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Economía

Bolsonaro cumple: prometió privatizar 147 empresas públicas y ya vendió 115

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El presidente Jair Bolsonaro prometió una agenda de privatizaciones que parece dispuesto a cumplir. Desde 2019 se concretó la privatización de autoridades portuarias, parques nacionales, aeropuertos, Eletrobras y próximamente la gigante estatal Correios pasará a manos privadas.

El Gobierno de Brasil inauguró una agenda dispuesta a privatizar las enormes empresas deficitarias del sector público y desregular los mercados. Jair Bolsonaro envió la licitación de 115 activos del Estado para agrandar el dominio de la sociedad sobre los sectores estratégicos de la economía.

Hasta el momento la más grande de las privatizaciones de Bolsonaro es sin lugar a dudas Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de América Latina. En el pasado mes de julio Bolsonaro promulgaba la ley que habilitaba la privatización de la empresa. Las autoridades aseguran que las medidas permitirán desregular el mercado y reducir el precio de la tarifa cobrada a los usuarios hasta un 7,4%.

La ley promulgada permite que el Estado de Brasil deje de tener un 60% del capital accionario de la empresa para retener un 40%. Eletrobras mantendrá una gestión autónoma en manos privadas y el Estado seguirá recibiendo dividendos por el paquete accionario que permanezca en su poder, aunque se impulsará una reducción gradual con el tiempo.

Actualmente el ministro de Economía Paulo Guedes pretende avanzar con la privatización de la empresa Correios, la más grande de la región en su rubro. De concretarse, significaría la privatización más grande de la historia del país y todo indica que el Gobierno de Bolsonaro se anotará otra victoria para su agenda reformista.

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó la privatización de la empresa, por 286 votos afirmativos contra 173 negativos, por lo que la propuesta avanzará hacia el Senado. Con el visto bueno en esta última instancia, la empresa podría subastarse completamente para mediados del 2022.

El avance de las privatizaciones fue formidable desde 2019. Bolsonaro concretó la exitosa concesión de 30.400 hectáreas pertenecientes a parques nacionales. El Ministerio del Medio Ambiente brasileño resolvió la privatización de los parques Aparados da Serra y Serra Geral. Las medidas permitirán atraer turistas y recursos, preservando el Medio Ambiente y generando miles de puestos de trabajo.

En el pasado mes de abril el Ministerio de Infraestructura posibilitó la privatización de 28 aeropuertos distribuidos a lo largo y ancho de Brasil. Se establecieron plazos de concesión de hasta 30 años para garantizar la seguridad jurídica de los inversores sobre los derechos de propiedad. Se calcula que las medidas suponen una inversión de R$ 6.100 millones, equivalente a US$ 1.160 millones.

Como si todo esto fuera poco en junio el Gobierno de Bolsonaro allanó el terreno para concretar la privatización de las autoridades portuarias. El Ministerio de Economía anunció en los lineamientos para las subastas, ofreciendo contratos de concesión de hasta 35 años, aunque incluso se estudia garantizar una extensión máxima de 40 años.  

El aumento de la carga transportada por puertos a partir del boom comercial generó los incentivos necesarios para que una gran cantidad de inversores estén dispuestos a administrar el sector. A diferencia de Argentina, Brasil propone una agenda comercial aperturista que podría abrir enormes oportunidades de negocios para el transporte marítimo. Se calcula que la privatización de los puertos generará inversiones por US$ 5.100 millones y más puestos de trabajo formales.

Al momento de llegar a la presidencia, Brasil tenía 138 empresas estatales y casi 400 activos públicos, de estos, Bolsonaro había prometido vender a manos privadas por lo menos 147. Hasta el momento, inició los trámites para privatizar 115 de estos, en casi 3 años de gobierno.

Esta hazaña es aún más merituosa cuando se considera que el Presidente jamás contó con mayoría propia en el Congreso, y debió negociar proyecto por proyecto con partidos políticos que históricamente defendieron la agenda izquierdista del ex presidente Lula da Silva.

