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Economía

Bidenflation: se disparan un 9,6% los precios mayoristas mientras los demócratas culpan a “la codicia de las empresas”

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Ni la Casa Blanca ni la Reserva Federal han provisto hasta el momento un plan creíble para atacar la incipiente inflación que vuelve a ser un problema en Estados Unidos por primera vez desde la década de los 70s.

La inflación se perfila como el principal problema económico en los Estados Unidos, un latiguillo que azota a la administración de Joe Biden desde los primeros meses de su gestión. En el mes de noviembre los precios al consumidor subieron un 6,8% interanual en comparación con el mismo mes de 2020, el resultado más alto desde 1982. Los precios de los alimentos se destacaron entre las subidas, especialmente las carnes que subieron hasta un 12% interanual.

Acorde a las estadísticas del Departamento de Trabajo estadounidense, el Índice de Precios al Productor aumentó un 9,6% interanual, el ritmo anual más elevado de los últimos 11 años. Dentro de esta canasta de bienes relevados, los bienes correspondientes a la demanda final subieron un hasta un 14,9% contra noviembre de 2020.

Los datos se tornan aún más violentos cuando se consideran los productos intermedios procesados (correspondientes a la demanda intermedia), que arrojaron un aumento del 26,5% interanual, el dato más alto desde 1974 según estima la Reserva Federal de St. Louis.

Estos productos intermedios aumentaron un 1,5% solamente en noviembre. Los precios de los materiales y componentes para la producción industrial aumentaron un 42% interanual en comparación a 2020. Los precios de los materiales para la fabricación de bienes de capital subieron incluso un 59,8% interanual.

No hay una repsuesta del gobierno federal y de la Reserva Federal que calme las expectativas inflacionarias. Las autoridades de la banca central aseguran que la inflación es solamente transitoria, y si bien subirán apenas las tasas, que actualmente están en 0%) no han provisto un plan integral para enfrentar esta suba de precios, que aseguran que “no es un problema”

Por parte de la Casa Blanca, la vocera oficial del Gobierno demócrata Jen Psaki, resumió la postura económica y política del oficialismo en unas pocas y desafortunadas palabras: “Los aumentos de precios de la carne se deben a la codicia de los conglomerados cárnicos”.

En la misma línea, importantes figuras demócratas y del gobierno de Biden afirmaron su respaldo a la posición oficial del partido, y aseguraron que la “especulación empresarial” es la responsable de la inflación subyacente en Estados Unidos.

La Senadora demócrata por el Estado de Massachusetts, Elizabeth Warren, fue tajante en sus declaraciones para la prensa: “Las corporaciones gigantes están abusando de su poder de mercado para aumentar los precios y obtener ganancias récord”, afirmó en diálogo con la CNN.

Numerosos economistas, aún dentro del caos generado en el Partido Demócrata, criticaron la falta de acción de Joe Biden y demandaron más responsabilidad fiscal y monetaria. Este fue el caso del Larry Summers, ex secretario del Tesoro en la gestión de Bill Clinton y ex asesor en la administración de Barack Obama.

Summers asegura que los programas de estímulo fiscal aprobados por Biden generaron un gran recalentamiento de la economía, siendo que a diferencia de lo que ocurrió en 2008, el plan de estímulo llegó cuando la economía norteamericana ya había logrado recuperarse completamente de la recesión. En consecuencia, se produjo un impacto inflacionario importante.

El primer programa de estímulo, aprobado por los demócratas en marzo de este año, disparó el déficit fiscal del 15,8% del PBI hasta el 18,3% del producto. El impacto sobre las cuentas públicas fue superlativo, pero el efecto sobre la economía real parece ser nuevamente decepcionante.

Las estimaciones del exsubsecretario de la administración George W. Bush, John Taylor, asegura que los planes de gasto público no contribuyeron absolutamente nada en modificar la trayectoria del consumo privado, un objetivo básico para cualquier programa que pretenda ser “estimulante”.

Economía

Nuevo disparo del dólar blue: alcanzó un nuevo récord histórico a $219

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La brecha cambiaria con el dólar oficial se amplia cada vez más.

El dólar blue vuelve a sorprender con un nuevo récord histórico este viernes alcanzando los $214 para la compra y a $219 para la venta.

De todos los aumentos, este ha sido el mayor que la divisa dio en un día desde el 10 de noviembre cuando la cotización aumentó $5,50 en 24 horas.

Durante esta semana la divisa comenzó en $209 y la termina con $10 más, dejando una brecha con el dólar mayorista de 109,90%. Por otro lado, en la mayor parte del país, el blue alcanza hasta los $221.

