidos y la demanda de los usuarios.

La inversión registrada fue, en su mayoría, un monto destinado a compensar al menos una parte de la depreciación del capital, pero no existió un mayor margen para capitalizar el sistema.

El congelamiento de tarifas, primero decretado en febrero de 2019 por el presidente Macri y más tarde mantenido y extendido por Alberto Fernández, fue la causa principal para explicar los fuertes desequilibrios financieros del primer semestre.

La ecuación económico-financiera de la empresa se deterioró brutalmente a causa del estancamiento de los ingresos percibidos por los consumidores, que en última instancia es el resultado natural del incremento insuficiente en el valor nominal de las tarifas (cayendo su valor en términos reales).

Los costos operativos definidos en el mercado eléctrico mayorista no cesaron sus aumentos, y de hecho fue imposible su congelamiento debido a que hacerlo implicaría paralizar la producción energética y propagar desabastecimiento.

Los subsidios económicos suministrados por el Estado se tornaron crecientes a lo largo de la gestión kirchnerista, pero estos no cubrieron el aumento de los costos mayoristas y no compensaron el deterioro de las tarifas percibidas por los consumidores en términos reales.

Los aumentos tarifarios permitidos solamente respondieron a factores de estacionalidad, y no a la evolución real de los ingresos de la empresa distribuidora. Los balances contables ajustados por inflación determinaron que el margen bruto de la empresa cayó un 16% en comparación al primer semestre del año pasado.

Por otra parte, el mayor estrangulamiento del cepo cambiario limita la capacidad de Edenor para hacer frente a sus obligaciones financieras con el exterior. El acceso al mercado único de cambios (el cambio oficial) es cada vez más restringido por el BCRA, al borde del colapso de las reservas internacionales netas.

La actualización tarifaria dispuesta por Sergio Massa a partir de agosto supone un alivio para la ecuación económico-financiera de la empresa, pero se requieren mayores ajustes para evitar la descapitalización de los servicios. Sin la capitalización requerida, se corre el riesgo de atravesar apagones como los vividos entre 2012 y 2015 en el último Gobierno de Cristina Kirchner

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Economía

Massa desplaza a funcionarios kirchneristas y nombra a Flavia Royón al frente de la secretaría de Energía

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El ministro de Economía forzó la renuncia de Darío Martínez y Federico Basualdo para poder aplicar los aumentos tarifarios sin oposición. La ingeniera Royón se desempeñará como secretaria de Energía.

Se afianza el cronograma para la segmentación y los aumentos tarifarios. El ministro de Economía Sergio Massa logró imponerse en las internas del oficialismo y forzó la renuncia de Darío Martínez y Federico Basualdo, una movida que no había podido ser concretada por su predecesor Martín Guzmán en 2021.

Massa precipitó una purga de funcionarios kirchneristas de la secretaría de Energía, con el fin de eliminar la oposición interna y evitar cualquier tipo de boicot contra la reducción de subsidios económicos. Estos movimientos eran necesarios para cumplir con los lineamientos presentados el 3 de agosto.

La nueva secretaria de Energía será Flavia Royón en reemplazo a Martínez, quien hasta ahora se desempeñaba como ministra de Energía y Minería en la Provincia de Salta, nombrada por el gobernador justicialista Gustavo Sáenz. Paralelamente, Royón lideraba el Consejo Económico y Social de Salta, y servía como representante de su Provincia ante organismos nacionales.

Royón es comúnmente asociada a posturas políticas pragmáticas en materia de energía y medioambiente. Defendió y promovió el desarrollo de la actividad minera en su jurisdicción, y se mostró como una partidaria de la explotación privada del litio para la exportación.

También se desempeñó como consultora en mercados ganaderos, trabajó como gerente general en el Frigorífico Bermejo, y desarrolló funciones en la Comisión Directiva de Entidades Gremiales Empresarias de su Provincia.