Economía

Se viene la noche: OPEP anuncia recorte en producción de petróleo mientras Biden quema las Reservas Estratégicas

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El presidente Biden respondió a la OPEC con una histórica reducción de la reserva petrolera de Estados Unidos, en un intento por frenar las tarifas energéticas antes de las elecciones de medio término. 

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) añade aún más presión de la que ya generó Rusia, y decidió un nuevo recorte sobre la oferta de petróleo internacional de hasta 2 millones de barriles diarios. El objetivo será mantener elevado el precio del combustible en términos reales. 

Tras la suba de la tasa de política monetaria por parte de la Reserva Federal, los precios del petróleo (así como el de otras commodities) tuvieron una fuerte baja en los mercados. La OPEP se propone revertir las rebajas mediante la estrangulación de la oferta. 

No se observaba una reducción de oferta tan significativa desde abril de 2020. Las peticiones y negociaciones encabezadas por el presidente Joe Biden no llegaron a buen puerto y finalmente fracasaron. 

Biden y los demócratas apuestan todos sus recursos para las elecciones de medio término, buscando así preservar sus mayorías parlamentarias. El Presidente aprobó un histórico drenaje de las reservas estratégicas de petróleo estadounidense. La reducción de reservas es, de hecho, la más drástica desde su creación en 1973 por iniciativa del presidente republicano Gerald Ford. 

El Departamento de Energía de Estados Unidos confirmó que el stock de reservas cayó a los 359 millones de barriles en lo que va del mes de octubre, lo cual supone la cifra más baja desde septiembre de 1983

Solamente en lo que va de la presidencia de Joe Biden, el stock de reservas estratégicas acumuló una caída del 43,73% desde enero de 2021, equivalente a una pérdida de hasta 279 millones de barriles sobre el nivel de stock. 

El consumo de reservas estratégicas constituye una medida temporal y de corto plazo para sostener un mayor nivel de oferta local ante una disminución de la demanda, pero la política energética de Biden impide el dinamismo de la inversión y la capitalización necesaria para impulsar la producción en el futuro. 

El ritmo de drenaje observado entre marzo y octubre no podrá ser sostenido a discreción durante los próximos meses ya que el stock disponible se vería completamente agotado, pero la estrategia de Biden se limita a postergar los aumentos energéticos hasta después de las elecciones legislativas.

Las tarifas energéticas locales no respondieron de forma significativa al histórico drenaje de reservas. El precio del petróleo en el mercado estadounidense subió un 0,3% este miércoles, y hasta un 3% el día martes

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Economía

Se termina el “Efecto Massa”: El Riesgo País superó los 2.700 puntos y la inflación volvió a superar el 7% en septiembre

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La estabilidad cambiaria producida desde la llegada de Massa al equipo económico se ve opacada por el rebrote del Riesgo País y la persistencia de la inflación. El Gobierno se negó a producir un programa de estabilización. 

La llegada de Sergio Massa al ministerio de Economía supuso un paño frío para la escalada del dólar en el mercado paralelo de cambios, así como la corrida contra los bonos argentinos. Sin embargo, la relativa estabilidad cambiaria no se materializó ni en los precios ni en la prima de riesgo

El índice de Riesgo País de JP Morgan alcanzó los 2.759 puntos básicos al cierre del día miércoles, lo cual representa el valor más extremo registrado desde el pasado 27 de julio en los albores de la dramática y fallida gestión de Silvina Batakis. 

La confianza de los mercados en la nueva apuesta del Gobierno tan solo duró hasta la segunda semana de septiembre, y desde entonces el Riesgo País acumuló una escalada de hasta 400 puntos básicos. Quedó en evidencia que el Gobierno no apuesta a un programa de estabilización, sino que continuará aplicando paliativos temporales y circunstanciales a discreción. 

La estrategia económica de Massa se limitó a robustecer las reservas internacionales apostadas en el Banco Central, pero no se añadió ningún tipo de solución a los problemas estructurales de la economía argentina. 