Dólar blue hoy: a cuánto cotiza este domingo 5 de diciembre

Qué sucederá con el riesgo país

Con esta situación que se vive actualmente con el dólar en el último día hábil de la semana, el riesgo país alcanzó los 1914 puntos y señala un máximo desde la reestructuración de deuda que realizó el Gobierno en 2020.

Por otra parte, antes de las 16 horas, los bonos argentinos en dólares perdían entre 0,3% (AL30D) y 4,6%.

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Economía

El Gobierno endurece el cepo y buscará ampliar la documentación tributaria requerida para operar

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Las entidades financieras y los agentes bursátiles podrán solicitar previamente declaraciones tributarias a aquellos clientes que busquen entrar al mercado de capitales. En la práctica, se teme que los organismos de control terminen imponiendo por la fuerza lo que originalmente constituye un lineamiento optativo.

En medio de la progresiva sangría de reservas y el agotamiento del cepo cambiario, el Gobierno dispuso más medidas para seguir estrangulando a las operaciones sobre el mercado legal.

La Unidad de Información Financiera (UIF), por medio de la Resolución 6/2022, dispuso que las entidades financieras como bancos o aseguradoras, así como los agentes bursátiles, podrán solicitar a sus clientes declaraciones tributarias específicas para poder acceder al mercado cambiario legal.

En concreto, las documentaciones tributarias solicitadas serán sobre Ganancias y Bienes Personales, ambos impuestos que tienen un enorme peso como proporción de los recursos totales que percibe el sector público.  

Aún si, si bien se plantea como un criterio que deberá adaptarse a las preferencias de cada entidad financiera con sus clientes, los mercados especulan con que las medidas terminen por imponerse de forma forzosa en las operaciones diarias. Los organismos de control tendrán un mayor peso para disuadir a las entidades financieras para que soliciten, en la práctica, estas declaraciones tributarias a sus clientes.

Las medidas suponen añadir un control adicional sobre el acceso al dólar MEP (que se obtiene en la bolsa de valores) y el dólar Contado con liquidación. Esto podría desembocar en un nuevo aumento de la brecha cambiaria, que actualmente se acerca al 100%.

La resolución fue impulsada por el ultra-kirchnerista Juan Carlos Otero, en un intento por seguir limitando el acceso a los dólares por parte de los argentinos, y contener la profundización de la pérdida de reservas internacionales.

Otero alegó que las disposiciones buscan fortalecer las herramientas de control sobre el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, pero lo cierto es que estos lineamientos ya estaban abordados en la reglamentación anterior de la UIF sancionada en 2017, y el objetivo real de las medidas es sencillamente imponer una nueva traba para la compra de dólares.

El Gobierno justificó, además, que el marco normativo anterior determinado por el macrismo había desarticulado completamente el control sobre todo tipo de operaciones de origen ilegal, pero nuevamente esta fue una declaración exagerada para justificar el endurecimiento burocrático del cepo.

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Economía

Una familia necesitó $76.146 en diciembre para no ser pobre

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Representa un aumento del 40% en relación al año anterior.

El costo de la canasta básica total, que define el umbral de la pobreza en la Argentina, subió 40,5% a lo largo de 2021, casi diez puntos menos que la inflación general promedio, que fue del 50,9%.

El informe dice que la canasta básica alimentaria (CBA) –que marca el nivel de la indigencia- subió 3,9% en diciembre, respecto de noviembre, y 45,3% a lo largo de todo el 2021. Y la canasta básica total (CBT) escaló 3% en diciembre y 40,5% en un año.

Con las subas, la canasta alimentaria para una familia tipo (un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años) ascendió a 32.963,69 pesos y la canasta básica total ascendió a 76.146,13 pesos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se define como el conjunto de alimentos que satisfacen ciertos requerimientos nutricionales, y cuya estructura refleja el patrón de consumo de alimentos de la población de referencia.

Y la Canasta Básica Total (CBT), se obtiene mediante la ampliación de la CBA considerando los bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etcétera) consumidos por la población de referencia.

Fuentes oficiales aclararon que la diferencia entre los aumentos que registraron la CBA y la CBT respecto del Índice de Precios al Consumidor (IPC) –que marca la inflación general- responde a que no se computan los mismos productos. “Son canastas distintas”, dijeron.

Para el IPC, por ejemplo, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas se incrementó un 50,3% a lo largo de 2021 y el de “vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” avanzó solo 28,3%.

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