Junto con nueva Secretaria, Santiago Yanotti será el próximo subsecretario de Energía en sustitución a Federico Basualdo, un hombre que también responde al armado político de Massa y que se desempeñó como vicepresidente de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).

Se añadirán al equipo Federico Bernal como nuevo subsecretario de Hidrocarburos, y Cecilia Garibotti como la nueva subsecretaria de Planificación.

Los anuncios dispuestos por Massa implican un ajuste del 0,2% del PBI proyectado para 2022, en materia de subsidios energéticos. Los nuevos funcionarios en la secretaría de Energía se proponen garantizar dicho ajuste.

Sin embargo, la proyección de déficit primario para fin de año cae del 3,1% del PBI al 2,9%, y resulta aún es necesario determinar el ajuste adicional por al menos 0,4% del PBI para arribar a la meta del FMI. 

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Se hunde la economía argentina: Las ventas minoristas se desplomaron un 6% en julio

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Un reciente informe de CAME estima que las ventas de las empresas pymes se derrumbaron un 6% entre junio y julio, y acumulan una caída del 3,5% contra 2021. Las ventas de alimentos cayeron un 6,2% y la indumentaria registró una violenta contracción de casi 13%.

El estallido inflacionario del mes de julio y las constantes remarcaciones terminaron por impactar en el nivel de consumo. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de julio cayeron fuertemente un 6% en comparación al mes anterior, y acumulan una caída anual del 3,5% en comparación a julio de 2021.

CAME realiza un relevamiento sobre un umbral de 1.087 pequeñas empresas en todo el país y en los primeros días del mes de agosto, buscando obtener datos acerca del desempeño de julio. En lo que va de 2022 las ventas minoristas acumularon una caída del 3,8% en comparación a los primeros 7 meses de 2021.

La renuncia de Martín Guzmán y el ascenso de Silvina Batakis como ministra de Economía a lo largo del mes de julio, despertaron un tenso clima de desconfianza que precipitó una caída en la demanda de pesos y un alza en la cotización del dólar en los segmentos alternativos. El abrupto shock de expectativas tuvo un impacto en los precios casi instantáneamente.

Los indicadores de consumo resultan de gran importancia para anticipar el rumbo de la totalidad de la actividad económica, debido al enorme peso de esta variable en relación al PBI. Con un nivel de inversión y exportaciones en estancamiento, y un consumo en caída, las señales de recesión son cada vez más claras.

CAME confirmó que la caída interanual promedio alcanzó el 3,5% contra 2021, pero esto es significativamente variable según qué rubro se analice. Las ventas minoristas en artículos de bazar, textiles de hogar y muebles se derrumbaron un 4,6% contra julio de 2021, en alimentos cayeron un 6,2%, y las ventas en el rubro textil disminuyeron hasta un 12,7%.

El rubro textil fue, con diferencia, el más golpeado de todos en materia de consumo y alza de precios. Solamente contra junio de 2022, las ventas minoristas de productos textiles cayeron violentamente casi 5%. Los proveedores mayoristas de indumentaria llegaron a remarcar hasta un 15% en las dos primeras semanas de julio, el momento de mayor incertidumbre sobre el rumbo de la economía.

La caída de la demanda de pesos propagó el sobrante de dinero en la economía, produciendo así un primer aumento sobre los activos financieros y el tipo de cambio con el dólar. Pero no tardó en generar más tarde un impacto sobre los costos de reposición mayoristas, los alquileres y los costos de transporte, iniciando así un efecto en cadena por el exceso de pesos.

Los bienes de origen importado demostraron una mayor reticencia para evitar los aumentos, no solamente por la variación del dólar sino también por las restricciones de índole cuantitativo que establecen el Banco Central y las autoridades de aduana. Las restricciones sobre las importaciones limitaron la oferta percibida por los consumidores, y encarecieron los precios en términos reales.

A diferencia de lo que ocurrió en los primeros dos trimestres de 2022, el creciente nivel de la inflación se torna cada vez más incompatible con el estancamiento de la actividad económica y el consumo, y empuja a una recesión abierta

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