La inflación mensual, que había alcanzado hasta el 7,4% en el mes de julio, bajó levemente al 7% en agosto y, según estima el oficialismo, habría superado nuevamente el piso del 7% durante el mes de septiembre

Las consultoras privadas estiman un diagnóstico similar para el mes de septiembre, y alertan que octubre tendría un piso de por lo menos 6%. Si se concretan efectivamente estos resultados, la inflación interanual para fin de año se encaminará a los 3 dígitos

Pese a los tenues recortes anunciados sobre las tarifas energéticas y el sector privado, el Gobierno no solo no logró recortar el déficit sino que lo profundizó en agosto. El resultado primario del Sector Público Nacional marcó un rojo del 3,4% del PBI en el acumulado de 12 meses para agosto, y lleva 11 meses de constante crecimiento. 

La factura de intereses también aumenta cada vez más, y el déficit financiero del Gobierno nacional aumentó al 5,2% del PBI en agosto. Junto con el pago de intereses por los pasivos remunerados del Banco Central, el déficit consolidado del Estado representa más de 11 puntos del PBI y es uno de los más elevados de la historia argentina

Ante los pobres resultados cosechados hasta la fecha, y en vista a los desafíos siderales previstos para el año 2023, el ministro Massa admitió “estar dando sus últimas pisadas en su vida política”

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Economía

El peor escenario a un mes de las elecciones: Sigue la recesión, se frena la oferta laboral y aumenta la desocupación

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Tras la suba de la tasa de política monetaria, la economía más importante del mundo muestra cada vez más signos de agotamiento. El desempleo aumentó al 3,7% en agosto y la oferta laboral retrocedió al nivel más bajo desde el año 2021. 

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó su informe sobre la Encuesta de Ofertas de Trabajo y Rotación, y advirtió por una profunda desaceleración del mercado laboral, un sector que hasta ahora no había sufrido efectos significativos devenidos de la recesión. 

La oferta laboral de Estados Unidos cayó en 1,1 millones de puestos de trabajo al término del mes de agosto, totalizando así las 10,1 millones de plazas disponibles en ese mes. Es el resultado más bajo registrado desde el primer trimestre de 2021, y la caída mensual observada entre julio y agosto de 2022 fue la más violenta desde abril de 2020. 

Solamente en el sector industrial de comercio minorista el número de vacantes laborales disponibles cayó en 143.000 en agosto, los servicios sociales y de asistencia sanitaria eliminaron hasta 236.000 ofertas de trabajo, mientras que en otros servicios la caída mensual fue de 183.000 vacantes, entre los que se encuentra la actividad hotelera. 

La cantidad de despidos registrados aumentó a 1,5 millones en agosto, partiendo de 1,4 millones al término de julio. La mayor parte de los mismos se concentraron en el comercio minorista, servicios de alojamiento y alimentación, y servicios profesionales.

La tasa de desocupación subió al 3,7% en el mes de agosto, ligeramente por encima del 3,5% de julio y la cifra más elevada desde el pasado mes de febrero. Por otra parte, la tasa de empleo se mantuvo apostada en el 60,1% entre mayo y agosto

El dato efectivamente recabado para agosto superó las expectativas de los mercados, que esperaban un techo de 3,5% sobre la tasa de desempleo para el mes. Por su parte, la tasa de empleo no logró retornar al 61,2% de febrero de 2020.

La reducción de la brecha entre la cantidad de personas dispuestas a trabajar y la cantidad de vacantes disponibles supone una presión negativa para la evolución de los salarios, que ya acumulan una caída real del 4% desde que Joe Biden se hizo cargo de la presidencia en enero de 2021. 

La desaceleración laboral responde a la fuerte corrección de tasas impulsada por la Reserva Federal de Jerome Powell. La tasa de política monetaria aumentó al umbral de entre 3% y 3,25% nominal anual a partir del 23 de septiembre, y los mercados anticipan que superará el 4% para fin de año. 

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