Los inversores respondieron con optimismo al respaldo electoral de Milei y al debilitamiento del peronismo.
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Tras el contundente triunfo de La Libertad Avanza en las legislativas del domingo, los mercados respondieron con una señal inequívoca: el riesgo país se derrumbó un 39,7%, cayendo de 1.081 a 652 puntos básicos. Se trata de una baja histórica que refleja la confianza de los inversores en la conducción económica de Javier Milei y en la continuidad del programa de estabilidad y reformas que impulsa su Gobierno.
El derrumbe del indicador —que mide la diferencia de tasa que deben pagar los bonos argentinos frente a los del Tesoro de Estados Unidos— representa un voto de confianza de los mercados en la estabilidad fiscal y monetaria que impulsa la gestión liberal. La caída de 429 puntos en un solo día fue celebrada por operadores y analistas, que coincidieron en señalar que “la Argentina vuelve a ser creíble”.
Luis Caputo, ministro de Economía.
Calculado por el banco estadounidense JP Morgan, el riesgo país se encontraba por encima de los 2.000 puntos a comienzos de 2024, cuando Milei iniciaba su gestión en medio de la herencia inflacionaria y fiscal del kirchnerismo. Con la implementación del ajuste del gasto político, la eliminación del déficit primario y la recuperación del superávit financiero, el indicador fue descendiendo de manera sostenida, llegando a perforar los 600 puntos en enero de 2025.
Sin embargo, los meses previos a la elección mostraron cierta volatilidad tras los triunfos parciales del peronismo en la provincia de Buenos Aires, que elevaron el índice hasta 1.081 puntos el viernes anterior a los comicios. La contundente victoria libertaria del 26 de octubre revirtió esa tendencia y consolidó un mensaje de confianza que los inversores esperaban: continuidad del programa económico, disciplina fiscal y profundización de las reformas estructurales.
Luis Caputo y Scott Bessent
Los mercados están premiando el voto de confianza al presidente Milei. Lo que cayó no es sólo un número ni una línea en un gráfico, sino el riesgo real de volver al pasado kirchnerista. La reacción inmediata de los inversores revela algo más profundo que un movimiento técnico: una validación política y económica del rumbo elegido por los argentinos en las urnas. En los hechos, el desplome del riesgo país confirma que la confianza internacional volvió a ponerse del lado de la Argentina.